Archivo de la categoría: Chris Cornell

Chris Cornell – Carry On (2007)

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Puntaje del Disco: 6

  1. No Such Thing: 7,5
  2. Poison Eye: 7
  3. Arms Around Your Love: 4
  4. Safe and Sound: 3,5
  5. She’ll Never Be Your Man: 6
  6. Ghosts: 6,5
  7. Killing Birds: 7
  8. Billie Jean: 6
  9. Scar on the Sky: 6,5
  10. Your Soul Today: 5
  11. Finally Forever: 6
  12. Silence the Voices: 6
  13. Disappearing Act: 5,5
  14. You Know My Name: 7

Entre el primer intento de armar una carrera solista con Euphoria Morning (1999) y su segundo álbum Carry On (2007), pasaron ocho años en la vida de Chris Cornell y una aventura con una nueva banda con la que tuvo bastante suceso, Audioslave.

Sobre ese período de su vida Chris lo recordaría así: “Estuve en Audioslave varios años y no podía trabajar en otras cosas más que en las canciones del grupo. Pero no la pasé mal, disfruto ensayar canciones en una habitación con otros músicos, lo que hice con ellos y, antes, con Soundgarden. Ahora es un gran cambio, estuve con aquellos tipos cinco, seis años. Me reconcentré mucho en mí mismo para mi disco Carry On, y eso me gustó.”

En esta placa Cornell hace base en el rock alternativo pero sin olvidar el blues, el hard rock y lamentablemente las baladas, como las mediocres “Arms Around Your Love” y “Safe and Sound” que parecen sacadas del repertorio de un artista pop del montón. Por suerte no todo el disco es así y hay momentos más potentes como “No Such Thing”, “Poison Eye”, “Killing Birds” y “You Know My Name” que lo salven de ser un desastre. A su vez se le ocurrio la divertida (?) idea de hacer su propia versión de Billie Jean de Michael Jackson, que si bien no se parece demasiado a la original tampoco quedara en el recuerdo de quien la escuche.

No hay dudas que Chris Cornell es una de las mejores voces del rock y pieza clave de dos bandas de enorme calibre como Audioslave y mayor todavía con Soundgarden, pero a la hora de sus aventuras personales desde mi punto de vista parece equivocar el rumbo y pifiarle bastante seguido.

F.V.

Chris Cornell – Euphoria Morning (1999)

Chris Cornell - Euphoria Morning (1999)

Puntaje del Disco: 7

  1. Can’t Change Me: 7
  2. Flutter Girl: 8
  3. Preaching the End of the World: 7,5
  4. Follow My Way: 7
  5. When I’m Down: 8
  6. Mission: 8,5
  7. Wave Goodbye: 7
  8. Moonchild: 6,5
  9. Sweet Euphoria: 6
  10. Disappearing One: 6,5
  11. Pillow of Your Bones: 8
  12. Steel Rain: 7

No hay dudas que Chris Cornell es un grande. Uno de los personajes principales de la escena grunge de Seattle que revolucionó la música en la década del noventa y brilló tanto con Soundgarden como en Audioslave y Temple of the Dog. A pesar de esto y todos sus galardones sus aventuras solistas pasaron totalmente desapercibidas o si no lo hicieron solo figuraron para criticarlo como el caso del mediocre Scream (2011).

Entre la separación de Soundgarden y su unión a los antiguos miembros de Rage Against the Machine que derivaría en el atractivo proyecto que lo mantuvo ocupado en la década pasada Audioslave, Cornell lanzaría su primer disco en solitario el 21 de Septiembre de 1999, Euphoria Morning, por el que venía trabajando desde 1998 junto a Alain Johannes (guitarra), Natasha Shneider (teclados), Ric Markmann (bajo) y Josh Freese (batería).

Los que esperaban de Euphoria Morning una continuación de la potencia, la furia y el sonido de Soundgarden seguramente quedaron totalmente decepcionados En esta oportunidad Chris se oriento a temas entre pop melódicos y rock psicodélico experimental Bien grabados, con mucha producción detrás y hasta con algunos buenos pasajes que justifican su escucha redondeando un trabajo entre bueno y correcto según los intereses y la mente abierta del que se disponga a escucharlo.

Esta primera experiencia de Cornell con su propia firma le trajo pocos réditos comerciales, no fue un éxito en ventas ni en repercusión pero aunque no sea un gran álbum consiguió ganarse un respeto y ser considerado un compositor y músico serio capaz de innovar y no quedarse siempre en lo mismo.

F.V.

Chris Cornell – Scream (2009)

Puntaje del Disco: 5,5

  1. Part of Me: 5
  2. Time: 6
  3. Sweet Revenge: 4
  4. Get Up: 5
  5. Ground Zero: 5
  6. Never Far Away: 8
  7. Take me alive: 7
  8. Long Gone: 5
  9. Scream: 6
  10. Enemy: 4
  11. Other Side of Town: 5
  12. Climbing Up the Walls: 7
  13. Watch Out: 5,5
  14. (Hidden Track) Two Drink Minimum: 8

En la tapa de Scream, Chris Cornell parece estar a punto de romper su guitarra contra el suelo. Y basta escuchar las dos primeras canciones del disco para desear que lo hubiera hecho.

La experiencia de escuchar Scream deja toda una serie de profundos interrogantes. ¿Que le pasó a este buen muchacho? ¿Desde cuándo canta como Britney Spears? ¿Era necesario el uso y abuso del Auto-Tune, un recurso digital típico del pop que se utiliza cuando el cantante canta mal? No podemos decir que Chris Cornell sea un revolucionario, pero francamente se esperaba más de él que un disco deliberadamente comercial, producido específicamente para ser utilizado en cortinas de programas de televisión y escuchado por quinceañeras que se creen re-rebeldes. (El “re” es indispensable. La rebeldía ya pasó de moda, lo que se viene es ser re-rebelde. Tomen nota chicos).

Empezamos con “Part of me”. En ella, un hombre está justificándose con su novia/pareja/mujer, diciendo que tal vez pudo haber pensado estar con otra mujer, pero finalmente no lo hizo. El estribillo, que chorrea machismo, dice “esa perra no forma parte de mí”. Todo un intelectual, ¿eh? Y pensar que para escribir la letra de esta canción sólo hicieron falta… ¡seis personas! Timothy Mosley, Jerome Harmon, Johnkenun Spivery, Ezekiel Lewis, Balewa Muhammad y el propio Chris Cornell.

Musicalmente hablando, Cornell abandonó la contundencia de las guitarras eléctricas, tan características de sus anteriores bandas Soundgarden y Audioslave, para encarar su disco sazonado con lo más tipificado del R&B, hip-hop, y pop. El uso de nuevos recursos y sonoridades no es, demás está decirlo, criticable. Sólo que Chris Cornell, y su productor, Timbaland, tomaron lo más gastado de esos significantes y los usaron mal. Con la honrosa excepción de “Never Far Away”, que demuestra que hacer buen pop, hoy en día, también es posible.

Lo más triste de todo, es que cuando uno se pone a escuchar el álbum, después de pasada una hora empieza a sonar un blues con todas las de la ley y Cornell en lo mejor de su vocalización y uno dice “¡Epa! No está todo perdido”, y cuando nos queremos fijar en el título del tema, (“Two Drink Minimum”, nombre blusero si los hay) ¡resulta que es un Track oculto! Lo mejor del disco está oculto, literalmente. ¿Vergüenza de ser rockero, tal vez? ¿No quería ofender a los púberes re-rebeldes con una demostración de su verdadera habilidad musical? No lo sabremos, hasta su próximo disco.

La curiosidad: El disco debutó Nº 10 en los Billboard de Estados Unidos, siendo el primer disco de Cornell como solista que llega al top ten.  Sin embargo, a la semana siguiente bajó al Nº 65, rompiendo el récord del peor desplome de posición en la segunda semana en dos años y medio.

Barba