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Divididos en el Gran Rex, aplanando teatros

Que un Power Trío de Rock atronador como Divididos se presente en un Teatro puede resultar una completa rareza. Pero la banda de Mollo nunca deja de sorprender. Divididos habitualmente brinda shows en el Teatro de Flores, que no es exactamente un Teatro, sino que tiene un campo de pie, y por eso se transformó en un escenario habitúe de muchas bandas nacionales como Los Carajo, Alma Fuerte, el Bordo, etc. Pero el Teatro Gran Rex es un lugar completamente distinto, no hay un campo de pie, sino que hay una abundancia de butacas, además de tener una mayor capacidad. Así que en la previa se planteaba el gran enigma: ¿Qué tipo de Show brindarían? ¿Un acústico?

Obtenidas las entradas, el misterio se resolvería presenciando la primera de las dos fechas que programaron en el Gran Rex: el 25/03/2017 a las 21hs.  Ya establecido en mi asiento uno empezaba a analizar el tipo de público que fue a verlos. Se podría decir que la edad promedio de los espectadores era entre 35 y 40 años. El 60% de ellos vistiendo remeras negras de bandas de Rock, las mismas que utilizarían en cualquier recital sin importar que en esta oportunidad estaban en un teatro.

Divididos se tomaría su tiempo en comenzar. Alrededor de las 21:20hs, las luces se apagarían y Mollo ingresaría al Teatro a través de la misma entrada por la que ingresaron los espectadores, generando la revolución de sus fans que lo veían circular por el pasillo. Luego se sentaría solo en el escenario con telón rojo de fondo y guitarra en mano para dar inicio con “15 – 5”.

El público volvería a aplaudir cuando el telón se abriría para la entrada de Diego Arnero y cuatro invitados especiales en instrumentos de cuerda. Juntos interpretarían “Vengo del placard de otro”. Pero faltaba un integrante, Catriel se sumaría apareciendo de entre el público con bombo en mano para interpretar la bella versión de “Vientito de Tucumán”.

Todo daba a entender que el espectáculo iba a ser acústico y de cuerdas, pero no. El telón se cerraría y la aplanadora del Rock, con sus instrumentos eléctricos en mano y con batería de fondo empezaría a dar su clásico show de Rock con la actitud y contundencia que los caracteriza. Y por supuesto algunas facciones de su público, acostumbrado a poguear, sucumbirían en sus ganas de agitar por sobre el confort de estar cómodamente sentados disfrutando el evento.

Sus clásicos como “Perro Funk” y “Salir a Comprar” se sucedían uno tras otro, pero en el medio de la vorágine, nuevamente se cerrarían el telón. Era el momento de la sección acústica, comenzando con “Dame un Limón”, pasando por hits conocidos como “Spaghetti del rock” y “Par mil”, hasta cerrar finalmente con la folclórica “La flor azul”, en donde invitarían a chicas del público a  demostrar cómo se baila folklore en el escenario.

Por tercera vez el telón rojo se cerraría, marcando el cierre de esa etapa y el retorno del rock eléctrico de Divididos. Con todo su despliegue y talento harían un recorrido variado tocando temas como “Qué tal”, la siempre rutilante “Amapola del 66” y cerrando con la tríada “Elefantes en Europa”, “Paraguay” y “Ala Delta”. Mollo incluso se daría el gusto de tocar con una zapatilla que le arrojaría el público.

Las luces se encenderían y si bien un Mollo ya cansado se despedía algo faltaba, así que como cierre interpretarían la infaltable canción de Sumo, “Crua Chan”.

Fue un recital tremendo, que duró alrededor de 3hs, en el que demostraron por un lado por qué son la Aplanadora del Rock y también dejaron en claro su versatilidad. En sus distintas secciones (Cuerdas, Eléctrico y Acústico) tuvieron un sonido impecable, dejando extasiados a sus espectadores en sus diferentes versiones. Así que mi interrogante sobre qué tipo de recital daría quedó resuelto: un show sublime en todas sus gamas.

Persy

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Divididos – Vivo Aca (2003)

Divididos - Vivo Aca (2003)

Puntaje del Disco: 9,5

Disco uno:

  1. Villancico Del Horror: 8
  2. Casitas Inundadas, A Votar: 8,5
  3. Como Un Cuento: 8
  4. Qué Ves?: 7,5
  5. Gárgara Larga: 7
  6. Spaghetti Del Rock: 9
  7. Intro Ortega Y Gases/Andá A Lavartelos/Niño Hereje: 7
  8. Vengo Del Placard De Otro: 8
  9. Sisters: 9
  10. Agua En Buenos Aires: 8,5
  11. Dame Un Limón: 9
  12. El Burrito: 7,5
  13. 15-5: 9,5

Disco dos:

  1. Par Mil: 8,5
  2. El Arriero: 9,5
  3. Salir A Comprar/Gol De Mujer: 8,5
  4. Sábado: 9,5
  5. Luca: 8,5
  6. Vida De Topos: 9,5
  7. Ala Delta: 9
  8. Mañana En El Abasto: 9,5
  9. Pepe Lui: 8,5

Durante sus presentaciones en el Teatro Gran Rex, los días 16, 17 y 18 de julio del año 2003, “La Aplanadora del Rock”, decidió desdoblarse y a su ya famosa veta de rock intenso decidieron agregarla una sección electroacústica agregando guitarras acústicas, violín, cajón peruano, udu, entre otros dándole una versión distinta y sorpresiva en algunos casos a los mejores temas de su repertorio, que se plasmarían en su placa doble en directo, Vivo Aca.

En el primer CD Divididos se vuelca más a lo acústico filtrando temas clásicos y unos nuevos por ese entonces, con versiones algo deslucidas de temazos como “Que Ves?”, “El Burrito” y “Como un Cuento” y otras que brillan: “Spaghetti Del Rock”, “Sisters”, “Dame Un Limón” y “15-5”, esta última con el agregado especial del pianista y multi intrumentista Mono Fontana, que le da otro salto de calidad.

La segunda parte es la más exitante y relevante gracias a las estupendas interpretaciones de “Sábado”, “Vida De Topos”, “Ala Delta” y dos covers que ya hicieron propios ““El Arriero” y “Mañana En El Abasto”.

Vivo Aca es una muestra gráfica de lo que es capaz de entregar en el escenario, con distintas facetas, una de las bandas bandas musicalmente más ambiciosas del rock argentino.

F.V.

Divididos en el Luna Park (19/09/2014)

Divididos-Luna-Park

Hacía mucho que veníamos diciendo quienes forman parte de este espacio que teníamos que ir a ver a Divididos en vivo alguna vez. Aprovechando la serie de recitales que programaron en el Luna Park para celebrar su trayectoria, pudimos asistir a esta que fue su segunda fecha (la primera de agosto se agotó rápidamente y ya hay una tercera fecha disponible para octubre).

Al ser la segunda fecha, teníamos cierta información de lo que nos podríamos encontrar esta noche. Pero decidimos no recabar mucho para no sacarle sorpresa. Aunque nos quedamos con dos datos útiles: 1) que salieron al escenario a las 21:30hs; 2) que tocaron más de 30 temas. Ambas premisas se cumplieron en el show que dieron ayer.

Advertencia: Si tenes pensado ir a su presentación de octubre y no te queres enterar de nada, deja de leer ahora. Acá comienzan los Spoilers.

La Aplanadora del Rock motivada por los cánticos de sus fanáticos arrancó con  “Los Sueños y las Guerras”, pero con el telón todavía tendido tapándolos. Una vez que se quitó, comenzó el delirio en el campo. Y de esa forma, a puro Rock, con un sonido aplastante y consistente empezarían a hacer un primer repaso de sus clásicos como “Salir a Asustar”, “Qué Tal”, “Sábado” y sumando por supuesto sus primeros covers de Sumo (“La rubia tarada” y “Debede”).

Luego llegaría la segunda parte del recital: la parte de los temas acústicos y los más lentos de Divididos. Con canciones como “Ortega y Gases”, “Dame un Limón” y clásicos para entonar como “Spaghetti del Rock” y “Par Mil”, fue una sección decente pero un poco agotante al tocar este tipo de temas todos juntos en lugar de intercalarlos. Más reprochable aún fue el momento en que Diego Arnedo cazó la guitarra acústica para cantar. No sonaba muy bien cómo la tocaba ¿Estaba desafinada o simplemente le estaba pifiando? Pero le perdonamos todo, por las maravillas que hace con el bajo. También hay que mencionar el breve homenaje de Mollo a Cerati mientras interpretaba “Brillo triste de un canchero”, que fue muy bien recibido.

Para cortar llegaría “Moby Dick”, para que Ciavarella demuestre todo su potencial y su fiereza implacable como batero. Y además para abrir lo que podría llamarse la sección de los covers (“Sucio y Desprolijo” y “Quien se tomó todo el vino”) mezclados con un par de temas de su último disco, como “Hombre en U” y “Amapola”.

Sin embargo, el momento bestial llegaría con la seguidilla conformada por “Paisano de Hurlingham”, “El 38”, “Rasputin” y “Paraguay”. Fue un shock de energía que armó revoluciones en el público.

Para cerrar interpretarían “Ala Delta”, incluyendo un fragmento de “Whole Lotta Love” (muy celebrado por nosotros, pero raramente no tan coreado por el público) junto a otro clásico de Sumo “Crua Chan”. Y a modo de Encore, a pedido del público, con un Mollo que ya se había retirado del escenario, tocaría “Next Week”.

El recital nos dejó muy satisfechos. Si le tuviéramos que poner un puntaje sería un 8,5. Remarcable la calidad y la solidez con que toca el trío durante todo el show. Muy bueno para asistir también si queres escuchar un repaso de toda su carrera, incluyendo covers de sus influencias y su pasado. Y al final de cuentas porque es uno de los mejores grupos que existen a nivel nacional.

 Persy

Anécdota 1: En nuestra retirada del recital nos cruzamos con el público que fue a ver a Axel esa misma noche… Dos mundos distintos…

Anécdota 2: Fuimos a cenar al Guerrín donde apareció sorpresivamente el baterista Catriel Ciavarella.

Divididos – Vengo del Placard de Otro (2002)

Divididos - Vengo del Placard de Otro (2002)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. Cajita Musical: 8,5
  2. Ay, que Dios Boludo: 9,5
  3. Brillo Triste de un Canchero: 7,5
  4. Villancico del Horror: 8
  5. Pepe Luí: 8,5
  6. Miente el After Hour: 7,5
  7. Despiértate Nena: 9
  8. Vengo del Placard de Otro: 7,5
  9. Casitas Inundadas, a Votar: 8,5
  10. Un Alegre en Este Infierno: 8
  11. Libre el Jabalí: 8,5
  12. Aburridos Peligrosos: 7,5
  13. Puertas: 6
  14. Guanuqueando: 9

Definido por Ricardo Mollo como el “descendiente directo de Narigón del Siglo”, su anterior material, Divididos lanzó un nuevo disco de estudio Vengo del Placard de Otro (2002), en medio de una profunda crisis económica y política que atravesaba Argentina.

Este tema no estaría exceptuado en la temática del álbum, según el mismo cantante y guitarrista: “Es el disco de las ganas, si bien estamos viviendo una crisis social muy fuerte, esto fue hecho por el entusiasmo de personas que quieren seguir haciendo las cosas con ganas.” Y agregó: “Todos los temas del álbum en algún momento pasan por reflejar una realidad del país. Tenemos una manera de escribir muy especial que a veces evade un hecho puntual de la realidad, pero somos hijos de esta tierra, por eso en cada tema hay una frase que está relacionada a todos.”

En Vengo del Placard de Otro la banda de Hurlingham conjugo distintos estilos y una amplia gama de instrumentos y sonidos, llegando a trabajar con doce violines, cuatro chelos, fagot, corno y flautas. Además de su habitual y demoledora potencia encontramos momentos más relajados de reggae y folclore, particularmente en el último track “Guanuqueando”, grabado en vivo en “El Pucara” de la ciudad jujeña de Tilcara.

Entre su repertorio roquero destacamos el primer single “Cajita Musical”, “Ay, que Dios Boludo” y un cover de “Despiértate Nena” de Pescado Rabioso. Sobre esta versión Mollo explicaba: “Es devolver un poco de lo que tomamos, es como darle una ventilación a eso para que no quede en el olvido.”

Luego de este trabajo la banda se tomaría un respiro de muchos años hasta su siguiente paso en su discografía de estudio, aunque en el intermedio continuarían tocando en conciertos con asiduidad y de estas presentaciones se desprendería un disco en vivo donde demuestran toda su potencia, Vivo Acá (2003). Grabado en vivo con motivo de los festejos por los 15 años de la banda.

F.V.

Divididos – Gol de Mujer (1998)

Divididos - Gol de Mujer (1998)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. Alma de Budín: 8
  2. Nene de Antes: 8,5
  3. Luca: 8
  4. Clavador de Querubín:
  5. Sobrio a las Piñas / Quién se ha Tomado Todo el Vino?: 9
  6. Amor Japonés: 8,5
  7. Cabeza de Maceta: 8,5
  8. Letra Gótica:
  9. Cosas de Baboon: 9
  10. Gol de Mujer: 8,5
  11. Vientito del Tucumán: 8,5
  12. Niño Hereje:
  13. Zombie: 8
  14. El Fantasio: 8
  15. Salgan al Sol: 8,5
  16. El Gordo Legüero: 7,5

En su quinto álbum de estudio, Gol de Mujer (1998), Divididos volvería a su esencia y entregarían un disco fiel a su estilo luego del poco comercial Otroletravaladna.

En Gol de Mujer nos encontramos con canciones 100% roqueras (“Nene de Antes”, “Cabeza de Maceta”, “Sobrio a las Piñas / Quién se ha Tomado Todo el Vino?”, “Cosas de Baboon”, “Zombie”), folklóricas (“Vientito del Tucumán”), otras tranquilas (“Amor Japonés” y hasta algunas parodias (“Niño Hereje”, “Clavador de querubín”, “Letra Gótica”) y hasta un muy buen cover de Billy Bond y la pesada del rock and roll (“Salgan al Sol”).

Como siempre los demoledores riffs “hendrixianos” de Mollo, los increíbles punteos de bajo de Arnedo son una experiencia más que cautivadora a la hora de escuchar cualquier trabajo de la aplanadora del rock. En esta oportunidad el joven baterista Jorge Araujo se lució mucho más que en su primera participación en el grupo estando a la altura de dos monstruos como sus compañeros de trío.

El álbum fue presentado el 25 de julio de 1998 en el Parque Sarmiento ante más de siete mil almas y se ganó rápidamente la aprobación de sus seguidores. Durante 1999 Divididos conmemoraría sus diez años de trayectoria editando 10, un álbum doble recopilatorio con los mejores momentos de toda su carrera.

F.V.

Divididos – Otroletravaladna (1995)

Divididos - Otroletravaladna (1995)

Puntaje del Disco: 8

  1. Tomando Mate en La Paz: 8,5
  2. Volver Ni a Palos: 8
  3. Basta Fuerte: 9
  4. 15-5: 8
  5. Bolero Coya – Por el Aire Como un Tiburón: 7
  6. Por el Aire Como un Tiburón – Pachanga Coya: 6,5
  7. Mimoso a Marzo: 8
  8. Agua en Buenos Aires: 8
  9. Tatú Carreta: 7,5
  10. Hace Que Hace: 8
  11. Anda a Lavartelos:
  12. Abajo Solo: 7

No era de esperarse que luego de alcanzar la cima con La Era de la Boludez Divididos iba a afrontar ciertos inconvenientes y disputas internas.

Más haya de presentaciones multitudinarias durante todo 1994 y el verano de 1995 se dieron una serie de internas que llegaron a poner en duda la continuidad del grupo. Estos conflictos derivaron en el alejamiento de Gil Sola y la incorporación del baterista Jorge Araujo, proveniente del grupo Monos con Navajas

En septiembre de ese año viajarían a Nueva York para grabar su cuarto larga duración Otroletravaladna (leer de atrás para adelante para encontrarle sentido), el título es un mensaje a la masificación comercial de su música con la cual no se sentían del todo cómodos por ese entonces y los llevo a ignorar la veta comercial y editar un poco más experimental.

El comienzo con “Tomando Mate en La Paz” es puramente Divididos, uno de los mejores momentos del disco y un clásico Dividido. En “Volver Ni a Palos” encontramos la primera sorpresa del álbum un tango a lo Divididos, con resultado bastante satisfactorio, “Basta Fuerte” es mi preferida, con un solo de guitarra aplanador y una complejidad única. Le sigue “15-5” acústica y relajante para luego caer en un declive con las experimentales y hasta bizarras “Por el Aire como un Tiburón” y “Por el Aire Como un Tiburón”.
En la segunda parte del disco podemos rescatar “Mimoso a Marzo”, “Agua en Buenos Aires” (ambas con una gran vocalización de Mollo) y la pegadiza “Hace Que Hace” la primera canción cantada enteramente por Diego Arnedo.

Claramente Otroletravaladna no es un disco para todos es 0% comercial, no es el que representa la música de Divididos a lo largo de su trayectoria. Pero alcanza picos bastante altos de creatividad y a nivel general es un buen disco reconocido por la crítica especializada más que por sus fanáticos.

F.V.

Divididos – Narigón del Siglo (2000)

Puntaje del Disco: 9

  1. Casi Estatua: 9
  2. Par Mil: 8
  3. Tanto Anteojo: 7,5
  4. ¿Qué Pasa Conmigo?: 8
  5. Spaghetti del Rock: 9,5
  6. Elefantes de Europa: 9
  7. Vida de Topo: 9,5
  8. La Ñapi de Mamá: 8,5
  9. Como un Cuento: 9
  10. Sopa de Tortuga: 8
  11. Pasiones Zurdas Derechas: 8,5
  12. La Gente se Divierte: 7,5
  13. La Firma del Opa: 7,5

En un festival de power tríos no podía faltar el trío más emblemático en el rock nacional en la actualidad: Divididos. Uno de sus discos con mayor repercusión y mejor logrado en los últimos años fue su octava placa, Narigón del siglo (2000). Grabado en los míticos estudios Abbey Road Narigón marcaría una etapa de maduración para la banda con varios de sus temas que se convertirían en himnos para el grupo.

En cuanto al nombre del trabajo, Ricardo Mollo dijo lo siguiente: “Le pusimos Narigón del Siglo porque los que marcaron los 80 y los 90 fueron los narigones, o sea, los mentirosos y los que toman cocaína. Lo de narigón es nuestro símbolo para hablar del vicio y la hipocresía de estos últimos años.”

“Casi Estatua” con una introducción bien hindú y una potencia demoledora abre el disco con mucha energía y sirve de aviso para lo que esta por venir, bajando unos cuantos cambios le sigue la acústica “Par Mil” uno de los cortes de difusión que mas sonó en las radios en ese entonces, a continuación “Tanto Anteojo” dirigido según Mollo a “los tipos que hacen alarde de un conocimiento que debería ser tu patrimonio para ser mejor en la vida; para mí el conocimiento tiene que ver con ser más humilde, no con alardear” y “¿Qué Pasa Conmigo?” que se destaca mas que nada por su solo Hendrixiano.

Hasta aquí el disco prometía pero lo mejor empezaría ahora con “Spaghetti del Rock” una canción de amor dedicada a su ex Erica García y un verdadero clásico de Divididos y hasta del rock nacional, “Elefantes de Europa” es un contraste necesario con la balada anterior un tema bien potente donde esa parece ser la metáfora elegida para sacarse a sí mismos una instantánea londinense, luego nos encontramos “Vida de Topo”, mi favorita del álbum, que según Mollo habla de “Habla de ese universo que uno tiene dentro tuyo. El interior es una línea de subte que te puede llevar desde el Paraíso hasta la estación Catedral. Salís a la calle y sos un anónimo más que anda por ahí con su mundo interior. Si cada ser humano se detuviera a mirar al otro y reconociera que dentro de ese otro hay un mundo igual al suyo, cambiarían algunas cosas”.

Pasada la mejor secuencia del álbum aparece “La Ñapi de Mamá” que continúa con un rock monolítico más un agregado de violines que encaja justo, seguido por otro buen momento “Como un Cuento” un medio reggae, con contrabajo con la recordada frase: “un chalchalero no es un rolling stone”, entre los temas restantes nos encontramos con el funk en “Sopa de Tortuga”, otro rock fuerte como “Pasiones Zurdas Derechas” y para cerrar un par de temas de relleno como “La Gente se Divierte” y “La Firma del Opa” para terminar a puro rasguido de charango.

Narigón del Siglo recibió buenas críticas en su totalidad y paso a convertirse en uno de los mejores discos de la carrera de “La aplanadora del rock” y de todo el rock nacional de la década pasada.

F.V.

Divididos – La Era de la Boludez (1993)

Puntaje del Disco: 9,5

  1. Salir a Asustar: 9
  2. Ortega y Gases: 8,5
  3. El Arriero: 10
  4. Salir a Comprar: 9
  5. Qué Ves?: 9,5
  6. Pestaña de Camello: 7,5
  7. Rasputín/Hey Jude: 9
  8. Dame un Limón: 9
  9. Paisano de Hurlingham: 9,5
  10. Cristófolo Cacarnú: 7
  11. Indio deja el Mezcal: 9
  12. Huelga de Amores: 8,5
  13. Tajo C: 7
  14. Pestaña de Camello: 8

Gracias a La Era de la Boludez (1993) Divididos lograría, además de forjar su sonido compacto y genuino, alcanzar el reconocimiento generalizado de parte del mundo del rock en Argentina.

Mezclado en Estados Unidos y con Gustavo Santaolalla como director artístico y productor “la aplanadora del rock” alcanzaría su punto máximo en su tercer material. Desde el comienzo el sonido demoledor del trío comenzaría a tomar la escena con “Salir a Asustar”, “Salir a Comprar” y una recordada versión rockera de “El Arriero” de Atahualpa Yupanqui. Sobre esta última Ricardo Mollo declaró en una entrevista reciente: “Estábamos haciendo un blues como si fuera Led Zeppelin haciendo un blues y en un momento había que ponerle una letra y se me ocurrió cantar “El Arriero”, broto la letra de Yupanqui y ahí quedo”.

La Era de la Boludez incluye también otro hito en la carrera de Divididos “Qué Ves?”. Canción de notable tratamiento con una base tirando hacia el folclore. Tornándose andina (por momentos) aportando hipnotismo gracias a la utilización del sonido del charango, que se suma para la segunda estrofa. “Qué Ves?” sonó tanto en las radios por aquellos años que el grupo llegó a cansarse de su propio tema y no lo tocaron en vivo por muchos años.

El rock violento tendría algo mas de lugar gracias a “Rasputín/Hey Jude” (enganchando en el final del tema el clásico de The Beatles) y “Paisano de Hurlingham”, otro obligado a la hora de resaltar las virtudes de este trabajo. Para complementar el sonido directo de los temas mas roqueros están las simpáticas “Dame un Limón”, “Indio deja el Mezcal” y “Tajo C”, la chacarera ““Huelga de Amores” y luego para el cierre la versión extendida de “Pestaña de Camello” el tema mas experimental del disco con el sonido del sitar en primer plano.

La Era de la Boludez no es tan solo un excelente álbum de rock, sino que también aporta una mirada cruda en el pasar de un país, que por aquel entonces llevaba casi una década de democracia y casi un lustro bajo la frivolidad de la era menemista.

F.V.

Divididos – Acariciando Lo Aspero (1991)

Puntaje del Disco: 9

  1. El 38: 9
  2. Sábado: 8,5
  3. Cuadros Colgados: 6,5
  4. Cielito Lindo: 9
  5. Qué Tal: 9
  6. Sisters: 9
  7. Ala Delta: 10
  8. Azulejo: 9
  9. El Burrito: 8
  10. Jamelosapoaí:
  11. Paraguay: 7
  12. Voodoo Chile: 8
  13. Haciendo Cola Para Nacer:

Con la inclusión de Federico Gil Solá en batería, que se uniría al aceitado dúo de talentosos Ricardo Mollo (guitarra) y Diego Arnedo (bajo), Divididos ganaría en potencia algo que se reflejaría de inmediato en su segundo trabajo de estudio Acariciando lo Áspero, que salio a las calles a finales de 1991.

Este nuevo material los acerca un poco más a la masividad, que finalmente conseguirán con La Era de la Boludes unos años mas tarde, gracias a una gran cantidad de temas que se convertirían en clásicos como los roqueros “El 38”, “Azulejo”, “Qué Tal” y “Ala Delta” y los más folklóricos como “El Burrito” y “Cielito Lindo”. Para cerrar el disco también habría tiempo para un cover del maestro Jimi Hendrix “Voodoo Chile”. En Acariciando lo Áspero la banda comenzaba a establecer su impronta con los dedos endiablados de Arnedo y la variedad sonora aportada por la guitarra de Mollo, yendo desde el funk, pasando por el blues, el punk y en cuanto estilo quieran abarcar.

Pese a ser un gran disco no obtuvo el apoyo esperado por parte de su compañía discográfica por falta de presupuesto, así fue como la banda tuvo que promocionarse a ella misma y realizo durante 1992 una serie de 13 conciertos en el Estadio Obras Sanitarias que resultaron todo un éxito aunque la cima de su carrera todavía estaría por venir.

F.V.

Divididos – 40 Dibujos ahi en el Piso (1989)

Puntaje del Disco: 7,5

  1. Camarón Bombay: 7
  2. Che ¿Qué Esperás?: 7,5
  3. La Mosca Porteña: 8
  4. Haciendo Cosas Raras: 9
  5. Los Sueños Y Las Guerras: 7,5
  6. Gárgara Larga: 8,5
  7. Camarón Bombay:
  8. Un Montón De Huesos: 7
  9. Enciende Mi Fuego (Light My Fire): 8
  10. Los Hombres Huecos: 8
  11. ¿De Qué Diario Sos?: 7,5
  12. La Foca: 6
  13. Camarón Bombay: 7

Cuando murió Luca Prodan, Sumo dejo de existir, y los integrantes restantes se movieron en distintas direcciones, Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Roberto Pettinato (este ultimo se alejaría poco tiempo después del grupo) luego de meses de inactividad convocarían al baterista Gustavo Proyecto para un nuevo proyecto bautizado en primera instancia “La División” para luego optar acertadamente por Divididos.

Su primer show con escasísima repercusión se llevo a cabo en 1988 en el Pub El Rouge en el barrio de Flores. Con un año y medio de presentaciones pequeñas de este tipo Divididos editaría su primer trabajo oficial 40 Dibujos Ahí en el Piso.

Con un enfoque similar a lo que venían siendo los últimos años de Sumo, el flamante álbum contaba con 11 temas propios (en realidad son ocho ya que “Camarón Bombay esta presente en tres versiones distintas) y un cover de The Doors, “Light My Fire”, la presencia de este tema y algunos otros momentos como el recordado “Haciendo Cosas Raras” les daba un acento mas roquero, con la influencia “Hendrixiana” que caracterizaría a la forma de tocar de Mollo de aquí en adelante, aunque sin dejar la sensación de “aplanadora del rock”, como se los denominaría especialmente sobre todo luego de La Era de la Boludez (1993).

La presentación de 40 Dibujos Ahí en el Piso se llevo a cabo en el reducto porteño del empresario Omar Chaban Cemento donde comparten escenario con Daffunchio y Sokol demostrando que la paz entre los dos grupos hermanos estaba sellada.

Con un nivel de ventas bajo este disco se encuentra en la historia del rock nacional fundamentalmente por ser el primero de uno de sus actores principales en la actualidad y por casi veinte años. En 1990, antes de comenzar las grabaciones para su siguiente placa, la banda hace un cambio en baterías (algo que seria característico a lo largo de los años) Federico Gil Solá reemplazaría a Collado. Un cambio positivo que se reflejaría poco tiempo mas tarde.

F.V.

Divididos – Amapola del ’66 (2010)

Puntaje del Disco: 9

  1. Hombre en U: 9
  2. Buscando un Angel: 8,5
  3. Mantecoso: 9
  4. Muerto a Laburar: 9,5
  5. Amapola del 66: 9
  6. La Flor Azul: 9
  7. Senderos: 8
  8. Jujuy: 7,5
  9. Caminando: 8,5
  10. Boyar Nocturno: 8
  11. Avanzando Retroceden: 9
  12. Perro Funk: 8
  13. Todos: 8,5

Uno de los discos mas esperados del rock en Argentina en los últimos años era sin dudas el nuevo material de Divididos, ocho años después de Vengo del placard de otro (2002) los fanáticos de la aplanadora del rock se volverían a deleitar con el power de Amapola del ’66, el CD viene acompañado por un DVD que registra el proceso de grabación, e incluye entrevistas realizadas por Alfredo Rosso.

En Amapola el grupo estrena nuevo baterista Catriel Ciavarella, que se incorporo en el 2004 y toco en todos los shows desde entonces, pero nunca había formado parte de un trabajo de estudio de la banda.

Con toda la expectativa generada a veces se generan dimensiones muy altas pero la realidad es que Divididos las cumple y no defrauda redondeando uno de los mejores discos de toda su carrera. Desde el primer corte “Amapola del 66”  el aplastante sonido que tanto se extrañaba en el rock nacional, en el mismo sentido van “Hombres en U”, “Muerto a Laburar”, “Boyar Nocturno” y “Mantecoso” (estos dos últimos con destacados solos de Ricardo Mollo).

En el disco se destacan cada uno de los instrumentos reafirmando la innegable capacidad de Mollo, Arnedo y Ciavarella para crear ambientes en cada tema y mantener inamovible el título de “La aplanadora del rock”, la ausencia de discos de estudio la supieron suplir con continuas presentaciones en vivo que mantuvo intacto el ritmo y el sonido del grupo. Así lo demuestran, pero también se abren a la fusión con el folklore y los sets acústicos. Se lucen la versión de la chacarera “La Flor Azul”, que cuenta con la participación de Peteco Carabajal en violín y la intimista “Avanzando Retroceden” con Arnedo en voz. Otros de los temas a destacar es “Todos”, dedicado a los chicos del Colegio Ecos que fallecieron en la tragedia de Santa Fe hace algunos años.

En Amapola del ’66 Divididos mira hacia atrás para proyectarse al futuro. No es un disco melancólico, sino una afirmación del presente y del momento que atraviesa el grupo como se verifica en algunas de sus letras. “Vengo de ayer, no soy ayer”, dicen en “Senderos”, y profundizan la idea en “Amapola…”: “No es reedición, es redención”.

F.V.

Postales Dramáticas: Ricardo Mollo

Entrevista, no tan exclusiva, pero entrevista al fin, a Ricardo Mollo

Persimusic - Ricardo Mollo - Entrevista - Divididos - Sumo

Con Mollo hay que cuidarse. Es un tipo que hace años no hace notas para medios gráficos por la manía que tienen algunos periodistas de inventar las respuestas del entrevistado. Tal es así que llevaba siempre un grabadorcito encima para comprobar las barbaridades que después escribía algún sádico periodista o editor sobre lo que él había dicho.

Además, hay que admitirlo, es Ricardo Mollo, digo. Uno espera encontrarse una bestia-rock con el aura encandiladora propia de todas las grandes leyendas de la música. Pero no. Resulta que Mollo es un tipo sencillo, tranqui, humilde, sensible, que le gusta tocar la viola. ¿Hacía falta algo más? Tuvo la buena onda de venir a la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA para que pudiéramos acribillarlo con las más despiadadas preguntas. Y después, inevitablemente, bancarse la parva de admiradores que pedían –demandaban– (exigían) una foto con Ricardo para después ponerla en un portarretrato mersa y decirle a sus amigos: “¿Vieron, giles? Les dije que soy amigo de Mollo”, o para que les firme algún disco o quién sabe qué otras cosas puede pedir un fanático obnubilado.

Lo cierto es que tuvimos la oportunidad de que nos cuente sobre sus orígenes musicales, su epopeya adolescente, Sumo, Divididos, la industria discográfica, los festivales, y por supuesto, de su música (“DUH”). Persi Music no podía, sin más, estar ausente en semejante evento.

De pequeño: Richie, riqui, o “mollín”

No sabemos cómo le decían sus padres cariñosamente, pero lo cierto es que Ricardo Mollo nació inopinadamente el 17 de agosto de 1957 (exactamente ciento siete años después de la muerte de San Martín, catorce después del nacimiento de Robert de Niro, cinco del de Guillermo Vilas, y dos años antes que mi vieja: un grosso) en Pergamino, provincia de Buenos Aires.

Su padre tenía una fábrica de zapatos, su hermano –Omar– había manifestado una temprana vocación musical, folklorista y telúrica. Estaban apenas plantadas las semillas que lo convertirían, a su vez, en protagonista del rock local con su grupo MAM, y posteriormente (contemporáneamente) en un nuevo adepto al tango. En plenos 50’, en la casa de los Mollo se escuchaba únicamente folklore y tango.

Ricardo se crió en este ambiente, en una casa donde siempre había un tocadiscos prendido. Y, hoy en día, no puede evitar emocionarse cuando se acuerda de los paseos con su padre y su hermano por los parajes pergaminenses. Silbando y cantando una canción de un paisano suyo, Atahualpa Yupanqui, rodeados de remolinos danzarines y pedregales brillosos. Y así descubrió Ricardo que quería dedicar su vida a eso.

Las primas adolescentes trajeron la novedad de un Leonardo Favio o un Sandro, y eso planteó una renovación de material. A los nueve años, participó –y ganó– un concurso de canto en una sociedad de fomento en Temperley, interpretando un tema de Leonardo Favio. De allí en adelante, fue todo exploración musical. Pero antes, antes… un exilio indeseado.

La fábrica de zapatos de don Alejandro Pascual Mollo se incendió. Representó una gran pérdida: tuvo que arreglar todo, pagar sus deudas, y luego llevar a su familia a Buenos Aires a empezar de cero. Allí Ricardo tuvo que trabajar con su padre, pero ya la música representaba ese torrente espiráldico que lo estrangulaba sin piedad. A los diez años descubriría, de la mano de su hermano, el soul penetrante de Aretha Franklin. A los doce tendría su primer guitarra. Y a los trece, en la casa de la novia de un amigo suyo (que tenía tocadiscos), haría un descubrimiento capital:

 

Estas performances de Jimi Hendrix, incluidas en el lado seis del vinilo Woodstock: Music from the original sountrack and more (y posteriormente recopiladas en el CD Live at Woodstock), marcaría un antes y un después en la vida de Ricardo Mollo. Transitaría la secundaria penosamente, deseando volver a su casa para ponerse a tocar la guitarra, y a pasar lentiiito lentiiito los discos en el Winco para entender qué carajos hacía Hendrix con la guitarra, y cómo lograba esas sonoridades (y cómo, además, tocaba con los dientes). Luego, en el trabajo, consumiría sus horas laborales imaginando nuevas combinaciones de acordes, progresiones y riffs exploratorios. Y esto es, para Mollo, lo más importante, éxito mediante: nunca olvidarse de ese pibe que lo único que quiere es tocar la guitarra.

La industria

Ricardo Mollo tuvo la oportunidad de formar parte de una de las bandas más emblemáticas del Rock Nacional argentino, en muchos sentidos rupturista y exploratoria: Sumo. Mucho se escribió sobre la banda, es al ñudo recalcar lo importante que es para la historia de la música nacional y para la “vieja” y “nueva” juventud (además, claro está, para todos los pibes de más o menos 21 años que se llaman Luca).

Pero Mollo aclara que el éxito masivo de Sumo llegó recién después de la muerte de Luca Prodan. En 1988, cuando Mollo y Arnedo siguieron tocando juntos (para luego formar Divididos, junto con Collado), se presentaron a la discográfica con la que habían trabajado con Sumo, y allí les dijeron: “Primero, toquen. Después, vemos”. Y así entramos de lleno en el funcionamiento de la vorágine comercial de la industria musical. No es para menos. Divididos tiene el derecho de las canciones, pero no de los discos, no del soporte. Luca, por ejemplo, nunca llegó a cobrar el dinero que le correspondía por derecho en S.A.D.A.I.C. Cansados de estas operatorias, cansados de las consecuencias de trabajar con un sistema caníbal, cansados de irregularidades y manejos extraños (ver Yapa), decidieron abrirse y producir sus propios discos.

Esto trajo aparejada una independencia de doble filo. Por un lado, no tienen nadie que los apure, tienen total libertad de elección artística y manejan sus propios tiempos. Pero por otro, producir es una tarea que lleva tiempo y no es sencilla. Es por esto que, por ejemplo, no hacen un nuevo lanzamiento de estudio desde el 2002.

Mientras tanto, se dedicaron a hacer recitales y presentaciones en vivo, que es después de todo lo que más les gusta. Con algunas contradicciones: reprueban mucho los festivales “patrocinados” por tal o cual marca, ya que es simplemente una movida marketinera; Mollo piensa que lo más importante debería ser la música, y no el auspiciante. También es una suerte de desprecio a las bandas que recién están empezando; consecuencia tal vez de que el grueso de los espectadores van a ver a los grandes artistas. Pero, por otro lado, Divididos se presenta regularmente a festivales que llevan el nombre de una cerveza, una gaseosa o un celular, porque no pueden conseguir un estadio o lugares amplios donde tocar. Mollo combina su deseo de tocar en un estadio con la más profunda vergüenza de tocar, él sólo, frente a unas veinte personas.

 

Y de yapa…

Barba

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