Archivo de la categoría: Mercury Rev

Mercury Rev – Yerself Is Steam (1991)

Puntaje del Disco: 9,5

  1. Chasing A Bee: 10
  2. Syringe Mouth: 9
  3. Coney Island Cyclone: 8,5
  4. Blue And Black: 9,5
  5. Sweet Oddysee Of A Cancer Cell T’ Th’ Center Of Yer Heart: 8,5
  6. Frittering: 9,5
  7. Continuous Trucks And Thunder Under A Mother’s Smile: 7
  8. Very Sleepy Rivers: 10
  9. Car Wash Hair: 9

Mercury Rev es una banda estadounidense de rock psicodélico y noise surgida en el ocaso de la década de los 80, y que desarrolló su actividad musical en la posterior década. Liderados por David Baker y Jonathan Donahue, Mercury Rev supuso un renacer de la auténtica filosofía psicodélica, adormilada desde el final de la época hippie, a finales de los 60, a la vez que logró enlazar dicho espíritu con la decadencia existencial de la new wave y del noise que les precedió, siendo la banda más relevante en crear la psicodelia de nueva generación desde los Butthole Surfers.

Yerself Is Steam es su primer álbum de estudio, y en él muestran aspiraciones musicales parecidas a las de los Flaming Lips de Telepathic Surgery, pero más enfocadas en el folk y anticipando más el movimiento shoegaze. Es curioso el hecho de que este disco tuviera que ser grabado en Inglaterra ante la falta de interés de las disqueras norteamericanas en producirlo.

En Yerself Is Steam los Mercury trabajan de manera muy natural una combinación de cálidos y celestes paisajes sónicos (reminiscencia del folk), y pétreos muros de sonido (reminiscencia del noise psicodélico), creando una auténtica representación de la dualidad de la vida humana en un sentido cuasi religioso en ciertos momentos: felicidad y decadencia, cielo e infierno.

Las aparentemente sencillas letras son, más interpretadas que cantadas, por un inspirado David Baker, que ejerce aquí de auténtico líder espiritual y teatral de la banda, y cuyo tono frágil e inquieto al enfrentar las canciones recuerda por momentos al de David Thomas (Pere Ubu).

La sección de viento nos muestra el lado bucólico del disco, una especie de “puerta” al cielo sin salir de nuestra condición humana y terrestre, filosofía que se aprecia nítidamente en “Chasing A Bee”. Un sencillo ruido de abejas sirve de apertura este tema, que está al nivel de los grandes pasajes psicodélicos de Pink Floyd, Grateful Dead o Red Krayola. El suave ambiente creado al principio de la canción va dando paso, de manera pausada pero continua, a un ambiente ruidista: los dos lados de la condición humana permanecen aquí, diferenciados, pero también complementados el uno con el otro. Este tema es el perfecto manifiesto de las ideas del grupo en esta etapa, con una decoración que recuerda algo a la melancolía de la música de Neil Young.

“Syringe Mouth” es más ruidista y más influenciada por la filosofía new wave ochentera, con algún retazo rítmico de hard rock y con la típica distorsión de esta escena musical. “Coney Island Cyclone” es una canción más al uso, más popera y con el mismo ambiente ruidista que envuelve todo el álbum.

“Blue And Black” es otro de los picos creativos. Supone en sí misma la culminación de las aspiraciones vocales de David Baker, que aquí hace de maestro de ceremonias; la sección de piano y guitarra en el fondo de la canción muestra una profunda angustia existencial en medio de un marcado ambiente bucólico, así como el inexorable paso del tiempo.

“Sweet Oddysee” es otro gran ejercicio de muro del sonido, en consonancia con la escena shoegaze. Con un acelerado ritmo se atisban aquí ciertas influencias medio-orientales; una auténtica odisea musical y personal en un ambiente asfixiante, pero onírico a la vez. “Frittering” es otro de los mejores temas. La guitarra acústica lleva el peso melódico, acompañado por un canto casi infantil, y la eléctrica comienza haciendo de revelador de sueños y de miedos, sensación acentuada con un nuevo muro de distorsión que esconde un auténtico mensaje escapista y psicodélico en medio de un paisaje invernal que, aquí, parece eterno en el tiempo. Nuevamente, el grupo nos muestra los dos estados de la condición humana.

“Continuous Tracks” hace de puente hacia el otro gran tótem del álbum. “Very Sleepy Rivers” es un desgarrador tema en el que David Baker vuelve a hacer un uso de su voz parecido al de su tocayo de Pere Ubu: una audaz mezcla de inocencia y maldad interpretadas en una canción que parece hablar del estado mental de un psicópata después de cometer un asesinato. Mercury Rev nos regalan aquí el relato más pesimista y desolador del sueño y de la locura humanas; esta es, quizá, la contraposición filosófica al viaje pastoral de “Chasing A Bee”, la otra cara de la realidad humana. El disco finaliza con una especie de sonoro llanto de influencia india.

En ediciones posteriores se incluyó el single “Car Wash Hair”, como bonus track, aunque un poco descolocado de lugar si se escucha el disco como un todo con un mensaje único. Aún así, el tema mantiene el nivel y la temática generales del resto del álbum: se puede percibir como un reprise de “Chasing A Bee” con arreglos adicionales.

En definitiva, nos encontramos aquí con una de las obras maestras de la década de los 90, un auténtico paisaje filosófico hijo de su tiempo y padre de muchos otros grupos que irrumpieron posteriormente en la escena musical. En una palabra: imprescindible.

Ruben S.