Archivo de la categoría: Bandas de Rock Internacional

David Bowie – Never Let Me Down (1987) [Remezcla 2018]

 

Puntaje del Disco: 6

  1. Day-In Day-Out: 2
  2. Time Will Crawl: 7
  3. Beat of Your Drum: 6
  4. Never Let Me Down: 8
  5. Zeroes: 8
  6. Glass Spider: 6
  7. Shining Star (Makin’ My Love): 7
  8. New York’s in Love: 4
  9. ’87 and Cry: 7
  10. Bang Bang: 5

Nadie que haya vivido puede dejar de fantasear aunque sea de vez en cuando con regresar en el tiempo y rectificar errores pasados. La experiencia, ese nombre sofisticado que le damos a nuestro cúmulo de errores, nos permite revisar situaciones y descubrir que había mejores formas de actuar, mejores soluciones que aportar a los viejos problemas.

Eso es lo que intentó hacer David Bowie en 2008, cuando aprovechó la compilación “iSelect” para remezclar una canción de su repudiado decimoséptimo disco de estudio Never Let Me Down. En esa ocasión, Bowie despojó al track “Time Will Crawl” de toda su parafernalia ochentosa (sintetizadores, baterías electrónicas con toneladas de reverberación) y nos demostró que debajo de todo ese artificio, había una buena canción. Tras el suceso del experimento, el músico inglés suspiró: “ah, si pudiera rehacer el resto de ese álbum”.

Diez años después, Mario J. McNulty, responsable de la ingeniería detrás del remix de “Time Will Crawl”, decidió hacer honor al deseo de Bowie y se reunió con varios de sus colaboradores asiduos (Reeves Gabrels, David Torn y Sterling Campbell, entre otros) para reimaginar el disco y editarlo como curiosidad en la última caja dedicada al artista, “Loving The Alien”, que recopila su período de los años 80.

Comenzamos con “Day in-Day Out”, por lejos una de las peores composiciones del cantante. Los cambios realizados son apenas perceptibles y, de todas formas, nada podría salvar una canción tan horrible. Seguimos con la semilla de todo este proyecto, “Time Will Crawl”, en la misma versión aparecida en “iSelect”, para luego dar paso a “Beat of your drum”, la cual mediante un elaborado arreglo de cuerdas y poniendo énfasis en la voz de crooner de Bowie, se redescubre como otro buen tema que había sido embarrado por la producción original.

A continuación está el tema que da título al disco, lo cual no es de extrañar, ya que es una de las mejores composiciones de un álbum mediocre tirando a malo. La harmónica, la voz en falsete, los guiños a John Lennon y la sincera letra de agradecimiento a Coco Schwab (asistente y amiga cercana del cantante) eran todos puntos altos de la canción original, los cuales se ven ahora favorecidos con una producción atemporal. No hay grandes cambios, pero sí los necesarios para terminar de pulir un buen tema.

“Zeroes”, el tema siguiente, era otra canción rescatable del disco original. Compuesta como un homenaje al rock de los 60, la nueva versión brilla a base de su guitarra acústica de 12 cuerdas, un sitar y la poderosa melodía vocal. Continúa “Glass Spider”, el tema experimental del disco, que si antes sonaba como un frenesí de sintetizadores y cajas de ritmo, ahora se ubica en la temporalidad de trabajos como “Outside”.

Llegamos a la recta final con “Shining Star (Making My Love)”. Según McNulty, fue la pista que más trabajo le costó: “La programación original era un desastre y el rap (interpretado pobremente por el actor Mickey Rourke) salía de la nada”. La canción tiene un fluir más interesante ahora, y la parte vocal de Rourke fue reemplazada por la mucho más competente Laurie Anderson. En el terreno de lo insalvable está “New York’s in love”, “87 and cry” quedó prácticamente igual y en el caso de “Bang Bang”, cover de Iggy Pop que oficia como cierre del álbum, el arreglo de cuerdas no resulta efectivo como en otras oportunidades.

Mención aparte merece la omisión de “Too Dizzy”, incluida sólo en la tirada original del álbum y posteriormente eliminada de todas las demás reediciones, a pedido del propio Bowie, quien detestaba la canción y su letra misógina. Tampoco se intentó rescatarla aquí.

Dicho todo esto, cabe preguntarse: ¿Valió la pena el trabajo realizado? ¿Eran canciones buenas mal producidas o se está intentando envolver en papel de regalo un pedazo de bosta? ¿Es la nueva versión de Never Let Me Down un buen disco? Cada uno sacará sus conclusiones. La mía es que, si bien algunas canciones quedaron mucho mejor, otras siguen siendo igual de atroces. Las remezclas tampoco pueden hacer milagros. A la hora de escuchar el álbum completo, todavía está lejos de ser una joya oculta, pero al menos es mucho más disfrutable para aquellos que no toleran el sonido de los ochenta.

Camilo Alves

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Noel Gallagher’s High Flying Birds – Estadio Luna Park (04/11/2018)

2806815h900

Por tercer año consecutivo Noel Gallagher volvió a presentarse en los escenarios argentinos; primero en la Ciudad de Rosario y al día siguiente en el legendario Estadio Luna Park, aquel templo porteño que justamente hace dos décadas había recibido al vocalista en la primera incursión de Oasis en la Argentina cuando la banda se encontraba de gira presentando su tercer disco Be Here Now y miraba toda la escena desde la cúspide mundial.

Hoy ese mismo Estadio encontró a un Noel mucho más maduro y en una faceta más experimental, tal como muestra su también tercer disco con The High Flying Birds, Who Built the Moon, lanzado en 2017.

A las 21 hs al ritmo de “Fort Knox” Gallagher salió a escena acompañado de sus músicos, que decidieron seguir el orden exacto de los primeros cuatro temas del material a presentar, con “Holy Mountain”, “Keep on Reaching” y “It’s a Beatiful World”. Luego “In the Heat of the Moment” sonó el primer tema de Chasing Yesterday, mientras que la genial “If I Had a Gun” y la estridente “Dream On” recordaban el muy buen álbum debut del nuevo proyecto de Noel.

Fue recién en el octavo tema que se escucharon los primeros acordes de Oasis con la maravillosa “Little By Little” que sonó al unísono entre todos los seguidores que se habían acercado a ver a su ídolo y que anhelaban el trunco retorno del grupo y que Noel enfatiza en desestimar en cada oportunidad, como cuando después de brindar una fabulosa versión íntima de “Supersonic” al pedido del público de entonar “Live Forever”, el cantante los dejó cantando parte del himno que catapultó a Oasis al estrellato.

“The Man Who Built the Moon”(el regalo que Noel eligió tocar para agradecer el afecto del público argentino), “Dead in the Water”, “Be Careful What You Wish For” y “She Taught Me How to Fly” completaban en gran medida casi todo el repertorio que Gallagher y los suyos venían a presentar, aunque los clásicos de la etapa en Oasis como “Whatever”, “Wonderwall” y el lado B “Half the World Away” fueron de las más coreadas por la gente. Antes de los bises “AKA…What a Life!” ya sonaba como un nuevo clásico y daba paso a las últimas piezas de un espectáculo muy prolijo y agradable.

“The Right Stuff”, a cargo de la vocalista Audrey YSEÉ Gbaguidi y que lo tuvo a Noel momentáneamente en segundo plano, cerró el repertorio de Who Built the Moon? y dio paso a una inesperada versión en guitarra acústica de “Go Let It Out”, que tuvo a Gem Archer luciéndose en los riffs. Siguieron la infaltable “Don’t Look Back in Anger” y en el cierre, y a modo de concluir esta etapa experimental en su carrera, Gallagher tomó sus influencias más primarias y nos despidió hasta la próxima al ritmo de “All You Need Is Love”, dando por concluido un gran espectáculo, desde lo musical como desde lo emotivo.

Piro

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Bauhaus – Mask (1981)

Puntaje del Disco: 8

  1. Hair of the Dog7,5
  2. The Passion of Lovers: 8,5
  3. Of Lillies and Remains: 9
  4. Dancing: 7,5
  5. Hollow Hills: 8,5
  6. Kick in the Eye: 8
  7. In Fear of Fear: 7,5
  8. Muscle in Plastic: 8
  9. The Man with the X-Ray Eyes: 8
  10. Mask: 7

Bauhaus profundizaría su versión oscura en Mask, su segundo placa lanzada en 1981, pero a la vez expandiendo su estilo con la incorporación de guitarras acústicas, teclados y hasta ritmos funk, agregándole melodías más digestibles para una audiencia mainstream.

Si bien estamos ante un trabajo donde los británicos se encuentran más enfocados y accesibles también es cierto que merma un poco la intensidad y energía inicial de su debut.

“The Passion of Lovers”, “Of Lillies and Remains”, “Kick in the Eye” y la siniestra “Hollow Hills” son algunos de los pasajes más aplaudidos donde se logra destacar la calidad compositiva e interpretativa de Peter Murphy y sobresalen las lineas de guitarras características de Daniel Ash.

Atravesando el mejor momento de su carrera los tres primeros discos de Bauhaus forman parte del legado que dejaría Bauhaus y además de la historia del rock gótico y la onda dark, que fue uno de los principales y más novedosos géneros en popularizarse durante la década de los ochenta.

F.V.

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Fatboy Slim – Halfway Between the Gutter and the Stars (2000)

Puntaje del Disco: 8

  1. Talking Bout My Baby8
  2. Star 69: 8,5
  3. Sunset (Bird of Prey): 8,5
  4. Love Life8
  5. Ya Mama: 7,5
  6. Mad Flava: 6
  7. Retox: 6
  8. Weapon of Choice: 9
  9. Drop the Hate: 8,5
  10. Demons: 8
  11. Song for Shelter8

En el amanecer del nuevo siglo Norman Cook, aka Fatboy Slim, continuaría engrosando su abanico de sonidos y samplers electrónicos entregando uno de sus lanzamientos más celebrados: Halfway Between the Gutter and the Stars (2000).

Acerca de cómo encararía su nuevo trabajo explicaría lo siguiente: “Después del éxito de You´ve Come a Long Way, Baby fue un poco difícil empezar a trabajar en el nuevo disco. Y lo que más me interesaba desde el inicio era el hecho de crear un sonido que evitara caer en la fórmula de los dos primeros discos. En este sentido, he tratado de no repetir ni la estructura ni los tics de esos álbumes. Por eso es un disco más variado y menos contundente”.

Buscando darle mayor protagonismo a su pasado de DJ estrella, Cook comienza el álbum con tecno puro, adictivo y lisérgico desde la intro, pasando por “Star 69” y “Sunset (Bird of Prey)”, este último con un sample reconocible de la voz de Jim Morrison.

Asimismo, no se olvida de formulas que lo llevaron a la masividad en sendos temas donde participa una gran voz del soul como Macy Gray y en singles que supieron tener su buena difusión como “Ya Mama” y “Weapon of Choice”, este último con un inolvidable y glorioso video dirigido por Spike Jonze donde se destaca bailando el actor Christopher Walken.

Sobre este balance entre el pasado y el presente se hace fuerte Halfway Between the Gutter and the Stars y el mismo artista estaba convencido de que era hora de llevarlo a cabo: “Definitivamente. Creo que era el momento de reencontrarme con mis raíces musicales, ya sabes, el soul, el funk y el hip hop. Era el momento de recuperar aquella música que realmente me gusta. Se trataba de acercar todas esas influencias al discurso habitual de Fatboy Slim, pero con la intención de mantener un equilibrio entre ambos”.

F.V.

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Kasabian – For Crying Out Loud (2017)

Puntaje del Disco: 7,5

  1. III Ray: 8
  2. You´re in Love With a Psycho: 6,5
  3. Twentyfourseven: 6,5
  4. Good Fight: 7,5
  5. Wasted: 6,5
  6. Comeback Kid: 8
  7. The Party Never Ends: 8
  8. Are You Looking For Some Action: 8,5
  9. All Through the Night: 7,5
  10. Sixteen Blocks: 7,5
  11. Bless This Acid House: 6,5
  12. Put Your Life On It: 7

Año tras año, disco tras disco, cada banda debe demostrar que no está de adorno. En general tienen dos caminos: explorar y desarrollar su estilo, repitiéndose las veces que sean necesarias; o bien, adaptarse a nuevos sonidos. Un grupo que no logra prosperar en esos caminos, tiende a desaparecer, quedar como un One Hit Wonder, o un mero recuerdo de época sin mayor trascendencia.

Cuando Kasabian comenzó en la escena musical, eran considerados unos baby Oasis. A mi parecer, más bien eran una mezcla entre la energía de Oasis, y el manejo instrumental de Primal Scream. Pese a algunas buenas letras (pocas), que no pueden llegar al estatus de los himnos que Oasis hacía, Pizzorno y compañía se han encargado de demostrar la valía del rock desde la primera década del dos mil, ya sea con la fuerza de su álbum homónimo, experimentando un poco con Empire, dando un gran paso en cuanto a sonido con West Ryder Pauper Lunatic Asylum, bajando un poco el nivel con Velociraptor (que tiene sus buenas cosas a destacar), expresándose con el control creativo total en 48:13, y finalmente ahora con For Crying Out Loud.

“III Ray” empieza como es tradición en todos los discos de Kasabian. Es movida, es fuerte y te eleva. La gran diferencia es que la guitarra sólo se usa para resaltar, en vez de guiar todo el camino (en esta canción el sintetizador hace el esfuerzo); la batería también es fuerte y agradable. Es sencillamente genial ver el puente que hacen entre guitarras y sintetizador.

En “You´re in Love With a Psycho” encontramos a la banda experimentando con el new wave. Es como un Blondie manufacturado en Inglaterra. El sintetizador estilizado junto con un coro pegajoso cumplen con todo lo necesario para musicalizar el verano.

Luego en “Twentyfourseven” la guitarra tiene un afán de sonar un poco sucia, algo más tradicional; como el rock de Primal Scream, pero con un aire más pop. No es mala canción, pero Kasabian comienza a exhibir flaqueza en su composición musical (No funciona como “Days Are Forgotten”, donde roban a gusto a Zeppelin).

“Good Fight” tiene un aire de psicodelia inglesa, un tipo de “California” en Leicester. Es un rock melódico con coros a lo Beatle que recurre a lugares comunes del imaginario inglés. Los arreglos al final de la canción son lo más destacado tanto en guitarra como en piano. No destaca, pero no deja mal parada a la banda.

En “Wasted” escuchamos algo tradicional nuevamente. Es la típica canción de Kasabian bien hecha, pero nos encontramos ante un Kasabian relajado; mucho menos denso que lo que nos tenía acostumbrados en otros discos. Quizás suavizarse no fue buena idea del todo.

“Comeback Kid” sin lugar a dudas es agradable por su intro con trompetas. Esa batería apresurada con una guitarra punzante que nos lleva al rock de los sesenta. El teclado es delirante y lo podemos tomar como un pequeño homenaje a Iron Butterfly. Otro tributo a los sesenta.

En “The Party Never Ends” la vocalización así la canción propiamente nos recuerdan a “Thick as Thieves”. Un rock inspirado en el género western con un buen acompañamiento de teclado.

Después en “Are You Looking for Some Action?” nos encontramos con una guitarra parecida al de la música disco, junto con unos arreglos que remiten a la escena electrónica de los noventa. Sin lugar a dudas un buen experimento, una canción que podría estar en un momento cúspide de cualquier fiesta.

“All through the night” con su guitarra propone una melodía calmada, una vocalización calma alternada entre Pizzorno y Meighan y un theremín bien usado. Crean una canción simple, nostálgica y que funciona bien. De nuevo no destacan, pero no quedan mal.

“Sixteen Blocks” tiene silbidos que marcan una tonada simple, pero agradable.  La guitarra, el sintetizador, y el manejo vocal nos remiten a los recursos habituales usados por esta banda, en particular a “Man of Simple Pleasures” pero menos fuerte.

Con “Bless This Acid House” de nuevo aparece una canción con guitarra al estilo rockero de Primal Scream. Aquí no destacan en cuanto a composición musical, pero es una buena para pasar el rato.

“Put Your Life On It” tiene un inicio con un toque similar al de “Give Peace a Chance” de John Lennon, que en lugar de llevarnos a la protesta, nos guía a una agraciada despedida con toques pop y coros casi gospel.

En definitiva los años no pasan en balde; en esta ocasión, Serge Pizzorno, mente maestra de Kasabian (y productor), sigue haciendo de las suyas experimentando con composiciones menos densas, pero en varios casos, muy rescatables. No todo el disco es excelente, pero bien podemos verlo como un Kasabian haciendo rock americano.

El Gato Gordo

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[Total: 1 Average: 3]

Daft Punk – Human After All (2005)

Puntaje del Disco: 8

  1. Human After All: 8
  2. The Prime Time of Your Life: 9
  3. Robot Rock: 9
  4. Steam Machine: 8
  5. Make Love: 8
  6. The Brainwasher: 8.5
  7. On/Off:
  8. Television Rules The Nation: 8
  9. Technologic: 9
  10. Emotion: 8

Corría el año del dos mil cuatro, la música del nuevo milenio sonaba fuerte, y las bandas de los noventa estaban algunas muertas, otras en impasses creativos, y las de finales de la década, como Daft Punk tenían el deber de plantarse y demostrar que eran un gran prospecto a futuro de la música electrónica. Había que probar que Discovery no había sido una casualidad, que sus dos excelentes discos previos fungen como estandarte (Homework y Discovery) de algo más.

Human After All fue realizado en tan sólo seis semanas, lo que nos exhibe un proceso creativo muy breve, una idea de un álbum minimalista que se filtró antes de tiempo. En aquella época ya estaban latentes los debates de las filtraciones, las descargas, y la obtención ilegal y gratuita de este arte que tanto amamos.

La homónima “Human After All” abre el disco de un modo bastante tranquilo, bailable, y bien musicalizado, la mezcla de batería, guitarra, loops, y esas voces robóticas que los caracterizan funciona bien. No es la canción más explosiva de su carrera; pese a parecer un descarte de Discovery, o no alcanzar la excelencia de otros temas, funciona bien.

“The Prime Time of Your Life” tiene un sonido distorsionado con el que inicia es simplemente destacado. Los coros que enuncian el título de la canción parecieran salidos de una ópera rock futurista; el ritmo súbitamente comienza a acelerarse, dando pie a una odisea de efectos distorsionados que nos guían hacia un viaje electrónico de alto voltaje. Definitivamente un punto alto en este disco.

“Robot Rock”, con su mezcla de batería y el riff de guitarra en esta ocasión, es tan simple, como deliciosa. El efecto proporcionado al sonido demuestra el sello característico de esta banda, y su refinada evolución. Sin duda alguna un gran sencillo, y otro punto alto en este disco.

“Steam Machine” un sonido peculiar, como si el rock industrial fuese sublimado a una electrónica estilizada. Mientras que en “Make Love” estamos en un momento de descanso del disco, uno provocativo y emotivo. Su batería, teclado y guitarra funcionan bien, pero quizás pecan de simpleza.

Por su parte, en “The Brainwasher” estamos en presencia de una guitarra cruda, de una voz alterada que pareciera extraída directamente del lado más malvado de este dúo. Es una canción bien armada donde predomina la intención de ser cruda y dura. El momento más agresivo y confrontante de este disco.

“Television rules the nation” es otra canción bien ensamblada: una batería simple, una guitarra clara, simple y distinta que enmarca todo el ambiente. Funciona, pero de nuevo pecan de simpleza.

“Technologic” consta de un efecto para la voz sorprendente. Tiene algo tenebroso, y tanto el ritmo como los efectos bien ejecutados conforman una excelente canción. Sin duda alguna nos transporta a pensar en las pesadillas de la era tecnológica.

El álbum cierra con “Emotion” una canción de corte tranquilo y emotivo: en este caso estamos ante uno bien ejecutado, la simpleza no es un pecado aquí; parece un B Side de Discovery que si bien no llega a un nivel tan generoso, nos ayuda a rememorar buenos momentos, y por qué no, a disfrutar de este disco hasta el final.

En Homework vimos a un Daft Punk dando sus primeras señales de vida, mostrando instantáneamente su capacidad en canciones que se volvieron imprescindibles como “Around the World”, o “Da Funk”. En Discovery llegaron a un nivel de sofisticación y elegancia sorprendente, deslumbrando a propios y extraños (hay momentos donde prácticamente es una adaptación de la música clásica, a música electrónica). En esta tercera entrega nos recuerdan que solo son humanos, y como tal, no siempre se puede alcanzar lo más alto. Pese a ello, estamos ante una obra donde vemos cómo ha evolucionado su sonido desde el principio, que si bien en esta ocasión pecó de simpleza, no pierde calidad. Las buenas ideas y ejecuciones siguen presentes, y podemos presumirlas como sello de la casa.

En la escena de la música electrónica, Daft Punk no tiene la violencia de The Prodigy (pero demuestra que puede ser casi tan fuerte), no tiene el estilo tradicional de mezclar de los Chemical Brothers (pero sí una instrumentación y un sello propios), son tan bailables como Groove Armada, o Basemente Jaxx, y mejor instrumentados que Fatboy Slim. En términos generales y sin temor a equivocarme, se han hecho un nombre propio en el género.

El Gato Gordo

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[Total: 3 Average: 3.3]

Korn – Take a Look in the Mirror (2003)

Puntaje del Disco: 6

  1. Right Now: 8
  2. Break Some Off: 6
  3. Counting On Me: 6
  4. Here It Comes Again: 7
  5. Deep Inside: 5
  6. Did My Time: 8
  7. Everything I’ve Known: 7
  8. Play Me: 8
  9. Alive: 8
  10. Let’s Do This Now: 5
  11. I’m Done: 4
  12. Y’All Want A Single: 8
  13. When Will This End: 4

“Es el peor disco que hemos hecho”, dijo sin vueltas Brian “Head” Welch, guitarrista de KoRn, unos años después de la salida de Take a Look in the Mirror, su sexto álbum de estudio. Una opinión debatible, pero se entiende si tenemos en cuenta que Head se fue de la banda después de la publicación de este trabajo y no participó en los aún peores See You on the Otherside o Untitled.

En cualquier caso, las prisas, falta de inspiración y el hastío interno del grupo se notan y mucho en este disco “de manual”, compuesto y grabado a las apuradas durante la gira del Ozzfest. El álbum anterior, Untouchables, había demorado dos años y costado 4 millones de dólares, sin lograr las ventas esperadas y dejando a la banda endeudada. Así, Take a Look in the Mirror suena a un trabajo hecho por obligación para pagar las cuentas.

El disco nos presenta riffs de lo menos inspirados (nótese la similitud entre el puente de “Did my time” y la intro de “Everything that I’ve known”, que para colmo están secuenciados uno después del otro), letras que siguen los moldes típicos de Jonathan Davis (“todo está mal, todos me odian, estoy deprimido y furioso”) y una interpretación vocal desganada. Si en los primeros discos de Korn Davis hacía creíbles sus letras, era porque sus guturales gruñidos e inquietantes susurros no dejaban margen para la duda. Acá, es simplemente un hombre de 32 años, multimillonario, con esposa e hijos, intentando hacer creer que sigue sufriendo porque le hacían bullying en la secundaria.

Flaco favor le hace al disco estar producido por el propio Davis, quien se limita a seguir la fórmula KoRn a pie juntillas, comprimiendo los instrumentos de su otrora furiosa banda en un Pro-Tools estéril. Todo suena forzado, intentando recuperar elementos de un pasado glorioso ya extinto. ¿A Untouchables le faltaron las tradicionales gaitas de discos anteriores? Listo, ponemos una breve intro de gaitas en “Let’s do this now”. ¿En “Life is peachy” y “Follow The Leader” tuvimos colaboraciones con raperos? Listo, ponemos a Nas a rapear encima de una base en la más pura vena Korn. ¿Nos piden que volvamos al sonido del primer disco? Listo, reciclamos “Alive”, una canción de 1993 que no llegó a incluirse en el álbum debut. ¿La moda es renegar de las discográficas y la industria musical en general? Listo, hacemos un single pegadizo con un video en el que destrozamos una disquería. Y así podríamos seguir… Cada movimiento en Take a Look in the Mirror trasluce una demagogia berreta y una falta de ideas inquietante.

Apenas sobreviven un puñado de canciones decentes (“Right Now”, “Did my time”, “Alive”, “Let’s do this now”) aunque ninguna memorable. Lo más interesante del disco, sin dudas, es su cuidado booklet, repleto de memorabilia y fotos de los comienzos del grupo. Imposible dejar de interpretarlo como una señal. Apenas una década después de su revolucionaria irrupción en la escena, Korn veía su estrella de gloria apagarse y no podían evitar sentirse nostálgicos. Triste pero cierto.

Camilo Alves

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[Total: 3 Average: 3.3]

Peter Gabriel – So (1986)


Puntaje del Disco: 9

  1. Red Rain8,5
  2. Sledgehammer9,5
  3. Don’t Give Up: 8
  4. That Voice Again: 9
  5. In Your Eyes: 9
  6. Mercy Street: 8,5
  7. Big Time: 8,5
  8. We Do What We’re Told (Milgram’s 37): 7,5
  9. This Is the Picture (Excellent Birds): 8

Desde su desprendimiento de Genesis, Peter Gabriel supo diseñar una carrera solista convincente e innovadora, siendo uno de los pioneros en la fusión del rock con todo tipo de música étnicas de culturas diversas.

Tras haberse rehusado a darle nombre a sus primeros cuatro álbumes, los cuales se llamaron todos Peter Gabriel (acompañados del número por su orden de salida I, II, III, IV) usando distintas portadas donde su cara se encontraba tapada o parcialmente oscurecida de alguna forma, se vio obligado a colocarle nombre a sus siguientes incursiones y decidió utilizar una serie de palabras de dos letras, el primero de ellos sería So de 1986.

Grabado en su lujosa casa de campo en 1985, Ashcombe House, en el sur de las islas británicas, contaría con “Sledgehammer” como principal carta de presentación, tanto el tema alegre y pegadizo como su avanzado video para la época seducieron al público de inmediato. Sin embargo Gabriel, que se encontraba en uno de sus momentos de gracia, tendría otras cartas potenciales para captar la atención de todos en este variado trabajo como “Red Rain”, “That Voice Again”, “Big Time”  y “Mercy Street“.

So es considerado uno de los trabajos más fuertes de toda la década del ochenta y de los más importantes en la trayectoria del artista británico. Accesible y enfocada a la vez, masivo pero con ambiciones artísticas y letras inteligentes al mismo tiempo, un disco que dejaría un estatus de icónico y hoy en día, tres décadas después, continúa siendo recordado y referencia.

F.V.

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[Total: 3 Average: 4.3]

Kasabian – 48:13 (2014)

Puntaje del Disco: 7

  1. (shiva):
  2. bumblebeee: 8
  3. stevie: 7,5
  4. (mortis): –
  5. doomsday: 6
  6. treat: 6,5
  7. glass: 5,5
  8. explodes7,5
  9. (levitation)5
  10. clouds: 7
  11. eez-eh: 8
  12. bow7
  13. s.p.s7

El declive de Kasabian comienza aqui. Venían atravesando los primeros años de su carrera convincentemente, renovándose, enriqueciendo sus propuestas y sorprendiendo disco tras disco, hasta que llegó el turno de 48:13 (2014), donde la magia comenzó paulatinamente a perderse.

48:13 el título elegido por los de Leicester, es la duración total del disco, con canciones que se acercan a un Indie directo, bailable y electrónico de sus primeros trabajos que al rock alternativo y experimental que habían incorporado como propio desde West Ryder Pauper Lunatic Asylum y ratificado en Velociraptor! Una decisión reprochable teniendo en cuenta el producto final dejando en claro que esta vez no tenían demasiado que decir.

Si bien no deja de ser un buen disco y de poseer temas disfrutables como “bumblebeee”, “explodes” o “eez-eh”, estos no serían más que una anécdota en cualquiera de sus anteriores álbumes. Para colmo de males su siguiente y más reciente placa For Crying Out Loud no logra levantar cabeza y la pendiente en la carrera de una banda que supo ser confiable como Kasabian, continuaría acentuándose.

F.V.

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[Total: 2 Average: 3]

The 1975 – The 1975 (2014)

Puntaje del Disco: 7

  1. The 1975: 9
  2. The City: 7
  3. M.O.N.E.Y: 6
  4. Chocolate: 8
  5. Sex: 8
  6. Talk!: 5
  7. An encounter: 6
  8. Heart Out: 8
  9. Settle Down: 9
  10. Robbers: 7
  11. Girls: 8
  12. 12: 6
  13. She way Out: 8
  14. Menswear: 6
  15. Pressure: 7
  16. Is There Somebody Who Can Watch You: 7

Debo comenzar esta reseña admitiendo que estaba subestimando mucho el trabajo de estos chicos, ya que en realidad su música no es mala como yo pensaba. Sin embargo, creo que al mantenerme objetivo aún está lejos de ser un trabajo de una calidad aceptable, al menos desde mi sentido musical.

Su disco homónimo comienza con una ambientación muy bien producida, que me llevo a una atmosfera que me decía “agarrate bien que esto va a estar bueno”, lo cual hizo que inmediatamente mi percepción sobre su musicalidad cambiara por completo. Lamentablemente todo esto se fue en los primeros cinco segundos de la siguiente canción, ya que hace sentir totalmente fuera de contexto la ambientación que se utilizó brevemente.

Me gustaría resaltar como siempre los puntos buenos antes que los malos. Para empezar la producción del disco es impecable, en verdad para una banda que recién estrena su primera producción de larga duración me sorprende lo orgánico que llega a sonar todo, incluso los sintetizadores. La premisa que utilizan al momento de fundamentar su música es interesante, tomar como influencia central bandas de los setentas, ochentas y noventas para crear su música me pareció algo muy inteligente puesto que es algo que ya había funcionado antes. Al traerlo a generaciones más actuales ha funcionado de igual manera (ya que recibieron múltiples premios y nominaciones por este álbum).

La ejecución musical de The 1975  es decente, a pesar de que entre  bajo y guitarras no hacen la gran cosa, funciona de acuerdo a lo que sus canciones les están pidiendo. Pero debo mencionar que la manera de ejecutar los ritmos del baterista con ese increíble Groove y matiz perfecto que encaja como pieza de rompecabezas al resto de sonidos. Y la voz está muy bien articulada melódicamente dentro de cada pieza.

Bueno, dicho esto proseguiré con lo malo, ¿Cómo decirlo? Al menos en este punto de su carrera se nota que existía una gran inexperiencia al componer, lo cual sería totalmente justificable si no tuviesen tres o cuatro EP’s detrás que fundamentan una “evolución” como banda. Las canciones a pesar de ser pegajosas, melosas y si… pop, llegan a ser muy repetitivas, incluso llegan a repetirse muchas estructuras dentro del disco o tonalidades o arreglos con octavas y palm mute en la guitarra. Ya sé que mencione que todo esto funciona bien, pero si fuese un disco más corto con un poco más de variedad en los sonidos creo que podría ser considerablemente mejor. Canción a canción van haciendo que muevas la cabeza y el cuerpo al ritmo de la música, pero creo que es muy tedioso escuchar todo el disco completo por lo que ya mencione.

Se supone que al ser un material homónimo debería funcionar como una carta de presentación de sí mismos, por lo que no lleva un concepto en general y no tiene nada de malo, pero pretende que quien entienda las letras sepa qué clase de mensajes quiere llevar la banda a la sociedad. Pero la verdad es que en este sentido son una banda más con letras acerca de cualquier cosa que hace identificar a cualquier persona.

Dentro del disco hay dos ambientes más que a mi parecer son más que innecesarios, no conectan con nada y no tienen otro propósito más que el de hacer pensar al escucha “que bonitos sonidos hacen”.

Para finalizar me gustaría mencionar que The 1975 no me parecen una mala banda en lo absoluto. Si tuviesen un poco más de ingenio yo mismo sería un fan muy aguerrido, pero esa falta de chispa y autenticidad al querer copiar canciones que ya han sido un éxito me hace entrar un poco en conflicto con que la música que hacen suene bien. Sin embargo, estoy hablando de su primer etapa y al menos lograron captar mi atención para seguir escuchando su música y solo espero que mejoren y logren conseguir su propia esencia sin ser tan repetitivos dentro de un mismo trabajo discográfico.

Jack In Blue

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