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Roger Waters en Argentina – Estadio River (07/03/2012)

Recuerdo cuando anunciaron que Roger Waters iba a venir a la Argentina como se abalanzó la gente para ir a comprar su entrada para no perderse la oportunidad de presenciar uno de los mejores recitales del mundo. Pero los primeros días fueron una odisea con las complicaciones que tuvo Livepass como organizador en la venta de entradas, que les valieron insultos varios en su Facebook e incluso el hackeo de su página (era tragicómico ver el mensaje que decía “David Gilmour como invitado especial”). Pero la respuesta de la gente fue TAN importante que la demanda por ver a Waters no se detuvo. Así fueron agregando nuevas funciones y rápidamente se fueron vendiendo las entradas. Hasta finalmente llegar a 9 shows de Roger Waters en River!! Un record apabullante, impensado, que implica más de 400 mil espectadores. Lo que se denominó en varios medios como la “Waters Mania”, o mejor dicho la “Waters Obsesión”.

Es así como arribó el ex cerebro de Pink Floyd a la Argentina, en el marco de tensiones diplomáticas por las Malvinas, donde el mismo Rogelio se vio implicado con declaraciones que despertaron amor y odio hacia su persona de un día para el otro. Pero Roger se encargó de dedicar el recital “a la memoria de los desaparecidos, muertos y torturados” durante la dictadura militar, dejando la polémica de lado para que nos internemos a disfrutar de esta maravilla en vivo que es “The Wall”.

Nota: Si lo vas a ir a ver en otro fecha y no queres enterarte lo que va a pasar acá comienzan los Spoilers.

La cita era a las 21hs. Cuando uno llegaba para acomodarse podía ver la pared a medio construir a sus costados, generando ansiedad, mientras pasaban temas de Led Zeppelin, los Stones e incluso el eterno “Imagine” de Lennon que hacían más dulce la espera. Hasta que el espectáculo arrancó a las 21:15hs, con el sonido explosivo de “In The Flesh?” acompañado de fuegos artificiales y un avión ubicado en el tablero del estadio que voló para estrellarse en el escenario. Así apareció Roger poniéndose su saco y lentes negros para transformarse en el personaje que iba a conducir la noche. Un gran comienzo que daba indicios de lo que nos esperaba.

Con el correr del show, de a poco el muro se fue formando. Con proyecciones espectaculares en sus ladrillos que en realidad funcionaban como una pantalla. Así se sucedieron los clásicos como “Another Brick on the Wall (Part II)” acompañado por un coro de niños, luego la hermosa “Mother” con Waters explayando sus primeras palabras hacia el público y “Goodbye Blue Sky” marcando un momento cumbre del recital. También excelente la versión de “Young Lust”, una de las mejores desde mi punto de vista. Así se fueron agregando más ladrillos, hasta que la pared quedó prácticamente completa, dejando solo un espacio, para que Rogelio se despida con “Goobye Cruel World”.

Tras la “Intermission”, que las chicas aprovecharon para hacer largas colas en el baño, “Hey You” daría comienzo a la segunda parte del espectáculo esta vez con la espesura completa del muro. Hasta que con el correr de los temas llegaría otro momento único: “Comfortably Numb”, que sonó más arrebatadora y conmovedora que nunca, dejando lugar a que se te piante un lagrimón. El mundo de The Wall siguió creciendo con sus imágenes e incluso con Waters con una ametralladora en mano, llegando al ritmo vertiginoso de “Run Like Hell”, otra de las más motivantes de la noche.

El “disco 2” señalaba sus últimos momentos con dibujos que usaron en la misma película de The Wall, hasta que el emocionante derrumbe de la pared marcó el final de un impresionante show.

Mención aparte merece “el chancho” flotante que llegó a estacionarse (entiendo que no a propósito) sobre el publico en una posición que llegaba a molestar la visión. Pero el pobre cerdo recibió su castigo cuando tocó suelo, a manos de quienes lo desinflaron y descuartizaron.

Volviendo a lo que importa, fue un recital tremendo. En mi opinión personal, a diferencia de otros conciertos, está “bien” presenciarlo sentado para disfrutarlo. Uno se siente en un evento que supera la sensación de simple recital, donde la puesta de escena es tan espectacular que te deja atónito. Una verdadera noche para el recuerdo, que te deja tan pleno que todavía Rogelio no se fue y uno ya pide que vuelva con sus ladrillo.

Persy

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Pink Floyd – The Division Bell (1994)

Pink Floyd – The Division Bell (1994)

Puntaje del Disco: 6,5

  1. Cluster One: 6
  2. What Do You Want From Me: 8,5
  3. Poles Apart: 8
  4. Marooned: 7,5
  5. A Great Day For Freedom: 5,5
  6. Wearing the Inside Out: 5,5
  7. Take It Back: 9
  8. Coming Back To Life: 6
  9. Keep Talking: 5,5
  10. Lost For Words: 6
  11. High Hopes: 7,5 

Tras el desastre que significó A Momentary Lapse of Reason, pasarían varios años hasta volver a escuchar un disco de estudio de Pink Floyd. Así llegaría a mediados de los noventa The Division Bell, el segundo álbum post Waters de la banda.

Sabiendo lo vergonzoso que había resultado su último trabajo no eran muchas las expectativas que podía tener por este nuevo. De hecho, la mayoría de las críticas le pegan despiadadamente a Division Bell. Sin embargo, es un “mejor” disco que el anterior. Y la palabra mejor entre comillas por una razón: tampoco es la gran cosa.

The Division Bell tiene sus cuantos defectos. Para empezar hay que decir que Pink Floyd, o lo que queda de ellos, suenan anticuados. Trataron de sonar como a fines de los setenta, pero este álbum fue editado en 1994!! ¿En qué estaban pensando? Division Bell es un disco en el que parece que el tiempo los pasó por encima, quedando estancados en lo que sabían hacer, sin traer algo nuevo. Para colmo de males, parecen una versión reciclada de lo antiguamente eran.

Compositivamente, Gilmour sigue siendo el que domina en el grupo pero la participación de Wright crece bastante. Lo cual implica mucho piano, teclado y sintetizador. Que sinceramente en números atmosféricos, lentos e inocuos como “Cluster One”, terminan aburriendo más que entreteniendo.

De todas formas, lo que hace a Division Bell superior a A Momentary Lapse of Reason es que todas sus canciones se pueden escuchar. No hay cortes que avergüencen con su existencia. Algunos son realmente muy buenos como “What Do You Want From Me”, donde Gilmour se sale del molde rockeando y demostrando su prestigio como guitarrista. La melodía acústica de “Poles Apart” también es muy agradable. Incluso la instrumental “Marooned” es interesante, trayendo en primer plano otro solo de guitarra de Gilmour acompañado por lo que hace Wright en teclado y Mason en batería. Una canción de otra época. Aunque el más destacado para mi gusto es la espacial “Take It Back”, que es de lo más moderno y efectivo de Floyd. Parece un tema de U2, en el que David logra un sonido similar al de The Edge y entona en el estribillo como Bono.

El resto es olvidable. El flojo aporte de Wright (animándose a cantar) en “Wearing the Inside Out” y reescrituras obvias como “A Great Day For Freedom”, emblandecen bastante la solidez del disco, que ya de por sí en su conjunto resulta un poco aburrido y depresivo. Sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de los temas duran innecesariamente entre 6 y 7 minutos.

The Division Bell en definitiva termina siendo un disco que no es tan malo como muchos lo pintan, ni mucho menos es tan bueno como otros fanáticos lo marcan. Es un álbum con sus momentos gratos, pero de un nivel que aprueba rasposamente, bastante lejano a lo mejor del grupo.

 Persy

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Pink Floyd – Delicate Sound of Thunder (1988)

Pink Floyd - Delicate Sound of Thunder (1988)

Puntaje del Disco: 7

Disco 1:

  1. Shine On You Crazy Diamond: 8
  2. Learning to Fly: 8
  3. Yet Another Movie: 6,5
  4. Round and Around:
  5. Sorrow: 5
  6. The Dogs Of War: 4,5
  7. On The Turning Away: 7

Disco 2:

  1. One of These Days: 8
  2. Time: 8
  3. Wish You Were Here: 8
  4. Us and Them: 8
  5. Money: 8,5
  6. Another Brick in the Wall (Part 2): 5,5
  7. Comfortably Numb: 7
  8. Run Like Hell: 6

¿Cómo puede ser posible que una banda tan grande como Pink Floyd no tenga un disco en vivo oficial de sus primeros años o de su mejor época? Ok, tenemos a Ummagumma, con su primera parte en el que nos regalan unos pocos temas muy buenos en vivo, pero deja sensación a poco, ya que solo repasa algo de los primeros años psicodélicos del grupo. Durante toda su etapa progresiva de los setenta no hay discos en vivo. Lo que sí hay son Bootlegs no oficiales y tenemos a Live at Pompeii que es más un concierto en DVD. Recién en su peor momento, cuando ya Waters se había apartado del grupo y Gilmour tomaba la batuta, aparecieron los primeros discos. El que aquí tenemos Delicate Sound of Thunder y luego Pulse en los noventa.

No da muchas ganas de repasar estos trabajos ya que ni siquiera tenemos a Pink Floyd con su formación completa ni en su plenitud. Aunque a decir verdad Waters para generar su sonido en vivo tampoco es TAN importante. Toca el bajo e interpreta algunos temas, de todas formas su sola presencia suma. Aun así Pink Floyd no se caracteriza por ser una banda que te deleite escuchar en vivo. Y solo me refiero a “escuchar”, ya que visualmente es impactante. No ofrecen nada particularmente revelador con las versiones en vivo de sus temas. No son de improvisar tanto, sino de recrear meticulosamente el mismo sonido del álbum. Por lo que difícilmente algún tema en vivo suene mejor que su versión de estudio, a lo sumo lo igualan en calidad. Me pasó cuando fui a presenciar a Roger Waters en vivo, un espectáculo de la puta madre en la recreación de The Wall (show de luces, imágenes, muñecos gigantes y un muro que se arma de a poco), pero que musicalmente no ofrece nada nuevo que cuando te pones a escuchar el disco en tu casa. De hecho Roger hacía playback…

En fin, con Delicate Sound of Thunder tenemos un poco mucho de lo que hablo. Y para colmo de males, el primer disco contiene en su mayoría cortes de A Momentary Lapse of Reason, su peor álbum de todos los tiempos, el horror. Canciones como “Sorrow” y “The Dogs Of War” son inexplicables que estén incluidas. Pero saben qué, es en donde más improvisa Floyd o por lo menos Dave Gilmour. Aunque desafortunadamente la calidad de los temas no acompañan y sus solos de guitarra no son los mejores. De hecho la voz de David tampoco está en su esplendor.

El segundo disco es un mix de clásicos principalmente de The Dark Side of the Moon y The Wall. Ya con solo considerar que tocan mejores canciones, esta segunda parte de Delicate Sound of Thunder es mejor. De todas formas ningún tema está a la altura de las versiones de estudio. A “Time” le falta un poco de fuerza para mi gusto. Otros como “Us and Them” (el cual me gusta en sus cambios de ritmo) es innecesariamente largo. Por su parte “Money” presenta las mayores improvisaciones de esta segunda parte, con solos de guitarra, órgano, etc. Muy floja la versión de “Another Brick in the Wall (part 2)”, tiene menos onda que un renglón. Mientras que “Comfortably Numb” tiene una interpretación vocal alarmante. Y “Run Like Hell” no sé si es la mejor elección para cerrar un concierto, es más taladrante que otra cosa. Es un cierre que te deja extrañado más que satisfecho.

Delicate Sound of Thunder es un álbum innecesario, que no agrega valor al repertorio de la banda y que llegó en un mal momento por todo lo que señalaba anteriormente. Aún así se puede escuchar, porque tiene el sonido característico de space rock de la banda, pero no esperen mucho más que eso.

Persy

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Pink Floyd – A Momentary Lapse of Reason (1987)

Puntaje del Disco: 3,5

  1. Signs Of Life: –
  2. Learning To Fly: 8,5
  3. The Dogs Of War: 3
  4. One Slip: 5,5
  5. On The Turning Away: 6
  6. Yet Another Movie: 4,5
  7. A New Machine (part 1): 2
  8. Terminal Frost: 5,5
  9. A New Machine (part 2): 2
  10. Sorrow: 4

La crónica de esta muerte anunciada se remite a los ochenta, una década que asesinó una infinidad de grandes bandas de décadas pasadas. Pink Floyd no pudo escaparle a esta suerte, y terminaría sucumbiendo de la mano de su guitarrista David Gilmour.

La historia de su suicidio cuenta que Gilmour y Waters pelearon porque Roger pensaba que musicalmente Floyd estaba terminado. Dave no estaba de acuerdo, no concebía la idea de que la banda se separara y quería seguir componiendo con el resto de los integrantes bajo el nombre de Pink Floyd, lo cual llevo a una disputa legal. La riña terminó con la deserción de Roger Waters quién inició su carrera como solista, y como era de imaginarse Gilmour se apoderó del liderazgo de Pink Floyd. Grave error que sería catapultado en el pútrido A Momentary Lapse of Reason.

A Momentary Lapse of Reason es el momento más bajo y desdichado en la carrera de Pink Floyd. Incluso odiado por los más fervorosos fans de la banda. Y no faltan motivos para que así sea. En este disco nos encontramos con un Pink Floyd tratando de “hacer de ellos mismos”. Peor aun, parece una banda soporte mediocre tratando de sonar como Pink Floyd. Estos muchachos se dedicaron robarse para mantener viva es imagen acabada de que son Pink Floyd. Mi pregunta es: ¿Cuál es el punto de hacer eso si sus composiciones son una absoluta porquería? Estimo que el Sr. Gilmour quería demostrarle a su ex compañero Waters que podían hacerlo. Pero simultáneamente el Sr. Gilmour eligió el camino equivocado para llevarlo adelante.

El álbum es asqueroso, incluso más repulsivo que muchos de los discos de hair metal que fueron editados en la misma época. La calidad, las letras y la producción de Floyd son nulas. Y además en su afán de llevar a cabo su idea de que “siguen siendo Pink Floyd” terminaron saturando los recursos que les dieron éxito en el pasado. Es así como nos encontramos con temas como “The Dogs Of War”, que viene a ser una grotesca replica de algún tema de Animals. También tenemos a “Yet Another Movie”, que contiene una melodía lenta, aburrida y monótona que trata de imitar los mejores momentos de Wish You Were Here. Y ni hablar de “A New Machine”, un fragmento electrónico patético que encima esta dividido (innecesariamente) en dos como si fuese “Another Brick on the Wall”. ¿Para que lo dividieron? ¿Para demostrar que es un álbum conceptual? El único concepto de A Momentary Lapse of Reason es que da vergüenza. No se salva “Terminal Frost”, un instrumental bastante tibio e inocuo. Ni tampoco “Sorrow”, una canción épica con un sonido metalero que me hace sentir pena por Gilmour.

El único rayo de esperanza esta en “Learning To Fly”, por lejos la mejor canción, un mini clásico que gracias a sus estereotipos ochentosos, hoy en día sobrevive en radios como Aspen. Pero este único número no alcanza para salvar este montón de basura.

Persy

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Pink Floyd – The Final Cut (1983)

Puntaje del Disco: 7

  1. The Post War Dream: 8
  2. Your Possible Pasts: 8
  3. One of the Few: 8
  4. The Hero’s Return: 8
  5. The Gunner’s Dream: 7
  6. Paranoid Eyes: 7
  7. Get Your Filthy Hands Off My Desert: 5,5
  8. The Fletcher Memorial Home: 6
  9. Southampton Dock: 6,5
  10. The Final Cut: 6
  11. Not Now John: 5,5
  12. Two Suns in the Sunset: 8

Hay opiniones encontradas en cuanto a este álbum. Están aquellos que aman a The Final Cut y lo llaman el último gran álbum de Pink Floyd (principalmente amantes de toda la obra de Waters). Están aquellos que lo odian (los “pro Gilmour” tal vez). Pero también está la raza extraña (como yo) que lo ve en una posición intermedia: no es un mal álbum y tiene cosas para remarcar, aunque está lejos de lo mejor de Floyd.

Para entender la diversidad de apreciaciones hay que decir que The Final Cut no es un álbum de Pink Floyd, es un álbum de Roger Waters lisa y llanamente. En los últimos discos la participación de los otros integrantes de la banda había bajado en los sucesivos trabajos. Si en The Wall su colaboración era escueta y limitada, en The Final Cut es prácticamente nula. Roger no solo era el cerebro, la mente dominante del grupo, sino que se había transformado en el amo absoluto de todo. A punto tal que en The Final Cut no solo escribió todas las letras sino que también interpretó casi todas las canciones (excepto una, justo una de las más flojas por los coros, “Not Now John”, que tuvo a Gilmour como vocalista). Esto resquebrajó las relaciones internas de la banda, que ya bastante desgastadas estaban, y determinó la primera salida dentro del grupo: Richard Wright, que directamente no colaboró en las grabaciones del álbum.

Pasemos al disco en sí. The Final Cut es un álbum conceptual centrado en la guerra, en el cual Rogelio aporta letras antibélicas realmente excelentes, que incluyen menciones y críticas directas a Margaret Thatcher (nombrada como Maggie en el álbum) y la guerra de Malvinas (con frases como “We showed Argentina”).

Pero así como el lado lírico del álbum es brillante, el musical es bastante pobre. The Final Cut falla por la ausencia de grandes melodías, la falta de dinámica, el ritmo aplomado constante e incluso la ausencia de originalidad. Los cortes The Final Cut son bastantes convencionales, están adornados con algún piano, una simple guitarra o un saxo, pero este no es el mismo space rock de sus discos previos (suena a descarte de The Wall). Eso hace que en las sucesivas canciones se torne denso e incluso aburrido. Parece que estamos escuchando el mismo tema todo el tiempo con Roger recitando lo que piensa sobre la guerra hasta el hartazgo.

No me malinterpreten, todos los temas de The Final Cut son escuchables, no son un horror para los oídos. De hecho me gusta bastante la primera parte del disco conformada principalmente por esa mini opera rock que relata la historia de un veterano de la segunda guerra mundial en “Your Possible Pasts”, “One of the Few”, “The Hero’s Return”, “The Gunner’s Dream” y “Paranoid Eyes”. También suman algunos de los efectos de su sonido holográfico para generar una experiencia envolvente en el oyente que lo escuche con auriculares.

En fin, The Final Cut es un trabajo aceptable, plagado de canciones inmemorables, con sus momentos más que decentes y también aquellos discretos, y será recordado como el disco que debería haber sido solista de Roger Waters (salió bajo el nombre de la banda por cuestiones contractuales con EMI) y el último álbum en el que participaría tras abandonar el grupo.

Persy

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The Wall

Puntaje de la Película: 

  • Año: 1982
  • Genero: Musical
  • Director: Alan Parker
  • Reparto: Bob Geldof, Christina Hargreaves, James Laurenson, Bob Hoskins, Eleanor David, Kevin McKeon, David Bringham

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Pink Floyd – The Wall (1979)

Puntaje del Disco: 9

Disco 1:

  1. In The Flesh?: 8,5
  2. The Thin Ice: 7,5
  3. Another Brick in the Wall (part 1): 8,5
  4. The Happiest Days of Our Lives: 8
  5. Another Brick in the Wall (part 2): 10
  6. Mother: 9,5
  7. Goodbye Blue Sky: 9
  8. Empty Spaces: 7,5
  9. Young Lust: 9
  10. One of My Turns: 8
  11. Don’t Leave Me Now: 9
  12. Another Brick In The Wall (part 3): 8,5
  13. Goodbye Cruel World: 8

Disco 2:

  1. Hey You: 9
  2. Is There Anybody Out There: 7,5
  3. Nobody Home: 8,5
  4. Vera: 7
  5. Bring the Boys Back Home: 6
  6. Comfortably Numb: 10
  7. The Show Must Go On: 8
  8. In The Flesh: 8,5
  9. Run Like Hell: 9
  10. Waiting for the Worms: 8,5
  11. Stop:
  12. The Trial: 6,5
  13. Outside The Wall: 6

The Wall… qué decir de este álbum considerado por muchos como la máxima expresión de Pink Floyd. O por lo menos, como la expresión más pretenciosa, depresiva y compleja de Floyd (o Roger Waters).

The Wall nació como un posible proyecto solita de Waters, quien ya a esa altura además de ser el cerebro monopólico del grupo, empezaba a alejarse del resto de sus compañeros, que cada vez participaban menos en la composición e interpretación de las canciones. Por eso The Wall es sinónimo de Waters, antes que Floyd.

La idea de Roger fue crear un álbum conceptual  acerca de una estrella de rock llamada “Pink” (nuevamente inspirado en Syd Barrett), que debido a sus traumas en la vida como: la muerte de su padre, la sobreprotección maternal, la educación, la drogadicción y demás problemas sentimentales, se reprime generando un muro de ladrillos (que simbolizan sus problemas) que lo aíslan del mundo. Y dentro de esta depresión hace un viaje introspectivo que lo lleva a la locura.

En este sentido el concepto de The Wall, toma la influencias de otras obras conceptuales como Tommy de los Who, Ziggy Stardust de Bowie e incluso discos suyos como Animals. Sin embargo, la tensión angustiante y depresiva que transmite esta opera rock no se puede comparar con otros discos de esta índole.

Musicalmente Floyd suena como una banda que termina de alcanzar su cúspide como grupo de rock progresivo, explotando su rock espacial que te sumerge en una atmosfera tan terrible como brillante. De todas formas, también se nota que la banda empieza a “ochentizar” su sonido, saturando sus recursos, sin sonar fresco, pero siendo todavía grande, grande como un dinosaurio. Por eso The Wall no es perfecto y en cierto punto es un disco sobrevalorado.

El otro problema de The Wall es que al ser un disco doble resulta una experiencia extensa y aplastante, especialmente el segundo disco, donde el concepto se transforma en un delirio difícil de entender y porque musicalmente termina de agotar al oyente.

Por eso el segundo disco es lo más flojo y desmedido, aun así tiene temas excelentes. La balada drogona “Comfortably Numb” es claramente el clásico más rutilante de esta segunda parte. Es un himno y uno de los pocos temas en los que Gilmour colabora en forma excepcional. Su solo de guitarra es legendario. “Hey You” y “Run Like Hell” también se destacan en este segundo disco.

Sin embargo, el primero es el que vale la pena. Cuenta con los mejores temas. Las tres partes de “Another Brick in the Wall” no tienen desperdició. Y la “parte 2” sobre la opresión de la educación, se transformaría en la canción más famosa de su trayectoria. Los temas acústicos “Mother” y “Goodbye Blue Sky” tampoco se quedan atrás. “Young Lust” rockea gracias a Gilmour, y tiene muy buen estribillo. Y la aterradora “Don’t Leave Me Now” también es excelente.

The Wall es un gran álbum y sería un éxito comercial ¿Cuántas millones de copias vendió? Hasta una película se hizo. Pero además es un impresionante espectáculo visual. Los que presenciaron los conciertos de Pink Floyd (o Waters) montando un muro en el escenario sabrán lo que digo. Aunque honestamente no creo que sea la mejor opera rock de la historia. Lo que sí puedo asegurar es que es el último gran álbum de Pink Floyd.

Persy

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Pink Floyd – Animals (1977)

Puntaje del Disco: 10

  1. Pigs on the Wing (Part 1): 8
  2. Dogs: 9,5
  3. Pigs (Three Different Ones): 10
  4. Sheep: 10
  5. Pigs on the Wing (Part 2): 8

The Dark Side of the Moon y Wish You Were Here siempre fueron discos muy reconocidos en la carrera de Pink Floyd, pero sería Animals el que marcaría su mejor momento como banda de rock progresivo.

Animals nació en pleno auge del punk, una época en la que un neandertal como Johnny Rotten con una remera que decía “I Hate Pink Floyd” comenzaba a ser la sensación del momento. Por eso este disco fue desestimado por una porción de la crítica, no dándole la valoración que merecía. Una imprudencia. Animals es un disco de rock progresivo muy accesible, con canciones guitarreras, interesantes, oscuras e incluso más melódicas que las de sus discos previos. Es un álbum disfrutable hasta para aquellos que comúnmente se aburren con Floyd.

Lo curioso, es que llegó a ser catalogado como el disco “punk” de Pink Floyd. Pero esto solo queda reflejado en sus letras de fuerte crítica social, las cuales se basaron en la fabula política del escritor George Orwell “Animal Farm”. Roger Waters, quien entonces tomó en forma definitiva el liderazgo del grupo, nos trae un relato que divide a la humanidad en 3 clases de personas: los perros (“Dogs”) que representan a la ley; los cerdos (“Pigs”) a los políticos; y las ovejas (“Sheep”) el resto de las personas que son manipulados como peones.

Siguiendo la temática, Animals está dividido en dos breves segmentos que hacen de intro y cierre del disco (“Pigs on the Wing”), y las tres grandiosas épicas (“Dogs”, “Pigs” y Sheep”) que hacen el principal contenido del álbum. Como no podía ser de otra manera, las épicas multi-segmentadas son el plano fuerte de este trabajo y son de las mejores en su especie dentro del catalogo de Floyd. “Dogs” (principal contribución de Gilmour) es asombrosa y poderosa en su combinación de guitarras. “Pigs (Three Different Ones)” es muy original con la incorporación de sonidos de cerdos. Y “Sheep” rockea como ninguna con sus sintetizadores. Pero incluso “Pigs on the Wing” tiene su encanto. Es una linda canción acústica que sigue la misma tendencia que su archireconocida “Wish You Were Here”.

Una lastima que para muchos este disco esta en un segundo plano de su carrera, como si fuera un ínterin entre Wish You Were Here y The Wall. Animals en líneas generales es un gran álbum. Y con un poco de atrevimiento puedo decir que es el mejor de su trayectoria.

Persy

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Pink Floyd – Wish You Were Here (1975)

Puntaje del Disco: 10

  1. Shine On You Crazy Diamond, Pts. 1-5: 10
  2. Welcome To The Machine: 7,5
  3. Have A Cigar: 8
  4. Wish You Were Here: 10
  5. Shine On You Crazy Diamond, Pts. 6-9: 10

El éxito comercial de The Dark Side of the Moon también traería aparejado tiempo más tarde otro disco bastante accesible para tratarse de Pink Floyd, como lo fue Wish You Were Here. Sin embargo, estos discos no son tan parecidos entre sí. En Wish You Were Here sigue su rock progresivo, cerebral y atmosférico, pero en este caso lo que más se destacan son los jams instrumentales.

Y en ese aspecto, la gran protagonista es la épica “Shine On You Crazy Diamond”, un clásico brillante (tanto en la parte inicial como en el cierre del álbum), con Richard Wright y Dave Gilmour inspirados en sintetizador y guitarra respectivamente, que te mantiene prendido en sus pasajes hipnóticos y también en los jazzeros.

Por otro lado, “Shine On” se trató de un tributo a su antiguo líder Syd Barrett, pero a pesar de ello, Wish You Were Here es un disco en el cual queda demostrado que las aventuras psicodélicas de The Piper con Barrett a la cabeza quedaron en el olvido. Y además, irónicamente Syd volvería a los estudios de grabación en el mismo año que fue compuesta.

En lo que queda del disco nos encontramos primero con “Welcome To The Machine”, un tema oscuro que transmite mucha tensión con sus sintetizadores y una fuerte critica de parte de Roger Waters hacia las compañías discográficas. Por su parte, “Have A Cigar” es un funk/blues interpretado en vocales por Roy Harper que también sigue la tendencia de detracción satírica hacia la industria de la música.

Y por último, tenemos a la homónima “Wish You Were Here”, raramente el tema más convencional del disco. ¿Y qué? Es la balada definitiva de Floyd, considerada una de las mejores con su clásica guitarra y enternecedora melodía. Es conmovedora para cualquiera que la escuche y un fundamento de que esta versión comercial de Pink Floyd también vale la pena.

Persy

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Pink Floyd – The Dark Side of the Moon (1973)

Pink Floyd The Dark Side of the Moon 1973 Persi Music

Puntaje del Disco: 10

  1. Speak To Me/Breath: 8,5
  2. On The Run: 6
  3. Time: 10
  4. The Great Gig on The Sky: 9
  5. Money: 10
  6. Us And Them: 9
  7. Any Color You Like: 8
  8. Brain Damage: 9,5
  9. Eclipse: 9,5

The Dark Side Of The Moon, pavada de álbum. Uno de los discos más alabados y reconocidos de la historia. Un éxito del pasado y el presente. Sin dudas uno de los trabajos más representativos de Pink Floyd.

The Dark Side Of The Moon se caracteriza porque la banda sigue la tendencia progresiva de “Meddle”, pero con una mejor producción. Es decir, la experimentación y la enfermiza psicodelía que previamente desarrollaban se reducen, dando lugar a un álbum más accesible dentro de los parámetros de mercado, pero que al mismo tiempo mantiene la esencia de Pink Floyd, ya que The Dark Side Of The Moon nos invita a fantasear a niveles extraordinarios.

The Dark Side es (claramente) un álbum conceptual bastante poético, en el que Pink Floyd (o Roger Waters) intenta representar su visión sobre diferentes aspectos de la vida: el tiempo (“Time”), el dinero (“Money”), los enfrentamientos interpersonales (“Us and Them”), la locura (“Brain Damage”) y la muerte (“The Great Gig on The Sky” anteriormente llamada “The Mortality Sequence”, la secuencia de la mortalidad).

El álbum empieza con lo que parecen latidos de corazón en “Speak To Me” (una alusión al comienzo de la vida) la cual se combina muy bien con la genial melodía de “Breath”. The Dark Side continua con el único corte descartable, “On the Run”, un fragmento electrónico repetitivo, que se torna en un zumbido que solo aporta al concepto del disco. Con las alarmas de relojes (refiriéndose al despertar y la conciencia de la mortalidad) comienza “Time”, excelente por la notable performance de Gilmour en voz y guitarra. Luego encontramos una seguidilla de clásicos absolutos de Floyd: “The Great Gig on The Sky”, muy reconocida por la fabulosa voz de Clare Torry; “Money”, el genio creativo de las cajas de dinero, uno sus superclásicos más difundidos en medios; y “Us And Them”, el tema “jazzero”, distinguido principalmente por su estribillo.

Pasada esta extraordinaria parte, el álbum sigue con “Any Color You Like”, un decente corte instrumental con sintetizadores. La insana locura de “Brain Damage” marca un momento fantástico en el disco y aparenta ser un mensaje a Syd Barret (antiguo desequilibrado líder de Pink Floyd). Desde esta punto de vista, la portada de The Dark Side Of The Moon se referiría a la contraposición de realidades desde el enloquecimiento (cómo se ve la luz clara a través de un prisma). Para concluir, “Eclipse” hace un estupendo cierre sumergiéndonos finalmente en el lado oscuro de la luna.

Persy

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