Archivo de la categoría: Digresiones Musicales

Sólo salva el amor entre los labios

La solitude est très belle…
quand on a près de soi quelqu’un à qui le dire.
Gustavo Adolfo Bécquer

Mirar de frente la melancolía
sin temer un sorbo de oscuridad
es el anhelo de los hombres sabios
que han adoptado errantes la apatía
y han encumbrado su alma en soledad.

Es del hombre culto la voluntad
tener por una vez la valentía
de entrar al sueño de los mil agravios
y salir vivo de tal tempestad.

Lograr extinguir todos sus resabios
el hombre inteligente desearía
pero lo detiene su vanidad.

Pensante el homosapiens su agonía
no vence con su mar de infinidad.

Sólo salva el amor entre los labios.

La belleza que porta infinidad
extingue cualquier suerte de agonía.

El menor vestigio de vanidad
excluir de su mente desearía
el hombre lleno de absurdos resabios.

Con altos honores de tempestad
sosiega una sonrisa los agravios,
asume su papel con valentía
y al hombre devuelve su voluntad.

No hay más cura para la soledad
ni más remedio para la apatía
que el encuentro de los amantes sabios
y un largo beso en plena oscuridad
sin razones de melancolía.

Kobda Rocha

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Dama Despedazadora

Tu nombre es una exclamación.
Tu padre es despedazador.
Eras una huérfana de Japón
Hasta que él te encontró,
Y te cuidó, y te enseñó.
Lo obedecés, ¿por amor o retribución?

Tus amigos son los héroes
Y tu padre es el villano.
Vos estás entre ambos bandos.
Honor o familia es tu lucha de cada día.
Pero, por mucho que lo intentes,
Nunca te decidís completamente.

Viniste a américa desde tu tierra natal
Para imponer control en la ciudad.
Pactaste con quienes odian a tu padre
Para salvar a todos de un desastre.
Todo fue un engaño para cumplir la voluntad familiar,
Pero es algo de lo que nadie jamás se iba a enterar.

Cuando tu padre apareció de vuelta,
Te enfrentaste a tu conciencia.
Viste el daño que era capaz de provocar.
Aunque te aterraba, lo seguiste igual.
Quería cobrarles a sus enemigos lo que le hicieron,
Y vos eras el instrumento para cumplir sus deseos.
Sus enemigos son tus amigos e hiciste un pacto de honor,
Así que vivieron para volver a ver la luz del sol.
Pero cuando tu padre se estuvo ahogando
Vos estuviste ahí para ayudarlo.

Durante la invasión dinosáurica,
Vos y tu padre observaban.
“¿Qué debemos hacer, amo?” Preguntaste.
“Esperar” Contestó.
“Que la oportunidad deseada se presente por sí sola”
Aunque anhelabas hacer algo,
Igual te quedaste esperando.

Después de la guerra, tu padre se hizo con el botín.
Toda esa tecnología mortal para cumplir un solo fin.
Con una máscara es bueno, con la otra siembra el terror
Mientras vos peleás por el bien, por el mal, por ninguno de los dos.
Metida en disputas internas, salvando ciudades o secuestrada,
Tenés muy claro que no estás segura de nada.
Aunque tu padre colonizara a todo el universo
Vos seguirías temiendo ponerte de acuerdo.

Ahora que tu padre se va lejos
Parece que se cumplió tu deseo,
Hasta que es emboscado
Y luego condenado en un juicio marciano.
De repente sos diferente.
Todo el mal que hizo te parece falso,
Como si un mal guión te hubiera desfigurado.
“Esto no es lo que yo quería” gritás.
Ya está. Elegiste y no hay vuelta atrás.
Ahora sos la dama despedazadora.

Motorik

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Cuando lo digo suena tonto

La hermenéutica es la fehaciente prueba de que el lenguaje no comunica. Lo digo así para ser drástico y severo (aunque, en realidad, es para sonar literario) pero la idea es más como ésta: la hermenéutica es la fehaciente prueba de que el lenguaje no es un medio tan eficiente para comunicar como creemos. Si comunicara un mensaje a la perfección, no habría necesidad de interpretarlo. Al existir la exégesis, significa que nuestro lenguaje tiene un margen de error. En otros tiempos, ese margen era aceptable, pero no más. Me explico:

Nuestros ancestros primitivos ―aquellos que eran más chimpancés que australopitecos― lanzaban piedras y palos para defenderse de alguna fiera. La evolución hizo su trabajo y, en vez de lanzarlos, afilaron las piedras y los palos para punzar a quien los amenazaba de muerte. Así, poco a poco, la evolución fue haciendo su chamba para desarrollar lanzas, hachas, espadas, guillotinas, catapultas, cañones, pistolas, bombas atómicas, A-H1N1, pero que al final siguen siendo, en esencia ―id est, en concepto―, una piedra y un palo lanzados contra el enemigo. PERO (sí, aquí viene la tesis), a pesar de seguirse desarrollando ―dígase ‘evolucionando’― ese método, hemos inventado otros modos de defensa más efectivos gracias a nuestro nivel de evolución tanto biológica como social. La manipulación en masa, el control mental con mensajes subliminales, el bullying psicológico, la adolescencia, la promesa de amor eterno, la corrupción de la ley, el terrorismo y el manual del guerrillero completito son algunos ejemplos de lo evolucionado que estamos en arte de la guerra. Incluso la guerra es una evolución del concepto ‘defensa’.

Otro ejemplo ―y conste que esto ya se ha dicho antes― es la evolución de ‘sexo’ a ‘amor’. Desde sexo, pasando por deseo, fetiches, kamasutras, pasión, romance, matrimonio y otras tantas más, se llega a la sustitución eficiente y evolucionada que es el amor. No es que el sexo deje de existir, ahí sigue por supuesto (tal vez no tan instintivo, pero ahí sigue en sendas formas desarrolladas y posmodernas), pero el amor lo ha superado.

La guerra y el amor, a pesar de lo viles que nos parezcan, son la fehaciente prueba de nuestra evolución. Son modos, conceptos y métodos a la altura de nuestro desarrollo histórico y cultural. Lo mismo resulta con el arte, la gastronomía, la ciencia, la política, la economía, et cetera. Tenemos formas evolucionadas de lo primitivo y tenemos medios sustitutivos más eficientes que los primeros.

El lenguaje ―quiero decir la lengua, los idiomas, o como quiera usted entenderlo mejor― es una forma primitiva de comunicación. Nuestros ancestros ardipitecos soltaban gruñidos arbitrarios; luego, eso evolucionó a lo onomatopéyico; más tarde, se convencionalizó en las primeras lenguas; y, de ahí, ha evolucionado en tantos idiomas como existen ahora. Pero no hay un medio que lo sustituya con mayor eficiencia. Pues aun el lenguaje de señas, el método Braille, clave morse y hasta el código binario son evoluciones del mismo lenguaje. Pero, insisto, no hay un método de comunicación que merezca nuestra evolución. ¿No es tiempo ya de sustituir el lenguaje con algo más eficiente? Tal vez quienes promueven la telepatía no estén tan deschavetados ni los intercambios de consciencia que nos parecen tan fumados sean locuras ni tampoco la propuesta del silencio sea incoherente.

Ya habrá velado usted el detalle de la eficiencia a que me refiero. Nuestro lenguaje no es lo suficientemente eficiente para comunicar, puesto que, en principio, da pie a la duda, a la pregunta, a la contraargumentación y, sobre todo, a la interpretación. Por eso, repito, la hermenéutica es la fehaciente prueba de que el lenguaje no está a la altura de la evolución humana.

Para más elucubraciones en torno al tema, se puede pensar en la variedad de idiomas. ¿No es ésa ya una primera discrepancia? Si el lenguaje fuese tan acertado, sólo habría uno, ¿o no? …También hay que tomar en cuenta la ambigüedad; si el lenguaje fuese tan preciso, no daría cabida a malos entendidos, ¿o sí?

¿Comprende usted ahora? La hermenéutica es la fehaciente prueba de que el lenguaje es corruptible a merced del orador. Y ésa, querido escritor, es la oportunidad que tiene el ser humano para inventarse la literatura.

Kobda Rocha

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Lo´ Pibitos “En espiral” 48:19

Hace un tiempo mi chico me “presentó” a Lo´ Pipitos.
Hoy, dándole forma a mi futuro libro los decidí escuchar de fondo…
mientras escribía…
De fondo? no pude….
En el minuto 4: 00, mi libro pasó a segundo plano
y me colgué con los tambores.
y con ese saxo final…

Luego una frase me habló…
¿quien soy, que es lo que quiero?
decían varias voces a la vez.
y esa pregunta, me voló la peluca…
No sé cuántas veces nos preguntamos realmente esto.
Heráclito decía (y Mercedes Sosa repetía..)
Todo cambia o lo que es lo mismo
Todo se mueve o
Nadie se baña dos veces en mismo río.
Por lo tanto, tal vez, esa pregunta la tendría que vivir formulandola.

Pero por suerte anda corriendo el rumor que lo pibitos se activan con amor!!!
y no se ustedes pero a mi, cuando escucho algún disco me da por hacer otras cosas…
Así que me fui al patio y me tiré al sol.
Lápiz y papel en mano y me puse a pensar.
Que buen momento!!!
y como se disfrutan los pequeños placeres de la vida.
Pequeños, pero inmensos.
Porque te hacen sentir que vale la pena estar vivo!!!!

En el minuto 27 ya estaba bailando
y cantaba Vive la vida con intensidad al son de la rumba.
Dar es dar, dar es dar
Veamos amor donde no veamos amor…
Elevate una vez más!!!
y así tan fácil
nos llevaron a la década del 80
Así como así, así porque si…
Y ya está!
o casi ya está!
porque dicen que le falta OUTRO.
pero si, ya está…
y la verdad que estos pibitos se re pasaron y alto disco se mandaron…
yo no sé ustedes, pero yo…
mientras escucho un disco también hago otras cosas
(Así que si quieren «hacer otras cosas», este se los re recomiendo)
y se ilustra así…

Coca y Bonjour
Natalia Balul (profesora de Filosofía y escritora)

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Cualidades para un campeón

I cannot breathe, let me be free from myself.
Delilah

De los cuatro ingredientes que conforman la consciencia humana, uno siempre tiene habilidades para desarrollar una más que las otras. No es que uno no pueda entrenarse en todas ellas ―de hecho, eso es lo conveniente―, sino que algo innato siempre está allí marcándonos cuál nos va a regir desde el inicio. Muchas veces, aunque trabajemos en los otros aspectos, esa parte de nosotros se sobrepone a todo lo demás.

El cuerpo, por ejemplo, es una cosa que parece fácil desarrollar, sólo te vas al gimnasio y comes bien. ¡Listo, ya está! Es fácil, claro, para quien está destinado a ello, pero para el resto resulta sumo difícil. En algunas personas, se refleja como pereza o falta de disciplina; en otras, se traduce como desinterés o desánimo; algunas veces, parece que uno simplemente es enfermizo y, con el asma, pos cómo; en otras ocasiones, no hay tiempo o dinero; en fin, son interminables las razones por las cuales hay gente que no se dedica al desarrollo de su cuerpo. Incluso hay quien se inventa tonterías como intelecto contra fuerza bruta, la pluma es más poderosa que la espada, la mente domina el cuerpo, lo fuerte no te hace valiente o alimenta tu alma y no tu cuerpo. Pero quien sí tiene las dotes para deportista, el don de las artes marciales y la capacidad que requiere la gimnasia no opina lo mismo. La fuerza no es bruta; ser fuerte sí te hace valiente (en cierta medida); el cuerpo y el alma sí pueden estar en comunión, tal como el corazón y la mente.

Lo mismo que con el cuerpo sucede con el corazón, la mente y el alma. Uno ―seamos sinceros― ya viene predeterminado con el potencial para una más que para las otras. Si yo tuviera cuerpo, sería actor porno o fisicoculturista. Si tuviera alma, no estaría escribiendo esto. Si tuviera corazón, alguien ya me habría dado un premio o me hubieran invitado a cenar un molito verde. Si tuviera mente, lo sabría.

Y aquí estás, tratando de desarrollar las cuatro al mismo tiempo, a ver si descubres cuál es la tuya, aunque muy muy en el fondo sabes que eres un ciudadano promedio, un hombre común, un tipo sin talento, un borrego impotente, un cegatón incompetente, una cabeza más en las estadísticas de masas, uno del censo, eres pequeño.

Kobda Rocha

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Luz al instante

Vos sos el sol, mi sol,
despacio también podes ser la luna,
mi luna..

Pero hoy, que está tan gris,
no me robes un color,
Dame uno diferente todos los días…
Así, de ti, saldrá la luz…

tan solo así seras feliz.

Estoy entusiasmada con tu corazón,
todos los días así,
toda mi vida te pediría que le des luz al instante.

Porque estoy iluminada con tu sencillez.

Solo quiero sentir la enseñanza que dá tu amor
Hoy te amo ya, y ya es mañana.

No veo la razón de seguir viviendo si tu amor…
Todo dura un instante para toda la vida.
Y yo solo quiero estar entre tu piel.

Nada hará mi mundo cambiar mientras tu piel este rondándome….

Cuídame…
y cuida las bestias y a las flores que te habitan.
Y la marea vendrá y me quitará
y yo no te olvidare y tal vez,
si tu ser estalla
el carozo cante
partiendo al durazno que al río cayo…

que bella poesía que tiene este flaco
y se ilustra así…
agradeciendo siempre agradeciendo….

Coca y Bonjour
Natalia Balul (profesora de Filosofía y escritora)

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Mis nuevos ojos

Apuesto la visión de mi Quijote
contra la vista de tu Super Man
Juan José Lavaniegos

 

Yo era Supermán. Todo lo podía, ¡todo!, en cualquier lugar, a cualquier hora, en desiguales condiciones. No importaba qué o contra quién, mi victoria era una obligación autoimpuesta. Mi cuerpo resistía los golpes y las enfermedades por igual; era un hombre de acero, o de adamantio indestructible. Podía vencer a una horda de gigantes ogros con unos cuantos movimientos, no habría necesitado ni lanza ni escudero para lograrlo. Mi vista láser destruía a cualquiera: me era dificultoso ver con claridad, todo era siempre borroso y necesitaba usar lentes casi todo el tiempo pero, si quería deshacerme de alguien, bastaba con quitarme los lentes y lanzarle la más intimidante de mis miradas y, ¡listo!, el tipo agachaba la cabeza, daba media vuelta y se retiraba cobarde y subyugado.

Un día, alguien me dijo que para ser el perfecto Übermensch sólo me faltaba tener una visión del cien por ciento. Así que busqué al más idóneo de los individuos, al más capaz de los doctores, y le pedí que me arreglara ese pequeño defectillo. Hasta entonces, yo no conocía mi kriptonita: la anestesia. No estaba dormido, pero tampoco estaba completamente despierto; en realidad, estaba como hipnotizado: consciente pero inhabilitado para actuar libremente. Vi cómo el doctor tomó un cucharón para helado, me sujetó los párpados con unas pinzas de tendedero y me sacó los ojos (eso ya no lo vi, pero sí lo sentí… aun con la anestesia).

Cuando por fin pude abrir los ojos nuevamente, el mundo ya no estaba ahí donde yo lo había dejado. Me habían cambiado de universo. Aquí ya no era Supermán, ya no era omnipotente. Cualquier cosa podía (y puede) matarme en cualquier lugar, a cualquier hora, y aun en las condiciones más igualitarias. Desde ese momento, todo se convirtió en una amenaza de muerte: un asalto exasperado, un vecino desquiciado tal vez enloquecido por la jornada laboral, un conductor alcoholizado, un cártel michoacano, un temblor con magnitud de 8.5, un coctel de camarones caducado. En fin, el superhéroe expiró.

Empero, mis nuevos ojos lo ven todo con claridad; y esa claridad es maravillosa. Veo el sol salir cada mañana como si fuera su obligación mantenernos vivos. Veo el color del pavimento y veo el tinte de los cielos. Lo veo todo claramente. Veo la sonrisa de una madre cuando su hijo saca diez en matemáticas. Veo a un perro callejero mover la cola cuando algún extraño lo acaricia. Y veo mi propio rostro, humano, agradecido con el doctor que me hizo ver el mundo con claridad.

Cada vez que cuento mi historia, nadie me la cree. Dicen que es una coincidencia, que es algo fortuito, que sólo estoy literaturizando mi propia vida. Dicen que yo era un adolescente y que por eso me sentía súper poderoso e invencible, y que después sólo maduré y crecí como hacen todos. Dicen que el doctor sólo llevó a cabo una pequeña cirugía oftalmológica para arreglar mi astigmatismo, y dicen que una cosa no tiene nada qué ver con la otra. Pero es verdad. Es real.

Hoy lo escribo aquí (como un cuento más) porque, de todos modos, ni la ciencia ni la opinión popular me van a creer jamás que así sucedió.

Kobda Rocha

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Hasta que la muerte nos separe

La música siempre ha sido mi válvula de escape. Cuando estoy triste, oscurecido por los estragos del mundo y sus desazones, un buen Jazz siempre logra dibujarme una sonrisa en el alma; a veces hasta termino bailando como niño, sin saber los pasos pero con un ánimo inquebrantable. Cuando estoy iracundo, molesto, enojado con o sin razón alguna, brincar y gritar al ritmo del Metal siempre me desahoga; entre guturales y manotazos, sacó toda la furia acumulada por la jornada laboral y el estrés citadino. Cuando estoy aburrido, el Dubstep o la Clásica siempre despiertan mi atención; con tanto cambio rítmico inesperado, ¿quién podría aburrirse de escuchar la creación de la creación de dios?

La música siempre me ha acompañado a lo largo de mi vida, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la opulencia y en la pobreza, incluso en la sabiduría y en la ignorancia. Cuando murió mi abuelo, nada ni nadie pudo hacerme sentir mejor más que escuchar su música vieja de Bolero y Danzón. Cuando me casé, la selección de canciones fue importantísima: el Waltz para nuestro baile, la canción de serenata que canté con el Mariachi, el Soundtrack de nuestra luna de miel. Cuando estoy enfermo, la música me alivia. Cuando estoy contento, el estéreo siempre sabe qué canciones no tocar. La música está en mis borracheras, en mis viajes en autobús, en mis días de flojera y hasta en la oficina (bajito y sin que el jefe se dé cuenta).

La música es mi única salvación de este mundo infame. La música logra transportarme a otros universos, sublima mi espíritu, me completa. Cerrar los ojos y subir el volumen es lo único que se necesita para hacer desaparecer todos los males de la consciencia. Tal vez el mundo no necesita ciencia, filosofía ni política; tal vez lo único que la humanidad necesita para dar el siguiente paso evolutivo es aprender a escuchar la música de la misma forma en que dios escucha nuestras plegarias: sin responder, sólo cerrando los ojos, subiendo el volumen y disfrutando de tan bellas combinaciones sonoras. Tal vez, y sólo tal vez, la música debería estar en el nivel más básico de la pirámide de Maslow. Quizás es la música esa cosa que queda después de la nada, es el delirio, es el amor, es la vida misma. Sólo la música es capaz de dar la vida a partir del vacío; la música es una madre amorosa que jamás abandonará a sus hijos por más sordos que estos se vuelvan.

Kobda Rocha

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Sobre cómo odiar a dios y otras blasfemias

God hates us all! You know it’s true.

God hates this place; he hates this race.

Kerry King

Odiar a Dios es fácil. Sólo hay que echar un vistazo a su creación, a su dogma, a su biografía, para convencerse de que no merece nuestro amor. Para odiar a dios, se debe comenzar escribiendo su nombre con minúscula. Para odiarlo bien, se debe creer que es macho, masculino, hombre pues. Para odiarlo de veras, hay que haberlo amado primero.

  1. Pensar que todo lo bueno en nuestra vida pasa gracias a él y no gracias a nosotros mismos es la forma más primitiva de esclavización. Como si nadie pudiera hacer el bien para sí mismo y forzosamente la mano de dios tuviera que venir a salvarnos de nosotros mismos.
  2. Pensar que nada de lo malo que pasa en nuestra vida es por su culpa sino por la nuestra es la forma más avanzada de capitalismo democrático. Recientemente, comenzaron a brotar campañas de “no usemos popotes porque matamos al planeta” para hacernos responsables ¡aun culpables! de la contaminación y señalarnos entre nosotros mismos, olvidando que si las empresas que los fabrican no los fabricaran entonces nadie los usaría (aunque quisieran; pues si no existen, no se usan… Lógica simple, ¿no creen?).
  3. Que él sea todo bueno y todo poderoso es un sinsentido bobo tan antiguo y tan criticado que está de más repetirlo aquí. Pero como nunca se sabe si ésta es la primera vez que alguien lo considera, mejor lo vamos a repasar nuevamente. Hay un viejo acertijo donde le piden a dios crear una piedra tan pesada que ni él la pueda levantar; si la crea, no es todopoderoso porque NO PUEDE levantar la piedra; y si no la crea, tampoco es todopoderoso porque NO PUEDE crear una piedra así. En cualquiera de ambos casos, se comprueba que no es omnipotencia. Lo mismo sucedería si le pidiésemos algo para probar su bondad. Dejaré el asunto en palabras de Antonio Plaza:

Si he de vivir en la desgracia,

¿entonces por qué murió por mi existencia?

Si no quiere o no puede hacerme gracia,

¿dónde está su bondad y omnipotencia?

 

  1. Si él es el padre de Jesús Cristo y su madre es María, pero al mismo tiempo dios y yisus son uno mismo… ¿Entonces fue incesto? ¿Entonces dios es un Edipo freudiano más?
  2. Pensar… No, No. Corrijo: Creer que él creó el cielo, la tierra y todas las cosas, es desmeritar a los artistas. Es lo mismo que adorar a las musas porque creyésemos que un humano no es capaz de tales maravillas. Es, entonces también, creer que uno mismo es un tarado retardado a quien la evolución no ha servido para nada.
  3. Creer que Adán y Eva fueron diseños planificados no arbitrarios de la organización divina y demás parafernalia es otra vez una calumnia contra Natura. Es negar la Biología, la Antropología, la Historia incluso, la Medicina, la Geología, la Geografía, hasta la Neurología y la Física Mecánica, por flexibilizar los límites de la razón… o del absurdo en todo caso.

Hay muchas otras razones por las cuales odiar a dios, mas lo dejaremos en seis para ironizar la situación con la oligofrenia del número de la bestia y mitos por el estilo. Además, hasta cierto punto parece inútil escribir (y leer) un texto que nos argumente el por qué odiar a dios, cuando en estos tiempos posmileniales posmodernos y otros pos ya todo el mundo lo odia… o al menos ya nadie lo ama. Eso, claro, sin mencionar el hecho de que odiarlo sería casi tan desatinado como amarlo. La era virtual de ninis sin quehacer nos ha enseñado una buena lección: dios no merece nuestro odio, él merece nuestra burla.

Eso sí. Quién sabe si alguien crea o descrea de dios, pero lo cierto es que los chistes abundan y las risas se escapan hasta del más dubitativo de los individuos. Tomemos nota de esto. Hay que reírse de dios porque la burla siempre minimiza al burlado, lo hace sentir mal, le quita el autoestima, lo vuelve inseguro, pequeño, se vuelve (sin importarnos la redundancia) la burla de todos. En cambio, el odio siempre es correspondido, el odio siempre conlleva una respuesta, el odio genera siempre un ataque de vuelta, el odiado siempre termina odiando también a su odiador. Y, bueno, ¿quién quiere tener a dios como enemigo? Es más factible sólo burlarse de él.

Así que, por un lado, quienes se burlan de dios sólo son débiles tontos e insignificantes, ¡cobardes! Por otro lado, los que de veras valen la pena somos esos otros que lo desafiamos y nos atrevemos a declararle la guerra a dios mismo. Levantemos, pues, nuestros pulgares por todos aquellos que odiamos a dios desmedidamente esperando que ojalá sí exista y nos odie también él a nosotros.

P.D.: Yo te odio mucho, dios… Ahora, espero el contraataque.

Kobda Rocha

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Humo

No sé si es por imitar a las películas de amor, pero estoy escuchando esa canción y mirando al infinito, mientras la brisa intenta provocar mi reacción. El humo del cigarro se mezcla con las nubes y pareciera crear su imagen. Mi mente en blanco no puede decir nada, atrapada en una ilusión que no puedo matar.

Incomprensible sensación de sentir alivio frente a una angustia que hiere más que a mis pulmones. Cierta me parece la calma, después de un par de buenas bocanadas de aire enviciado. Real o no, ensuciarme la respiración devuelve en mí un poco de aire para retomar el camino inexplorado.

La pena siempre tendrá nombre de mujer para un tonto pisciano como yo. Ni siquiera el más recóndito agujero del alma se compara con la soledad que deja un “Adiós” en el momento menos indicado. Las deudas parecen entonces no terminar de pagarse nunca. Y cada vez que algo pasa es la misma estupidez.

Relajarse a pensar es una mentira tan atroz como la de esbozar un “Te amo” sin sentirlo. Entonces no es el tiempo el que desgasta las relaciones, es la falta de atención, sumada a la estúpida seguridad de tirarse a chanta, descuidando un corazón que siempre estuvo allí, fiel y sumiso. Solo por necesidad.

Hay cosas que jamás deben decirse y en el fondo del cariño de aquellos ojos vidriosos es eso lo que más duele. Ver pasar la felicidad delante de mis ojos como si nada ocurriera. Ver y saber. Ver y no hacer. Ver y no poder hablar. Ver y dejar escapar.

David Rodríguez

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Nuestro primer amor

Después de escuchar hasta la saciedad las letras de los Hit Parades, es difícil permanecer ajena a los clichés más rancios del amor romántico en este modelo político-sensorial en el que vivimos.

Mari Luz Esteban

No existe tal cosa como el primer amor. Aceptar la idea de un primer amor significa abrir las patas a la posibilidad de un segundo, tercero, cuarto y quién sabe cuántos amores más. Existe el primer beso, el primer novio, el primer coito, el primer matrimonio, el primer falseo fariseo de un compañerismo entramado en complicidad sentimental, el primer no sé qué, pero no el primer amor. Que usted confunda eso que tuvo, creyendo que fue amor, no significa que realmente lo haya sido.

¿Qué es el amor? ¿Cuándo se utilizó el término por primera vez y con qué fin? ¿Qué es el amor platónico? ¿Es el amor un concepto basado en razonamientos profundos o solamente es un significado simple para un significante común? ¿Es amor eso que sienten las madres por sus hijos o lo que siente un patriota por su bandera? ¿El amor es un sentimiento o una idea? ¿Cuál es la diferencia entre un amante y un amador? ¿Existe algún sinónimo de amor?

Si usted no sabe qué cosa es el amor, es sencillo confundir cualquier cosa con amor. Si, incluso ahora, usted aún no entiende muy bien lo que es el amor, imagínese cuando sintió lo que usted cree que fue su primer amor. Cuando somos adolescentes y la tía nos paga doscientos pesos por bañar a su perro o lavar su camioneta, sentimos que somos ricos sólo porque jamás habíamos recibido ni necesitado dinero; al pasar el tiempo, y al crecer nuestra necesidad, notamos lo ingenuos y equivocados que estábamos al considerar un billete mediano como ‘mucho dinero’. Lo mismo pasa con el primer amor: no es amor, sólo es un ingenuo y equivocado sentir.

No hay amores primeros y segundos, tampoco hay amores más intensos que otros, porque amor sólo hay uno. ¿Quieres encontrar el amor? Primero debes saber qué es. ¿Cómo encontrarías un ‘topoto’ si no sabes qué es? (y conste que esto es una divagación filosófica que me estoy plagiando de alguien más).

Todo el mundo cree que quiere amor; si lo conocieran, tal vez ya no lo querrían. Todo el mundo cree que quiere amor; al no encontrarlo, se aferran a esa primera cosa que sintieron, y dicen el primer amor es el mejor o el primer amor nunca se olvida o amor verdadero sólo el primero. Hablar de un primer amor es tan estúpido como maravillarse por un clis de sol. Hablar de un primer amor es contribuir a la involución de la especie, es dar por muertos a tantos amantes verdaderos.

Es cierto, no existe tal cosa como el primer amor. Cuando sea de veras amor, (ya lo verás) querrás llamarlo de muchas maneras excepto ‘amor’, querrás que sea cualquier cosa excepto ‘amor’, estarás tan asqueado del amor pero tan enamorado de la persona amada que no habrá necesidad siquiera de nombrarlo.

Kobda Rocha

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Jugando con Divididos

A veces, soy de la que intentan remontar barriletes en la tempestad,
pero nada bueno puede salir de esto.
Me obstino, me tropiezo con mis piernas y lucho contra cíclopes de cristal.
Y voy de placard en placard.
Son esos días que le pido a mi vientito de Buenos Aires, que bien conoce mi pena,
Que se la lleve, pero en forma de verso,
(Por el bien de la comunidad,
ya que para cantar soy un perro.)
Y escucho de fondo una voz que me grita…
Despiértate nena…y así veras lo bueno y dulce que es amar…
Ya despiértate nena y así veras lo triste y dulce que es vivir,
Y así de apoco,
Después de tanto andar, caigo en mí.
Y veo que la pilcha no me queda tan mal.
Y es allí que te pregunto
¿Qué ves cuando me ves?
En realidad, poco me importa…
Porque sé, que hay días que apenas me conozco,
Que me siento como el arriero….
Pero aspiro a tener mi propio cielo,
Porque dicen que así todo será más fácil…
Yo no lo sé…
Por lo pronto me sigo preguntando
¿Que ves cuando me ves?
Porque hay días en los que ni yo me conozco,
Porque sé que a veces soy de las que intentan remontar barriletes en la tempestad.
Y tal vez algo bueno salga de esto.
por ahora solo canto falta envido y truco…
Chiste nacional…

Coca y Bonjour
Natalia Balul (profesora de Filosofía y escritora)

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