Archivo de la categoría: Sumo

Sumo – Fiebre (1989)

Puntaje del Disco: 8

  1. Dejame en Paz: 8,5
  2. Cállate Mark: 7,5
  3. Crua Chan: 9
  4. Al Repalazo: 8
  5. Fiebre: 8
  6. Brilla Tu Luz Para Mi: 7
  7. Aquí Vienen los Blue Jeans: 7
  8. No Más Nada: 7
  9. Cuerdas, Gargantas y Cables: 8,5
  10. Pinini Reggae: 8

Fiebre (1989) es un disco póstumo lanzado por el sello CBS, que como es de acostumbrarse cuando un grupo fue muy grande como el caso de Sumo se rescatan grabaciones inéditas y en esta oportunidad se le agregaron algunos temas en vivo.

Los temas en directo en cuestión datan de un show de Octubre de 1986 en el Teatro La Cova y conforman los pasajes más interesantes en el álbum “Dejame en Paz” (cover de Lou Reed) y “Crua Chan” son los mejores de esta primera parte en vivo.

Dentro de las grabaciones de estudio llevadas a cabo en su mayoría en Hurlingham y en las sierras cordobesas lo más destacado se lo llevan “Cuerdas, Gargantas y Cable”, “Aquí Vienen los Blue Jeans”, “Pinini Reggae” y una versión del clásico de los cincuenta “Fiebre”.

En la mayoría de los temas la marca registrada de Sumo, bases funk mezclando el reggae, rock y el punk acompañados por la guitarra de filosa de Mollo y la densa voz de Prodan están presentes y allí radica la importancia de este material.

Mas haya que el objetivo primario de Fiebre fue combatir las grabaciones piratas de Sumo que comenzaron a proliferar luego de la muerte de Luca este documento es una pieza valiosa no solo para los fanáticos del grupo sino también para la historia del rock nacional.

F.V.

Calificación de Usuarios
[Total: 0 Average: 0]

Sumo – After Chabón (1987)

Puntaje del Disco: 8

  1. Crua chan: 8
  2. No Tan Distintos: 9
  3. Banderitas y Globos: 7,5
  4. Mañana en el Abasto: 9
  5. Hola Frank: 8,5
  6. Ojos de Terciopelo: 7,5
  7. Lo Quiero Ya: 7
  8. La Gota en el Ojo: 7
  9. El Cieguito Volador: 8
  10. No te Pongas Azul: 8
  11. Noche de Paz: 8
  12. Percussion Baby: 8

Los tiempos del underground eran historia y la masividad y todo lo que ello implica se encontraron presentes en la grabación y las presentaciones de lo que seria su tercer y último disco After Chabón (1987).

Para Luca Prodan este seria el mejor trabajo de la banda por no contener ningún hit, su constante estado etílico debido al consumo masivo de ginebra lo hizo ceder el liderazgo artístico que había ostentado en los anteriores trabajos de Sumo, solo participó de las partes imprescindibles, improvisando en las letras y en la interpretación como queda claro en uno de los mejores temas del álbum “Hola Frank”. Además de este After Chabón incluye otras canciones imprescindibles en su carrera como “Mañana en el Abasto”, “No Tan Distintos” y “El Cieguito Volador”.

La presentación de la placa se llevaría a cabo en Octubre de 1987 en el mítico estadio Obras Sanitarias ante mas de cuatro mil espectadores con invitados especiales como Tito Fargo, Semilla Bucciarelli, Andrés Calamaro y el mimo Geniol. La ultima presentación del grupo completo, antes de la lamentable noticia del fallecimiento del gran Luca, se realizo el 20 de Diciembre de ese mismo año en el Club Atlético Los Andes. Dos días más tarde lo encontrarían muerto en la casa de una amiga, ubicada en la calle Alsina al 400 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tenía 34 años y una cirrosis irreversible, causada por su alcoholismo. Durante el verano de 1988 Mollo, Daffunchio, Arnedo y Pettinatto dijeron presentes en la edición del festival Chateau Rock. Esta seria la primera y ultima actuación de Sumo sin Prodan.

Como ya es conocido los distintos restos de la banda dieron origen a Divididos (Mollo y Arnedo) y Las Pelotas (Daffunchio, Sokol y Troglio), mientras que Pettinato vivió unos años en España y regreso al país para desarrollar su exitosa carrera como conductor y periodista.

F.V.

Calificación de Usuarios
[Total: 0 Average: 0]

Sumo – Llegando los Monos (1986)

Puntaje del Disco: 10

  1. Llegando los Monos:
  2. El Ojo Blindado: 9
  3. Estallando Desde el Océano: 10
  4. TV Caliente a.k.a. Virna Lisi: 9,5
  5. NextWeek: 9,5
  6. Cinco Magníficos: 9
  7. Rollando: 8
  8. Los Viejos Vinagres: 8,5
  9. No Good: 9
  10. Heroína: 10
  11. Que Me Pisen: 8
  12. Llegando los Monos (reprise):

Un disco clásico si los hay para el rock nacional es el segundo trabajo de Sumo Llegando los Monos, lanzado al mercado en Mayo de 1986, posiblemente fue el que mejor recogió la potencia del grupo con temas de una calidad y peso propio indiscutido.

Ya desde el comienzo con el punk-rock de “EL Ojo Blindado” y las melodías new wave de la genial “Estallando Desde el Océano” se percibe lo maravilloso de esta pieza única.

Capaces de moverse bien en distintos ámbitos a lo largo del álbum nos encontramos con temas roqueros como “Nextweek”, experimentales como “Cinco Magníficos”, reggae en “No Good” y “Rollando”, hits como “Que Me Pisen” y “Los Viejos Vinagres”, el cual Luca Prodan aseguro que fue hecho a pedido del productor que quería tener un éxito al estilo “La Rubia Tarada” para vender mas discos, pero a pesar de esa búsqueda el tema tiene buenos solos a cargo del guitarrista Ricardo Mollo y Roberto Pettinato en el saxo. Cerca del cierre de Llegando los Monos encontramos uno de los temas emblemas de Sumo “Heroina” una pieza con un clima único y hipnotizante que a decir verdad esta presente en casi todo el disco que no se agota jamás y puede ser escuchado una y otra vez sin aburrirse. Un documento inoxidable que exhibe a la locura sana de Luca en su mejor momento.

Llegando los Monos se presento en un recordado show en el estadio Obras Sanitarias de la ciudad de Buenos Aires el 9 de Agosto de 1986, filmado para el cortometraje Sumo en Obras, pieza invaluable y fundamental para los fanáticos del rock nacional.

F.V.

Calificación de Usuarios
[Total: 0 Average: 0]

Sumo – Divididos por la Felicidad (1985)

Puntaje del Disco: 9 ,5

  1. La Rubia Tarada: 9
  2. Mula Plateada: 8,5
  3. No Acabes: 8,5
  4. Regtest: 7,5
  5. El Reggae de Paz y Amor: 8,5
  6. Debede: 9,5
  7. Mejor no Hablar (de ciertas cosas): 9,5
  8. Divididos por la Felicidad: 9,5
  9. No Duermas Más: 8
  10. Kaya: 7,5

La imagen de Luca Prodan es sin dudas una de las mas importantes y llamativas en la historia del rock nacional. Luca nació en Roma, hijo de un italiano y una escocesa. La familia había padecido los campos de concentración de la Segunda Guerra, pero con el tiempo logró reponerse y hacer cierta fortuna. Luca fue el tercero de cuatro hermanos: Michela (Micaela) y Claudia eran las mayores, y Andrea el menor de todos. Estudió en Escocia en el Gordonstoun, el mismo colegio al que asistía el Príncipe Carlos de Inglaterra y vivió toda la década de los ’70 en Londres. Allí tocaba la guitarra en diferentes pubs de los barrios bajos. En 1981 aceptó la invitación de su amigo Timmy McKern que vivía en un campo de Córdoba y se vino para las sierras de Mina Clavero, recién ahí conoció Argentina sin saber una palabra de español, al poco tiempo se aburrió de la tranquilidad cordobesa y decidió mudarse a Buenos Aires concretamente a la localidad de Hurlingham.

Prodan se hizo amigo del cuñado de Timmy, Germán Daffunchio en guitarra y con un vecino de éste, Alejandro Sokol en bajo a ellos se les sumo en un comienzo Stephanie Nuttal en batería, una amiga inglesa de Luca, y con esta formación tocaron su primer show en una discoteca de El Palomar llamada Caroline’s Pub. En época de Malvinas tuvieron problemas por cantar sus temas en ingles y especialmente por contar con una inglesa como Nuttal que tubo que volverse a su país. En 1984 Sokol dejó la banda y se sumaron Diego Arnedo en bajo, Alberto Troglio en batería, Ricardo Mollo en guitarra y en saxofón Roberto Petinatto hasta ese entonces periodista de la revista El Expreso Imaginario.

El grupo se volvió en habitúe del Bar Einstein, propiedad del empresario excéntrico Omar Chaban, y se ubicaron a la cabeza del movimiento under Argentino. Su primer disco oficial Divididos por la felicidad (1985), el nombre surgió como homenaje al grupo británico Joy Division, lanzó al estrellato a Luca presentándolo en el Teatro Astros, junto a temas viejos, que habían sido registrados en un cassette independiente (del cual se realizaron solamente 300 copias), titulado Corpiños en la madrugada, y que sería reeditado comercialmente en 1992. El hit que ayudo a este éxito fue “La Rubia Tarada” pero no seria lo único interesante de su disco debut. “Mejor no hablar (de ciertas cosas)”, “Divididos por la felicidad” y “Debede” mostrando su faceta mas dura y alternativa que también se desenvolvía con facilidad en el reggae “No acabes”, “Regtest”, “El reggae de paz y amor”, “No duermas” y “Kaya” dan pruebas de ello.

F.V.

Calificación de Usuarios
[Total: 0 Average: 0]

Postales Dramáticas: Ricardo Mollo

Entrevista, no tan exclusiva, pero entrevista al fin, a Ricardo Mollo

Persimusic - Ricardo Mollo - Entrevista - Divididos - Sumo

Con Mollo hay que cuidarse. Es un tipo que hace años no hace notas para medios gráficos por la manía que tienen algunos periodistas de inventar las respuestas del entrevistado. Tal es así que llevaba siempre un grabadorcito encima para comprobar las barbaridades que después escribía algún sádico periodista o editor sobre lo que él había dicho.

Además, hay que admitirlo, es Ricardo Mollo, digo. Uno espera encontrarse una bestia-rock con el aura encandiladora propia de todas las grandes leyendas de la música. Pero no. Resulta que Mollo es un tipo sencillo, tranqui, humilde, sensible, que le gusta tocar la viola. ¿Hacía falta algo más? Tuvo la buena onda de venir a la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA para que pudiéramos acribillarlo con las más despiadadas preguntas. Y después, inevitablemente, bancarse la parva de admiradores que pedían –demandaban– (exigían) una foto con Ricardo para después ponerla en un portarretrato mersa y decirle a sus amigos: “¿Vieron, giles? Les dije que soy amigo de Mollo”, o para que les firme algún disco o quién sabe qué otras cosas puede pedir un fanático obnubilado.

Lo cierto es que tuvimos la oportunidad de que nos cuente sobre sus orígenes musicales, su epopeya adolescente, Sumo, Divididos, la industria discográfica, los festivales, y por supuesto, de su música (“DUH”). Persi Music no podía, sin más, estar ausente en semejante evento.

De pequeño: Richie, riqui, o “mollín”

No sabemos cómo le decían sus padres cariñosamente, pero lo cierto es que Ricardo Mollo nació inopinadamente el 17 de agosto de 1957 (exactamente ciento siete años después de la muerte de San Martín, catorce después del nacimiento de Robert de Niro, cinco del de Guillermo Vilas, y dos años antes que mi vieja: un grosso) en Pergamino, provincia de Buenos Aires.

Su padre tenía una fábrica de zapatos, su hermano –Omar– había manifestado una temprana vocación musical, folklorista y telúrica. Estaban apenas plantadas las semillas que lo convertirían, a su vez, en protagonista del rock local con su grupo MAM, y posteriormente (contemporáneamente) en un nuevo adepto al tango. En plenos 50’, en la casa de los Mollo se escuchaba únicamente folklore y tango.

Ricardo se crió en este ambiente, en una casa donde siempre había un tocadiscos prendido. Y, hoy en día, no puede evitar emocionarse cuando se acuerda de los paseos con su padre y su hermano por los parajes pergaminenses. Silbando y cantando una canción de un paisano suyo, Atahualpa Yupanqui, rodeados de remolinos danzarines y pedregales brillosos. Y así descubrió Ricardo que quería dedicar su vida a eso.

Las primas adolescentes trajeron la novedad de un Leonardo Favio o un Sandro, y eso planteó una renovación de material. A los nueve años, participó –y ganó– un concurso de canto en una sociedad de fomento en Temperley, interpretando un tema de Leonardo Favio. De allí en adelante, fue todo exploración musical. Pero antes, antes… un exilio indeseado.

La fábrica de zapatos de don Alejandro Pascual Mollo se incendió. Representó una gran pérdida: tuvo que arreglar todo, pagar sus deudas, y luego llevar a su familia a Buenos Aires a empezar de cero. Allí Ricardo tuvo que trabajar con su padre, pero ya la música representaba ese torrente espiráldico que lo estrangulaba sin piedad. A los diez años descubriría, de la mano de su hermano, el soul penetrante de Aretha Franklin. A los doce tendría su primer guitarra. Y a los trece, en la casa de la novia de un amigo suyo (que tenía tocadiscos), haría un descubrimiento capital:

 

Estas performances de Jimi Hendrix, incluidas en el lado seis del vinilo Woodstock: Music from the original sountrack and more (y posteriormente recopiladas en el CD Live at Woodstock), marcaría un antes y un después en la vida de Ricardo Mollo. Transitaría la secundaria penosamente, deseando volver a su casa para ponerse a tocar la guitarra, y a pasar lentiiito lentiiito los discos en el Winco para entender qué carajos hacía Hendrix con la guitarra, y cómo lograba esas sonoridades (y cómo, además, tocaba con los dientes). Luego, en el trabajo, consumiría sus horas laborales imaginando nuevas combinaciones de acordes, progresiones y riffs exploratorios. Y esto es, para Mollo, lo más importante, éxito mediante: nunca olvidarse de ese pibe que lo único que quiere es tocar la guitarra.

La industria

Ricardo Mollo tuvo la oportunidad de formar parte de una de las bandas más emblemáticas del Rock Nacional argentino, en muchos sentidos rupturista y exploratoria: Sumo. Mucho se escribió sobre la banda, es al ñudo recalcar lo importante que es para la historia de la música nacional y para la “vieja” y “nueva” juventud (además, claro está, para todos los pibes de más o menos 21 años que se llaman Luca).

Pero Mollo aclara que el éxito masivo de Sumo llegó recién después de la muerte de Luca Prodan. En 1988, cuando Mollo y Arnedo siguieron tocando juntos (para luego formar Divididos, junto con Collado), se presentaron a la discográfica con la que habían trabajado con Sumo, y allí les dijeron: “Primero, toquen. Después, vemos”. Y así entramos de lleno en el funcionamiento de la vorágine comercial de la industria musical. No es para menos. Divididos tiene el derecho de las canciones, pero no de los discos, no del soporte. Luca, por ejemplo, nunca llegó a cobrar el dinero que le correspondía por derecho en S.A.D.A.I.C. Cansados de estas operatorias, cansados de las consecuencias de trabajar con un sistema caníbal, cansados de irregularidades y manejos extraños (ver Yapa), decidieron abrirse y producir sus propios discos.

Esto trajo aparejada una independencia de doble filo. Por un lado, no tienen nadie que los apure, tienen total libertad de elección artística y manejan sus propios tiempos. Pero por otro, producir es una tarea que lleva tiempo y no es sencilla. Es por esto que, por ejemplo, no hacen un nuevo lanzamiento de estudio desde el 2002.

Mientras tanto, se dedicaron a hacer recitales y presentaciones en vivo, que es después de todo lo que más les gusta. Con algunas contradicciones: reprueban mucho los festivales “patrocinados” por tal o cual marca, ya que es simplemente una movida marketinera; Mollo piensa que lo más importante debería ser la música, y no el auspiciante. También es una suerte de desprecio a las bandas que recién están empezando; consecuencia tal vez de que el grueso de los espectadores van a ver a los grandes artistas. Pero, por otro lado, Divididos se presenta regularmente a festivales que llevan el nombre de una cerveza, una gaseosa o un celular, porque no pueden conseguir un estadio o lugares amplios donde tocar. Mollo combina su deseo de tocar en un estadio con la más profunda vergüenza de tocar, él sólo, frente a unas veinte personas.

 

Y de yapa…

Barba

<!–[if gte mso 9]> Normal 0 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 <![endif]–><!–[if gte mso 9]> <![endif]–><!–[if !mso]> <! st1\:*{behavior:url(#ieooui) } –> <!–[endif]–> <!–[endif]–>
Calificación de Usuarios
[Total: 0 Average: 0]