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Pink Floyd – Delicate Sound of Thunder (1988)

Pink Floyd - Delicate Sound of Thunder (1988)

Puntaje del Disco: 7

Disco 1:

  1. Shine On You Crazy Diamond: 8
  2. Learning to Fly: 8
  3. Yet Another Movie: 6,5
  4. Round and Around:
  5. Sorrow: 5
  6. The Dogs Of War: 4,5
  7. On The Turning Away: 7

Disco 2:

  1. One of These Days: 8
  2. Time: 8
  3. Wish You Were Here: 8
  4. Us and Them: 8
  5. Money: 8,5
  6. Another Brick in the Wall (Part 2): 5,5
  7. Comfortably Numb: 7
  8. Run Like Hell: 6

¿Cómo puede ser posible que una banda tan grande como Pink Floyd no tenga un disco en vivo oficial de sus primeros años o de su mejor época? Ok, tenemos a Ummagumma, con su primera parte en el que nos regalan unos pocos temas muy buenos en vivo, pero deja sensación a poco, ya que solo repasa algo de los primeros años psicodélicos del grupo. Durante toda su etapa progresiva de los setenta no hay discos en vivo. Lo que sí hay son Bootlegs no oficiales y tenemos a Live at Pompeii que es más un concierto en DVD. Recién en su peor momento, cuando ya Waters se había apartado del grupo y Gilmour tomaba la batuta, aparecieron los primeros discos. El que aquí tenemos Delicate Sound of Thunder y luego Pulse en los noventa.

No da muchas ganas de repasar estos trabajos ya que ni siquiera tenemos a Pink Floyd con su formación completa ni en su plenitud. Aunque a decir verdad Waters para generar su sonido en vivo tampoco es TAN importante. Toca el bajo e interpreta algunos temas, de todas formas su sola presencia suma. Aun así Pink Floyd no se caracteriza por ser una banda que te deleite escuchar en vivo. Y solo me refiero a “escuchar”, ya que visualmente es impactante. No ofrecen nada particularmente revelador con las versiones en vivo de sus temas. No son de improvisar tanto, sino de recrear meticulosamente el mismo sonido del álbum. Por lo que difícilmente algún tema en vivo suene mejor que su versión de estudio, a lo sumo lo igualan en calidad. Me pasó cuando fui a presenciar a Roger Waters en vivo, un espectáculo de la puta madre en la recreación de The Wall (show de luces, imágenes, muñecos gigantes y un muro que se arma de a poco), pero que musicalmente no ofrece nada nuevo que cuando te pones a escuchar el disco en tu casa. De hecho Roger hacía playback…

En fin, con Delicate Sound of Thunder tenemos un poco mucho de lo que hablo. Y para colmo de males, el primer disco contiene en su mayoría cortes de A Momentary Lapse of Reason, su peor álbum de todos los tiempos, el horror. Canciones como “Sorrow” y “The Dogs Of War” son inexplicables que estén incluidas. Pero saben qué, es en donde más improvisa Floyd o por lo menos Dave Gilmour. Aunque desafortunadamente la calidad de los temas no acompañan y sus solos de guitarra no son los mejores. De hecho la voz de David tampoco está en su esplendor.

El segundo disco es un mix de clásicos principalmente de The Dark Side of the Moon y The Wall. Ya con solo considerar que tocan mejores canciones, esta segunda parte de Delicate Sound of Thunder es mejor. De todas formas ningún tema está a la altura de las versiones de estudio. A “Time” le falta un poco de fuerza para mi gusto. Otros como “Us and Them” (el cual me gusta en sus cambios de ritmo) es innecesariamente largo. Por su parte “Money” presenta las mayores improvisaciones de esta segunda parte, con solos de guitarra, órgano, etc. Muy floja la versión de “Another Brick in the Wall (part 2)”, tiene menos onda que un renglón. Mientras que “Comfortably Numb” tiene una interpretación vocal alarmante. Y “Run Like Hell” no sé si es la mejor elección para cerrar un concierto, es más taladrante que otra cosa. Es un cierre que te deja extrañado más que satisfecho.

Delicate Sound of Thunder es un álbum innecesario, que no agrega valor al repertorio de la banda y que llegó en un mal momento por todo lo que señalaba anteriormente. Aún así se puede escuchar, porque tiene el sonido característico de space rock de la banda, pero no esperen mucho más que eso.

Persy

Pink Floyd – The Division Bell (1994)

Pink Floyd – The Division Bell (1994)

Puntaje del Disco: 6,5

  1. Cluster One: 6
  2. What Do You Want From Me: 8,5
  3. Poles Apart: 8
  4. Marooned: 7,5
  5. A Great Day For Freedom: 5,5
  6. Wearing the Inside Out: 5,5
  7. Take It Back: 9
  8. Coming Back To Life: 6
  9. Keep Talking: 5,5
  10. Lost For Words: 6
  11. High Hopes: 7,5 

Tras el desastre que significó A Momentary Lapse of Reason, pasarían varios años hasta volver a escuchar un disco de estudio de Pink Floyd. Así llegaría a mediados de los noventa The Division Bell, el segundo álbum post Waters de la banda.

Sabiendo lo vergonzoso que había resultado su último trabajo no eran muchas las expectativas que podía tener por este nuevo. De hecho, la mayoría de las críticas le pegan despiadadamente a Division Bell. Sin embargo, es un “mejor” disco que el anterior. Y la palabra mejor entre comillas por una razón: tampoco es la gran cosa.

The Division Bell tiene sus cuantos defectos. Para empezar hay que decir que Pink Floyd, o lo que queda de ellos, suenan anticuados. Trataron de sonar como a fines de los setenta, pero este álbum fue editado en 1994!! ¿En qué estaban pensando? Division Bell es un disco en el que parece que el tiempo los pasó por encima, quedando estancados en lo que sabían hacer, sin traer algo nuevo. Para colmo de males, parecen una versión reciclada de lo antiguamente eran.

Compositivamente, Gilmour sigue siendo el que domina en el grupo pero la participación de Wright crece bastante. Lo cual implica mucho piano, teclado y sintetizador. Que sinceramente en números atmosféricos, lentos e inocuos como “Cluster One”, terminan aburriendo más que entreteniendo.

De todas formas, lo que hace a Division Bell superior a A Momentary Lapse of Reason es que todas sus canciones se pueden escuchar. No hay cortes que avergüencen con su existencia. Algunos son realmente muy buenos como “What Do You Want From Me”, donde Gilmour se sale del molde rockeando y demostrando su prestigio como guitarrista. La melodía acústica de “Poles Apart” también es muy agradable. Incluso la instrumental “Marooned” es interesante, trayendo en primer plano otro solo de guitarra de Gilmour acompañado por lo que hace Wright en teclado y Mason en batería. Una canción de otra época. Aunque el más destacado para mi gusto es la espacial “Take It Back”, que es de lo más moderno y efectivo de Floyd. Parece un tema de U2, en el que David logra un sonido similar al de The Edge y entona en el estribillo como Bono.

El resto es olvidable. El flojo aporte de Wright (animándose a cantar) en “Wearing the Inside Out” y reescrituras obvias como “A Great Day For Freedom”, emblandecen bastante la solidez del disco, que ya de por sí en su conjunto resulta un poco aburrido y depresivo. Sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de los temas duran innecesariamente entre 6 y 7 minutos.

The Division Bell en definitiva termina siendo un disco que no es tan malo como muchos lo pintan, ni mucho menos es tan bueno como otros fanáticos lo marcan. Es un álbum con sus momentos gratos, pero de un nivel que aprueba rasposamente, bastante lejano a lo mejor del grupo.

 Persy

Pink Floyd – The Final Cut (1983)

Puntaje del Disco: 7

  1. The Post War Dream: 8
  2. Your Possible Pasts: 8
  3. One of the Few: 8
  4. The Hero’s Return: 8
  5. The Gunner’s Dream: 7
  6. Paranoid Eyes: 7
  7. Get Your Filthy Hands Off My Desert: 5,5
  8. The Fletcher Memorial Home: 6
  9. Southampton Dock: 6,5
  10. The Final Cut: 6
  11. Not Now John: 5,5
  12. Two Suns in the Sunset: 8

Hay opiniones encontradas en cuanto a este álbum. Están aquellos que aman a The Final Cut y lo llaman el último gran álbum de Pink Floyd (principalmente amantes de toda la obra de Waters). Están aquellos que lo odian (los “pro Gilmour” tal vez). Pero también está la raza extraña (como yo) que lo ve en una posición intermedia: no es un mal álbum y tiene cosas para remarcar, aunque está lejos de lo mejor de Floyd.

Para entender la diversidad de apreciaciones hay que decir que The Final Cut no es un álbum de Pink Floyd, es un álbum de Roger Waters lisa y llanamente. En los últimos discos la participación de los otros integrantes de la banda había bajado en los sucesivos trabajos. Si en The Wall su colaboración era escueta y limitada, en The Final Cut es prácticamente nula. Roger no solo era el cerebro, la mente dominante del grupo, sino que se había transformado en el amo absoluto de todo. A punto tal que en The Final Cut no solo escribió todas las letras sino que también interpretó casi todas las canciones (excepto una, justo una de las más flojas por los coros, “Not Now John”, que tuvo a Gilmour como vocalista). Esto resquebrajó las relaciones internas de la banda, que ya bastante desgastadas estaban, y determinó la primera salida dentro del grupo: Richard Wright, que directamente no colaboró en las grabaciones del álbum.

Pasemos al disco en sí. The Final Cut es un álbum conceptual centrado en la guerra, en el cual Rogelio aporta letras antibélicas realmente excelentes, que incluyen menciones y críticas directas a Margaret Thatcher (nombrada como Maggie en el álbum) y la guerra de Malvinas (con frases como “We showed Argentina”).

Pero así como el lado lírico del álbum es brillante, el musical es bastante pobre. The Final Cut falla por la ausencia de grandes melodías, la falta de dinámica, el ritmo aplomado constante e incluso la ausencia de originalidad. Los cortes The Final Cut son bastantes convencionales, están adornados con algún piano, una simple guitarra o un saxo, pero este no es el mismo space rock de sus discos previos (suena a descarte de The Wall). Eso hace que en las sucesivas canciones se torne denso e incluso aburrido. Parece que estamos escuchando el mismo tema todo el tiempo con Roger recitando lo que piensa sobre la guerra hasta el hartazgo.

No me malinterpreten, todos los temas de The Final Cut son escuchables, no son un horror para los oídos. De hecho me gusta bastante la primera parte del disco conformada principalmente por esa mini opera rock que relata la historia de un veterano de la segunda guerra mundial en “Your Possible Pasts”, “One of the Few”, “The Hero’s Return”, “The Gunner’s Dream” y “Paranoid Eyes”. También suman algunos de los efectos de su sonido holográfico para generar una experiencia envolvente en el oyente que lo escuche con auriculares.

En fin, The Final Cut es un trabajo aceptable, plagado de canciones inmemorables, con sus momentos más que decentes y también aquellos discretos, y será recordado como el disco que debería haber sido solista de Roger Waters (salió bajo el nombre de la banda por cuestiones contractuales con EMI) y el último álbum en el que participaría tras abandonar el grupo.

Persy

Pink Floyd – Ummagumma (1969)

Puntaje del Disco: 8,5

Disco 1:

  1. Astronomy Domine: 8
  2. Careful With That Axe Eugene: 9
  3. Set The Controls For The Heart Of The Sun: 9
  4. A Saucerful Of Secrets: 8

Disco 2:

  1. Sysyphus Part One: 7,5
  2. Sysyphus Part Two: 7
  3. Sysyphus Part Three: 7
  4. Sysyphus Part Four: 8
  5. Grantchester Meadows: 10
  6. Several Species Of Small Furry Animals Gathered Together In A Cave And Grooving With A Pict: 8,5
  7. The Narrow Way Part One: 7,5
  8. The Narrow Way Part Two: 9
  9. The Narrow Way Part Three: 9,5
  10. The Grand Vizier’s Garden Party (Entrance): 7
  11. The Grand Vizier’s Garden Party (Entertainment): 7,5
  12. The Grand Vizier’s Garden Party (Exit): 7,5

Antes de comenzar, quisiera decir mi punto de vista: es una VERDADERA lástima que los discos de Floyd post-Piper… y pre-Dark Side… sean TAN INJUSTAMENTE OLVIDADOS. Quizás Meddle no tanto, pero los otros álbumes (Saucerful Of Secrets, More, Ummagumma, Atom Heart Mother, y Obscured By Clouds) son enormemente ignorados.

Obviamente, es a partir de Meddle donde luego de tanta exploración, Floyd logra encontrar su propio sonido, ya que luego de dicho álbum, vendría la dorada época de los ’70, sacando clásicos atemporales, verdaderas obras maestras inolvidables.

Pero antes de eso, habían sacado increíbles álbumes experimentales, psicodélicos, orgías de avant-garde y art-rock. Siempre (o muchas veces) se pasa por alto esta epoca, GRAN ERROR. En fin, una pena, ya que a mi oído, es una etapa fantástica de la banda, con imaginación desbordante, rompiendo esquemas a doquier (junto a Zappa y demás contemporáneos). He dicho. Fin de mi reflexión.

Ahora sí, pasemos a Ummagumma (perdón si los/as aburrí con mi reflexión, necesitaba usar el espacio para reivindicar esos discazos!). El 1er disco es en vivo, y encontramos temas incluidos en sus dos primeros álbumes y “Careful With That Axe Eugene” (sencillo en el que también se incluía la bonita “Point Me At The Sky”). Con la diferencia de que aquí, mencionadas canciones se transforman en enormes jams lisérgicos, descriptivos y libres de toda atadura.

La versión de “Astronomy Domine” es muy buena (aunque se extraña al inimitable “Diamante Loco”), la de “A Saucerful…” lo es también, aunque LA definitiva versión de esta canción es la que se puede ver en la película Live In Pompeii. Lo Mejor es “Careful…” (Waters mandandose gritos que harían morir de envidia al mas deathmetalero) con su tensión in crescendo y amenazante y violenta atmosfera; y “Set The Controls…” la cual contiene una sección en la que Wright hace las mil y unas, otorgando una oscura y hasta casi mística sensación.

El segundo álbum suele ser objeto de controversias. En él, Floyd literalmente experimenta, prueba la mayor cantidad de trucos posibles. Un álbum rico en atmosferas, colores y ante todo IMAGINACIÓN. Música estrictamente experimental, empujando el avanti garde hasta grandes limites.

Esta divido en cuatro suites por cada uno de los integrantes. La primera, “Sysyphus” es de Rick Wright. La misma arranca de una intimidante manera, luego se calma hasta llegar a tintes de música clásica, para luego lentamente empezar a enloquecer hasta llegar a un pesadillesco clímax totalmente enfermizo. La segunda sección es la de Roger Waters. En la cual esta la maravillosa perla folk, la bucólica “Grantchester Meadows” (escuchenla con auriculares y vuelen, van a sentir los mosquitos en sus oídos) y la RARÍSIMA (y de enorme titulo) “Several Species…”, un collage de ruidos de animales: pájaros, murciélagos, etc. los cuales chillan de lo lindo, y crean una tensión que podría quitar de quicio a cualquiera. La tercera sección es la de David Gilmour, “The Narrow Way”. La misma arranca con un delirante sonido para devenir en gentiles acústicas, hasta que de pronto ese extraño ruido vuelve y pasamos a la segunda parte, la cual tiene un tremendo riff, con percusiones tribales y ULTRA lisérgicos efectos. En otras palabras, un trip tremendo. La tercera parte de esta suite esta cantada dramáticamente por Gilmour (con Wright haciendo geniales aportes vocales) y tiene una atmosfera ULTRA densa, casi stoner. Imperdible. Un temazo que merecería ser mas citado, sin duda. La cuarta y última sección esta a cargo de Nick Mason, se trata de “The Grand Vizier’s Garden Party”. La misma comienza con una dulce melodía de flauta (interpretada por la propia esposa de Nick) hasta que se interrumpe con el redoble de batería. La segunda parte son delirios percusivos, en la cual y luego de un turbulento sonido, todo se empieza a entrecortar (la primera vez que la escuche pensé que me andaba mal el cd) hasta derivar en un solo de batería. La tercera parte finaliza con la flauta y su dulce melodía. Así termina Ummagumma.

Así que aquí lo tienen: un álbum doble para flashear, volar, sentir y que encima no aburre en ningún momento. Párrafo aparte para la increíble y surrealista portada, una delicia total.

Lo mejor estaba por venir, estaba apunto de comenzar la década que los haría grandes, sacando a luz discos de los más imprescindibles, increíbles e históricos en la historia del rock (y también esta mi favorito!: Atom Heart Mother!!!). La leyenda estaba apunto de nacer.

Li

Roger Waters en Argentina – Estadio River (07/03/2012)

Recuerdo cuando anunciaron que Roger Waters iba a venir a la Argentina como se abalanzó la gente para ir a comprar su entrada para no perderse la oportunidad de presenciar uno de los mejores recitales del mundo. Pero los primeros días fueron una odisea con las complicaciones que tuvo Livepass como organizador en la venta de entradas, que les valieron insultos varios en su Facebook e incluso el hackeo de su página (era tragicómico ver el mensaje que decía “David Gilmour como invitado especial”). Pero la respuesta de la gente fue TAN importante que la demanda por ver a Waters no se detuvo. Así fueron agregando nuevas funciones y rápidamente se fueron vendiendo las entradas. Hasta finalmente llegar a 9 shows de Roger Waters en River!! Un record apabullante, impensado, que implica más de 400 mil espectadores. Lo que se denominó en varios medios como la “Waters Mania”, o mejor dicho la “Waters Obsesión”.

Es así como arribó el ex cerebro de Pink Floyd a la Argentina, en el marco de tensiones diplomáticas por las Malvinas, donde el mismo Rogelio se vio implicado con declaraciones que despertaron amor y odio hacia su persona de un día para el otro. Pero Roger se encargó de dedicar el recital “a la memoria de los desaparecidos, muertos y torturados” durante la dictadura militar, dejando la polémica de lado para que nos internemos a disfrutar de esta maravilla en vivo que es “The Wall”.

Nota: Si lo vas a ir a ver en otro fecha y no queres enterarte lo que va a pasar acá comienzan los Spoilers.

La cita era a las 21hs. Cuando uno llegaba para acomodarse podía ver la pared a medio construir a sus costados, generando ansiedad, mientras pasaban temas de Led Zeppelin, los Stones e incluso el eterno “Imagine” de Lennon que hacían más dulce la espera. Hasta que el espectáculo arrancó a las 21:15hs, con el sonido explosivo de “In The Flesh?” acompañado de fuegos artificiales y un avión ubicado en el tablero del estadio que voló para estrellarse en el escenario. Así apareció Roger poniéndose su saco y lentes negros para transformarse en el personaje que iba a conducir la noche. Un gran comienzo que daba indicios de lo que nos esperaba.

Con el correr del show, de a poco el muro se fue formando. Con proyecciones espectaculares en sus ladrillos que en realidad funcionaban como una pantalla. Así se sucedieron los clásicos como “Another Brick on the Wall (Part II)” acompañado por un coro de niños, luego la hermosa “Mother” con Waters explayando sus primeras palabras hacia el público y “Goodbye Blue Sky” marcando un momento cumbre del recital. También excelente la versión de “Young Lust”, una de las mejores desde mi punto de vista. Así se fueron agregando más ladrillos, hasta que la pared quedó prácticamente completa, dejando solo un espacio, para que Rogelio se despida con “Goobye Cruel World”.

Tras la “Intermission”, que las chicas aprovecharon para hacer largas colas en el baño, “Hey You” daría comienzo a la segunda parte del espectáculo esta vez con la espesura completa del muro. Hasta que con el correr de los temas llegaría otro momento único: “Comfortably Numb”, que sonó más arrebatadora y conmovedora que nunca, dejando lugar a que se te piante un lagrimón. El mundo de The Wall siguió creciendo con sus imágenes e incluso con Waters con una ametralladora en mano, llegando al ritmo vertiginoso de “Run Like Hell”, otra de las más motivantes de la noche.

El “disco 2” señalaba sus últimos momentos con dibujos que usaron en la misma película de The Wall, hasta que el emocionante derrumbe de la pared marcó el final de un impresionante show.

Mención aparte merece “el chancho” flotante que llegó a estacionarse (entiendo que no a propósito) sobre el publico en una posición que llegaba a molestar la visión. Pero el pobre cerdo recibió su castigo cuando tocó suelo, a manos de quienes lo desinflaron y descuartizaron.

Volviendo a lo que importa, fue un recital tremendo. En mi opinión personal, a diferencia de otros conciertos, está “bien” presenciarlo sentado para disfrutarlo. Uno se siente en un evento que supera la sensación de simple recital, donde la puesta de escena es tan espectacular que te deja atónito. Una verdadera noche para el recuerdo, que te deja tan pleno que todavía Rogelio no se fue y uno ya pide que vuelva con sus ladrillo.

Persy

The Wall (1982)

Puntaje de la Película:

Trailer de la Película

  • Genero: Musical
  • Director: Alan Parker
  • Reparto: Bob Geldof, Christina Hargreaves, James Laurenson, Bob Hoskins, Eleanor David, Kevin McKeon, David Bringham

El éxito del álbum conceptual de Pink Floyd The Wall, motivo a que también tenga su propia película. Lo bueno de la creación del filme es que nos permite tener una idea visual de lo que Roger Waters quiso hacer cuando creo el disco.

Para quienes todavía no conocen de qué se trata, The Wall nos relata la historia de una estrella de rock llamada Pink, que debido a sus propios problemas y trastornos se sumerge en una profunda depresión que lo aísla del mundo, metafóricamente construyendo un muro de ladrillos.

Waters al ser el cerebro creador del disco, también colaboró en la película escribiendo el guión. Aunque hay que decirlo, The Wall no se caracteriza por su abundancia de diálogos. El plato fuerte y lo más destacable (como es de esperarse) es la música de Pink Floyd. Sin embargo, a diferencia del disco, algunas canciones se omiten, o pueden aparecer acortadas y en versiones alternativas. De todas formas es interesante como se conecta con las distintas secuencias de la película que además incluye animaciones a cargo de Gerald Scarfe.

Dejando de lado el aspecto musical, que es el principal atractivo, el filme es pasable pero no espectacular. Disfrutable para los fans de Floyd, los gustoso de lo abstracto y algún que otro curioso adorador del rock y los musicales.

Persy

Pink Floyd – The Wall (1979)

Puntaje del Disco: 9

Disco 1:

  1. In The Flesh?: 8,5
  2. The Thin Ice: 7,5
  3. Another Brick in the Wall (part 1): 8,5
  4. The Happiest Days of Our Lives: 8
  5. Another Brick in the Wall (part 2): 10
  6. Mother: 9,5
  7. Goodbye Blue Sky: 9
  8. Empty Spaces: 7,5
  9. Young Lust: 9
  10. One of My Turns: 8
  11. Don’t Leave Me Now: 9
  12. Another Brick In The Wall (part 3): 8,5
  13. Goodbye Cruel World: 8

Disco 2:

  1. Hey You: 9
  2. Is There Anybody Out There: 7,5
  3. Nobody Home: 8,5
  4. Vera: 7
  5. Bring the Boys Back Home: 6
  6. Comfortably Numb: 10
  7. The Show Must Go On: 8
  8. In The Flesh: 8,5
  9. Run Like Hell: 9
  10. Waiting for the Worms: 8,5
  11. Stop:
  12. The Trial: 6,5
  13. Outside The Wall: 6

The Wall… qué decir de este álbum considerado por muchos como la máxima expresión de Pink Floyd. O por lo menos, como la expresión más pretenciosa, depresiva y compleja de Floyd (o Roger Waters).

The Wall nació como un posible proyecto solita de Waters, quien ya a esa altura además de ser el cerebro monopólico del grupo, empezaba a alejarse del resto de sus compañeros, que cada vez participaban menos en la composición e interpretación de las canciones. Por eso The Wall es sinónimo de Waters, antes que Floyd.

La idea de Roger fue crear un álbum conceptual  acerca de una estrella de rock llamada “Pink” (nuevamente inspirado en Syd Barrett), que debido a sus traumas en la vida como: la muerte de su padre, la sobreprotección maternal, la educación, la drogadicción y demás problemas sentimentales, se reprime generando un muro de ladrillos (que simbolizan sus problemas) que lo aíslan del mundo. Y dentro de esta depresión hace un viaje introspectivo que lo lleva a la locura.

En este sentido el concepto de The Wall, toma la influencias de otras obras conceptuales como Tommy de los Who, Ziggy Stardust de Bowie e incluso discos suyos como Animals. Sin embargo, la tensión angustiante y depresiva que transmite esta opera rock no se puede comparar con otros discos de esta índole.

Musicalmente Floyd suena como una banda que termina de alcanzar su cúspide como grupo de rock progresivo, explotando su rock espacial que te sumerge en una atmosfera tan terrible como brillante. De todas formas, también se nota que la banda empieza a “ochentizar” su sonido, saturando sus recursos, sin sonar fresco, pero siendo todavía grande, grande como un dinosaurio. Por eso The Wall no es perfecto y en cierto punto es un disco sobrevalorado.

El otro problema de The Wall es que al ser un disco doble resulta una experiencia extensa y aplastante, especialmente el segundo disco, donde el concepto se transforma en un delirio difícil de entender y porque musicalmente termina de agotar al oyente.

Por eso el segundo disco es lo más flojo y desmedido, aun así tiene temas excelentes. La balada drogona “Comfortably Numb” es claramente el clásico más rutilante de esta segunda parte. Es un himno y uno de los pocos temas en los que Gilmour colabora en forma excepcional. Su solo de guitarra es legendario. “Hey You” y “Run Like Hell” también se destacan en este segundo disco.

Sin embargo, el primero es el que vale la pena. Cuenta con los mejores temas. Las tres partes de “Another Brick in the Wall” no tienen desperdició. Y la “parte 2” sobre la opresión de la educación, se transformaría en la canción más famosa de su trayectoria. Los temas acústicos “Mother” y “Goodbye Blue Sky” tampoco se quedan atrás. “Young Lust” rockea gracias a Gilmour, y tiene muy buen estribillo. Y la aterradora “Don’t Leave Me Now” también es excelente.

The Wall es un gran álbum y sería un éxito comercial ¿Cuántas millones de copias vendió? Hasta una película se hizo. Pero además es un impresionante espectáculo visual. Los que presenciaron los conciertos de Pink Floyd (o Waters) montando un muro en el escenario sabrán lo que digo. Aunque honestamente no creo que sea la mejor opera rock de la historia. Lo que sí puedo asegurar es que es el último gran álbum de Pink Floyd.

Persy