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David Bowie – Never Let Me Down (1987) [Remezcla 2018]

 

Puntaje del Disco: 6

  1. Day-In Day-Out: 2
  2. Time Will Crawl: 7
  3. Beat of Your Drum: 6
  4. Never Let Me Down: 8
  5. Zeroes: 8
  6. Glass Spider: 6
  7. Shining Star (Makin’ My Love): 7
  8. New York’s in Love: 4
  9. ’87 and Cry: 7
  10. Bang Bang: 5

Nadie que haya vivido puede dejar de fantasear aunque sea de vez en cuando con regresar en el tiempo y rectificar errores pasados. La experiencia, ese nombre sofisticado que le damos a nuestro cúmulo de errores, nos permite revisar situaciones y descubrir que había mejores formas de actuar, mejores soluciones que aportar a los viejos problemas.

Eso es lo que intentó hacer David Bowie en 2008, cuando aprovechó la compilación “iSelect” para remezclar una canción de su repudiado decimoséptimo disco de estudio Never Let Me Down. En esa ocasión, Bowie despojó al track “Time Will Crawl” de toda su parafernalia ochentosa (sintetizadores, baterías electrónicas con toneladas de reverberación) y nos demostró que debajo de todo ese artificio, había una buena canción. Tras el suceso del experimento, el músico inglés suspiró: “ah, si pudiera rehacer el resto de ese álbum”.

Diez años después, Mario J. McNulty, responsable de la ingeniería detrás del remix de “Time Will Crawl”, decidió hacer honor al deseo de Bowie y se reunió con varios de sus colaboradores asiduos (Reeves Gabrels, David Torn y Sterling Campbell, entre otros) para reimaginar el disco y editarlo como curiosidad en la última caja dedicada al artista, “Loving The Alien”, que recopila su período de los años 80.

Comenzamos con “Day in-Day Out”, por lejos una de las peores composiciones del cantante. Los cambios realizados son apenas perceptibles y, de todas formas, nada podría salvar una canción tan horrible. Seguimos con la semilla de todo este proyecto, “Time Will Crawl”, en la misma versión aparecida en “iSelect”, para luego dar paso a “Beat of your drum”, la cual mediante un elaborado arreglo de cuerdas y poniendo énfasis en la voz de crooner de Bowie, se redescubre como otro buen tema que había sido embarrado por la producción original.

A continuación está el tema que da título al disco, lo cual no es de extrañar, ya que es una de las mejores composiciones de un álbum mediocre tirando a malo. La harmónica, la voz en falsete, los guiños a John Lennon y la sincera letra de agradecimiento a Coco Schwab (asistente y amiga cercana del cantante) eran todos puntos altos de la canción original, los cuales se ven ahora favorecidos con una producción atemporal. No hay grandes cambios, pero sí los necesarios para terminar de pulir un buen tema.

“Zeroes”, el tema siguiente, era otra canción rescatable del disco original. Compuesta como un homenaje al rock de los 60, la nueva versión brilla a base de su guitarra acústica de 12 cuerdas, un sitar y la poderosa melodía vocal. Continúa “Glass Spider”, el tema experimental del disco, que si antes sonaba como un frenesí de sintetizadores y cajas de ritmo, ahora se ubica en la temporalidad de trabajos como “Outside”.

Llegamos a la recta final con “Shining Star (Making My Love)”. Según McNulty, fue la pista que más trabajo le costó: “La programación original era un desastre y el rap (interpretado pobremente por el actor Mickey Rourke) salía de la nada”. La canción tiene un fluir más interesante ahora, y la parte vocal de Rourke fue reemplazada por la mucho más competente Laurie Anderson. En el terreno de lo insalvable está “New York’s in love”, “87 and cry” quedó prácticamente igual y en el caso de “Bang Bang”, cover de Iggy Pop que oficia como cierre del álbum, el arreglo de cuerdas no resulta efectivo como en otras oportunidades.

Mención aparte merece la omisión de “Too Dizzy”, incluida sólo en la tirada original del álbum y posteriormente eliminada de todas las demás reediciones, a pedido del propio Bowie, quien detestaba la canción y su letra misógina. Tampoco se intentó rescatarla aquí.

Dicho todo esto, cabe preguntarse: ¿Valió la pena el trabajo realizado? ¿Eran canciones buenas mal producidas o se está intentando envolver en papel de regalo un pedazo de bosta? ¿Es la nueva versión de Never Let Me Down un buen disco? Cada uno sacará sus conclusiones. La mía es que, si bien algunas canciones quedaron mucho mejor, otras siguen siendo igual de atroces. Las remezclas tampoco pueden hacer milagros. A la hora de escuchar el álbum completo, todavía está lejos de ser una joya oculta, pero al menos es mucho más disfrutable para aquellos que no toleran el sonido de los ochenta.

Camilo Alves

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Murió David Bowie: 1947 – 2016

David Bowie Astronauta

Siempre es un placer escribir sobre David Bowie, pero en esta oportunidad es particularmente doloroso. El fallecimiento de Bowie nos tomó por sorpresa cuando parecía volver para demostrar su plenitud, a tan solo un par de días de lanzar su nuevo álbum “Blackstar” y de su propio cumpleaños. Sin embargo, como indicó su familia “Murió en paz, rodeado de su familia, al término de una valiente batalla de 18 meses contra el cáncer”.

Así nos queda un enorme vacío. Extrañaremos su camaleónico estilo en el que no solo evolucionó estéticamente dando a luz a grandes personajes como Ziggy Stardust y El Duque Blanco, sino también experimentando con diferentes géneros (Hard Rock, Glam Rock, Soul, Krautrock, etc.) demostrando su inquietud, sus ganas de hacer algo nuevo, de reinventarse a sí mismo y de mostrar que pese a los años podía adaptarse y seguir teniendo vigencia.

Esperamos no sea solo recordado por su etapa comercial de los ochenta o por los prejuicios que generaba su imagen. David fue más que eso. Era arte en estado puro. Jamás olvidaremos los grandes discos que nos regaló. Hunky Dory, Ziggy Stardust, Station to Station, Low y Heroes son grandes trabajos discográficos que marcaron hitos en la historia del Rock y que por supuesto todos deberían tener en su colección personal. Ni mucho menos olvidaremos sus inmortales himnos como “Space Oddity”, “Starman”, “Changes”, “Life on Mars?”, “Heroes” (reversionado por 150 mil bandas) y cuántos más.

Al igual que sus “Arañas de Marte”, Bowie era un extraterrestre y no solo por la figura icónica que logró con Ziggy, fue transgresor y fue (y es) fuente de inspiración constante de numerosas bandas y artistas. Pero ahora nos ve desde arriba con sus amigos como Lou Reed. Ahora ya es eterno.

Que en paz descanse nuestro querido Marciano…

Persy

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David Bowie – Blackstar (2016)

david-bowie-blackstar

Puntaje del Disco: 10

  1. Blackstar: 10
  2. ‘Tis A Pitty She Was A Whore: 8
  3. Lazarus: 10
  4. Sue (Or In A Season Of Crime): 8
  5. Girl Loves Me: 10
  6. Dollar Days: 10
  7. I Can’t Give Everything Away: 9

Deberíamos haberlo visto venir. Las señales estaban ahí, evidentes, apenas disimuladas. Pero no lo vimos, no quisimos verlo. Al día de hoy cuesta creerlo y aceptarlo. David Bowie estaba muriendo y Blackstar, su último disco, constituía su despedida, su epitafio, su broche de oro.

Fiel a su convicción de toda la vida de no repetirse y atreverse a lo nuevo, Bowie reemplazó a la banda con la que venía trabajando desde fines de los 90 y sólo mantuvo a su viejo amigo Tony Visconti como productor para este LP, orientado al jazz más experimental. Una movida arriesgada, cuando en el mundo de la música parece reinar un conformismo adicto a las fórmulas establecidas. Exactamente el tipo de actitud que uno esperaría de David Bowie.

Tras esbozar este nuevo rumbo al presentar “Sue (or in a season of crime)” y “Tis a pitty she was a whore” en su compilado “Nothing has changed” en 2014, el músico inglés acudió a María Schneider, vibrante compositora y directora de orquesta de jazz avant-garde, y especialmente al saxofonista Donny McCaslin. Con este nuevo escenario, el disco más oscuro y antipop de Bowie comenzó a tomar forma.

Musicalmente, Blackstar es ecléctico, siniestro, imprevisible pero, ante todo, libre. Los ejercicios desestructurados de la improvisación jazzera dieron a Bowie un telón blanco donde explayarse sin temer a duraciones, cambios de ritmo, instrumentaciones excéntricas, ni estribillos pop. El tema que da título al disco es una excursión por el estado terminal de Bowie, con lamentos, negrura, melancolía, cierta rabia y un breve momento de calma, resignación o, quizás, de bienvenida a la paz del sueño eterno.

La remake de “Tis a Pitty she was a whore” viene a mover un poco las cosas con su poderosa base rítmica, sólo para elevar el espíritu antes de la devastadora “Lazarus”. El último single lanzado por Bowie antes de su final grita por todas partes lo que estaba por suceder. Escucharlo ahora es escalofriante. A sus chirriantes riffs de guitarra, y su saxofón hecho un gemido, se superpone la sentida voz del Duque desnudándose en una letra profética: “Mirame, estoy en el cielo. Tengo cicatrices que no pueden verse (…) Todos me conocen ahora. Mirame, estoy en peligro. Ya no tengo nada que perder“.

Las cosas retoman movimiento con la nueva versión de “Sue (or in a season of crime)”, con una voz más calma (aunque no menos expresiva) que la primera grabación, lo que acentúa el tinte lóbrego a su ya de por sí amenazadora letra, que narra en primera persona un femicidio. “Girl loves me” recupera el uso del lenguaje nadsat de los drugos de Alex, el personaje delineado por Anthony Burguess en su novela “La Naranja mecánica”, a la que Bowie ya había referenciado en su gloriosa época de Ziggy Stardust. Las cuerdas son funestas, y el cántico del Duque en el estribillo son una pesadilla de la que uno no quiere despertar.

“Dollar Days” es pura melancolía y nos devuelve al Bowie baladista de piano y guitarra acústica de 12 cuerdas de los años dorados de ‘Hunky Dory’. “Si nunca llego a ver los verdes árboles ingleses hacia los que estoy corriendo, no significa nada para mí (…) Yo también estoy muriendo“, lamenta el cantante en la sombra de su registro alto, ya no tan preciso pero más emotivo que nunca, mientras se funde con el loop de batería uptempo del gran final, “I Can’t Give Everything Away”. Con un poco más de optimismo, como una mano en el hombro que nos dice “no se preocupen, todo va a estar bien”, David Bowie se despide de nosotros y se convierte finalmente en polvo de estrellas.

Hace unos pocos años, Mick Rock, fotógrafo del músico durante la etapa de Ziggy Stardust, sentenció: “No soy de usar con ligereza la palabra ‘genio’, pero si David Bowie no es un genio, entonces no existe tal cosa”. No hay un céntimo de exageración en esa afirmación. Blackstar constituye una evidencia más. David Bowie se despidió del mundo de la única forma en la que podría haberlo hecho: con una obra maestra.

Camilo Alves

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Highlights: David Bowie

Para cerrar nuestro homenaje a David Bowie, les dejamos nuestra selección de sus mejores 10 canciones, las cuales costaron mucho elegirlas porque el Duque cuenta con una cantidad importante de temazos.

¿Y para ustedes cuales son los mejores 10 temas de Bowie?

Heroes

Life on Mars?

Starman

Space Oddity

Ziggy Stardust

Rebel Rebel

Station to Station

Ashes to Ashes

Changes

Sound and Vision

Persy/F.V./Piro/Gera Ramos

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Festival de David Bowie

David Bowie

El reciente fallecimiento de Bowie nos afectó tanto que decidimos hacer en su honor un Festival de Discos.

El Festival de Discos de David Bowie es el primero que le dedicamos especialmente a una celebridad o banda del mundo del Rock. Es un honor para nosotros que sea el primero en esta nueva modalidad que probablemente repitamos en el futuro (esperemos no sea con otra muerte…).

De esta forma, durante la próxima semana estaremos repasando sus discos de los noventa y principios del 2000, antes de su receso de 10 años, que cortaría con el lanzamiento de The Next Day.

¡Sean bienvenidos a nuestro homenaje al Duque Blanco! Esperamos que lo disfruten.

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David Bowie – The Next Day (2013)

David Bowie's The Next Day

Puntaje del Disco: 8

  1. The Next Day: 8
  2. Dirty Boys: 8
  3. The Stars (Are Out Tonight): 8
  4. Love Is Lost: 9
  5. Where Are We Now?: 8
  6. Valentine’s Day: 9
  7. If You Can See Me: 8,5
  8. I’d Rather Be High: 8
  9. Boss of Me: 7,5
  10. Dancing Out in Space: 7,5
  11. How Does the Grass Grow?: 7
  12. (You Will) Set the World On Fire: 8
  13. You Feel So Lonely You Could Die: 7,5
  14. Heat: 8,5

El retorno de un ídolo luego de un largo período de inactividad en el que se supo muy poco de él. Más concretamente 10 años tardaría en llegar un nuevo disco de estudio del Duque Blanco, en el medio hubo especulaciones sobre su estado de salud y su hermetismo. Pero finalmente sorprendió a todos con el lanzamiento de The Next Day, que fue grabado en secreto (con Tony Visconti como productor) ocultándolo de la prensa.

Lo destacable del álbum es que retoma sus raíces en el Glam Rock y también en el Krautrock de su era de Berlín. De hecho la tapa de The Next Day, con su recuadro tapando la cara del Duque en la portada de uno de sus discos más aclamados, Heroes, funciona muy bien siendo llamativa y retrayéndose a su pasado.

Además hay que destacar que Bowie es bastante diverso. Ofrece números guitarreros como la homónima “The Next Day”; también rockea con riffs más definidos como “Set World On Fire”; en otros muestra más su faceta de uso de sintetizadores como “Love Is Lost”; ofrece baladas como el sobrevalorado pero nada despreciable single de difusión “Where Are We Now?”; otros singles que podrían transformarse en clásicos como “Valentine’s Day”; cortes psicodélicos/espaciales como “If You Can See Me” y “Heat”. Hasta “Dirty Boys” que parece un homenaje a Tom Waits tiene su encanto. Hay canciones para todos los gustos y de buen nivel.

The Next Day es un retorno muy auspicioso. No por nada fue muy bien recibido por la crítica y el público en general. Bienvenida sea su vuelta. Solo esperemos que no tarde otros diez años en lanzar su próximo trabajo.

Persy

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David Bowie – VH1 Storytellers (2009)

Puntaje del Disco: 8

  1. Life on Mars?: 7
  2. Rebel Rebel: 4
  3. Thursday’s Child: 8
  4. Can’t Help Thinking About Me: 7
  5. China Girl: 8
  6. Seven: 8
  7. Drive-In Saturday: 9
  8. Word on a Wing: 8

DVD bonus:

  1. Survive: 7
  2. I Can’t Read: 6
  3. Always Crashing in the Same Car: 10
  4. If I’m Dreaming My Life: 7

Si trabajos en vivo como Serious Moonlight o Glass Spider retratan a David Bowie como la artificiosa megaestrella de grandes estadios en la que se convirtió en los 80, el íntimo VH1 Storytellers es su némesis absoluto, y una clara evidencia de lo incómodo que se sentía en el papel de ídolo pop mundial, más allá del éxito y los millones cosechados. A lo largo de esta presentación grabada para la segunda cadena televisiva de videos más importante, Bowie se muestra divertido, confidente (aunque sabiendo muy bien qué guardarse), relajado, reflexivo y parlanchín. Esto último un requisito indispensable, dada la premisa del show, consistente en que, entre canción y canción, los artistas comenten anécdotas sobre su composición o su vida en ese momento.

Ya entrado en sus 50, en las agonías del siglo XX, Bowie lucía más joven con su pelo largo rubio ceniza, sus pantalones casuales y su buzo deportivo que con los rimbombantes trajes y peinados alla Bart Simpson que había ensayado en los cuatro años previos a la grabación de este material, coincidente con la salida de su álbum “hours…”, uno de los más subestimados de su carrera. Entre anécdota y anécdota (imperdibles, la mayoría de ellas), el cantante obsequia varios de sus grandes clásicos, presenta sus (por entonces) nuevos temas (“Thursday’s Child”, “Seven”, “Survive”, “If I’m Dreaming My Life”) y hasta se anima a desenterrar una oscura canción de la prehistoria de su carrera, “Can’t help thinking about me”, la primera en ser editada con “Bowie” reemplazando su original apellido, Jones.

El carácter intimista del show lo convierte en lo más parecido a un “Unplugged” que Bowie haya grabado. Si bien no hay temor a usar instrumentos eléctricos, varios temas fueron arreglados en versiones acústicas, como la sobresaliente “Always crashing in the same car”.

Grabado en Nueva York el 23 de agosto de 1999, pero editado una década después, “VH1 Storytellers” es un disco corto, sencillo y efectivo, perfecto para escuchar con luces bajas y una copa en la mano.

Camilo Alves

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David Bowie – Live in Santa Monica ‘72 (2008)

Puntaje del Disco: 9,5

  1. Introduction:
  2. Hang On To Yourself: 9,5
  3. Ziggy Stardust: 9
  4. Changes: 9
  5. The Supermen: 9
  6. Life On Mars: 9
  7. Five Years: 7,5
  8. Space Oddity: 9
  9. Andy Warhol: 8
  10. My Death: 8
  11. The Width Of A Circle: 10
  12. Queen Bitch: 9,5
  13. Moonage Daydream: 9
  14. John, I’m Only Dancing: 9
  15. Waiting For The Man: 9,5
  16. The Jean Genie: 9
  17. Suffragette City: 9
  18. Rock ‘N’ Roll Suicide: 9

A lo largo de su carrera, David Bowie editó varios discos en vivo pero ninguno de ellos llegó a ser tan impactante como Live in Santa Monica ’72, el cual se hizo en base a la emisión de radio del show que Bowie dio en Santa Monica, en la época de Ziggy Stardust. Y es un gran hallazgo, no solo porque Ziggy Stardust marcó el pico de mayor esplendor de su carrera, sino también porque su banda “The Spiders from Mars” estaba en su mejor momento. Por eso Santa Monica nos ofrece la faceta más agresiva de las Arañas de Marte combinado con la magnificencia Glam que Bowie inculcaba en aquellos años, quien aparecía en sus presentaciones personificando al marciano Ziggy, con sus burlescos atuendos y su controvertida apariencia.

Live in Santa Monica tiene un setlist diferente al de Ziggy Stardust: The Motion Picture, el otro álbum en vivo (inferior) que más se le asemeja. En este disco aparecen distintos clásicos de sus primeros años, tomando números de The Man Who Sold the World, Hunky Dory y especialmente Ziggy Stardust, conformando un listado de canciones impecable, donde los únicos grandes ausentes son “Starman” y “The Man Who Sold The World”.

A mi modo de ver este show de Bowie se puede dividir en tres partes. En la primera parte, se da lugar a números de hardrock como la aplastante versión de “Hang On To Yourself” junto a la celebre “Ziggy Stardust”, que se entremezclan con los clásicos cabaretescos de Hunky Dory, “Changes” y “Life On Mars”, en los cuales Mike Garson hace una estupenda labor con el piano, de modo tal que no se extrañe Rick Wakeman, quien ya estaba sumergido en su trabajo con Yes.

Luego aparece el tramo acústico de esta presentación, conformado por “Space Oddity”, “Andy Warhol” y el cover “My Death”. Todas ellas bien interpretadas, pero no son tan abrumadoras como si lo es el resto del show.

Con “The Width Of A Circle” arranca la parte más destructiva de todo el recital. En estos 10 minutos descomunales, el guitarrista Mick Ronson, la gran figura de la noche, se florea haciendo lo que se le antoja con su guitarra. Luego aparecen versiones brutales de “Queen Bitch”, “Moonage Daydream” (con ese infernal solo de guitarra) y otros clásicos explosivos como “John, I’m Only Dancing”, “The Jean Genie” e incluso “Rock ‘N’ Roll Suicide” que pueden superar sin problemas a sus versiones originales gracias a Ronson. Y en medio de este revuelo, también está “Waiting For The Man” de la Velvet Undergound, interpretada con suma potencia. Un guiño de Bowie hacia Lou Reed, un mensaje de su admiración.

Live in Santa Monica ’72 engloba una performance brillante, sin puntos flojos (solo es un poco decepcionante “Five Years”, por los funestos coros de nuestro querido amigo Mick Ronson), fiel reflejo de lo impresionantes que podían resultar los teatrales y glamorosos shows de Bowie en los setenta.

Persy

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David Bowie – Glass Spider Live (2008)

Puntaje del Disco: 6

Disco 1:

  1. Intro/Up The Hill Backwards: 4
  2. Glass Spider: 6
  3. Day-In, Day-Out: 2
  4. Bang Bang: 4
  5. Absolute Beginners: 7
  6. Loving the Alien: 8
  7. China Girl: 8
  8. Rebel Rebel: 6
  9. Fashion: 7
  10. Scary Monsters (and Super Creeps): 6
  11. All the Madmen: 4
  12. Never Let Me Down: 7

Disco 2:

  1. Big Brother/Chant of the Ever-Circling Skeletal Family: 7
  2. ‘87 and Cry: 5
  3. Heroes”: 6
  4. Sons of the Silent Age: 4
  5. Time Will Crawl: 7
  6. Young Americans: 8
  7. Beat of Your Drum: 5
  8. The Jean Genie: 4
  9. Let’s Dance: 8
  10. Fame: 6
  11. Time: 8
  12. Blue Jean: 7
  13. Modern Love: 8

En 1974 David Bowie podía vestirse como un marciano andrógino o un pirata distópico, montar un show plagado de artificios teatrales y lucir un peinado mullet. Todo eso lo convertía en el epítome de lo cool, 13 años después, por hacer básicamente lo mismo, era visto como un payaso cursi con música mediocre. Y este ataque no vino sólo por parte de la prensa o el público más intransigente, vino del propio Bowie unos pocos años después.

¿Por qué sucedió esto, si la gente le había estado reclamando un nuevo disco teatral alla Ziggy Stardust prácticamente desde que ‘mató’ al personaje? Por empezar, en 1987 Bowie ya tenía cuarenta años y la crisis de la mediana edad empezaba a agobiarlo. A esto hay que sumarle que la gira con la que regresó a la teatralización no era en apoyo de una joya del rock n’ roll como el álbum Ziggy Stardust, sino de un producto genérico de los 80 titulado Never let me down.

Toda esta debacle ochentosa fue inmortalizada en el álbum doble y video hogareño (luego DVD) Glass Spider Live, sin dudas, uno de los trabajos que Bowie nunca debe haber puesto en su Home Theatre. Verse arriba de un escenario ataviado con un traje dorado, botas de vaquero con alas, tocando una de esas ridículas guitarras sin clavijero, es una situación de la que nadie quisiera tener memoria, mucho menos registro fílmico.

Pero vamos a la música, que es, al fin y al cabo, lo que importa. Al ser el souvenir de la gira presentación del LP Never Let Me Down, fue la primera y última oportunidad de escuchar esas canciones en vivo. El disco abre con una introducción en la que Carlos Alomar realiza un tapping onanista sobre su guitarra, de una saturación y grandilocuencia tales, que el propio cantante le ordena que se calle. A continuación, una suerte de segunda introducción toma forma en “Glass Spider”, un ejercicio de experimentación pretenciosa, que nos hace añorar a Brian Eno y la etapa de Berlín. Las canciones hechas y derechas comienzan de la mano de “Day in-Day out”, con facilidad una de las peores composiciones del británico. Le sigue la inocua “Bang Bang” y finalmente recibimos algo de cierta calidad en las notas de “Absolute Beginners”. “Loving the alien” y “China Girl” mantienen el buen nivel. Lamentablemente, llega la hora del primer clásico aggiornado al procesado sonido de la época. La víctima es “Rebel Rebel”, con su característico riff pasado por una distorsión pasteurizada y unos arreglos de sintetizadores a todas luces prescindibles. Un escarnio aún peor sufre “All the madmen”, aquella sentida balada del oscuro “The man who sold the world”, dedicada al hermano de Bowie, Terry, encerrado por ese entonces en un manicomio. La plasticidad con la que fue versionada y la desganada interpretación vocal, hacen pensar que el Bowie de los ochenta no hubiese reconocido a su yo de 23 años si lo hubiese cruzado por la calle. Para terminar esta primera parte, el disco cierra con “Never let me down”, quizás la mejor canción del álbum homónimo, con algunas no tan sutiles referencias a John Lennon.

El segundo disco abre con unos molestos bronces sintetizados que inauguran otro clásico, “Big Brother”, y resumen lo que será el resto del LP: canciones nuevas y canciones clásicas, tocadas a lo loco, con el sempiterno colchón de teclados y ráfagas de guitarras chirriantes atacando por ambos lados del estéreo. Quizás las versiones de “Young Americans” o “Time” no estén del todo mal, y las composiciones de la época resistan la sobreproducción, pero al finalizar el álbum, la sensación es la de haberse dado un festín de un plato desabrido.

Quince años después de esta gira, David Bowie definió esta etapa como “mi época Phil Collins”. ¡Vaya gran verdad!

Camilo Alves

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David Bowie – Reality (2003)

David Bowie – Reality (2003)

Puntaje del Disco: 8

  1. New Killer Star: 8,5
  2. Pablo Picasso: 6,5
  3. Never Get Old: 8,5
  4. Loneliest Guy: 7,5
  5. Looking for Water: 8
  6. She’ll Drive the Big Car: 7,5
  7. Days: 8,5
  8. Fall Dog Bombs the Moon: 8
  9. Try Some Buy Some: 8
  10. Reality: 8
  11. Bring me the Disco King: 8,5

Impulsado por el renacimiento obtenido con el maravilloso Heathen, David Bowie aprovechó para dar seguida con otro trabajo de rock-pop y tomando la buena elección de no cambiar la formula que le dio éxito: trabajar con su amigo productor Tony Visconti, hacer algunos covers (Pablo Picasso, Try Buy Some) y echando una vista a su exitoso pasado.

Reality es un disco modernista, lleno de dinámico y más optimista que su predecesor, y aunque no alcanza a llegar al mismo nivel, ofrece temas destacados y aventureros que recuerdan al art-pop de Lodger y Scary Monsters. Claros ejemplos son el enganchador opening “New Killer Star” y el adrenalinico “Never Get Old” que desatan una vibra que no se le veía desde hace tiempo. También hay espacio para baladas como “Loneliest Guy” y “Days”. Pero fuera del cover del hit The Modern Lovers, “Pablo Picasso” que no le llega a los tobillos al original, no hay otros puntos débiles en un disco consistente y que cumple en dar momentos disfrutables.

Tras  lanzar el disco y lleno de entusiasmo, el británico se embarcó el Reality Tour, pero esta gira se vería cancelada cuando sufriera un problema cardiaco en escena. De esta manera este sería el último tour del británico quien entonces se tomaría un descanso de diez años que generaría rumores sobre su estado de salud y haciendo creer que ya se había retirado de la música,  hasta que en 2013 volviese renovado con el sorpresivo The Next Day.

Gera Ramos

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