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Steven Wilson – The Raven That Refused To Sing (2013)

Steven Wilson - The Raven That Refused To Sing (2013)

Puntaje del Disco: 9,5

  1. Luminol: 9,5
  2. Drive Home: 8,5
  3. The Holy Drinker: 10
  4. The Pin Drop: 9
  5. The Watchmaker: 9,5
  6. The Raven That Refused to Sing: 9,5

Es una lástima que el británico Steven Wilson haya dejado atrás a Porcupine Tree en el congelamiento, incluso dijo en una entrevista que: “No le interesaría hacer música con ellos”. Wilson se aprovechó para seguir trabajando en otros proyectos como Storm Corrosion (con su mejor amigo y cantante de Opeth, Mikael Akerfeldt), en bandas que ya había trabajado antes como Opeth, y lo mejor, en su carrera solista.

Es decir que Wilson tiene una mente extraordinaria y su pasión por la música es irreprochable, y podría trabajar en más de 10 proyectos a la vez sin descansar (cosa que ya ha hecho con varias bandas incluyendo este LP).

Si bien no escuché Insurgentes y Grace For Drowning, los 2 primeros LPs de Wilson, puedo decir totalmente que The Raven That Refused To Sing es de los mejores discos que ha hecho en toda su carrera, y también el más oscuro y variado. Fue grabado en una semana en 2012 y lanzado al mercado en 2013.

El concepto del disco es asombroso, tratan acerca de cuentos cortos de fantasmas, espíritus y cosas surrealistas que influenciaron a Wilson viendo programas de los 70’s en la TV.

Es casi imposible poner a este LP de Wilson en un solo género, es más, suena hasta vanguardista, en la formación de sesión. Wilson esta al mando de las vocales, los teclados, el mellotrón, la guitarra y el bajo en “The Holy Drinker”; Guthrie Govan en las Guitarras; Nick Beggs al Bajo y Chapman Stick en “The Holy Drinker”; Adam Holzman en Teclados, Órgano Hammond, Piano y Sintetizador; Marco Minnemann en la Batería y Percusión; y Theo Travis en la Flauta, Saxo y Clarinete. Músicos invitados están Jakko Jakszyk en voz adicional en “Luminol” y “The Watchmaker”, Alan Parsons en solo de guitarra para “The Holy Drinker” y Dave Stewart en arreglos de cuerda, interpretados por la London Session Orchesta.

“Luminol” cuenta la siniestra historia de un mal músico callejero que al morir, su espíritu continúa allí en la calle, tocando nuevamente las canciones desafinadas y mal aprendidas. El tema arranca con un brutal riff de bajo de Beggs y también una batería Jazzística de Minnemann, para luego incorporarse los otros instrumentos como la magnífica flauta jazzera.

“Drive Home” cuenta la historia de un hombre cuya mujer fallece en un accidente de tráfico. Los años pasan y los sueños se entrecruzan con imágenes de aquella persona que amó y cuyo sentimiento de culpa no le deja vivir tranquilo, negándose a reconocer la realidad de su soledad. Es quizás el tema más triste del disco, tan solo por ser como una banda sonora de película, en donde las guitarras acústicas, instrumentos de viento y el piano nos acompañan a la casa del personaje.

“The Holy Drinker” es sin duda la mejor canción del álbum, representa que no solo las letras cuentan historias, sino que la propia música también habla por sí sola! La historia junto con la música cuenta acerca de un hombre que decidió retar al mismísimo demonio en una competición a ver quién bebía más. ¿Quién gana? La música de los últimos minutos te lo dice todo claramente. El ritmo de Minnemann/Beggs escuchado potentemente en “Luminol” suena aún mejor en este tema, el teclado y el saxo cuentan de manera asombrosa la historia, es importante decir la gran influencia jazzística a lo John Coltrane que se presenta. De las mejores canciones de Wilson.

“The Pin Drop” es bello, pero hasta da escalofríos, y relata el aparecimiento de un espíritu de una mujer asesinada por su propio marido. Los Riffs de guitarra y los solos de guitarra al final son excelentes al igual que los teclados y los coros me hacen poner los pelos de punta.

Acá llegamos a “The Watchmaker”, posiblemente la que tiene el mejor relato del álbum. Trata sobre un relojero que tenía una relación. 50 años después, sin haberla querido y que resultaba ser algo temporal, la asesina y la entierra debajo del entablado de su taller. El terror acecha cuando ella decide volver y jurarle que nunca podrá librarse de su compañía. Los arpeggios de la guitarra al inicio relatan de manera ambiental la trama para después incluir el piano, flauta y coros que luego dan paso al resto de los instrumentos. En una parte intermedia, el dramático y espectacular piano interviene y acompaña el relato del arrepentimiento del relojero y su confesión, para que al final del tema experimente las más desgarradoras pesadillas posibles con la música más oscura que ha hecho Wilson.

Cerramos de manera excelente con la canción homónima, “The Raven That Refused To Sing”, que relata la historia de un hombre viejo arruinado, solitario y amargado que no ha podido superar la muerte de su hermana mayor cuando apenas era una niña. Un día un cuervo aparece y para el viejo es una representación del espíritu de su hermana. Pero el mismo necesita una prueba más, que el cuervo cante. Esta canción es la más sinfónica del disco aprovechando instrumentos como el violín y las tristes y depresivas melodías de piano que rozan la perfección.

Y esto es todo el disco de Wilson, junto con tantos otros trabajos, es considerado una de las obras maestras de toda su discografía, y quizás su mejor disco como solista hasta la fecha. Pero para los que les encantó Porcupine Tree péguenle una escuchada a los 3 discos de Wilson y especialmente este. The Raven That Refused To Sing, probablemente es el mejor disco del 2013. Muy recomendable.

PD: Steven Wilson ya es mi ídolo.

Toto