Archivo de la categoría: Lou Reed

Lou Reed – Live in Italy (1984)

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Puntaje del Disco: 8,5

  1. Sweet Jane: 8,5
  2. I’m Waiting for My Man: 8,5
  3. Martial Law: 8,5
  4. Satellite of Love: 8,5
  5. Kill Your Sons: 8
  6. Betrayed: 8
  7. Sally Can’t Dance: 8,5
  8. Waves of Fear: 9
  9. Average Guy: 8,5
  10. White Light/White Heat: 8,5
  11. Medley: Some Kinda Love/Sister Ray: 9
  12. Walk on the Wild Side: 8,5
  13. Heroin: 8,5
  14. Rock & Roll: 8

La década de los ochenta no fue una década perdida para Lou Reed como sí lo fue para numerosas leyendas de los sesenta y setenta. Se podría decir incluso que estaba en un buen momento, por eso escuchar un disco en vivo de Lou de aquellos años tiene su valor.

Así que aquí tenemos a Live in Italy, que fue preparado en base a sus presentaciones en Verona y Roma en septiembre de 1983. Por aquel entonces el ex frontman de The Velvet Underground ya empezaba a sonar un poquito viejito en su interpretación vocal más que nada. Estaba en el límite entre lo que era su fantástica y eufórica voz en los sesenta y setenta y su forma de interpretar más recitada de años adelante.

Por otro lado, Lou Reed en aquellos años llegó a armar una banda que sonaba bastante bien, conformada por el guitarrista Robert Quine, el bajista Fernando Saunders y el baterista Fred Maher. Este grupo que lo acompañaba se acopló muy bien al estilo de Reed haciendo que saque su faceta más rockera. Por eso Live in Italy es un disco en vivo esencialmente de Rock And Roll, entretenido, dinámico y con la suficiente dosis de suciedad para hacer recordar y añorar a The Velvet Underground.

Esta versión rockera de Lou Reed se desarrolla en cada una de las canciones repasando  tanto su carrera solista como de la Velvet. En ese sentido es como escuchar a una banda Punk que interpreta todas sus canciones con la misma forma, divirtiendo y de manera compacta. En contrapartida, se pierden un poco las sutilezas y atmósferas de los temas. Y al tener todos la misma sintonía de Rock en cierto punto puede resultar reiterativo.

De todas formas, Live in Italy es un álbum básico y primal en sus intenciones, que nunca deja de entretener y que además es un testimonio de una buena época de Lou Reed.

Persy

Lou Reed – Ecstasy (2000)

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Puntaje del Disco: 8

  1. Paranoia Key Of E: 6
  2. Mystic Child: 6
  3. Mad: 8
  4. Ecstasy: 8
  5. Modern Dance: 8,5
  6. Tatters: 7,5
  7. Future Farmers Of America: 6,5
  8. Turning Time Around: 8
  9. Rock Minuet: 8,5
  10. Baton Rouge: 7,5
  11. Like a Possum: 9,5
  12. Rouge:
  13. Big Sky: 6,5

Ecstasy es el décimo octavo disco de Lou Reed como solista. Con sus casi 80 minutos de duración es uno de los álbumes más largos del rey de New York.

Es un disco escuchable, donde la poesía de Reed brilla igual que siempre. Sin embargo, el principal problema que tiene es que muchos de los temas son olvidables. Como dije antes, son escuchables, pero no tienen nada de especial. No hay buenos ganchos, tienen riffs mediocres o demasiado simples. Son poco interesantes.

Otro punto en contra que tiene el LP es lo largo de su duración. Esto, junto a la preocupante cantidad de temas tan poco interesantes, lo hacen interminable.

El LP arranca con dos canciones de estas características: “Paranoia Key of E” y “Mystic Child”. Son temas con muy poco para ofrecer. Se podría decir que empieza bastante flojo.

Después, el álbum empieza a agarrar buen camino con la seguidilla de los temas “Mad”, “Ecstasy” (simple pero increíblemente seductora) y “Modern Dance” (lo más cercano a un tema comercial que se puede encontrar en el disco).

“Turning Time Around” es una muy linda balada que habla sobre el amor y su significado, brilla por su letra. El bajo de Fernando Saunders resalta en “Tatters”. “Rock Minuet” y la acústica “Baton Rouge” son otros de los cortes más destacables.

“Like a Possum” es el punto más alto al que llega el disco en cuanto a calidad. Una hermosa canción de alrededor de 18 minutos de duración que, a pesar de ser siempre igual, no aburre en ningún momento. Es increíble como esa combinación entre gritos furiosos y ruidosas guitarras distorsionadas al mango puede transmitir tanta paz. Lejos, el mejor tema del álbum.

El álbum cierra finalmente con “Big Sky”, otra canción que pasa sin penas ni gloria.

Ecstasy, si bien no es de lo más destacado de Lou Reed, no es malo (a pesar de sus defectos), y merece alguna que otra escucha.

Juanse el Mono

Lou Reed – Legendary Hearts (1983)

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Puntaje del Disco: 8

  1. Legendary Hearts: 8,5
  2. Don’t Talk to Me About Work: 8,5
  3. Make Up Mind: 8,5
  4. Martial Law: 8
  5. The Last Shot: 8
  6. Turn out the Light: 7
  7. Pow Wow: 8
  8. Betrayed: 7,5
  9. Bottoming Out: 7,5
  10. Home of the Brave: 6,5
  11. Rooftop Garden: 8,5

The Blue Mask fue un muy buen disco dentro del catálogo de Lou Reed, tanto que eclipsó un poco a su sucesor, Legendary Hearts. En este álbum, Reed se muestra un poco menos inspirado compositivamente hablando pero no a niveles alarmantes.

Verán Legendary Hearts tiene en general buenas melodías. Sus guitarras suenan con un sonido algo sucio y distorsionado que es propio del Rock Alternativo que pregonaba con la Velvet Underground en los sesenta. Además el bajo de “Fernando Saunders” sobresale en el disco, a punto tal que le da un estilo similar al de Seru Giran (para quienes conocen el Rock Argentino). Por otro lado, por momentos deja traslucir ciertas influencias del Post Punk y el New Wave en canciones como “Martial Law”. En ese sentido Lou Reed tiene acercamientos a grupos como The Fall, Pero Lou imprime un sonido más melódico y no tan experimental como la banda de Mark Smith.

En otras palabras el disco es un avance del cantautor en el New Wave de los ochenta, pero sin abandonar sus raíces y sin dejar de mostrarse como estrella de “Rock and Roll”. Así surgen canciones entretenidas como la homónima “Legendary Hearts” y “Don’t Talk to Me About Work”, y otras bajando un cambio como “Make Up Mind” que también son atractivas.

Pero el álbum no es enteramente consistente. “Home of the Brave” por ejemplo lo opaca un poco con su longitud. De todas formas, si bien Lou Reed está un poco más apagado, Legendary Hearts es un buen álbum, y para nada desechable.

Persy

Lou Reed – The Blue Mask (1982)

Lou Reed - The Blue Mask (1982)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. My House: 8,5
  2. Women: 8,5
  3. Underneath The Bottle: 8,5
  4. The Gun: 9
  5. The Blue Mask: 9
  6. Average Guy: 8
  7. The Heroine: 8
  8. Waves Of Fear: 8
  9. The Day John Kennedy Died: 7,5
  10. Heavenly Arms: 8,5

Luego de un par de años de ausencia, Lou Reed retornaría con un nuevo álbum, tras superar su larga adicción a las drogas y el alcohol. Además volvería con su antiguo sello discográfico, RCA, para lanzar The Blue Mask.

The Blue Mask es un álbum no solo de retorno sino que también de vuelta a las raíces, ya que conformó un grupo con dos guitarras, un bajo y una batería, para conformar un sonido del arquetipo de The Velvet Underground.

En ese sentido la combinación de guitarras de Reed y Robert Quine es de lo mejor del disco. Los tipos se florean marcando melodías muy buenas, con distorsiones muy propias del Rock Alternativo que numerosos grupos tomarían y tomaron para construir su estilo.

Y las canciones con su dejo introspectivo son muy sólidas. De acuerdo a su gusto cualquiera podría resaltarse, pero en lo personal hay dos que están por encima del resto. Primero “The Gun”, con su muy buena atmósfera y la particular forma de interpretarla de Lou Reed, y la homónima “The Blue Mask”, que es un torbellino de rock alternativo de mucha energía y potencia, de lo más visceral que hizo Lou Reed en su carrera.

The Blue Mask es un disco que me gusta bastante, especialmente el sonido que esta leyenda logra. Así que no dejen de escucharlo. Es un álbum que sobresale en el catálogo de Lou Reed.

Persy

Lou Reed – Lou Reed (1972)

Lou Reed - Lou Reed (1972)

Puntaje del Disco: 8

  1. I Can’t Stand It: 8,5
  2. Going Down: 7,5
  3. Walk And Talk It: 7,5
  4. Lisa Says: 8
  5. Berlin: 9
  6. I Love You: 8,5
  7. Wild Child: 8
  8. Love Makes You Feel: 8,5
  9. Ride Into The Sun: 7,5
  10. Ocean: 8

Muchos piensan o se dirigen en forma automática a Transformer para apreciarlo como el primer disco de Lou Reed. Es un gran disco, de eso no hay dudas, pero meses antes en realidad había editado su primer trabajo compuesto principalmente por temas de la época de la Velvet.

Ahora bien el primer álbum en solitario de Lou Reed no tiene nada que ver con The Velvet Underground. Si hay un álbum alejado al estilo de su antiguo grupo aquí lo tienen. Simplemente porque no tiene nada de experimental. Al contrario es muy convencional. Las canciones son en general promedio, con melodías muy buenas como su punto fuerte.

De hecho, no sé si recordarán, pero en los ochenta se editaría un disco con temas inéditos de la Velvet que se titularía VU y que contiene muchas de estas canciones. Sin embargo las que podemos encontrar aquí no se parecen mucho a las de VU.

Así nos encontramos con “I Can’t Stand” y “Lisa Says”, que siguen siendo buenos con la diferencia en la incorporación de coros de la onda de “You Can’t Always Get What You Want”. Sí, su estilo se acerca mucho al de los Stones.  “Walk And Talk It” por ejemplo es una especie de rock and roll a lo “Brown Sugar” (el riff es demasiado parecido), aunque obviamente inferior.

Lo que más rescato del álbum son sus baladas, son muy buenas y diversas. Como “Love Makes You Feel”,  la folky “I Love You” y especialmente la balada a piano “Berlin” (luego incluida y reversionada en su álbum conceptual  que llevó el mismo título).

Si sos una de esas personas con ganas de empezar a escuchar a Lou Reed no está mal que empieces con su más glorioso momento marcado por Transformer. Pero este que fue su primer disco es también recomendable.

Persy

Lou Reed & Metallica – Lulu (2011)

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Puntaje del Disco: 8

Disco Uno:

  1. Brandemburg Gate”: 7
  2. “The View”: 8
  3. “Pumping Blood”: 8
  4. “Mistress Dread”: 8,5
  5. “Iced Honey”: 7
  6. Cheat On Me”: 5,5

Disco Dos:

  1. Frustration”: 6
  2. “Little Dog”: 7,5
  3. Dragon”: 8,5
  4. Junior Dad”: 9

A la hora de encarar este disco me he visto con varias dificultades. Primero, la polémica que resulta siempre a la hora de nombrarlo. Segundo, la oportunidad de comunicar una visión mucho más positiva que la gran mayoría, que bien entendemos, son negativas.

“Lulú” es un álbum que podríamos llamar de corte conceptual, de esos álbumes difíciles de entender todavía sin haber entendido nada. Me refiero a que hay muchos grupos y discos en los que no entiendes absolutamente nada del mensaje musical pero que sin embargo te encantan. Con Lulu es al contrario: por más que lo intentes una y otra vez en tomar una postura paciente y detectivesca con los mensajes que entraña la obra musical es difícil sacar conclusiones.

Lou Reed, ya es de saber, es el artista musical con más despecho y poder de reinvención que ha habido nunca. Digamos que nunca nos lo ha puesto guisado y en bandeja. Sin embargo, creo adivinar una cierta frescura en Lulu que lo pone a la delantera de muchos discos modernos. Ya lo hizo con la Velvet Underground y parece que lo volvió a hacer con Metallica: ir un paso por delante de los artistas y las obras del momento.

No es ya por mitificar el que es el último disco de Lou Reed, pero en Lulu existe claramente una vuelta de tuerca a eso que ya hizo con Warhol: es la visión moderna del The Velvet Underground & Nico. Lo único que cambia son los músicos y el estilo. Pero los cimientos son los mismos: el caos, la asonancia y las ganas de reventarlo todo, que en su día dieron pie al surgimiento del rock alternativo, la new wave y el punk.

Y es que no podemos hablar de Pixies, Nirvana, Joy Division, My Bloody Valentine o Sonic Youth sin mentar a Lou Reed y sus experimentos. Y esto son solo ejemplos, pues la lista ya viene a ser muy larga.

Lulú comienza suave y dócil. Un primer acorde de guitarra acústica sin control del ritmo en “Brandemburg Gate” y un estribillo donde se empiezan a oír por encima los coros de James Hetfield, acompañados de riffs sencillos de guitarra. El siguiente corte y single del disco, “The View” es de lo mejor del disco, o al menos, de lo que se puede escuchar del disco. Un poema de diez muy del estilo Lou con la furia trash de Metallica. Una descarga total de versos sobre un ritmo de batería a golpe de bombo magistral.

La tercera canción, la larga y ácida “Pumping Blood” es la primera apuesta fuerte del disco. De nuevo, Lou Reed se sirve de los ritmos violentos de la banda de Hetfield para descargar sus aullidos de un hombre en estado de enajenación mental. El final es de lo mejor del disco, apoteósico hasta decir basta. Con “Mistress Dread” ya muchos abandonan. Cuando afirmaba que Lulú era una reversión moderna de The Velvet Underground & Nico iba en serio, y en esta canción se intuye: tiene el mismo esquema de “All Tomorrow´s Parties”. Solo que en vez de estar influido por el rock and roll y el pop psicodélico de la época (muy Jefferrson Airplane & Co.), aquí ya la música está madurada y avanzada. “Mistress Dread” es todo un reto para los oídos y no apta para cardiacos. Cuando parece que no puede ir a más, va a más. Sin descanso ni respiro.

“Iced Honey” es el formato más convencional de los éxitos a los que nos tuvo acostumbrados Reed. Muy cercana a clásicos como “White Light/White Heat” o “Rock&Roll”. “Cheat On Me” es de lo peor del disco, siendo una canción que tarda en arrancar demasiado y, para cuando lo hace, no es ni mucho menos para tanto, con esas voces de Hetfield sin aparente sentido y Lou Reed rematando una canción que no supieron cómo terminar.

El segundo disco arranca con “Frustration”. Otra de las canciones más desconcertantes del disco, donde se pueden encontrar fusiones de cabaret con trash. Muy difícil de escuchar pero digna, quizás, de investigar y analizar. “Little Dog” vuelve a la estructura de “Cheat On Me”, solo que esta se aprecia mucho más completa y consciente. Aquí acaban la canción, en “Cheat On Me” la resuelven. Canción in crescendo que tiene un buen proceso y final. “Dragon” nos da la salida del disco. De lo más arriesgado del disco, recuerda mucho a ese último track del ya mencionado Álbum del Plátano,European Son”, donde parece que la canción no va a acabar nunca. Como en “Mistress Dread”, la canción no da ni un segundo de respiro, tan solo al principio, con unos agudos rugidos de guitarra que te sitúan dentro de la atmósfera poética de Reed. Cuando arranca, es imparable. De lo mejor del disco.

“Junior Dad” ya es otra cosa. Siendo, en mi opinión, una de esas obras maestras de Reed que emocionan hasta la médula, en el límite exacto desde donde no podía dejarnos dormir una canción de lo buena que es, ese roce con lo infinito por parte de un artista de un calibre excepcional que ofrece unos callados versos (que recuerdan a canciones tan inolvidables como el “Hurt” de Johny Cash), acompañados de estructuras armónicas de guitarra muy en la línea de temazos más soft de la banda metalera como “The Unforgiven” o “One”. Una auténtica obra maestra, y no es casualidad que se sitúe en la última posición del set-list: Lou Reed ofrece el premio a aquéllas buenas gentes que hayan sido capaces de escuchar el disco entero. Después de toda la pesadilla de zarandeos con guitarra, ruidos infernales, versos en estado catatónico e infartos de miocardio musical, aparece la suavidad y la elegancia.

Es un lujo contar con artistas que arriesguen tanto. Lulú es un álbum que no redondo, necesario en la amplia discografía del autor neoyorkino. Un disco que no cuela en la discografía de Metallica, pero sí en la de Lou Reed. Un último álbum que el músico de Nueva York nos dejó con un deseo intrínseco de no pasar jamás inadvertido, de seguir investigando allí donde nadie se ha atrevido, y así quizás rozar la genialidad más plena, y llenar de lágrimas y buenos recuerdos a todos esos fans que saben que ya no habrá más Reed desgraciadamente a causa de su reciente muerte. Lou Reed, en contra de lo que muchos críticos quieran afirmar, nos deja una de sus mejores obras con Lulú.

Enrique Zamorano

Falleció Lou Reed: El adiós a otro genio del Rock

Lou Reed

No entiendo nada. Me enteré a través de Facebook (una de las maneras más horribles) que uno de los máximos ídolos que uno pueda tener del ambiente del Rock falleció.

En estos momentos las razones todavía no se conocen, pero el ex líder de The Velvet Underground había tenido una complicación en el trasplante de hígado que tuvo en abril de este año, y se especula que estaría relacionado en la causa de su defunción.

La noticia es realmente muy triste y shockeante. A uno lo agarra desprevenido. Pese a sus 71 años, seguía demostrando que tenía todavía combustible para continuar con su carrera como músico.

Es una perdida dolorosa. Lou Reed fue ni más ni menos una de las personalidades más influyentes de todos los tiempos con la Velvet. Un tipo adelantado y revolucionario, que experimentaba a un nivel que lo diferenció de otros artistas y grupos de renombre contemporáneos de los sesenta. Pensemos qué sería y si existiría el rock alternativo sin su sagrada influencia.

Este es nuestro adiós desde el Persi Music. Seguiremos repasando y nunca olvidaremos toda tu obra. Descanse en paz maestro…

Persy