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David Gilmour – David Gilmour (1978)

Puntaje del Disco: 6

  1. Mihalis: 7
  2. There’s No Way Out of Here: 8,5
  3. Cry from the Street: 6,5
  4. So Far Away: 5,5
  5. Short and Sweet: 5,5
  6. Raise My Rent: 5,5
  7. No Way: 6,5
  8. It’s Deafinitely: 6
  9. I Can’t Breathe Anymore: 6

El primer disco de David Gilmour como solista no llegó cuando se había disuelto Pink Floyd. Al contrario, lo lanzó en el momento de pleno auge de la banda en los setenta. Sin embargo, por aquel entonces Roger Waters empezaba a dominar cada vez más monopólicamente el andar artístico de la banda. Así que la aparición de este disco solista de Gilmour algunos lo podrían tomar como un gusto que se dio, un capricho personal por así decirlo, así como una prueba para demostrar cómo le podía ir sólo en el caso de que las cosas no funcionaran en Pink Floyd.

El homónimo disco debut de Gilmour, tiene algo del sonido de Floyd pero no íntegramente. David trata de combinar Rock Progresivo con un poco más de Blues Rock. Y el resultado son 9 canciones que francamente son por momentos tan genéricas como inmemorables.

Por un lado, tenemos canciones instrumentales, como “Mihalis”, apacibles, escuchables, en las que Gilmour trata de destacar en guitarra, pero simultáneamente intrascendente. Incluso en su aventura más experimental, “It’s Deafinitely”, una rareza de un sonido espacial, Gilmour no logra brillar con lo que ofrece compositivamente.

Por otro lado, en los temas en los que incorpora su voz alterna buenos y malos momentos. Dentro de lo bueno, “There’s No Way Out of Here” ofrece una melodía que se puede apreciar y toma una dimensión superior al resto del disco. Y dentro de lo malo tenemos canciones como “So Far Away”, una balada a piano tan floja como corriente.

Tampoco ayuda que las canciones son más bien largas (promedian los 5 minutos y medio), por eso cuesta digerir un poco este primer trabajo solista de Gilmour. Así que hay que tomarlo como lo que es, un tibio intento para ver si podía sobrevivir sin Pink Floyd.

Persy

David Gilmour – On An Island (2006)

David Gilmour - On An Island (2006)

Puntaje del Disco: 7,5

  1. Castellorizon: 7
  2. On An Island: 8,5
  3. The Blue: 7,5
  4. Take A Breath: 8
  5. Red Sky At Night: 7
  6. This Heaven: 7
  7. The I Close My Eyes: 8,5
  8. Smile: 8
  9. A Pocketful Of Stones: 7
  10. Where We Start: 7,5

Todo amante del rock clásico y de la guitarra eléctrica sin duda que reconoce la gran aportación que hizo David Gilmour hombre como guitarrista y vocalista de Pink Floyd.

Pero el hombre no se que quedó de brazos cruzados tras finalizar su trabajo con Pink Floyd y en el año 2006 lanzó su disco On An Island, su trabajo más destacado como solista.

Para darse una idea de que se espera en el disco, basta ver la portada del mismo. Dominan canciones relajantes, texturas suaves de fondo, letras reflexivas. Como es de esperarse, los solos de guitarra eléctrica no faltan.

El disco abre con el instrumental “Castellorizon”, del cual sigue “On An Island”, el tema estelar del disco que tiene una serie de solos de guitarra que se comparan con los que se escucharon en Pink Floyd, sencillamente son maravillosos.

Para complementar el ambiente viene la atmosférica “The Blue”. Curiosamente la siguiente canción “Take a Deep Breath” rompe con la tendencia mostrada hasta el momento, siendo un poco más agresiva en su sonido.

Ahora Gilmour toma el saxofón y muestra que ha aprendido a utilizarlo al interpretar el instrumental “Red Sky at Night”.

Llegan “This Heaven” con su ritmo Bluesy y “Then I Close My Eyes”; un viaje instrumental que invita a quien la escucha a cerrar los ojos y relajarse.

“Smile” recuerda a las canciones tranquilas de la etapa Pink Floyd como Fat Old Sun, con una slide guitar ofreciendo de fondo junto con rasgueos de guitarra acústica.

Ya al final aparecen un par de canciones con un toque muy personal “A Pocketful Of Stones” y “Where We Start” que al parecer David dirige a su familia.

En fin el trabajo es muy calmado y no tiene muchos cambios en su estructura, lo que pudiera llegar a aburrir, pero aun así es un disco decente que podría agradar a los fans del guitarrista y de Pink Floyd.

Gera Ramos