Archivo de la categoría: Keith Jarrett

Keith Jarrett – Facing You (1972)

Keith Jarret - Facing You (1972)

Puntaje del Disco: 9

  1. In Front: 9
  2. Ritooria: 9,5
  3. Lalene: 9,5
  4. My Lady, My Child: 8
  5. Landscape for Future Earth: 8,5
  6. Starbright: 9
  7. Vapallia: 8,5
  8. Semblence: 9

El virtuoso y majestuoso pianista de Jazz Keith Jarrett dio un giro en su carrera a comienzos de los setenta, más precisamente en el año 1972, cuando grabaría su primer trabajo en forma solista, Facing You.

Facing You a su vez, representó también el inicio de su amistad con el visionario Manfred Eicher, creador del legendario sello alemán de Jazz ECM, con el que Jarrett ha continuado grabando hasta el día de hoy casi en forma exclusiva, sin haber firmado contrato alguno de exclusividad.

Este trabajo significó el inicio de una seguidilla de trabajos notables, cuyo pico fue el famoso Köln Concert, disco que popularizó a Keith en todo el mundo, inclusive por afuera de su género.

Facing You es un álbum magníficamente ejecutado, a pesar de ser grabado en estudio también cuenta con improvisación, cargada de gran energía e innovación para su época, creando melodías únicas y brillantes composiciones desde el comienzo al final con solo un instrumento como protagonista.

Para muchos este material es de los más importantes de su trayectoria e inclusive de los más significativos dentro del jazz contemporáneo, que desafía el paso del tiempo y crece más y más con cada escucha.

F.V.

 

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Keith Jarrett – Paris Concert (1990)

Keith Jarrett - Paris Concert (1990)

Puntaje del Disco: 9,5

  1. October 17, 1988: 10
  2. The Wind: 9
  3. Blues: 8,5

En el año 1990 la compañía discográfica ECM publicaría la grabación del memorable concierto de piano solo de Keith Jarrett realizado en el Salle Pleye, en Paris. El disco se convertiría en una pieza clave para entender la música del pianista americano, en toda un referencia para poder apreciar el estilo de improvisación que el mismo inventó, que pese a catalogarse en el mismo género que la música de otros artistas como Thelonious Monk o Oscar Peterson, por nombrar algunos, nada tiene que ver con estos, pues consigue desquitarse de todos los cánones y tópicos del jazz, acercándose a una música melódica, clásica o romántica más propia de músicos que llevaban un par de siglos enterrados en el día de su nacimiento.

La pieza central del disco es sin duda la canción inicial, una improvisación de 38 minutos total y absolutamente brillante. La canción empieza como bien podría empezar cualquier sonata para piano de Beethoven, tras unos pocos minutos románticos que bien podrían tildarse de adagio la pieza se vuelve más oscura y Keith Jarrett demuestra su enorme capacidad creativa consiguiendo una segunda parte arrolladora, apoyándose tan solo en un acorde repetitivo de acompañamiento, en la que la melodía recuerda más a algún tipo de danza europea que a una pieza clásica, danza que gana y gana intensidad con los minutos hasta suponer una auténtica explosión de energía en sus momentos finales, gemidos extraños del pianista incluidos (como anécdota personal diré que más de una vez ha entrado gente en mi cuarto mientras escuchaba el disco imaginando que estaba haciendo rituales extraños o que simplemente había perdido la cordura). Y valiéndome del dicho, pero dicho al revés, la tempestad precedió a la calma, y hacia la mitad de la obra vuelve a reinar la armonía y Jarrett nos deleita con los, a mi gusto personal, mejores minutos de su carrera, con unas líneas melódicas que, siempre desde mi punto de vista, consiguen rozar lo espiritual. Después de esto se repite (con gran acierto) la fórmula y vuelve a venir un poderoso crescendo, quizás incluso más arrollador que el primero, y que acabará desembocando en unos últimos minutos de nueva calma de una belleza rara vez igualada en el artista o en el género.

El disco sin duda está basado en esta improvisación, pero en el concierto tocó también otras dos canciones de duración mucho más moderada igualmente grabadas en el álbum y que pese a tener una función únicamente de añadido, también deben, sin duda alguna, ser comentadas, la primera, “The Wind”, es una logradísima balada americana compuesta por Russ Freeman y Jerry Gladston y la segunda “Blues” una improvisación en Do Mayor típica de blues, muy bien realizada, aunque sin ningún punto de comparación en cuanto a ambición con el tema inicial.

Mauricio G.

Keith Jarrett – Köln Concert (1975)

Puntaje del Disco: 10

  1. Parte I: 10
  2. Parte II A: 9,5
  3. Parte II B: 9
  4. Parte II C: 9,5

Keith Jarrett es un pianista nacido en Pennsylvania en el 1945. Se caracteriza por crear un jazz muy cercano a la música popular, hasta el punto de volverse difícil de clasificar.

Empezó a ser conocido a principios de los años 70, colaborando con grandes artistas como Miles Davis o Gary Burton, y a partir de ahí, el mundo tardaría poco en darse cuenta de que tenía delante a uno de los grandes maestros del jazz de vanguardia.

Se trata de un pianista inagotable, ha liderado tríos, cuartetos, quintetos, ha interpretado a compositores barrocos como Händel y Bach, y ha creado algunas de las improvisaciones más espectaculares del género, renovándose y creciendo con el tiempo.

En el 1975, se grabaría a un Keith Jarrett de 29 años de edad en una actuación en el “Cologne Opera House”, en Köln, Alemania. En esta, Keith Jarrett improvisa durante más de una hora sobre unos pocos acordes (durante los últimos y magníficos 6 minutos de la primera canción improvisa únicamente sobre el acorde de La mayor) y muestra su frenética creatividad pasando en segundos de acariciar las notas del piano suavemente a aporrearlas, y concibiendo la actuación que se convertiría en uno de los puntos más altos de su carrera, y que, además, sería el disco solista de jazz más vendido de todos los tiempos.

Pese a todo, la falta total de preparación de los temas provocaría que en algunos minutos, estos se quedaran algo colgados, algo que no pasa en la primera canción, “Parte I” (si tuviera que decir lo peor del disco sin duda serian los nombres de las canciones, exageradamente complejos), la más destacada del disco y una de las mejores de toda su carrera, especialmente por los minutos centrales en los que más pasión muestra, gimiendo, golpeando el piano como si de un bombo se tratase y impregnando a todo aquel que lo escucha, de la emoción y energía con la que toca.

Mauricio G.