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David Bowie – Blackstar (2016)

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Puntaje del Disco: 10

  1. Blackstar: 10
  2. ‘Tis A Pitty She Was A Whore: 8
  3. Lazarus: 10
  4. Sue (Or In A Season Of Crime): 8
  5. Girl Loves Me: 10
  6. Dollar Days: 10
  7. I Can’t Give Everything Away: 9

Deberíamos haberlo visto venir. Las señales estaban ahí, evidentes, apenas disimuladas. Pero no lo vimos, no quisimos verlo. Al día de hoy cuesta creerlo y aceptarlo. David Bowie estaba muriendo y Blackstar, su último disco, constituía su despedida, su epitafio, su broche de oro.

Fiel a su convicción de toda la vida de no repetirse y atreverse a lo nuevo, Bowie reemplazó a la banda con la que venía trabajando desde fines de los 90 y sólo mantuvo a su viejo amigo Tony Visconti como productor para este LP, orientado al jazz más experimental. Una movida arriesgada, cuando en el mundo de la música parece reinar un conformismo adicto a las fórmulas establecidas. Exactamente el tipo de actitud que uno esperaría de David Bowie.

Tras esbozar este nuevo rumbo al presentar “Sue (or in a season of crime)” y “Tis a pitty she was a whore” en su compilado “Nothing has changed” en 2014, el músico inglés acudió a María Schneider, vibrante compositora y directora de orquesta de jazz avant-garde, y especialmente al saxofonista Donny McCaslin. Con este nuevo escenario, el disco más oscuro y antipop de Bowie comenzó a tomar forma.

Musicalmente, Blackstar es ecléctico, siniestro, imprevisible pero, ante todo, libre. Los ejercicios desestructurados de la improvisación jazzera dieron a Bowie un telón blanco donde explayarse sin temer a duraciones, cambios de ritmo, instrumentaciones excéntricas, ni estribillos pop. El tema que da título al disco es una excursión por el estado terminal de Bowie, con lamentos, negrura, melancolía, cierta rabia y un breve momento de calma, resignación o, quizás, de bienvenida a la paz del sueño eterno.

La remake de “Tis a Pitty she was a whore” viene a mover un poco las cosas con su poderosa base rítmica, sólo para elevar el espíritu antes de la devastadora “Lazarus”. El último single lanzado por Bowie antes de su final grita por todas partes lo que estaba por suceder. Escucharlo ahora es escalofriante. A sus chirriantes riffs de guitarra, y su saxofón hecho un gemido, se superpone la sentida voz del Duque desnudándose en una letra profética: “Mirame, estoy en el cielo. Tengo cicatrices que no pueden verse (…) Todos me conocen ahora. Mirame, estoy en peligro. Ya no tengo nada que perder“.

Las cosas retoman movimiento con la nueva versión de “Sue (or in a season of crime)”, con una voz más calma (aunque no menos expresiva) que la primera grabación, lo que acentúa el tinte lóbrego a su ya de por sí amenazadora letra, que narra en primera persona un femicidio. “Girl loves me” recupera el uso del lenguaje nadsat de los drugos de Alex, el personaje delineado por Anthony Burguess en su novela “La Naranja mecánica”, a la que Bowie ya había referenciado en su gloriosa época de Ziggy Stardust. Las cuerdas son funestas, y el cántico del Duque en el estribillo son una pesadilla de la que uno no quiere despertar.

“Dollar Days” es pura melancolía y nos devuelve al Bowie baladista de piano y guitarra acústica de 12 cuerdas de los años dorados de ‘Hunky Dory’. “Si nunca llego a ver los verdes árboles ingleses hacia los que estoy corriendo, no significa nada para mí (…) Yo también estoy muriendo“, lamenta el cantante en la sombra de su registro alto, ya no tan preciso pero más emotivo que nunca, mientras se funde con el loop de batería uptempo del gran final, “I Can’t Give Everything Away”. Con un poco más de optimismo, como una mano en el hombro que nos dice “no se preocupen, todo va a estar bien”, David Bowie se despide de nosotros y se convierte finalmente en polvo de estrellas.

Hace unos pocos años, Mick Rock, fotógrafo del músico durante la etapa de Ziggy Stardust, sentenció: “No soy de usar con ligereza la palabra ‘genio’, pero si David Bowie no es un genio, entonces no existe tal cosa”. No hay un céntimo de exageración en esa afirmación. Blackstar constituye una evidencia más. David Bowie se despidió del mundo de la única forma en la que podría haberlo hecho: con una obra maestra.

Camilo Alves

David Bowie – David Bowie (1967)

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Puntaje del Disco: 6

  1. Uncle Arthur: 7
  2. Sell Me A Coat: 9
  3. Rubber Band: 5
  4. Love You Till Tuesday: 7
  5. There Is A Happy Land: 4
  6. We Are Hungry Men: 6
  7. When I Live My Dream: 4
  8. Little Bombardier: 5
  9. Silly Boy Blue: 8
  10. Come And Buy My Toys: 8
  11. Join The Gang: 4
  12. She’s Got Medals: 5
  13. Maid Of Bond Street: 3
  14. Please Mr. Gravedigger: 6

Descubrir en algún cajón un viejo poema o cuento olvidado hace muchos años siempre produce un poco de nostalgia y bastante de vergüenza. Con el pasar de los años y los cinceles de la experiencia, revisitar obras primarias nos hace dar cuenta que aquello que considerábamos algo digno de conservar era en realidad algo digno de destruir. Lo mismo sucede con las fotos de otras temporadas, donde los cortes de pelo y la moda que nos hacía sentir modelos de pasarela ahora nos asemeja a payasos de circo.

Una combinación de estos dos sentimientos debe haberse apoderado de David Bowie cuando se enfrentó, vaya a saber después de cuánto tiempo, a su primer LP, sencillamente titulado ‘David Bowie‘, compuesto y grabado en 1967, cuando apenas contaba con 19 años de edad y una personalidad todavía por desarrollarse. Tal es la vergüenza que sintió que el disco es aún hoy considerado apócrifo y, si no fuera porque los derechos siguen en manos del sello Deram, quienes capitalizaron cada lanzamiento del Duque Blanco reeditando estas canciones, sería actualmente un ítem de coleccionista extremadamente difícil de conseguir.

Sin embargo, el oído objetivo de quien nada tuvo que ver con la creación de este álbum encontrará que las críticas negativas son bastante exageradas. Desde luego, el disco no está a la altura de nada de lo que hizo Bowie posteriormente, pero visto en su contexto, es un trabajo digno y entretenido, donde, si se escucha detenidamente, se pueden avizorar algunas puntas de lo que Bowie finalmente llegó a ser.

Con una fuerte influencia del cabaret, el music hall y ante todo el cantante Anthony Newley, el jovenzuelo David presentó 14 canciones, algunas buenas, otras no tanto. Entre lo más rescatable tenemos la divertida “Uncle Arthur” (el típico tío pendeviejo solterón que vive con su madre y sigue leyendo historietas), la hermosa balada invernal “Sell me a coat”, el himno de influencias tibetanas “Silly Boy Blue” y la sensibilidad folk despojada de “Come and buy my toys”. El single del disco, “Love you till tuesday”, es lo suficientemente pegadizo y cursi para haber sido un éxito en su año de lanzamiento. Quién sabe qué hubiese sido de David Bowie si esto efectivamente hubiese sucedido. ¿Habría continuado su meteórico ascenso artístico o se hubiese desvanecido como un one hit wonder de los 60? Nunca lo sabremos, y quizás sea lo mejor.

El resto del disco se debate en tonadas de inspiración circense (‘Rubber band’, ‘We are hungry man’ ‘Join the gang’), cursilerías que evocan la infancia (‘There is a happy land’ ‘Little Bombardier’), y baladas edulcoradas (‘When I live my dream’). “She’s got medals”, si bien olvidable musicalmente, tiene una interesante letra que narra la historia de una mujer inglesa que se hace pasar por hombre para combatir en la guerra, donde se cansa de seducir chicas. El germen de la androginia y la ambiguedad sexual que tanto aprovechó Bowie en la década siguiente aparece por primera vez en esta canción. En tanto, el cierre del disco, ‘Please Mr. Gravedigger (‘Por favor, señor Sepulturero’), es sorprendentemente una extrañísima y oscura canción que Bowie canta acapella y resfriado. Una inusual manera de terminar una placa de una alegría boba y un sentimentalismo barato, lo que hace adivinar el gusto del músico por experimentar, inquietar y descolocar al oyente.

Un disco irregular, hijo de su tiempo, que no ha envejecido bien, pero que hará las delicias de los completistas o, aunque sea, los curiosos.

Camilo Alves

Highlights: David Bowie

Para cerrar nuestro homenaje a David Bowie, les dejamos nuestra selección de sus mejores 10 canciones, las cuales costaron mucho elegirlas porque el Duque cuenta con una cantidad importante de temazos.

¿Y para ustedes cuales son los mejores 10 temas de Bowie?

Heroes

Life on Mars?

Starman

Space Oddity

Ziggy Stardust

Rebel Rebel

Station to Station

Ashes to Ashes

Changes

Sound and Vision

Persy/F.V./Piro/Gera Ramos

David Bowie – Reality (2003)

David Bowie – Reality (2003)

Puntaje del Disco: 8

  1. New Killer Star: 8,5
  2. Pablo Picasso: 6,5
  3. Never Get Old: 8,5
  4. Loneliest Guy: 7,5
  5. Looking for Water: 8
  6. She’ll Drive the Big Car: 7,5
  7. Days: 8,5
  8. Fall Dog Bombs the Moon: 8
  9. Try Some Buy Some: 8
  10. Reality: 8
  11. Bring me the Disco King: 8,5

Impulsado por el renacimiento obtenido con el maravilloso Heathen, David Bowie aprovechó para dar seguida con otro trabajo de rock-pop y tomando la buena elección de no cambiar la formula que le dio éxito: trabajar con su amigo productor Tony Visconti, hacer algunos covers (Pablo Picasso, Try Buy Some) y echando una vista a su exitoso pasado.

Reality es un disco modernista, lleno de dinámico y más optimista que su predecesor, y aunque no alcanza a llegar al mismo nivel, ofrece temas destacados y aventureros que recuerdan al art-pop de Lodger y Scary Monsters. Claros ejemplos son el enganchador opening “New Killer Star” y el adrenalinico “Never Get Old” que desatan una vibra que no se le veía desde hace tiempo. También hay espacio para baladas como “Loneliest Guy” y “Days”. Pero fuera del cover del hit The Modern Lovers, “Pablo Picasso” que no le llega a los tobillos al original, no hay otros puntos débiles en un disco consistente y que cumple en dar momentos disfrutables.

Tras  lanzar el disco y lleno de entusiasmo, el británico se embarcó el Reality Tour, pero esta gira se vería cancelada cuando sufriera un problema cardiaco en escena. De esta manera este sería el último tour del británico quien entonces se tomaría un descanso de diez años que generaría rumores sobre su estado de salud y haciendo creer que ya se había retirado de la música,  hasta que en 2013 volviese renovado con el sorpresivo The Next Day.

Gera Ramos

David Bowie – Heathen (2002)

David Bowie - Heathen (2002)

Puntaje del Disco: 9

  1. Sunday: 9
  2. Cactus: 8,5
  3. Slip Away: 8,5
  4. Slow Burn: 9,5
  5. Afraid: 9
  6. I’ve Been Waiting For You: 9
  7. I Would Be Your Slave: 8,5
  8. I Took a Trip on a Gemini Spaceship: 8,5
  9. 5:15 The Angels Have Gone: 8,5
  10. Everyone Says ‘Hi’: 9
  11. A Better Future: 8,5
  12. Heathen: 7,5

Luego de una década con vaivenes como los noventa, en el 2002 David Bowie lanzaría su mejor disco desde Scary Monsters. Estamos hablando de Heathen, que tiene la particularidad de que Bowie se volvió a juntar con Tony Visconti, sí el mismo productor que colaboró con él en el ya mencionado Scary Monsters.

Lo que hace exitoso a Heathen respecto de sus trabajos previos es que tiene mucho más foco. Heathen nuevamente trae arreglos electrónicos de su era de Berlín, para darle un aire moderno a los temas. Sin embargo, es menos experimental y más entretenido que lo que intentó hacer en los noventa. David con estos arreglos electrónicos apuesta más a generar atmosferas, atmosferas que te capturan. “Sunday” es un buen ejemplo de ello.

Pero no se queda solo con eso. También captura el espíritu del Glam Rock espacial que ofreció en los setenta, especialmente en las melodías y en las guitarras que se mimetizan en las texturas del disco. En otras palabras Heathen es una especie de híbrido que tiene acercamientos a lo que hizo en Ziggy Stardust y en Heroes. “Slow Burn”, memorable en su estribillo, es en ese sentido la que mejor captura esos momentos de David y Pete Townshend colabora en ella demostrando su maestría en guitarra.

Dave Grohl es otro que colabora como guitarrista en la excelente versión de “I’ve Been Waiting For You”, cover de Neil Young. Y si de covers hablamos Bowie también sorprende con las muy buenas versiones de “Cactus” de Pixies y de “I Took a Trip on a Gemini Spaceship” de Norman Odam.

Además hay que destacar la diversidad que ofrece el álbum. Hay temas más introspectivos como “Slip Away”, de hermosas melodías como “Everyone Says ‘Hi’” y con dinámicas más guitarreras como “Afraid”.

Heathen es un álbum fantástico. Nos muestra al Duque Blanco en su pico compositivo, ofreciendo una colección de canciones de gran calidad cuando parecía que ya se encontraba en el ocaso de su carrera.

Persy

David Bowie – Hours… (1999)

David Bowie - Hours… (1999)

Puntaje del Disco: 6,5

  1. Thursday Child: 7
  2. Something in the Air: 8
  3. Survive: 7
  4. If I’m Dreaming My Life: 7
  5. Seven: 7
  6. What’s Really Happening?: 6
  7. The Pretty Things Are Going to Hell: 5,5
  8. New Angels of Promise: 6,5
  9. Brilliant Adventure: 5,5
  10. The Dreamers: 6,5

Tras una década de los 90s llena de experimentos y aventuras con nuevos géneros musicales, David Bowie decidiría dar final a la década bajando las revoluciones y generando uno de sus trabajos más blandos y reflexivos, con un título que hasta indica lo relajado que es, me refiero a Hours…

En este trabajo la innovación se mantiene al mínimo, con Bowie en modo melancólico tirándole mucho al Adult Contemporary. La música por tanto está faltante de dinámica y brillo, mucho de esto debido a la mano del insípido guitarrista Reeves Gabrels, pero si hay algo bueno en este disco es que la escritura de las canciones es una de las más personales del Bowie en mucho tiempo.

El disco se compone de dos partes, siendo la primer parte compuesta por  baladas calmadas y opacas, abriendo con el single “Thursday Child” donde nos encontramos con un David muy cansado y terminando con la acústica “Seven”, pero la cereza del pastel es “Something in the Air”; lo mejorcito del disco. En la segunda mitad del disco el disco se pone mas rockero, pero pierde enfoque, se intenta recordar su época Glam (“The Pretty Things Are Going to Hell” es una clara referencia a Pretty Things de Hunky Dory), se mete algo de Grunge (“New Angels of Promise”) y Ambient de la era de Low (“Brilliant Adventure”), pero a pesar de todo se siente una falta de cohesión que me hace preferir las baladas iniciales.

A pesar de ser un disco conformista y relativamente intrascendente para lo que nos tiene acostumbrados un artista de su talla, Hours… es escuchable y no me sorprendería si a alguien gustase este Bowie en modo relajado. Lo que si es que este respiro musical permitió al duque blanco recobrar fuerzas para facturarse un trabajo ya más destacado con su primer disco de los 00s, Heathen.

Gera Ramos

David Bowie – Earthling (1997)

David Bowie - Earthling (1997)

Puntaje del Disco: 8

  1. Little Wonder: 8,5
  2. Looking for Satellites: 8
  3. Battle for Britain (The Letter): 7,5
  4. Seven Years in Tibet: 9
  5. Dead Man Walking: 7,5
  6. Telling Lies: 7
  7. The Last Thing You Should Do: 8,5
  8. I’m Afraid of Americans: 9
  9. Law (Earthlings on Fire): 7

Siguiendo la linea de Outside (1995), donde buscó experimental con el rock industrial y la electrónica, David Bowie afianzaría la idea puliéndola un poco y mejorando los temas para su continuador Earthling, disponible a las ventas en Febrero de 1997.

Inmediatamente después de concluir con la gira mundial presentando Outside, Bowie comenzó a escribir canciones y a pesar de no tener nada terminado concluiría las grabaciones en menos de un mes. El resultado fue un disco innovador, dinámico e intenso, y a pesar de las críticas prematuras que recibió con el tiempo sería mucho mas valorado.

Con influencias de grupos electrónicos contemporáneos como Prodigy y Underworld, entre otros Bowie suena rejuvenecido y con algunos de sus mejores temas en la última década como las electrizantes y adictivas “I’m Afraid of Americans”, “Seven Years in Tibet” y “Little Wonder”.

Earthling fue un disco adelantado en su época, que suena como si se hubiera lanzado ayer. Solo un genio con el talento y la creatividad de el, se animó a cambiar tanto de estilos y a estar siempre a la vanguardia en lugar de quedarse en una postura cómoda de leyenda del rock. No hay dudas que se lo va a extrañar.

F.V.