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Pigeons Playing Ping Pong – Psychology (2014)

Puntaje del Disco: 8

  1. F.U.: 9
  2. Melting Lights: 7
  3. Julia: 6
  4. Schwanthem: 8
  5. Zydeko: 7,5
  6. Time to Ride: 8
  7. Sunny Day: 8
  8. Moonwalk: 7,5
  9. Horizon: 10
  10. Lightning: 8,5
  11. White Night: 7,5
  12. Live Life: 8,5
  13. Upfunk: 7,5

En una época donde las pistas de baile comunes están copadas por géneros determinados—léase reggaetón, pseudo-electrónica, trap y demás estilos relativos—, la simple escucha de bandas bailables ajenas a éstos se hace complicada; no porque no abunden, sino por su poca distribución comercial a comparación de la constante difusión de otras. En este sentido, cuando uno por fin halla un artista que lo complace musicalmente, a punto tal de poder cantar y bailar sus canciones, la sensación conseguida resulta gratificante. Y Pigeons Playing Ping Pong, con su álbum Psychology, sin lugar a dudas logra que uno alcance dicha satisfacción.

La banda estadounidense, nacida en Baltimore, sacó en el año 2014 su segundo disco de estudio, que conserva fuertes rasgos funkys. No obstante, a lo largo del mismo también se puede apreciar otro elemento que caracteriza no solo a esta producción, sino a la banda en sí misma: la influencia ‘groove’, rítmica, propia de un sensacionalismo jovial, que invita a los oyentes a disfrutar de sus sonidos volados y pegadizos, en un primer momento; y a acompañarlos, luego, con movimientos físicos dignos del funk más sensacional.

De esta manera, el CD inicia con “F.U.”; una representación hímnica del género antes mencionado; ya desde el comienzo los autores de esta obra nos demuestran el impulso que pueden tener para movilizar cuerpos. El sonido que desprenden las guitarras recuerda los años sesenteros donde el funk comenzaba a brillar; asimismo, la línea que sigue el bajo conserva al oyente a flote en todo momento, entre un mundo real y la ilusión de aquello que escucha. Tal es el protagonismo que los instrumentos tienen, y su permanencia escénica no finaliza en la primera canción—de la misma manera sucede con la esencia funk. “Melting Lights”, “Time to Ride” y “Up funk” son los ejemplos paradigmáticos que acompañan al track número 1 en lo que respecta a la hegemonía del género comentado.

No obstante la inherencia de dicho estilo durante toda la extensión del álbum, sucede que, en otros momentos del mismo, se utilizan ciertos arreglos y estruendos de pedal que enaltecen otra propiedad muy interesante: el concepto psicodélico de Pigeons Playing Ping Pong. Ya sea por la combinación de los punteados—por algunos segmentos, relajantes cual potente narcótico; por otros, semejantes a una inyección de epinefrina— con los bajos retumbantes, o por la modificación sonora que le da el fantástico uso del pedal, algunas canciones se alcanzan a percibir surrealistas. “Moonwalk”, “Schwanthem” y “Sunny day”  podrían servir como prueba suficiente, pero existe una composición que las hace palidecer—y no solamente a ellas. El clímax del álbum se alcanza cuando “Horizon” tira sus primeros acordes al aire: los instantes iniciales del tema sumergen al oyente, para que luego éste pueda dormirse lúcidamente por un par de minutos. Así las cosas, después la canción empieza a tornarse vibrante y compulsiva, para finalizar en el mismo ambiente onírico que había presentado de forma previa. De todas las joyas, el diamante más brillante.

Por último, se podría decir que la evaluación cualitativa del álbum no encontraría pormenores importantes; esto quiere decir que la calidad del mismo se encuentra casi intacta. Sin embargo, los oyentes de hartazgos rápidos podrían considerar que es un álbum con pistas bastante repetitivas. Asimismo, quien elija Psychology por creer que su título corresponderá a líricas complejas y/o profundas, quizás podría llevarse una pequeña decepción. No obstante ello, estos elementos no alcanzan a frustrar la imagen poderosa que Pigeons Playing Ping Pong nos dejó con su segundo disco de estudio. Demás está decir que se recomienda escucharlo.

Comentario Bonus-track: Llegando al décimo segundo track, “Live life”, la banda adecúa su estilo funk al sonido tranquilizante propio de una composición reggae. En sí misma, la inclusión de una canción como esta representa un acierto gratificante del grupo, por lo cual merecía una mención especial.

Juan Pablo Pigliacampo

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