Archivo de la categoría: Rick Wakeman

Rick Wakeman – The Myths and Legends of King Arthur and the Knights of the Round Table (1975)

Rick Wakeman - The Myths and Legends of King Arthur and the Knights of the Round Table (1975)

Puntaje del Disco: 8

  1. Arthur: 8
  2. Lady of the Lake:
  3. Guinevere: 8
  4. Sir Lancelot and the Black Knight: 9
  5. Merlin the Magician: 7,5
  6. Sir Galahad: 7,5
  7. The Last Battle: 8,5

Luego del éxito que significó Journey to the Centre of the Earth, el mítico tecladista progresivo Rick Wakeman volvería un año más tarde en 1975 con otro magnífico disco conceptual: The Myths and Legends of King Arthur and the Knights of the Round Table, donde describe y presenta a los personajes principales de la historia del reino del Rey Arturo.

Con orquestas y coros menos protagonistas que en Journey, Wakeman prioriza más a los sintetizadores y teclados para ofrecernos algunas de sus composiciones más encantadoras en toda su carrera como “Sir Lancelot and the Black Knight” y “The Last Battle”.

Rick compuso la mayor parte de esta joyita temática en un hospital, mientras se recuperaba de severos ataques cardíacos a la temprana edad de veinticinco años, desoyendo los consejos médicos de dejar de tocar y retirarse de la música.

Por suerte Wakeman ignoró a los facultativos y a la fecha The Myths and Legends of King Arthur and the Knights of the Round Table vendió más de doce millones de copias y se convirtió en número dos en los rankings británicos de la época.

F.V.

Rick Wakeman – The Six Wives of Henry VIII (1973)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. Catherine of Aragon: 8,5
  2. Anne of Cleves: 9
  3. Catherine Howard: 8,5
  4. Jane Seymour: 8
  5. Anne Boleyn: 8
  6. Catherine Parr: 8

The six wives of Henry VIII es el primer álbum importante de la longeva carrera solista de Rick Wakeman, pese a que cuenta con el siempre agradecible acompañamiento de sus compañeros de Yes en la interpretación de las canciones.

Este disco está basado un libro acerca de las seis esposas del Rey Enrique VIII que Wakeman leyó mientras esperaba en un aeropuerto, e intenta retratar con cada tema a cada una de las esposas de Enrique VIII… bien, es posible que como documento histórico no tenga demasiado valor ni ayude a entender a estos personajes, pero sin duda alguna a nivel musical es un disco excelente.

Ambicioso y excesivo como siempre, Wakeman no se cortó a la hora de rodearse de instrumentos (pianos, clavicordios, mellotrones, varios tipos de órganos…) pues se trata de un álbum verdaderamente original y cambiante de estilos, en el que nos encontramos desde temas de corte eclesiástico como Jane Seymour (que de hecho fue grabado en la Catedral de St. Giles) hasta auténticos balazos en forma de canciones como Anne of Cleves.

Lo mejor del disco se encuentra en la primera parte, con unas tres primeras canciones soberbias, empezando por Catherine of Aragon y la antes mencionada Anne of Cleves, los dos temas más veloces y potentes del disco y los que mejor han sobrevivido al tiempo, gracias a algunos tramos de teclado que francamente obligan a uno a irse a comprar un sombrero para volver a escuchar la canción y quitárselo; Catherine Howard, por su parte también es un tema más que recomendable, con unos cambios de ritmo y de tono que la hacen realmente entretenida.

Los demás temas del disco pese a no llegar al nivel de estos tres no son ni mucho menos malos, en todas el genio que es Wakeman consigue crear algún momento memorable.

Mauricio G.

Rick Wakeman en Argentina – Teatro Gran Rex (27/11/2011)

Sabíamos que era Rick Wakeman con la Orquesta Sinfónica Nacional, y sabíamos que se anticipaba una velada amena y severa, pero no nos faltó un poco de sorpresa cuando apareció el mismísimo rubión vestido de sobrio traje en un piano de cola negro rodeado por una treintena de ilustres músicos. Y claro, uno esperaba a Rick Wakeman disfrazado de Merlín y vestido con una bata dorada tocando 5 teclados al mismo tiempo. Un poco por eso, entre pieza y pieza, se levantaba un ensordecedor “Olé olé olé Wakeman Wakeman” o “Vamos Ricardo carajo”, que desentonaba bastante con la atmósfera de elevación musical. En general, la “voz colectiva” de la tribuna del Gran Rex era de entre 20 y 30 años, a pesar de lo cual más de la mitad de los concurrentes ya tanteaba el medio siglo. Y es que Wakeman supo cautivar a generaciones pasadas y presentes siendo tecladista de Yes y, posteriormente, uno de los principales exponentes del Rock Sinfónico. Y un tecladista de la San Lora, si se me permite agregar.

Pero Wakeman no vino a la Argentina a rockear. Presentó todas piezas sinfónicas con arreglos hechos para la Orquesta Sinfónica Nacional. Arreglos, debemos admitirlo, correctos, pero que en definitiva no lograron mejorar las versiones originales. Tal vez la única y honrosa excepción sea su arreglo para Eleanor Rigby, que junto a Help fueron los únicos covers de la noche, ambos de The Beatles.

Wakeman desplegó clásicos tanto de The Myths and Legends of King Arthur and the Knights of the Round Table como de, por supuesto, Journey to the Center of the Earth, junto con alguno más deslucido de White Rock. Se hizo notar la falta de los sintetizadores, pero Rick compensó con sobras esta ausencia con un virtuosismo de piano inusitado: sí señora, lo que se escucha en el disco, Wakeman lo hace en vivo a la doble velocidad, con el doble de notas y por el doble de tiempo. Impactante.

La Orquesta estaba bien empleada, sin duda, pero dejó bastante que desear el sonido (había frizeo constante y considerable interferencia), que en un Power Trio no molesta pero en piezas densamente orquestadas (música para escuchar “con los ojos cerrados”) resultó ligeramente perturbador.

Wakeman se fue, y pedido de la muchachada (y la ya-no-tan-muchachada-pero-que-agita-igual) volvió no una, no dos, sino tres -sí señora leyó bien- tres veces. Tal es así que la última vez tuvieron que repetir tema (el sublime fragmento de In the hall of the Mountain King de Grieg que se incluye en Journey to the Center of the Earth) porque ya se les había acabado el repertorio.

En definitiva, fue un evento memorable, sobre todo por el despliegue musical y la potencia sinfónica de Ricardito. No tanto por la épica legendaria de los 70′ y 80′, que estuvo más bien ausente, sino por el sencillo virtuosismo musical. El público lo supo reconocer: Wakeman se fue con una ovación de pie generalizada. Cuatro veces.

Barba

Rick Wakeman – Journey to the Centre of the Earth (1974)

Rick Wakeman Journey to the Centre of the Earth 1974 Persi Music

Puntaje del Disco: 9

  1. The Journey/Recollection: 9
  2. The Battle/The Forest: 9

Journey to the Centre of the Earth es el tercer álbum solista de Rick Wakeman (tecladista de Yes) y es homenaje al Rock Progresivo. Está basado en el libro homónimo de Julio Verne (“Viaje al Centro de la Tierra”).

De entrada nos encontramos con una bruta instrumentalización digna de lo más avezado del rock sinfónico. Rick Wakeman demuestra sus habilidades rodeado de múltiples teclados que le permiten generar toda una gama de sonidos y vericuetos musicales que acompañan la totalidad del disco, que logra un acabado perfectamente homogéneo.

Si bien está dividido en dos tracks (de dos partes cada uno) es muy complicado calificarlos individualmente porque el disco es un todo. Sin embargo, se puede decir con justeza que The Battle es la cúspide del disco, con sus teclados furiosos (una especie de shredding tecladístico) y una orquestación donde se lucen las cuerdas.

Con su capita blanca y su pelo planchadito y platinado (hoy podríamos decir, humildemente, un tanto mersa), Wakeman recapitula su afición por la música clásica (que se deja entrever en fragmentos de, por ejemplo, “In the hall of the mountain King”, de Grieg) y genera un amalgama con su tradición de rock progresivo. El resultado: un disco conceptual entero, con increíbles solos de teclado y muy buenas composiciones.

La curiosidad: Como “alquilar” la orquestra sinfónica de Londres no era precisamente barato, algunos fragmentos tuvieron que ser eliminados porque habían sido grabados defectuosamente y Wakeman no podía costear volver a grabarlos. Tal es así que para finalizar el disco tuvo que hipotecar su casa y todos sus bienes. Sin embargo, una vez que se lanzó fue un éxito comercial y al día de hoy ha vendido más de catorce millones de copias.

Barba