Archivo de la categoría: Postales Dramáticas

Sting – Hipódromo de Palermo (04/05/2017)

sting-1920-1

En el marco del 57th & 9th Tour, Sting se presentó en la ciudad de Buenos Aires en la que sería su séptima visita al país. Desde aquellos recordados espectáculos de 1988 con Amnesty International, el británico mantuvo siempre una atracción especial con el público argentino. En esta oportunidad el Hipódromo de Palermo propició de escenario para que el artista renovase sus votos de confianza con los miles de seguidores que se acercaron a disfrutar de sus temas.

Bajo una luna brillante, un cielo totalmente despejado y un clima muy agradable, el icónico Hipódromo transformó su fisonomía para darle  la bienvenida a los músicos que acompañarían a Sting. El mismísimo hijo del artista, Joe Sumner, ofreció una breve muestra de su irrefutable parecido vocal y postural con su padre, mientras que The Last Bandoleros, una banda oriunda de San Antonio, Texas, agradecía al público argentino por Manu Ginóbili y brindaba una entretenida antesala a lo que sería el ansiado espectáculo de Sting.

Con una figura envidiable y completamente descontracturado, Sting hizo su aparición a las 21.15 hs. mientras desde su bajo sonaban los acordes de “Syncronicity II” de su etapa con The Police. “Spirits in a Material World” sonó luego para darle paso a “Englishman in New York”, de su era solista y uno de los hits más cantados por el público. “I Can’t Stop Thinking About You”, primer corte difusión de su último disco, fue el siguiente tema que el británico decidió incluir en una  lograda lista de canciones que combinarían tanto los clásico de The Police, como los suyos propios de siempre.

A medida que avanzaba el espectáculo y los temas fluían, Sting demostraba su gran versatilidad para pasar de baladas como “Field of Gold” a temas más movidos como “Patrol Head” y retomar con los sonidos suaves como en “Down, Down, Down” o la bellísima “Shape of My Heart” que contó con el condimento emotivo de tener tanto a Sting cantando a dúo con su hijo, como al guitarrista Dominic Miller alternando acordes con su propio hijo, quien también formaba parte del repertorio artístico.

Luego “Messagge in a Bottle”, “Walking on the Moon” y “So Lonely”, alternados con una version de “Ashes to Ashes” a cargo de Joe Sumner, dieron lugar a uno los momentos más destacados con Sting combinando “Roxanne” con el clásico “Ain’t No Sunshine”.

Tras un brevísimo receso Sting regresó a escena con “Next to you” y el infaltable “Every Breath You Take”; para concluir su presentación en guitarra con “Fragile”. Una vez más Sting enamoraba a su fiel público argentino que fue testigo nuevamente de su gran profesionalismo y su enorme calidad musical.

Piro

Guns N’ Roses en Argentina: El fin de la siempre eterna espera

guns-n-roses-argentina-2016

Un buen día mi archi hermano, Luquitas Bonjo, me dijo: “Vuelven los Guns”. Mi respuesta fue: “Vuelve Axl Rose con su propia banda bajo el nombre Guns N’ Roses, querrás decir”. “¡No, volvieron los verdaderos Guns!” me respondió. Y así fue. Axl, Slash y compañía lograron ponerse de acuerdo para juntar a la mayoría de los miembros originales de la banda, muy probablemente por cuestiones financieras, porque seamos realistas, no les estaba yendo tan bien por separado. La carrera de Slash en sus proyectos paralelos como Velvet Revolver y en solitario nunca supieron despegar. Mientras que Axl Rose nunca tuvo mucho éxito con su versión de los Guns N’ Roses y ahora se las rebuscaba como vocalista de AC/DC. Pero la vuelta de los Guns con su formación original era algo importante y muy esperado. Comparable con que los hermanos Gallagher hagan las pases y vuelva Oasis, o con que vuelvan los Redondos en la Argentina. Porque al final de cuentas “el todo es más que la suma de las partes”.

Los fanáticos así respondieron a la noticia de retorno, abalanzándose para comprar las entradas y llenar dos Estadios de River, el mismo escenario donde habían culminado su gira de 1993. Su nueva gira, llamada Not in This Lifetime, tendría como fechas de visitas a la Argentina el 1/11 en Rosario y el 4/11 y 5/11 en Buenos Aires. Nuestra asistencia a esta importante vuelta sería en el último de estos días.

Ya preparados arribaríamos a los alrededores del estadio con 2hs de tiempo antes del comienzo previsto para las 21hs. Nos recibiría una larga pero muy larga cola para acceder al campo, que llegaba hasta el fondo del Club Ciudad y luego daba la vuelta para volver a su punto original. En otras palabras, para quienes no conocen la ubicación, eran más de 20 cuadras de cola que avanzaba a paso tortuga. Un verdadero embudo que se le puede atribuir a los problemas de organización para meter a tanta gente en un único acceso de 3 metros de ancho. Por eso recién estaríamos dentro del estadio a las 21:15hs. La buena noticia es que tuve el privilegio de perderme a Airbag como banda telonera.

Con tanta gente afuera era evidente que el comienzo se demorara un poco. Mientras tanto se podía estudiar el tipo de público que fue a ver a los Gansos Rosas:

  • El 80% de los personajes de campo llevaban remeras negras.
  • El 70% de las remeras eran de los Guns, preferentemente con la portada de Appetite For Destruction.
  • Al fondo del campo se encontraban los que descansaban sentados en el piso, en el medio los padres de familia (que promediaban entre los 35 y 45 años) que fueron con sus hijos menores de edad y adelante los jóvenes irreverentes que querían poguear cerca de la valla.

Eran las 21:40hs cuando se apagaron las luces en el estadio. Era el momento de que la banda salga al escenario. Los celulares se alzaron para filmarlo, pero eran tantos que terminaban filmando el celular que tenían por delante. “It’s So Easy” sería el encargado de dar comienzo a esta esperada vuelta, seguido de “Mr. Brownstone” para hacer vibrar con las primeras sacudidas de energía al estadio. Desde entonces se podía comprobar que efectivamente eran los Guns los que estaban rockeando como si 23 años de espera no fueran nada. De hecho Axl, de quien los años hicieron estragos, estaba cumpliendo más que bien con su función como vocalista pese a tener la apariencia de una señora jubilada, con mezcla de Cherashny y Mickey Rourke. Y nuestro Tío Cosa con galera, Slash (con su musculosa que decía “Buenos Fucking Aires”), la estaba gastando como ninguno en guitarra. “Es el lírico del grupo” me comentaba Luquitas Bonjo.

La noche avanzaría y el Set List poco a poco empezaría a tomar la forma de un “grandes éxitos” en vivo. Entre ellos “Welcome to the Jungle” sería uno de los momentos más vibrantes en el público. La bienvenida a la jungla fue recibida con una revuelta poguera muy efusiva. Obligaría a Axl a pedir que por favor den un paso para atrás para que no aplastar a los que están más adelante. Situación similar se dio en “Sweet Child O’ Mine”, donde además se les sumaron los gritos más histéricos de las fanáticas más fervorosas de la banda. Luquitas Bonjo terminó aturdido por su culpa.

Estaban dando lo que fueron a buscar sus espectadores: un verdadero espectáculo de Rock. Y justamente en este punto me detengo, si hay algo que distingue a este grupo respecto de los otros de los ochenta es que siempre respetaron sus raíces e influencias, y no son una mera banda de Glam Metal que vive de la existencia de un Hit. Los Guns son una verdadera banda de Rock (o Hard Rock) que supo componer verdaderos clásicos.

En cuanto a sus integrantes, todos tuvieron su momento de gloria en la noche. No solo Slash con sus solos resaltándose el tema del Padrino en guitarra, también Duff McKagan interpretando su propia canción y hasta el baterista Steven Adler, quien apareció con camiseta argentina (demagogia pura) para interpretar “My Michelle”. De hecho, Rose se preocupaba mucho por presentar a la banda.

Mención aparte merecen los covers, no solo “Live and Let Die” y “Knockin’ on Heaven’s Door” inmortalizados como temas propios, sino también los nuevos. Interpretarían la versión instrumental de “Wish You Were Here”, con unos tímidos cantos del público, y “Sister Morphine” de los Stones, también instrumental y poco reconocida por la gente, como intro de “Patience”, dejando en claro que muchos Fans de los Guns deberían conocer más de otros grupos de Rock. Y ni hablar cuando tocarían “The Seeker” de los Who, creo que yo era el único infeliz que la cantó en todo el estadio.

Fue un muy buen concierto con un despliegue muy sólido de la banda y un gran repaso de temazos como “Civil War”, “November Rain” y “Paradise City” en el cierre. Los fanáticos más acérrimos también festejaron la inclusión de “Estranged” y “Coma” en su Set List. Por eso hay que celebrarlo, porque los Guns volvieron y la larga espera terminó.

Persy

Wilco, The Flaming Lips y las diferencias del poder alternativo noventoso

wilco-argentina

Un poco tarde llega esta reseña, pero más vale tarde que nunca. Persi Music no se baja del pelotón de visitas de octubre como Aerosmith y Festivales como el Personal Fest. Pero dentro de la oferta de estos días la que más me resultaba interesante era la del Festival BUE, con un Line Up que incluía a Iggy Pop, The Libertines, Wilco y The Flaming Lips. Estos dos últimos grupos resonaron en mi mente cuando escuché el anuncio. Wilco, por un lado, por ser una banda que con sus más de 20 años nunca pisó al país y que pese a parecer ignoto tiene su sequito de seguidores. Y por otro lado, la banda de Wayne Coyne de quienes tuve un muy buen recuerdo hace más de 5 años en GEBA.

Con la entrada en mano proporcionada gracias a mis amigos, llegaría el 15/10/2016, el día señalado para ver a estos dos grupos dentro del Festival. El panorama no parecía muy alentador con las lluvias del día y con la incómoda ubicación de Tecnopolis (2 colectivos y caminar más de 1km por la General Paz para llegar). Pero el cielo se aclararía y arribar a Tecnopolis para que en la entrada un sujeto de corte de pelo Punk con flequillo rosa y campera de Jean ochentosa te diga con mucho entusiasmo “¡Vamo’ a ver a los Wilco!”, te cambia la cara para empezar a prepararte a disfrutar lo que esperabas. “¡Sí, vamos!” fue mi respuesta tanto para ese personaje (que parecía tan contento como si fuese a ver a Led Zeppelin), como para mí mismo.

Ahora bien, el Festival y la presencia conjunta de estas dos bandas sirve mucho para analizar lo distintas que pueden ser pese a que comparten un público similar y a pesar de converger en un género parecido dentro de lo que se considera Rock Alternativo.

Primero sería el turno de Wilco. La hora de la cita era a las 19:30hs en el escenario secundario. Justamente la primera gran y grata sorpresa me la lleve con este escenario porque era en un lugar cerrado. La segunda muy agradable sorpresa es que sonaba “Sugar Mountain” de Neil Young mientras se esperaba. Y lo tercero que se apreciaba es que Wilco no es una banda convocante, se notaba que no había tanto público y que se podía estar cerca de la banda sin problema, aunque luego se llenaría.

La banda de Jeff Tweedy saldría ante los aplausos del público a la hora estipulada sin mucha espectacularidad, sin muchas luces, ni papelitos, ni humo, ni nada. Austeridad pura. Que viejos se los veía, especialmente a Tweedy, con barba, medio canoso y sombrero como un Neil Young cualquiera. Claro, no son un grupo nuevo y el público que acompañaba tampoco. Los espectadores tenían de 25 años para arriba, con predominancia de gente de 30 años y algunos jobatos de 40, 50 y hasta 60 años.

El convulsivo Pop Rock de “Random Name Generator” sería el encargado de arrancar el concierto. La sucedería el mejor momento de su presentación, “I Am Trying to Break Your Heart”, con un poder cautivante que pocas bandas logran, haciendo lucir a su multi-instrumentalista Pat Sansone para recrear con minuciosidad cada uno de sus arreglos. Sencillamente espectacular. Pero para no darte respiro, luego interpretarían “Art of Almost”, posiblemente la canción más progresiva de toda su carrera, brillantemente ejecutada para que suene tan impecable como en el disco. Y luego un clásico no menor de Being There, “Misunderstood”.

Tweedy reconocería ante el público que era su primera vez en el país y que repasarían diferentes temas de sus más de 20 años de historia. Así lo harían diversificando con su rock alternativo, aunque llamó la atención la abundancia de canciones de su disco A Ghost is Born (muy buen trabajo pero no el mejor), la ausencia absoluta de cortes de Wilco (The Album) y casi nula de su último trabajo, Star Wars. Ambos merecían mayor presencia en su Set List. Pero eso no quitó que el recital sea disfrutable.

Uno de los momentos mejor recibidos por el público fue “Impossible Germany”, coreando hasta el solo de guitarra, y vale la pena destacar los arrebatos de Noise experimental a la Velvet Underground en muchos tramos del concierto, haciendo lucir a Nells Cline como un guitarrista notable.

El cierre con “I’m a Wheel”, un tema medio zonzo, dejó un sabor a poco y alarmante porque lo mejor estuvo al principio en lugar de al final. Tranquilamente podrían haber elegido clásicos como… “A Shot in the Arm”. Pero las casi dos horas de Wilco, para ser un festival, te dejan más que satisfecho y contento.

the-flaming-lips-argentina-2016

De hecho Wilco, tocó tanto tiempo que se terminaba llegando tarde para ver a Flaming Lips que arrancaba a las 21:15hs. Ya de entrada la puesta de escena era totalmente distinta. De escenario cerrado y sonido envolvente, pasamos a uno abierto, con mucha más gente, decorado como la completa fiesta que recuerdo presencié hace 5 años. Luces, cotillón, muñecos danzantes, papelitos y mucho color. Los Lips te daban la bienvenida a su sueño psicodélico/surrealista y Wayne Coyne era el principal anfitrión.

Clásicos de magnitud como “Race for the Prize” y “Yoshimi Battles the Pink Robots” darían el puntapié inicial. Y Coyne se encontraba en su salsa, inquieto, con su tapado blanco, tirando papelitos e incluso cantando encima de un Chewbacca.

Pero el momento de su locura máxima, que coincidió con el pico del concierto, fue cuando hizo un homenaje a David Bowie interpretando a “Space Oddty” dentro de su burbuja inflable, para luego tirarse al público. Escuchar “Ground Control to Major Tom” te hacía piantar un lagrimón.

La siempre hermosa “Do You Realize?” sería la encargarda de darle cierre a su presentación, que quedó un poco opacada por lo corta que fue (solo 1 hora de Show) y porque le faltó un poco de dinámica (por ejemplo, la versión de “What is the Light?” resultaba un poco frenada). De hecho, Coyne se iría medio cortante diciendo “Bueno, chau”, mostrando un poco lo loco que está. Y dejando al público con la sensación de “¿Eso es todo?”.

De todas formas, me gustaron ambas presentaciones. Tal vez, la de Wilco pude disfrutarla más porque fue la primera vez que vinieron. Pero pese a sus diferencias, desde cómo son sus shows, actitud en el escenario, cantidad de tiempo que tocaron, etc.,  cada uno tiene su encanto. Y da gusto ver a dos grupos que con sus más de 20 años mantienen intacto su poder, su poder noventoso.

Persy

Paul McCartney en Argentina – Estadio Único de La Plata (17/05/2016)

PaulFinalmente y luego de varios rumores que surgieron en los últimos años sobre su vuelta a la Argentina, Sir Paul McCartney regresó a tierras criollas después de sus presentaciones en 2010 en la Ciudad de Buenos Aires. Esta vez, iniciando el One on One Tour en el Estadio Mario Alberto Kempes de la Ciudad de Córdoba, la leyenda del pop rock mundial desembarcó en la La Plata para brindar el primero de los dos recitales que tendría programado en dicha localidad.

En un atardecer que comenzaba a vislumbrar una noche muy fría, la Ciudad de las diagonales se poblaba de seguidores que debían sortear no sólo las bajas temperaturas, sino también las incoherencias organizativas, sin saber bien dónde estaban los ingresos según cada ubicación. Que las puertas estén previstas para abrirse a las 18 hs. cuando una hora más tarde estaba programado que toque la banda soporte El Kuelgue, era llamativo y daba la pauta de que los horarios no se respetarían. Más sorprendente fue haber encontrado a gente de la organización ofreciendo a quienes poseían entradas para Campo, canjearlas por Plateas. Sería acaso que las ventas no fueron las esperadas y no sería buena imagen ver las Plateas semi vacías?.

Al margen de esa desprolijidad y de no haberse cumplido el pedido de Paul de no vender carne en las inmediaciones (mención aparte a la genialidad criolla de nombrar a uno de sus platos como “Mc Carne”), el ingreso al Estadio se realizó sin inconvenientes, dando tiempo al grupo soporte a presentarse y dejar el escenario  para que Chris Holmes, el DJ que viene acompañando a Paul en sus giras, envolviese al público con versiones raras de temas de The Beatles y McCartney, mezcladas con clásicos de Chuck Berry y Little Richards, entre otros.

A las 21.15 y cumpliendo con el horario estipulado, el ex Beatle hizo su aparición en el escenario con un saco azul y una figura envidiable para su edad, acompañado luego por la banda de músicos que desde hace tiempo vienen rodando por el mundo. “A Hard Day’s Night” inició el recital haciendo saltar y vibrar a los miles de fanáticos que buscaban hacerle frente al frío. Siguieron “Save Us” del disco New y nuevamente otro clásico Beatle como “Can’t Buy Me Love”. “Hola, chicos!” fue el saludo elegido para dar la bienvenida a lo que sería una verdadera fiesta, y a partir de entonces se fueron alternando clásicos del repertorio de los cuatro de Liverpool (“Here, There and Everywhere”, “You Won’t See Me”, “Lady Madonna”, entre muchas otras) con sus tiempos en The Wings como “Nineteen Hundred and Eighty-Five”, y otras de su carrera solista. “My Valentine”, dedicado a su actual esposa Nancy y “Maybe I’m Amazed”, compuesto para Linda fueron junto a “Black Bird”, de las baladas más hermosas del repertorio elegido.

Siempre atento a los ánimos de público y con sus características miradas cómplices, McCartney encantaba al público argentino con cada palabra, animándose incluso a intercalar frases en un muy entendible español. Fue una noche de muchas emociones, especialmente cuando Paul recordó a su amigo John dedicándole “Here Today” y acompañó al público con los acordes del “Olé Olé Olé Lennon, Lennon” típico del público argentino. George Harrison también fue recordado con una hermosa interpretación de “Something” en el ukelele y antes de los bises “Band on the Run” y “Live and Let Die” sonaron con una puesta de fuegos artificiales y explosiones de gran nivel. La infaltable “Let It Be”, con Paul en el piano, fue una caricia directa al corazón, mientras que “Hey Jude” puso de pie a todo el Estadio para acompañar en los coros.

Después de casi dos horas sin detenerse, la banda ingresó a bastidores y luego de unos minutos, el regreso lo trajo a Paul con su guitarra acústica tocando “Yesterday” como si aquel joven que salía a escena por primera vez en los años sesenta. Con todo el Estadio de pie para disfrutar las últimas piezas de un concierto impecable, “Get Back” (no incluida en el setlist original), contó con la participación de Leila, una niña que subió al escenario junto a su mamá para darse el lujo de “tocar” el bajo junto a la leyenda. “Birthday”, “Golden Slumbers” y  “Carry That Way” comenzaban a marcar el final del recital, que, como no podía ser de otro modo, finalizó con “The End” y con Paul esfumándose detrás de una cortina de humo, aunque no antes sin agradecer a sus músicos, colaboradores y por supuesto a su público fiel, que lo idolatra como el verdadero Maestro de la música que es. Gracias Paul por volver, gracias por este hermoso recital y gracias por permitirnos ser testigos de la historia viva de la música!.

Piro

Noel Gallagher’s High Flying Birds – Lollapalooza Side Show, Estadio Luna Park (16/03/2016)

12829395_1242563519090445_6192496095551520440_o

“Esperamos que su próximo disco lo traiga nuevamente a nuestro país y podamos seguir disfrutando de este artista que tantas canciones nos ha impregnado en la memoria”. Con aquel deseo cerrábamos la reseña del recital que Noel Gallagher había ofrecido en su primera visita en la Ciudad de Buenos Aires con su nueva banda. Casi cuatro años después, el británico cumplió y volvió a la Argentina para presentar Chasing Yesterday, su segundo material de estudio lanzado en 2015. Abriendo una serie de recitales adicionales al tradicional Festival Lollapalooza, Gallagher retornaba al mítico Estadio Luna Park, en el cual en 1998 comenzó el idilio del público argentino con Oasis.

Pasados unos minutos de las nueve de la noche, las luces se encendieron con una intensidad que no permitía ver qué sucedía arriba del escenario, pero pronto se disiparon para que la gente pudiese apreciar el ingreso de la banda, mientras de fondo sonaba parte de “Shoot a Hole Into the Sun”, un demo grabado con mezclas del tema “If I Had a Gun”, del disco debut del grupo. Sin perder tiempo “Everybody’s on the Run” fue la elegida para abrir el esperado recital. “Lock All The Doors” y el single “In the Heat of the Moment” fueron dos de los seis temas con los que Noel decidió presentar su último trabajo. Tras saludarse con su público en ese particular inglés con el que Gallagher nos tiene acostumbrados, fue momento del primer cover de Oasis, a cargo de la pegadiza “Fade Away” del maravilloso disco de lados B The Masterplan. “Riverman”, “The Death of You and Me” y especialmente “You Know You Can’t Go Back” (dedicada a los fanáticos de Oasis) demostró, como en la primera presentación del grupo en 2012, que el tiempo de Liam y Noel juntos había quedado atrás y lejos estaría de volver. Sin embargo, una inesperada versión de “Champagne Supernova”, “Sad Song” y “D’Yer Wanna be a Spaceman?” (destinada al Papa Francisco) dieron paso a que Noel accediera al pedido de la gente otorgándoles la posibilidad de que las miles de gargantas que asistieron al Luna Park pudiesen entonar algunas estrofas del clásico “Live Forever”, mientras la guitarra de Noel los dirigía. Siguieron “The Mexican” y “The Dying of the Light” de Chasing Yesterday y desde el fondo de Defenetly Maybe, “Digsy’s Dinner” comenzó a cerrar el recital con algunos de los temas que llevaron a Oasis a la cima mundial a mediados de los noventa.

La memorable “The Masterplan” daba paso a los bises, y como no podía ser de otra manera, vaticinaban un final con el mejor material de Gallagher. La fantástica y pocas veces tocada “Listen Up” y luego “Wonderwall” empezaban a marcar el cierre. “AKA..What a Life!” sembró el terreno perfecto para el final a pura emoción con la infaltable “Don’t Look Back in Anger”. Sin salirse del tiempo reglamentario Noel Gallagher cerraba una vez más una presentación brillante, ayudado en esta oportunidad por un Estadio con una mejor acústica que GEBA y con el constante apoyo y fidelidad de un público que podrá verlo nuevamente el sábado siguiente en el Festival de Lollapaloza, pero que espera que el británico quiera seguir visitándonos muchas veces más.

Piro

The Rolling Stones – Estadio Único de La Plata (07/02/2016)

0014222935

La ansiada y prolongada espera de diez años finalmente había terminado. Por cuarta ocasión en su longeva historia The Rolling Stones arribaban a la Argentina para brindar una serie de tres espectáculos en el Estadio Único de la Ciudad La Plata, en el marco de su gira latinoamericana Olé Tour.

La Beriso tuvo el privilegio de abrir como banda telonera bajo una intensa lluvia que acortó su presentación, mientras que Ciro y los Persas, con un muy buen espectáculo en el cual incluyeron algunos clásicos de Los Piojos, se encargaron de dejar el escenario listo para que los miles de fanáticos pudieran ver en acción a Sus Majestades, como el mismo cantante declaraba. Previo a la ansiada espera y con el agua cediendo, como invitado de lujo, Charly García, ícono del rock nacional también se hacía presente para admirar a los legendarios músicos.

Poco después de las 21 horas las luces del escenario descendieron y dieron paso al video que simulaba el viaje de los británicos hasta tierras argentinas, proyectado en las tres pantallas gigantes de alta definición e inmediatamente sonaron los primeros acordes de la inconfundible “Start Me Up”, con un Mick Jagger exultante y una oleada de fanáticos enloquecidos. La autoproclamada “Banda más grande del Rock N’ Roll de todos los tiempos” se reencontraba con su querido y admirado público argentino luego de una década y otras dos históricas visitas en 1995 y 1998. Como en aquellas oportunidades, esta presentación también se vio empañada por los actos de violencia que se registraban en las inmediaciones del Estadio cuando un grupo de gente intentaba ingresar sin entradas.

“It’s Only Rock N’ Roll (But I Like It)” y “Tumbling Dice” continuaron con el repertorio de los clásicos inmortales del grupo y entre ellos Jagger saludaba al público con un guionado libreto en un apreciable castellano en el que contaba las andanzas de la banda bailando tango y comiendo choripanes en la Costanera porteña. “Out of Control” y “Anybody Seen My Baby?” del disco Bridges to Babylon fueron tal vez dos de los temas prescindibles y “Street Fighting Man”, como era de suponer, fue la canción que el público había elegido previamente en las redes sociales. “Wild Horse”, la gran balada de todos los tiempos, aquietó un poco el eufórico estado del público que acompañaba con la luminaria de los teléfonos celulares y enseguida los primeros riffs de “Paint It Black” volvieron a encender al Estadio junto con “Honky Tonk Woman”.

“Can’t Be Seen” y “Happy”, marcaron el momento de Keith Richards en las voces, mostrándose constantemente sonriente y cómplice con el público. Luego Jagger volvió a acaparar el escenario con su envidiable estado, moviéndose enérgicamente como si fuese un adolescente con sus característicos ademanes. La extensa “Midnight Rumbler” y el coro de “Miss You” dejaron en claro la gran capacidad de manejo y presencia del cantante. En los coros de “Gimme Shelter”, Mick estuvo acompañado de la bella corista Sasha Allen, que desfiló por la pasarela central con una energía deslumbrante. Continuó la infaltable “Brown Sugar”, la diabólica “Sympathy for the Devil” con Jagger envuelto bufanda roja y con un video de fondo cargado de simbología. Para terminar la rockera “Jumpin’ Jack Flash”, hizo delirar a las más de 55 mil personas que colmaron el Estadio.

En los bises y tras un breve receso, un grupo de coristas locales abrieron con las primeras letras del hermoso clásico “You Can’t Always Get What You Want” que emocionó hasta las lágrimas. En el final, como no podía ser de otra manera, los Stones se despidieron con el clásico de todos los clásicos y marca inconfundible de esta icónica banda: “(I Can’t Get No) Satisfaction”, dándole así el cierre ideal para una presentación estupenda.

Piro

Faith No More y su obstinada ausencia de fe

Faith No More Argentina 2015

“¿Cuántas veces vinimos acá, wey? ¿Cuatro? ¡Más bien cuarenta!”. En un perfecto español chicano, Mike Patton inauguró el regreso de Faith No More a la Argentina con un show electrizante el 20 de septiembre en el Luna Park.

En un escenario vestido de blanco y ornamentado con vistosas plantas y flores, el grupo -también de blanco- compuesto por “Juancito” Hudson, “ese puto del bajo” Gould, “viejo pervertido” Bordin, Bottum y “Piñón Fijo” Patton, según la presentación de este último, dio un espectáculo intenso y fiel al lugar que supieron ganarse en la historia del metal, el rock, el funk… y de las baladas.

Abrieron sin vaselina con una novedad: “Motherfucker”, al que le siguió el poguero “Be Aggressive” que despertó a los vivaces fanáticos. Nota aparte merecen los fieles seguidores de la banda, muchos de los cuales peinan canas añosas y largas barbas. Solos, o acompañados de sus hijos a quienes pretenden con justicia iniciar en el fraternal mundo del metal, saltaron y vitorearon a la altura de los más jóvenes que ya nacieron con FnM y que deliraron con su energía saturada.

Presentando varios temas de Sol Invictus, su nuevo disco, como “Black Friday”, “Matador”, “Separation Anxiety” y el mencionado “Motherfucker”, no se privaron de tocar los clásicos como “Epic”, “Ashes to Ashes” y el cover de los Commodores, “Easy”. Patton hizo gala de sus más de seis octavas de rango vocal que sonó a la perfección, acompañada en ocasiones de una pedalera en el escenario. El resto del sonido estuvo ligeramente saturado, lo que impidió que se disfrutaran algunos de los característicos matices musicales de la banda, pero que compensaron con actitud rockera a pesar de ser, admitámoslo, señores de media edad pelados y panzones. El mismo Patton se burló de esto: “¿Qué me dicen? ¿Lechón? ¿Hijo de qué?”.

La banda hizo dos bises, el primero con “Cone of Shame”, “Digging the Grave” y “Just a Man”. Durante este último, “rickrollearon” a los presentes con un fragmento del infame “Never Gonna Give You Up” de Rick Astley, con el que hubiera sido ciertamente indignante abandonar de forma definitiva el escenario. Por eso, volvieron a aparecer con un segundo bis con el clásico “We Care a Lot”, del primer disco, cerrando ahora sí una noche impecable y estridente que confirmó, sin tapujos, que “No más fé” (sic) tiene fe en el metal.

Barba