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Oblivians – Soul Food (1995)

Puntaje del Disco: 5,5

  1. Viet Nam War Blues: 7,5
  2. And Then I Fucked Her: 5
  3. Big Black Hole: 5
  4. Jim Cole: 4
  5. Mad Lover: 7,5
  6. Sunday You Need Love: 6,5
  7. Never Change: 8
  8. No Reason To Live: 7
  9. I’m Not a Sicko, There’s a Plate in My Head: 7
  10. Blew My Cool: 7
  11. Cannonball: 6
  12. Nigger Rich: 7,5
  13. Bum a Ride: 5
  14. Anyway You Want It: 6
  15. Static Party: 5,5
  16. Ja Ja Ja: 5

A mediados de los noventa nacería un grupo punk que pareció una nueva generación de los Ramones: Oblivians. La banda estaba conformada por Eric Oblivian, Greg Oblivian y Jack Oblivian, imitando claramente el estilo de los Ramones para apellidarse. Lo curioso y distintivo de este trío es que los tres eran responsables por igual en las composiciones de sus canciones y en sus interpretaciones en vivo rotaban en Guitarra, Bateria y Voz (nada de bajo) como si fuera un equipo de Voley.

Musicalmente Oblivians es Garage Punk que en cierto punto es original por remitirse al rockabilly “Presleyano” que también desarrollo The Cramps en otra época. Sin embargo, la banda también es lastimosamente monótona y su álbum debut Soul Food es un buen ejemplo de ello.

Soul Food es un disco integrado por muchas canciones de uno o dos minutos de duración, que nuevamente demuestra su fuerte influencia Ramona. Estas canciones (como el genero lo sugiere) son violentas, sucias, furiosas y muy explicitas en sus letras (“And Then I Fucked Her” y “Nigger Rich” dan sobradas muestras para preguntarse qué diablos les pasa a estos tipos). Y como no podía ser de otra forma, Oblivians lamentablemente también copia la tediosa formula del éxito de los Ramones: canciones calcadas y vulgares, riffs repetitivos y ausencia general de buenos ganchos melódicos. Si le sumamos a eso una interpretación vocal estruendosa y cruda genera un coctel tan explosivo como desagradable.

A su favor Soul Food cuenta con algunos buenos riffs agresivos. Pero se pierden en la masa rabiosa del disco de forma tal que uno no recuerda un solo tema. Exceptuando a “Never Change” que es lo más memorable de Oblivians en Soul Food. Mucho más no hay para remarcar. Solo decir que a pesar de ser un disco regular, es disfrutable dentro de los estandartes del punk.

Persy