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Primus – Sailing the Seas of Cheese (1991)

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Puntaje del Disco: 9,5

  1. Seas of Cheese:
  2. Here Come The Bastards: 8,5
  3. Sgt. Baker: 9
  4. American Life: 9,5
  5. Jenny Was a Racecar Driver: 9,5
  6. Eleven: 9,5
  7. Is It Luck?: 9
  8. Grandad’s Little Ditty:
  9. Tommy The Cat: 10
  10. Sathington Waltz:
  11. Those Damn Blue Collar Tweekers: 9
  12. Fish On: 9
  13. Los Bastardos:

Hace mucho, mucho que quería hacer esta reseña, pero por falta de tiempo, y por otros intereses, no quise hacerla. Además, me costó meterme mucho al sonido de esta grandiosa banda, de no ser por uno de mis profesores de la escuela, jamás me hubiese interesado por Primus otra vez. Pero al fin, de entrada debo decir que este es sin duda uno de los discos más influyentes no solo del metal, sino del rock en general. Y obviamente, uno de los mejores discos del 1991.

Primero antes que nada, lo primero que debemos comentar es la grandiosa y monstruosa habilidad de Les Claypool. Por dios, es uno de los mejores bajistas de la historia. Puedes criticar la música de Primus, pero no puedes negar la grandiosa habilidad y el talento de Claypool al pilotear su instrumento. Es capaz de asfixiarte y dejarte sin respiro, debido al poderoso ritmo, y brutales líneas de bajo que lleva en la mayoría de sus canciones. Y en Sailing The Seas of Cheese hace su mejor labor en toda su carrera, llegando hasta experimentar con maneras locas y bizarras su instrumento.

El ritmo funky, mezclado con el Metal más duro en Sailing The Seas of Cheese fue lo que caracterizó completamente a la banda, y lo que esparció su influencia hasta la saciedad junto con otros monstruos del género como Faith No More y Mr.Bungle (ambos liderados por el reconocido Mike Patton). Pero lo fueron más aún los ritmos pesados y lentos, que se ven en canciones como “Eleven”, algo totalmente descomunal y fuerte. Aunque algo que también caracterizó a la banda por su totalidad fueron las letras bizarras y las vocales poco convencionales, que si bien, es la peor parte de Primus, y carecen de calidad, se hacen totalmente espectaculares pegadas con los instrumentales, que tapan todo lo malo y lo hacen algo descomunal. Es el sello de Primus.

Y ojo, en este disco, no solo Claypool es el que se lleva todo el show que presenta el disco, hay partes que el guitarrista y el baterista se lo roban. Si bien, los riffs de Larry LaLonde van acompañados al ritmo de Claypool, crea solos bestiales que se escuchan en cualquier parte del disco, y ya ni hablemos del baterista, robandose casi todo el espectáculo en canciones como “It’s A Luck?”, una bestia total.

Bueno, en fin… lo que hay allí adentro del disco de Primus es puro talento. Un disco potente, demasiado potente que te saca la cabeza y al cual nunca te aburrirás porque el ritmo que tiene el disco, no lo llevas, directamente, el mismo te lleva hacia la locura. Un álbum súper influyente, y escuchándolo vas a saber porque lo fue. No podría elegir una sola canción favorita, ya que todo el disco es descomunal, pero me puedo quedar solo con “Tommy The Cat”, ya que fue la primera que escuché de ellos, y hasta ahora, me sigue sacando de quicio escucharla.

Espero que disfruten este gran trabajo, y también, escuchen el debut, el anterior a este, porque es otra joyita imperdible. No muchos discos del género revolucionaron tanto como este. Saludos!

Toto

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Primus – Frizzle Fry (1990)

Primus - Frizzle Fry (1990)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. To Defy The Laws of Tradition: 9,5
  2. Groundhogs Day: 9
  3. To Many Puppies: 9
  4. Mr Knowitall: 9
  5. Frizzie Fry: 9
  6. John Fisherman: 8
  7. You Can’t Kill Michael Malloy:
  8. The Toys Go Winding Down: 8,5
  9. Pudding Time: 8
  10. Sathington Willoughby:
  11. Spegetti Western: 6,5
  12. Harold of the Rocks: 7,5
  13. To Defy:
  14. Hello Skinny/Constantinople: 7,5

La historia es así: luego de la trágica muerte del bajista de Metallica Cliff Burton, en un accidente carretero, Metallica se vio en la obligación de buscar un nuevo bajista .Entre tantas audiciones que hubo, una fue especialmente importante, y es cuando un excéntrico joven de California llamado Les Claypool, el cual llega a la audición con zapatos de distinto color, ropa de lo mas variopinta y un mohicano rubio. La cosa es que pese a ser amigo de la escuela de Kirk Hammett y de sus inmensas capacidades como músico, fue rechazado. Según dicen por  ser demasiado bueno como para no tener una banda propia.

Les Claypool les hizo caso y formó Primus junto con el guitarrista Larry LaLonde y el baterista Tim “Herb” Alexander. Lanzarían su debut discográfico que se tituló Frizzle Fry.

El disco se caracteriza por un sonido de funk Metal, Jazz, Blues. Dónde el bajo es el elemento principal de las canciones, el cual hace gala de virtuosismo y ritmo. También otro factor a destacar es la voz de Less, que en ningún caso es un virtuoso del canto, pero sí el tono de voz es de alguna manera el que termina de dar el sello distintivo a un grupo que no tiene ningún “similar” a su propuesta única.

El álbum comienza apuntando alto con canciones como  “To Defy The Laws of Tradition” con un bajo machacando desde el principio. A diferencia de la mayoría de los grupos, la guitarra en este caso es la que potencia la labor del bajo, incluyendo también la batería que va casi al compas del bajo llevando el peso rítmico de la canción. La divertida y bizarra “To Many Puppies” y “Mr Knowitall” con su dinamismo. Aportan un conjunto de canciones con muchos cambios de ritmo, y que, salvo la últimas canciones el disco, se defiende muy bien.

En definitiva, Frizzle Fry es el primero de los grandes discos que Primus nos ha entregado a lo largo de su prolífica carrera. Siempre con la idea de ir innovando en cada entrega y no quedarse en el espacio de confort en el que muchos grupos se estancan. Ellos son totalmente consiente que jamás serán muy famosos, pero les importa un pepino.

Diego