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The Mars Volta – De-Loused In The Comatorium (2003)

The Mars Volta - De-Loused In The Comatorium

Puntaje del Disco: 9,5

  1. Son et Lumiere:
  2. Inertiatic Esp: 9
  3. Roulette Dares (This Is The Haunt): 9,5
  4. Tira Me A Las Arañas:
  5. Drunkship of Lanterns: 10
  6. Eriatarka: 8
  7. Cicatriz Esp: 9,5
  8. This Aparatus Must be Unearthed: 8,5
  9. Televators: 9
  10. Take The Veil Cerpin Taxt: 8,5

Con At The Drive In y su Relationship Of Command el dúo de Omar-Rodriguez Lopez y Cedric bixler-Zavala terminaron dominando e influenciando la escena del Post-Hardcore por aquel entonces. Sin embargo, este grupo se separó en 2001. Pero ni siquiera son malas noticias, porque el dúo terminaría formando The Mars Volta, y cuando ellos pensaban que podían hacer algo mejor que Relationship of Command, sacaron De-Loused in The Comatorium, sinceramente uno de los discos del heavy metal y post-hardcore más trascendentales del último siglo.

De-Loused in the Comatorium, aparte de tener una portada y títulos de canciones realmente extraños, es el doble de lo que Relationship Of Command pudo haber sido. Explota la base del género y lleva el sonido más allá mintiéndole sintetizadores, teclados, bombos y un montón de instrumentos más que lo hacen único, puro e innovador en el género como lo fue Refused con su “The Shape of Punk To Come” de 1998.

La música de De-Loused in The Comatorium no sabemos cómo catalogarla. Abarca demasiado Rock Experimental, Heavy-Metal y Post-Hardcore en uno, incluso se puede notar hasta influencias de RITMOS LATINOS (Si, ¡¿En dónde escuchaste un álbum de post-hardcore y experimental influencias de ritmos latinos?!) como se puede demostrar en “Roulette Dares (This is The Haunt)”, “Drunkship of Lanterns” y característica en “Cicatriz Esp”.

La voz de Cedric Zavala cambió y por mucho, elimina los screamings que tenía desde Relationship of Command reemplazandolos por una voz muchísimo mas melódica, aguda y sofisticada.

Pero este álbum no tiene solo una instrumentación excelente, sino que es un álbum conceptual, lo que lleva a evolucionar aún más el género. La historia creada por Cedric Zavala, basada en la muerte de su amigo Julio Venegas, trata sobre Cerpin Taxt, un hombre que intenta suicidarse abusando de la morfina. El intento le provoca un coma de una semana, en la cual experimenta visiones acerca de la humanidad y su propia mente. Una vez consciente, al mundo real lo encuentra desagradable, por lo cual decide volver a su muerte.

Con este álbum, este magnífico dúo demostró hacia donde podían llegar con el género. Sin duda es no solo uno de los mejores discos del género del siglo y uno de los mejores de la pasada década.

Toto

The Mars Volta – Octahedron (2009)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. Since We’ve Been Wrong: 9
  2. Teflon: 8
  3. Halo of Nembutals: 8,5
  4. With Twilight as My Guide: 9
  5. Cotopaxi: 9,5
  6. Desperate Graves: 8,5
  7. Copernicus: 8
  8. Luciforms: 9

Los muchachos de Mars Volta tuvieron una mala visión comercial. Cuando salieron a la luz en el 2003, con De-Loused in the Cromatorium, fijaron un piso de calidad e innovación musical sumamente difícil de mantener. No sólo fue un álbum creativo y lúdico, sino que además presentó un nuevo sonido, diferencial, fresco y experimental.

Con Octahedron, su quinto disco de estudio, demostraron que supieron mantenerse a la altura de las expectativas generadas. En sus ocho temas (¿entienden? Octahedron, ocho tracks…) se manifiesta un deseo de acompasar los obscuros movimientos creativo-musicales de una manera menos explosiva. Según el propio Omar Rodríguez-López, frontman y mentor de la banda, se trataría de un álbum acústico; incluso, pop. Cualquier advenidizo que se tope con Octahedron difícilmente podría reconocer dichas características en los cincuenta minutos de guitarras destrozantes herederas del hard rock (cuyo summum es la épica “Cotopaxi”), sonoridades experimentales proto-indies (que dialogan en “With Twilight as My Guide”), violentos estallidos de metal progresivo (que se precipitan al finalizar “Desperate Graves”) y de cosas que no se saben muy bien qué son (como “Luciforms”, que es una especie de síntesis de todo esto).

Es por eso que Mars Volta tiene la rara capacidad de cumplir con las expectativas, y a la vez sorprender. Octahedron es un disco que no tiene arvejas negras, ni es aburrido, lo que lo convierte en un álbum excelente para ser escuchado varias veces. Tal vez, haciendo esto, podamos aproximarnos a mínimamente pretender entender, de forma somera y forzosamente imprecisa, qué nos quiere decir Omar Rodríguez-López en sus crípticas letras.

La curiosidad: Omar Rodríguez-López estaba grabando Octahedron y The Bedlam in Goliath (el anterior álbum de Mars Volta; otra joyita) simultáneamente, pero tuvo que posponer el primero para dedicarse a terminar el segundo. Omar tiene una febril producción musical, llegando a estar involucrado, entre lanzamientos propios y ajenos, en trece discos, en poco más de tres años.

Barba