Archivo de la categoría: Bandas de Rock Internacional

The Smiths – Rank (1988)

Puntaje del Disco: 7,5

  1. The Queen Is Dead: 8
  2. Panic: 7
  3. Vicar in a Tutu: 7
  4. Ask: 7.5
  5. His Latest Flame/Rusholme Ruffians: 7
  6. The Boy with the Thorn in His Side: 8
  7. Rubber Ring/What She Said: 6,5
  8. Is It Really So Strange?: 7
  9. Cemetry Gates: 7,5
  10. London: 8
  11. I Know It’s Over: 8,5
  12. The Draize Train: 7
  13. Still Ill: 7,5
  14. Bigmouth Strikes Again: 9

Una banda que marco época como The Smiths merecía un directo dentro de su corta pero rica discografía y Rank, lanzado en 1988 pero grabada dos años antes en el «National Ballroom» de Londres cumple a medias con su cometido de reflejar la grandeza de los británicos.

Para muchos de legión de seguidores Rank es lo más cercano de una performance en vivo de Morrissey, Johnny Marr y compañía. Los catorce temas seleccionados por el propio cantante (dejaría afuera «I Want the One I Can’t Have», «There Is a Light That Never Goes Out», «Frankly, Mr. Shankly», «Never Had No One Ever», «Meat Is Murder» y «How Soon Is Now?»), formaban parte de una obligación contractual con su disquera, mientras en algunos casos se beneficiaron bastante por su versión en directo (“Bigmouth Strikes Again”, “I Know It’s Over”), otras mermaron un poco en su calidad con respecto a la original (“Cemetry Gates”, “Panic”).

El concierto se dio en el marco de los últimos meses de vida activa de la banda, cuando The Smiths interpretaba en modo rock-star al estilo The Rolling Stones, en bastantes pasajes queda claro que Morrissey estaba más preocupado por el show que por cantar bien (en especial si se lo pone en contraste con el brillante Live At The Earl’s Court de mediados del 2000).

Se podría concluir que Rank tiene sus momentos y no está mal, es esencial para toda colección de fanáticos, pero no logra reflejar la grandeza de un grupo distinto que cambiaría la historia del rock, abriendo la ventana a toda una nueva generación de bandas que buscaron sonidos alejados del mainstream a partir de la década de los noventa.

F.V.

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[Total: 2 Average: 4]

Focus – Moving Waves (1971)

Puntaje del Disco: 8

  1. Hocus Pocus: 9,5
  2. Le Clochard (Bread): 8
  3. Janis: 7
  4. Moving Waves: 7,5
  5. Focus II: 6,5
  6. Eruption: 8

En los Países Bajos se desarrolló una movida valiosa de bandas de rock y pop especialmente a finales de la década del sesenta y principios de los setenta y sin dudas de este grupo la más popular a nivel internacional fue la banda de rock progresivo, Focus.

Formada en Amsterdam en 1969 por cuatro músicos con formación musical clásica: el tecladista y flautista Thijs van Leer, el guitarrista Jan Akkerman, el bajista Martin Dresden y el batero Hans Cleuver. Su primer trabajo principalmente instrumental, Focus Plays Focus (1970), tuvo un éxito moderado, y llevó a Akkerman a tomar decisiones drásticas como el cambio de formación convocando a dos antiguos compañeros como Cyril Havermans en bajo y Pierre van der Linden en batería para la grabación del aclamado Moving Waves (título internacional) o Focus II.

El resultado fue un disco mucho más logrado tanto en lo musical como en lo técnico, logrando colarse entre los primeros lugares del difícil ranking inglés, gracias a su perspicaz combinación de Hard Rock, cambios de ritmo, excelentes solos de Akkerman, adaptaciones clásicas fusionadas con jazz y sobre todo por la inclusión del himno máximo del conjunto el sencillo “Hocus Pocus”, tema por el cual ganaron su popularidad mundial y se convirtió en todo un clásico instrumental. «La canción nació durante una zapada. El guitarrista tocó un buen riff, hubo un corte por parte de la batería y salió la melodía. El resto lo compuse en muy poco tiempo», contaría van Leer después de una entrevista reciente. «Eruption» es otro de los celebrados de Moving Waves, una pieza progresiva que rememora a Crimnson o Yes de 23 minutos de duración, que en resumen es una gran improvisación perfectamente ejecutada con momentos cercanos a la música clásica, al blues con excelentes solos de guitarra y de batería.

Moving Waves y “Hocus Pocus” cambió la vida de estos holandeses que pasaron de tocar en conciertos íntimos en Amsterdam a grandes estadios en Inglaterra y Estados Unidos, situación que disfrutaron por un período demasiado corto, hasta comienzos de 1976 con la lamentable salida de Akkerman para abocarse a su carrera solista y la magia pareció llegar al fin.

F.V.

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[Total: 2 Average: 4.5]

Ramones – Too Tough to Die (1984)

Puntaje del Disco: 7

  1. Mama’s Boy: 8
  2. I’m Not Afraid Of Life: 7,5
  3. Too Tough To Die: 6
  4. Durango 95:
  5. Wart Hog: 7,5
  6. Danger Zone: 5
  7. Chasing The Night: 6
  8. Howling At The Moon (Sha-La-La): 7
  9. Daytime Dilemma (Dangers Of Love): 8,5
  10. Planet Earth 1988: 8
  11. Humankind: 5
  12. Endless Vacation: 5
  13. No Go: 4

A mediados de la década de los ochenta vería la luz el octavo álbum de la banda punk rock neoyorkina, Ramones. Para este disco habrían varios cambios en lo que concierne a la banda, el primero es la expulsión final del baterista Marky Ramone debido a sus problemas con el alcohol, y lo que sería el primer álbum de Richie Ramone a cargo de la batería. Y como dato no menos importante, vuelve a producirles un disco el antiguo batería y productor de grupo Tommy Ramone.

Para el nuevo disco la banda tomaría un giro totalmente más pesado dejando atrás el punk rock clásico del grupo y las canciones pop melódicas de Joey. Inclinandose por el Hardcore-Punk y el Heavy Metal que estaban en pleno auge en esos momentos, aún así pueden apreciarse algunos destellos melódicos que aún convivían en la banda. Algo de esto se había visto en el disco anterior que tenía más presencia de riffs y protagonismo de Johnny en guitarra, pero que aquí termina de desarrollarse. La nueva inclusión de Richie le aporta solos más densos y pesados de batería al disco. Es quizá el álbum con más protagonismo compositivo del bajista y principal compositor de la banda Dee Dee Ramone, que compuso 9 de las 13 canciones y cantó en dos de ellas.

El disco abre con la pesada «Mama’s Boy» que quizás lo más flojo sea el estribillo porque por lo demás es buena y diferente a lo que la banda nos tenía acostumbrado. El segundo track es otra canción pesada «I’m Not Afraid Of Life» con aires oscuros al estílo Misfits, que cuenta con una letra algo existencialista por parte de Dee Dee. Luego continua «Too Tough To Die» que Dee Dee abre con su particular conteo, a partir de esta Joey comienza cantar con su característica voz melódica, canción que concibo como una de las más flojas del disco. A esta le sigue «Durango 95» una instrumental repetitiva de menos de un minuto, siendo lo instrumental poco común en la banda. De manera inesperada aparece «Wart Hog» una canción hardcore-punk y una de las dos que canta el bajista, de la letra mucho no se puede decir más que es una burla misántropa de la sociedad y el mundo en que vivimos, un tema que puede agradarte o puede parecerte totalmente repulsivo no tiene términos medios. Lo que si se puede destacar es la velocidad en que rapea cada palabra Dee Dee. «Danger Zone» es casi lo mismo que la anterior pero esta vez el Joey el que se encarga de cantar y rapear entre palabras alguna partes, una de las más flojas claramente del disco porque ni la letra ayuda a levantarle algunos puntos. Con la batería de Richie arranca «Chasing The Night» con una letra resacosa y sonidos que parecieran salidos de una consola, esta muestra un poco de mejora que las últimas pero aún así no termina de convencer. La siguiente «Howling At The Moon (Sha-La-La)» reafirma el sonido de la anterior que parece salido de una consola family, con una letra más positiva del bajista, demostrando sus estados atemporales y la bipolaridad que sufría Dee Dee. En la popera «Daytime Dilemma (Dangers Of Love)» se ve una evolución lírica de Joey que alguna vez demostró en «Here Today, Gone Tomorrow» que cuenta la vida y la historia de amor de una joven, al estílo Morrissey, una muy buena canción en la que también pueden escucharse fugazmente algunos teclados, definitivamente una de las mejores del álbum sino la mejor. El décimo track «Planet Earth 1988» con un riff repetitivo hasta el coro y un estribillo triste, contiene una de las mejores letras a mi parecer del disco y de la banda en general y esto como buen punto. Concientizando de las catástrofes que ocurren en el mundo. La siguiente con un ambiente más denso «Humankind» y un estribillo que no está a la altura, es similar en letra a la anterior pero a un nivel más bajo, critíca a las acciones de la humanidad. Volvemos a un estilo similar a la pista 5, la segunda cantada por Dee Dee que no supera los dos minutos, con estilo nuevamente hardcore, y varios cambios de ritmo, la letra extremadamente negativa y oscura pero sin mucho que decir también, los tempos de la canción son buenos pero no fueron acompañados por una buena letra y la voz rasgoza y descuidada de Dee Dee terminan de liquidar al tema. Se cierra el disco con «No Go» con ritmos de rockabilly y un Joey imitando la voz de Elvis, pero esto no alcanza para salvar a la canción que se repite por tres minutos y la letra deja mucho que desear.

Un disco algo bueno por una nueva propuesta musical que en algunos casos funciona, pero que en otros también es bastante irregular de la banda, que no lograba reivindicarse con un nuevo estilo en una nueva década en que ya los teclados y sintetizadores habían terminado de hacer desaparecer al punk.

Johnny Prz.

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[Total: 1 Average: 4]

Grand Funk Railroad – Phoenix (1972)

Puntaje del Disco: 7

  1. Flight of the Phoenix: 7
  2. Trying to Get Away: 7,5
  3. Someone: 7
  4. She Got to Move Me: 6,5
  5. Rain Keeps Fallin’: 8
  6. I Just Gotta Know: 6,5
  7. So You Won’t Have to Die: 8
  8. Freedom Is for Children: 7
  9. Gotta Find Me a Better Day: 7
  10. Rock ‘N Roll Soul: 8

Para la grabación de su sexto disco de estudio, Phoenix (1972), Grand Funk Railroad experimentaría un montón de cambios. En primer lugar, despidieron a su clásico y fundacional productor y manager Terry Knight, pasando la producción a manos del propio grupo e incorporarían un cuarto componente el tecladista Craig Frost quien rompería con la tradición del trío Grand Funk de guitarra, bajo y batería.

Bajo su propia tutela el grupo se las arregló para madurar en cuanto a lo musical, con un sonido variado como nunca antes, trataron de bajar un cambio de su hard rock entre frenético y rudimentario con baladas, blues calmo y temas fuertes en lo melódico. En temas como “Rain Keeps Fallin’”, “So You Won’t Have to Die” y “Rock ‘N Roll Soul” se puede ver la mejor faceta de un conjunto por primera vez sin brújula, por las suyas y que no tenía demasiada idea que hacer.

Los conflictos legales posteriores con Knight por el derecho a la utilización del nombre provocaron un período de descanso en la labor de la banda derivando en el acortamiento del nombre para sus futuros lanzamientos a tan solo Grand Funk.

F.V.

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[Total: 2 Average: 4.5]

Metronomy – Summer 08 (2016)

Puntaje del Disco: 8

  1. Back Together: 8,5
  2. Miami Logic: 8
  3. Old Skool: 8
  4. 16 Beat: 6,5
  5. Hang Me out to Dry: 8,5
  6. Mick Slow: 8
  7. My House: 7
  8. Night Owl: 8,5
  9. Love’s Not an Obstacle: 7,5
  10. Summer Jam: 6

Joseph Mount, líder y cerebro de la banda inglesa Metronomy, siempre hizo lo que se le dio la gana sonando fascinante sin seguir las conveniencias ni modas, y su quinto trabajo, Summer 08 (2016), no sería la excepción.

El álbum es una retrospectiva de su carrera haciendo foco en su despegue, Nights Out (muchos lo han calificado como su continuación), sin dejar de lado los sonidos de sus siguientes y elogiados trabajos como The English Riviera y Love Letters.

Elegantes guitarras, lineas de bajos y sintetizadores demuestran el pico de madurez que atravesaba la banda en especial en temas explosivos como “Back Together”, “Old Skool”, “Night Owl”, “Mick Slow” y “Hang Me out to Dry” en dueto con la estrella pop sueca Robyn.

Acerca de su reminiscencia a Nights Out, Mount lo plantearía de la siguiente forma: “Nights Out fue la primera introducción a Metronomy para mucha gente, para la gente que estaba interesada. Ese álbum es muy significativo porque fue el primero, con el que verdaderamente empezó mi carrera. Todo lo que ha ocurrido entre ese lanzamiento y ahora, empezó con ese álbum. Por eso siempre ha sido muy importante para mí, y me gusta muchísimo. Sentía que era un buen momento para demostrar lo mucho que significa para mí y lo ligado que aún me siento a ese sonido.”

F.V.

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[Total: 1 Average: 5]

Beastie Boys – The Mix-Up (2007)

Puntaje del Disco: 6,5

  1. B for My Name: 5
  2. 14th St. Break: 6
  3. Suco de Tangerina: 6
  4. The Gala Event: 7
  5. Electric Worm: 6
  6. Freaky Hijiki: 7
  7. Off the Grid: 8
  8. The Rat Cage: 6,5
  9. The Melee: 6,5
  10. Dramastically Different: 6
  11. The Cousin of Death: 7,5
  12. The Kangaroo Rat: 6,5

Incomprensible aventura (teniendo en cuenta sus antecedentes y por ser uno de los referentes del hip hop desde sus comienzos) plantean los Beastie Boys en su séptimo disco de estudio, The Mix-Up (2007). Un álbum enteramente instrumental, con una producción superlativa que incluye toques de jazz, funk, música ambient y experimental, pero que puede llegar a desconcertar a sus seguidores de siempre.

A pesar de este cambio de impronta los Beasties suenan cómodos y acertados, sin ser algo revolucionario ni mucho menos, su fusión de sonidos con teclados frescos, increíble bajo y ritmos relajados les permitieron hacerse acreedores hasta de un premio Grammy en la categoría mejor trabajo de pop instrumental.

The Mix-Up es una experiencia personal y única para la banda de Nueva York, demuestran que pueden abandonar su clásico hip hop para abrazar sonidos más sofisticados, que por momentos (no en su totalidad) generan resultados reconfortantes y reveladores.

F.V.

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[Total: 1 Average: 3]

Karen O & Danger Mouse – Lux Prima (2019)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. Lux Prima: 9,5
  2. Ministry: 9
  3. Turn the Light: 8
  4. Woman: 8
  5. Redeemer: 8
  6. Drown: 8
  7. Leopard’s Tongue: 7,5
  8. Reveries: 7
  9. Nox Lumina: 8,5

Una de las más gratas sorpresas de estos últimos meses. Lux Prima es un disco que lanzaron en conjunto, de manera colaborativa, Karen O (la cantante de Yeah Yeah Yeahs) y el productor Danger Mouse.

Combinando la excelente voz de Karen y también sus dotes compositivos, junto con el excelente trabajo de Danger Mouse como productor, lograron hacer de Lux Prima un álbum bastante balanceado, que suena por momentos oscuro y espacial así como Funk con ritmos más movidos.

Lo mejor del disco está al principio, primero con la homónima “Lux Prima”,una especie de suite de más de 9 minutos de duración que nunca aburre en sus diferentes secciones. El uso de sintetizadores, el sonido de bajo y la melodía de Karen son impecables. La sucede “Ministry”, la segunda mejor en el álbum, con su onda espacial y con el bajo que me recuerda a Radiohead.

Luego tenemos una seguidilla de temas que son bastante decentes, en los cuales abordan más el Funk, en canciones como “Turn the Light”. Sin embargo, resultan un tanto simples comparados con los anteriores, y por eso de un nivel inferior. Hasta que cierran con “Nox Lumina”, la segunda canción más larga del álbum, que sigue la onda de “Lux Prima”, aunque de una manera menos impresionante.

El resultado que logran en general es muy bueno, prácticamente no hay puntos flojos. Por eso, es un trabajo recomendable que tranquilamente podría haber aspirado a ser catalogado como uno de los mejores del año. 

Persy

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[Total: 2 Average: 4.5]

Taj Mahal – Giant Step / De Ole Folks at Home (1969)

Puntaje del Disco: 8

Giant Step:

  1. Ain’t Gwine Whistle Dixie No More:
  2. Take a Giant Step: 8
  3. Give Your Woman What She Wants: 7
  4. Good Morning Little Schoolgirl: 8
  5. You’re Gonna Need Somebody on Your Bond: 8
  6. Six Days on the Road: 8,5
  7. Farther on Down the Road (You Will Accompany Me): 7,5
  8. Keep Your Hands Off Her: 7,5
  9. Bacon Fat: 8

De Ole Folks at Home:

  1. Linin’ Track: 8
  2. Country Blues No. 1: 7,5
  3. Wild Ox Moan: 7
  4. Light Rain Blues: 7,5
  5. Little Soulful Tune: 6
  6. Candy Man: 8
  7. Cluck Old Hen: 8
  8. Colored Aristocracy: 7
  9. Blind Boy Rag: 6
  10. Stagger Lee: 9
  11. Cajun Tune: 5
  12. Fishin’ Blues: 8
  13. Annie’s Lover: 8

Tras sus grandes trabajos iniciales como Taj Mahal y The Natch’l Blues (1968), el versátil blusero Taj Mahal continuaría en ascenso y participaría a fines de aquel año de la reunion musical que derivó en un concierto, disco y película: The Rolling Stones Rock and Roll Circus, junto a John Lennon, Eric Clapton, Yoko Ono y los propios Stones, entre otros.

Al año siguiente lejos de bajar el perfil Taj grabaría un ambicioso álbum doble, por un lado eléctrico Giant Step y en otro acústico y rural De Ole Folks at Home, en donde el artista pudo exponer su estilo particular de blues en versiones con su propio sello de temas como “Six Days on the Road”, “Good Morning Little Schoolgirl”, “You’re Gonna Need Somebody on Your Bond”, “Stagger Lee”, “Candy Man” y donde también enriquició temas tradicionales como “Cluck Old Hen”, “Annie’s Lover”.

Con Giant Step/De Ole Folks at Home Taj Mahal comenzó a construir su reputación como un auténtico bluesman moderno, ganando el aprecio de muchos colaboradores musicales, ubicándose como punto de referencia dentro de su amplio catálogo.

F.V.

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[Total: 1 Average: 5]

Kid Rock – Devil Without a Cause (1998)

Puntaje del Disco: 8

  1. Bawitdaba: 8
  2. Cowboy: 9
  3. Devil Without a Cause: 8
  4. I Am the Bullgod: 8.5
  5. Roving Gangster (Rollin’): 7
  6. Wasting Time: 8
  7. Welcome 2 the Party (Ode 2 the Old School): 8
  8. I Got One for Ya’: 7
  9. Somebody’s Gotta Feel This: 8
  10. Fist of Rage: 7,5
  11. Only God Knows Why: 6,5
  12. Fuck Off: 8,5
  13. Where U at Rock: 8
  14. Black Chick, White Guy: 7

Para los mayores de treinta años Kid Rock era sinónimo de buena onda y todo lo que estaba bien a fines de los noventa, ese niño que cantaba rock con sombrero de vaquero y terminando su adolescencia se escapó de su Detroit natal para conquistar el mundo comenzó a “pegarla” realmente gracias a su lanzamiento más fuerte y recordado a la fecha Devil Without a Cause (1998).

El álbum muestra todas las facetas que Kid podía ofrecer por aquel entonces, que no se encontraba centrado en el country como en la actualidad, una combinación de hip hop con hard rock que supo contener temas pesados como “Bawitdaba”, momentos country rock sureño en “Cowboy “, otros funky como “Wasting Time” y por momentos rap junto a otro oriundo de Detroit, Eminem, en “Fuck Off”.

Gracias a sus presentaciones y a sus habituales difusiones en MTV logró un creciente interés en el disco y para verano de 1999 Kid Rock se encontraba en la cima de su carrera,a pesar de esto su estrella se iría desvaneciendo con los años hasta que reorientaría su carrera y su pasión por la música country lo llevaría de nuevo a ser noticia gracias a Born Free más de diez años después en 2010.

F.V.

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[Total: 50 Average: 1.1]

Abbey Road: El paseo fúnebre de los Dioses del Rock

El cuarteto de Liverpool no solo es música sino también, mercadeo. Y me expreso en tiempo presente, puesto que el grupo no ha muerto. Puede no gustarnos su estilo o la simple enunciación de su nombre, traer a la mente mágicos, orgásmicos recuerdos; lo innegable es que su leyenda nunca nos será del todo indiferente. Su sonido e imagen muy bien trabajados siguen siendo icónicos en la actualidad y un punto de referencia para entender ciertas sutilezas marqueteras, manipuladoras y diabólicas, si me inclino al paroxismo.

Pero aquí trataré de ser moderado y no llegar al punto de argumentar la existencia de reptilianos y especímenes parecidos. Para ello trataré de sintetizar mi marco teórico en música e imagen, aún más, me centraré en Abbey Road, y perdón si por ahí me desvío del buen camino, será por la admiración que le tengo a la banda, aun así, no quiero que mi sendero sea abierto en polisemia, como sucede con el objeto de mi atención: la naturaleza de un disco genial y controversial.

Las cuatro personalidades fueron muy bien trabajadas desde que entraron fuerte al mercado serio: un poeta, un bohemio, un chico bonito y uno, espiritual. El paquete completo fraccionado en cuatro temperamentos distintivos sí que tuvo una gran receptibilidad en el público adolescente de aquel entonces, así que a despojarse de las chamarras rockeras y el peinado rebelde, con harta gomina a lo James Dean, que todos supermalosos pueden pegar en los burdeles alemanes y está muy bien como experiencia de vida, pero no romperá esquemas a nivel mundial si lo que quieren es triunfar. Y así lo hicieron, porque sí que fantaseaban con el triunfo, y la estrategia funcionó y ya aterrizaban en Estados Unidos muy desde lo alto, ante los gritos y desmayos de las niñas bien.

Pero la banda tenía que crecer, y el cuarteto soñaba con inmortalidad; poseían genio y la loca musa alucinada en ambrosía rockera y aliñada en flor de loto e inspirada en la poética incentivada por humos cannabicos les bendecía. Innegable es el hecho de que los Beatles evolucionaron en un mundo globalizante que mudaba y mudaba a mil por hora. Así Abbey Road nos muestra una complejidad y una madurez en la cúspide del genio. El zénit al cual se ha llegado luego de coronar altísimas crestas, algo así como el Himalaya de la inmortalidad, una escalada maldita, empinada y vertiginosa que te mide hasta donde te da el aliento. Así, percibimos en este álbum variedad de géneros que no se niegan entre sí, diversidad que se mece entre la dureza y la ternura de sonido y letra.

Veamos; Come Together como tema de apertura ha sido muy bien carburado para empujar al escucha a contonear el cuerpo como si fuera un loco Coca-Cola. La voz de Lennon avasalla al tomar el control, pareciera que él dirigiera a los instrumentos que le rodean en torno al compás que marca el taconear de sus zapatos, una voz que nos remite a una fuerte personalidad, la cual poco a poco se va suavizando a medida que la canción llega a termina. Si uno cierra los ojos, se escucha tranquilidad y relax. Los punteos de guitarra junto a los sonidos de los platillos surten efecto y dan paso a la siguiente balada por demás memorable.

Harrison es otro show. Sumergido en espiritualidad, ha trasladado el concepto del yin-yang, la complementariedad amorosa, a la armonía de una canción por demás romántica y existencial. Something nos deleita al tocar las fibras del sentimiento humano. Atrás, Ringo demuestra el don celebratorio de su batería mientras que las notas de la guitarra parecieran elevarnos más allá de la piel, hacia sentidos superiores. Ojalá el amor sensual fuera así de sencillo; por lo menos nos queda esta hermosa canción para así creerlo y sentirlo.

En Oh! Darling se siente la confluencia del baile de salón cogido de la mano con el rock pesado. Una amistad peligrosa que puede ocasionar problemas mayores. Imagino a las niñas, todas muy formalitas, con las faldas de pliegues anchos, zapaticos de charol, anteojos de carey y largos escarpines, despojándose de sus moños a lo vintage, soltándose el pelo para rocanrolear las cabezas de un lado a otro, a más no poder, ante la sorpresa de sus padres. Las estúpidas formalidades quebradas por la rebeldía de la música. Percibo que este tema nos anuncia lo que vendrá más adelante, siete minutos y cuarentaisiete segundos de orgásmica experiencia:

Shes So Heavy se abre paso sin tapujos desde un inicio. El tema es largo y nos demuestra el carácter progresivo de la banda; si se tiene un buen lubricante a la mano, es recomendable gozar de sus beneficios porque la música embiste de una manera despiadada, sin compasión alguna y hay que gozar de su accionar sin remilgos ni pucheros en aras de una comunión total. El hacerlo nos ocasionará una malsana dependencia que sin embargo nos hará sentir poderosos. Ya si sobrevivimos de tal violación cerebral contranatura – que nos despierta con su halo de magia del sopor de la rutina diaria -, podremos satisfacernos con el siguiente lado del disco.

Heres Come the Sun es como un retozar después del amor. La tranquilidad lumínica del sol en un día de playa o en cualquier parte del universo en donde haya paz, algo así como una suave resaca luego de una juvenil noche de fiesta. Esta pieza musical nos remonta a un remanso celebratorio en el que logran confluir la lúdica mística inglesa haciendo empalme galante con el talento de la música en su raíz inocente e infantil de arrullo. Harrison despliega su talento al invitarnos a jugar a orillas de la fantasía con sencillos estribillos que nos transportarán a un paraíso multicolor. Sin duda, con esta canción dan ganas de pasear por Londres dando de saltitos sobre un pie ante la maravilla de su verde paisaje en aromas de primavera o gozarla como música de fondo al invitar a dormir a los niños después de las buenas noches, el cuento fantástico nocturno, el beso en la frente y el cerrar un mágico libro con carita feliz de complacencia.

En You Never Give Me Your Money McCartney muda de una lenta balada que comienza tierna con unos acordes de piano y malabares vocálicos hacia un altoparlante de voz mucho más grave junto a unos corillos que la unen en triada excepcional con la celebración melancólica de Golden Slumbers haciéndole un guiño de complicidad a Carry That Weight para que resalten las voces de los cuatro genios que nos brindaron todo su amor para complacencia de nuestro oído ante tanta música bastarda actual, como lugar de refugio en tiempos difíciles y apocalípticos.

Pero la situación no queda aquí. La sutileza de tan complejo disco de estudio nos inspira a analizar tan controversial portada. El arte del mensaje sublime y cifrado invita a opinar al respecto. Muchos ya lo han hecho y se ha creado un hermosísimo y espeluznante mito: la muerte prematura de Paul cuando la banda ya mostraba excepcionalidades, lo cual era peligroso, pues constituiría una gran baja a todo el trabajo invertido en encumbrarse en la cima de la gloria, así que se tenía que buscar un sosias. Pero también se abría la posibilidad de jugar con la ambigüedad del mito. Entonces se dejaron pistas regadas que surtieron muchos efectos a posteriori. Quizá el que yo opine sobre ello -muchísimos años después de acontecidos los hechos-, ya estaba premeditado. Mientras existieran fanáticos, la banda nunca iba a morir. Los mensajes sublimes aseguraban inmortalidad.

Hablando de portadas, la experiencia del Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band  ya nos sugería, como un leve susurro al oído, un funeral muy pop en estilo collage, y la mano del fúnebre pastor religioso se elevaba encima de la cabeza de McCartney y al voltear el disco, el perfil del cantante era muy distinto a los de sus compañeros vestidos cual militares psicodélicos; él nos daba las espaldas como siguiendo un camino opuesto a la vida ¿Acaso de verdad había muerto el hermoso joven en la plenitud de una exitosa carrera? La idea estremece hasta al más escéptico y nos pone la piel de gallina. El que se lucre con esa tragedia nos sugiere un hecho macabro.

Visitar el estudio de Abbey Road hoy por hoy se constituye en un punto turístico moderno de carácter pop. El estudio mudó a este nombre por los réditos que el mito suscita; las superestrellas del rock & pop se pueden jactar el haber pisado sus instalaciones; la fotografía armoniosa en donde los cuatro cruzan el paso de cebra hasta ahora se analiza ¿Qué sorprende en esta composición visual? Cierta semiótica de la imagen nos susurra que hay detalles escondidos que sugieren un paseo fúnebre que se abre paso en una calle demasiado transitada. Paul está descalzo, él ha muerto y ha dejado las posesiones materiales, aunque lleve un cigarrillo en la mano equivocada; adelante va Lennon de blanco, es el sacerdote que oficia el entierro, Ringo le sigue de negro, es el cortejo que llora en luto la muerte del músico y compañero, y cierra el paseo Harrison, vestido de sencilla mezclilla, es el jardinero del panteón que lanzará los terrones sobre el ataúd en despedida de una vida que de muy joven ya se apagó.

¿Será cierta tal interpretación? Los Beatles argumentan que McCartney aquel día llegó con sandalias y que simplemente las dejó por allí tiradas para la foto, que solo había tres vestidos de diseñador y que Harrison fue el que se quedó con su ropa de a diario; que la foto salió en pocas tomas y que querían liberarse rápido de tal pesada responsabilidad, así que el director artístico seleccionó a la más armoniosa. La portada salió sin texto alguno que anunciara el nombre del grupo ¡Total, eran los Beatles! Los dioses del rock y su último álbum de estudio, el más vendido hasta la fecha.

Hasta aquí, qué puedo decir yo ¿Qué si Paul está vivo? Pues no lo sé y nunca lo sabré. Me pregunto (igual que muchos) si se puede también falsear el talento. Paul McCartney, o el sosias que le suplanta, continuó una gran carrera con excelentísimas composiciones en un estilo muy original. Si existió un suplantador, este sí que es muy talentoso porque cumplió su función de una manera muy profesional, como para quitarse el sombrero, en honor a la verdad.

Verdad o mentira, los involucrados en la producción del disco no deberían hacerse a los escuetos al respecto. Aunque pensándolo bien, el misterio ayuda a que el mito crezca. No creo que los mensajes escondidos estén regados por ahí por mera casualidad. Han sido diseñados con una finalidad, se proyectaron a futuro, al igual que la manzanita o la lengua de sus majestades, rebelde y lamiéndose hacia afuera, o el prisma psicodélico de los hongos alucinógenos de Cambridge ¿Quién se iba imaginar que semejante recurso iba a marcar escuela?

Ahora escucho escéptico que tal o cual cantante ha mandado mensajes subliminales a los adolescentes. Que si se escucha al revés, muy lentamente, tal disco, sutilmente ya este ha lanzado un mensaje en signo de pertenencia hacia una secta, que responde a un objetivo de control mental. Los padres de familia se ruborizan, se alborotan, se sorprenden ante tal aberración ¡Qué los masones! ¡Qué los templarios! ¡Qué los sistemas de poder! Sentado sobre mi sillón, despliego una sonrisa irónica ante internet. Se nota que no conocen a los Beatles, pienso entre mí. Entonces activo un playlist y le doy click a Heres Come the Sun mientras corrijo estos escritos. Bamboleo la cabeza de un lado a otro, creo que las estrategias sutiles del mercado surtieron efectos en mí: adoro más y más a los Beatles.

Jesús Humberto Santivañez Valle

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Drenge – Undertow (2015)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. Introduction:
  2. Running Wild: 9
  3. Never Awake: 8
  4. We Can Do What We Want: 9
  5. Favourite Son: 8
  6. The Snake: 8,5
  7. Side By Side: 8,5
  8. The Woods: 9
  9. Undertow: 8
  10. Standing in the Cold: 7,5
  11. Have You Forgotten My Name?: 7

Tras su excelente debut en 2013, los hermanos Loveless debían pasar la prueba de fuego de toda banda revelación inglesa que es su segundo trabajo, para consagrarse o quedarse en el olvido y vaya que lo hicieron con Undertow (2015), en el cual Drenge se expandiría a agregar una tercera pata como miembro estable de la banda, el bajista Rob Graham.

Además de esta novedad para terminar de solidificar su sonido de guitarras distorsionadas y batería contrataron como productor a Ross Orton (productor de Arctic Monkeys, Jarvis Cocker, entre otros). El resultado es un trabajo que no abandona su frescura, la pesadez y las reminiscencias grunge de su debut (“Running Wild” o “The Snake”) pero que a su vez cuenta con composiciones más elaboradas y mejores arreglos como por ejemplo en una de las favoritas “The Woods”. A su vez, la desordenada y frenética “We Can Do What We Want” tampoco puede quedar fuera de las menciones especiales del álbum.

Drenge es una banda joven que todavía que tiene mucho aún por mostrar para poder consolidarse, y que por el momento avanza a pasos acelerados dándole a sus oyentes lo mejor del rock alternativo de guitarras actual superando las fronteros de su país de origen.

F.V.

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[Total: 1 Average: 4]

Lil Wayne – Tha Carter (2004)

Puntaje del Disco: 7

  1. Walk In: 7
  2. Go D.J.: 7
  3. This Is the Carter: 6,5
  4. BM J.R.: 8
  5. On the Block #1 (skit):
  6. I Miss My Dawgs: 7
  7. We Don’t: 6
  8. On My Own: 7
  9. Tha Heat: 7
  10. Cash Money Millionaires: 6
  11. Inside: 6
  12. Bring It Back: 8,5
  13. Who Wanna: 7
  14. On the Block #2 (skit):
  15. Get Down: 8,5
  16. Snitch: 7,5
  17. Hoes: 7,5
  18. Only Way: 8
  19. Earthquake: 5
  20. Ain’t That a Bitch: 7
  21. Walk Out: 6

Lil Wayne es sin dudas una de las figuras más singulares (no solo por su baja estatura) del universo del hip hop estadounidense de los últimos años. Y el primero de su saga Tha Carter (2004), fue el título por el cual comenzó a adquirir verdadera notoriedad y a influir a distintos artistas de las nuevas generaciones.

Criado por su madre cocinera en la ciudad sureña de Nueva Orleans, Dwayne Michael Carter Jr., tuvo una carrera por demás prematura y escribió su primera canción con tan solo ocho años de edad, a los pocos años el pequeño Carter fue fichado por el sello Cash Money Records y conocería a su mentor el rapero Birdman, a los catorce dejaría sus estudios definitivamente y comenzó a participar en diversos proyectos de la disquera.

Si bien su debut solista data de 1999 bajo el título Tha Block Is Hot, sería gracias a su participación en el tema «Soldier» de Destiny’s Child y a su cuarto disco solista, Tha Carter, que comenzaría a hacerse conocer por el gran público. En un nivel parejo en general algunos clásicos instantáneos como los sencillos “Bring It Back” a dúo con Mannie Fresh y “Get Down” junto a Birdman logran captar mayor atención.

El proyecto Tha Carter generó cuatro secuelas a la fecha Tha Carter II (2005), Tha Carter III (2008), Tha Carter IV (2011) y Tha Carter V (2018), algunos de los cuales forman parte de la historia grande del hip hop norteamericano.

F.V.

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