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Una luz en tu ventana

Algunas veces la vida resulta demasiado monótona, aburrida, llana; y el mundo a veces también se pasa de maldito y lastimero. Así que para todas esas veces necesitamos una válvula de escape, un pasatiempo distractor para liberar el estrés y poder continuar con los problemas, las deudas, el trabajo, las enfermedades y los malos ratos de nuestra existencia. Hay personas que se embriagan al punto del vómito, otras que practican deporte en extremo, unas que se entregan a las bellas artes, a alguna manualidad, coleccionismo, o cualquier otra frivolidad. Yo camino.

El ritmo acelerado de la urbe es desesperante, capaz de fatigar al espíritu más resistente ante los embates de la civilización industrializada. No nos permitimos el lujo de la lentitud, mucho menos de la quietud. Estar en un espacio público, alguna plaza concurrida por ejemplo, y detenerse completamente es una acción que nadie llevaría a cabo y, lo que es más, se calificaría de loco, tonto o molesto a cualquiera que así lo hiciera. Nadie gasta su tiempo libre sentado en el parque mirando el mismo árbol por horas. Todo lo que hacemos lo hemos obligado a tener una finalidad, una función o un provecho. Nadie trabaja si no se le paga; nadie ayuda a alguien si no recibe su ayuda primero; nadie sale a caminar sin rumbo, sin sentido, dirección ni destino.

Mis primeras caminatas fueron bastante cortas y casi a la fuerza: cuando mi papá se quedó sin trabajo, ya no pudo pagar el transporte escolar, así que, al terminar las clases, tenía que ir de la escuela a mi casa caminando. Algunas ocasiones mi trayecto se veía sazonado con ligeras desviaciones por calles desconocidas, aventura que me llenaba de adrenalina y asombro. Luego, ya siendo yo mayor de edad, comencé a caminar por puro placer, sólo para conocer la ciudad y sentirme parte del progreso arquitectónico de la economía nacional. Me gustaba caminar las colonias de gente adinerada e imaginar que algún día alguna de esas casas sería la mía. Poco a poco mis caminatas se hicieron cada vez más largas y lejanas; mientras caminaba, anochecía, y yo debía regresar a mi casa en plena oscuridad nocturna. Ahora prefiero caminar sólo de noche.

Mi madre siempre me ha incitado a terminar con estas caminatas, dice que la calle no es para una mujer, y menos para una joven como yo, y menos de noche. Pero la verdad es que al recorrer las calles también se conocen personas: locatarios, tenderos, comerciantes ambulantes, taxistas, los tragafuegos de los semáforos, los niños de la calle y, claro, mil perros vagabundos en cada paraje. Además, cuanto más lo practicas, más te acostumbras a ello y le pierdes el miedo por completo. Jamás me he sentido desprotegida, amenazada o insegura durante mis caminatas. Contrario a lo que piensa mi madre, nadie pone atención a un caminante noctámbulo… ni siquiera los maleantes.

De día, los humanos son los protagonistas del paisaje, relegando a la ciudad en sí a un segundo plano, una simple imagen de fondo, el mero escenario y nada más; en cambio, de noche, mientras todos duermen, es la ciudad la que se apodera del panorama: los topes, los baches, los muros, las casas, incluso los árboles tan artificiales en medio del camellón, los faros, los cables de luz, los autos estacionados, las banquetas, la pintura vieja, las rejas y portones, y hasta la basura tirada sobre el pavimento. De noche, la ciudad es bellísima, aunque no haya personas despiertas para apreciarla.

Hace un tiempo regresé a mi casa por una calle diferente a la acostumbrada, una calle que casi no recorro porque está de subida y siempre vuelvo algo cansada de mis caminatas a media noche. En esa calle, justo en la casa de la esquina, la luz de la ventana del segundo piso estaba encendida. Fue un suceso extrañísimo, ya que nunca antes había visto una luz encendida a las dos de la mañana. Tal vez aquello hubiese sido sepultado por la memoria de no ser porque desde entonces regreso por esa calle y siempre está la misma luz encendida. Tal vez, llegué a pensar, olvidan apagar el foco y por eso se queda encendida, pero una vez logré ver la silueta de un hombre caminando por el cuarto. Tal vez padece insomnio. Tal vez saldría a caminar conmigo si lo invitara. Tal vez debería hablar con él de día. Tal vez necesita un abrazo mío para poder conciliar el sueño. Tal vez… tal vez…

Me gusta caminar de noche, pasar por afuera de tu casa e imaginar que también es mi casa, que me esperas despierto y me recibes con un beso. No sé quién eres, extraño vecino mío, pero, si alguna vez apagas la luz de tu alcoba, sabré entonces que no me amas más.

Kobda Rocha

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Top cover artworks

Una frase muy común en literatura popular es No juzgar un libro por su portada, cuyo significado se ha metaforizado para hablar sobre cualquier cosa, por ejemplo para no evaluar un producto o establecimiento antes de probar sus servicios, incluso se utiliza para no prejuzgar el comportamiento de las personas guiándose por su apariencia física. Personalmente, he odiado dicha frase desde la primera vez que la escuché, en boca de un compañero de la escuela básica, recuerdo. ¿Qué no se supone que de la vista nace el amor? Eso es juzgar por el exterior ¿o no? Bueno, al menos en primera instancia. Estoy de acuerdo con que se debe profundizar en cada cosa y una vez que se conoce algo por fuera y por dentro, entonces sí se puede decidir si es bueno o malo, pero no entiendo por qué habría de anular la primera imagen. ¿No dicen que la primera impresión es la que cuenta? Si de primera vista un platillo no se me antoja porque se ve asqueroso, ¿por qué debo comérmelo: sólo porque no debo juzgarlo por su apariencia? Vaya, si hasta una mascota se elige porque nos parece “bonita”, es decir, agradable a la vista. Lo mismo con la ropa, con un automóvil, y hasta con los muebles de la casa. Todo se elige por cómo se ve. Claro, repito, también se toma en consideración la utilidad, el precio, la sustentabilidad, etcétera; sí, son muchas cosas involucradas, y entre ellas también está la primera vista. No digo que la imagen superficial sea lo más importante; sólo digo que no se le deje fuera al momento de juzgar al conjunto total de elementos que componen el artículo en cuestión. Una vez dicho lo anterior, me dispondré a juzgar algunos discos por sus portadas.

a) Antología Perdida de Luzbel. Ésta es una portada impactante, sobre todo para quien no ha recibido un impacto tan fuerte de ningún otro medio. Tendría yo alrededor de ocho años cuando encontré este disco entre los cachivaches del librero a mitad de la sala en la casa de algunos familiares míos. Nacido en una tradición religiosa severa, el ver un templo con una cara demónica y angelical (ambas al mismo tiempo) en lo alto del santuario, una mujer desnuda arrodillada ante ese ser hermoso y horrible; sin mencionar que en letras mayúsculas y claramente legibles está escrito el nombre de Luzbel (detalle que un niño a esa edad no sabe que es el nombre de la banda, sino que lo relaciona como un elemento integral de la portada en su conjunto). Mirar esta portada, sobre todo a temprana edad, es la primer blasfemia emprendida.

b) ¿Dónde jugarán las niñas? de Molotov. Una colegiala sexuada es ya un límite excedido. Entre lo moroso y lo intolerante, se prefiere conceptualizar la adolescencia como un período no sexual por excelencia. Por una parte, una joven estudiante no puede ser sensual ni sexual; por otra parte, un espectador cualquiera no debe sentirse atraído por la belleza ni por la sexualidad de una quinceañera. Todo lo cual, evidentemente, es una estupidez. Las personas a esas edades ya tienen noción fisiológica, sensitiva e ideal de todo lo que el desarrollo sexual significa. Privar a un adolescente de su sexualidad es privarlo de su libertad, de su ser, de su derecho a existir como ser humano completo. Además, forzar la propia percepción para ver o no ver a otra persona como atractiva es un crimen filosófico básico. Esto es: no se debe limitar la vista ni la percepción, el cuerpo instintivo será atraído por mera bestialidad; lo que nos civiliza en realidad es la moral y los principios (¡Cuidado! No se vaya a confundir con morosidad y prejuicios). En fin, todo esto sólo para decir que esta portada transgrede todas esas barrabasadas y lo muestra en brillante forma.

c) Debajo De Los Cielos Púrpura y Tristeza de Lucifer ambos de Transmetal. La contraposición de conceptos, el maniqueísmo bipolar, en resumidas palabras: el bien malvado y el mal bondadoso. Éstas son un par de portadas espléndidas que renuevan toda la concepción de los seres divinos, dos portadas que hablan por sí mismas y sólo hace falta echarles un vistazo para notar su grandeza.

d) El Día En Que Se Inventó La Muerte de Ultratumba. La pintura de Miguel Ángel retratando a San Jerónimo haciendo la traducción al latín de la Sancta Biblia. ¿Hace falta decir algo más?

Kobda Rocha

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Lujo y vanidad

El amor es un lujo, es decir, un elemento innecesario para la vida de cualquiera. El amor es un coctel de mantarraya: delicioso, único, muy costoso y difícil de conseguir. Por supuesto, una vez que alguien ha probado tal manjar, quisiera no dejar de comerlo, desearía desayunar, almorzar, comer, botanear, merendar y cenar siempre y todos los días coctel de mantarraya. El lujo, sobre todo cuando se tiene la capacidad socioeconómica para sufragarlo, se vuelve una adicción. Sin embargo, aunque hay personas que han hecho de los lujos una cotidianidad en su estilo de vida, en realidad es algo innecesario. Comer sí es una necesidad, pero sólo comer, satisfacer el hambre, no morir; eso se satisface con cualquier lata de poroto. (No quisiera atender directamente a la teoría de Maslow, aunque si eso funciona para entender mi punto, entonces no interpongo ninguna objeción en que se considere argumentativo en el refuerzo de esto que expongo.) Para explicarlo con un ejemplo más sencillo: la necesidad es dormir, donde sea, incluso en el suelo, pero dormir… el lujo es dormir en un bosque privado, en un castillo propio, en la alcoba principal, en una cama de oro con pieles de oso por cobijas. Sí, se necesitan lazos emocionales, pero esa necesidad se satisface con los amigos, la familia, los vecinos, la pareja, los hijos. El amor es un lujo que sólo algunos pocos pueden escotar. Se puede pasar toda una vida sin comer mantarraya y seguir siendo feliz, o también se puede comer mantarraya a diario sin que eso signifique ser más feliz que aquel que nunca la ha comido en su vida. Quien no puede costearse un coctel de mantarraya tendrá infinidad de argumentos para convencerse de que es aún mejor vivir sin comer mantarraya; quien sí puede financiarse un platillo así poseerá a su vez muchos argumentos para defender su estilo de vida. Ambos casos son válidos y valiosos; en cualquiera de ambos lados que nos encontremos, se puede llevar una vida feliz. El verdadero problema con los lujos son las personas que no tienen los recursos para llenarse de esos mismos lujos pero sueñas, desean, anhelan y viven esperando algún día, aunque sea por unos cuantos minutos, poder disfrutar de esos lujos tan inalcanzables. El problema es preparar un atún como si fuera mantarraya; servir sardina en la mesa y decir que a eso mismo sabe la mantarraya. El problema es que todo mundo persiga el amor y se engañen a sí mismos y a sus respectivas parejas de que eso es amor cuando sólo es sexo, afecto, cariño, querencia, aprecio, atracción, estima, amistad, o alguna lata de sardina similar a las anteriores. Lo correcto es comer sardina y disfrutarla por lo que es, estar consciente de su sabor y ser feliz con lo que se tiene al alcance. ¿Por qué soñar con comer mantarraya cuando jamás se podrá obtener? ¿Por qué perseguir el amor cuando ni siquiera se tiene idea de lo que es (como la mantarraya)? El amor sólo es un lujo… y amar es mera vanidad.

Kobda Rocha

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Espejos musicales

Hoy vestimos de negro, y no por luto sino por vergüenza… o, digamos, para ser reservados, por respeto, por decoro y por discreción. En la digresión de hoy mostraremos cinco espejos musicales claros e innegables. Cabe mencionar que los hemos llamado “espejos musicales” y no meramente plagios ni, mucho menos, sucias y viles copias. La diferencia radica en que un espejo musical no está “inspirado” en otra canción previa sino que por alguna casualidad suena igual que aquella. Es decir, que dos canciones suenen muy parecidas no siempre significa que alguien haya copiado la melodía de otra persona, pues a veces ni siquiera es posible que se hayan escuchado jamás porque ambas canciones se compusieron al mismo tiempo o porque ambos compositores están en una parte muy lejana del mundo apartados entre sí o porque la pieza que existió primero nunca fue tan famosa y popular como para haber llegado a los oídos del otro. En fin, cualquiera que sea la razón por la que estas canciones suenen muy similar, nosotros confiamos en los artistas, en los compositores (quienes han demostrado muchas veces tener creatividad y talento, por lo que sería ilógico pensar que se “robaron” una melodía), confiamos en las bandas, confiamos en el genio musical interno de cada uno y, por eso, no señalaremos ni criminalizaremos a nadie. No es nuestra intención ser jueces ni verdugos; simplemente, es nuestro interés entretenernos escuchando los siguientes espejos musicales.

  • La canción “Wisconsin Death Trip” del disco Wisconsin Death Trip, álbum debut de la banda Static X (1999) es prácticamente la misma canción que “Poder Latino” del disco Poder Latino de la banda argentina A. N. I. M. A. L. compuesta en 1998, un año antes que la de la banda californiana. Lo chistoso es que ambas canciones dan título a su respectivo álbum y lo aún más chistoso es que las dos son buenas… por supuesto, hasta que son comparadas.
  • En 1997, la banda mejicana Resorte lanza su álbum debut titulado República De Ciegos, el cual contiene la canción “Opina O Muere”, cuyo intro es ejecutando con un bajo bastante singular. Ese ritmo se mantiene a lo largo de la canción, pero con el puro intro ya es suficiente para notar que en el año 2000, en el disco Primitive, la banda medio brasileña y medio gringa Soulfly hizo un espejo musical en su canción “Boom”.
  • En el año 2000, Disturbed en su álbum debut titulado The Sickness produce una gran canción llamada “Numb”. Al mismo tiempo (aunque el disco fue lanzado en 2001, en los créditos se especifica que la grabación se realizó en el 2000), la banda mejicana Leprosy lanza su disco Devorando Sueños, en el cual aparece la canción “Resplandor Infame”. La base rítmica de esta canción es el exacto mismo ritmo que el del minuto 2:12 en la canción de los norteamericanos.
  • Auckland, Nueva Zelanda, 2010, The Naked And Famous lanza su primer disco Passive Me Aggressive You con un hit titulado “Young Blood”, poseedora de un ritmo vocal muy pegajosón y repetitivo. Ocho años antes (2002), en Suecia, In Flames lanza Reroute To Remain con una canción titulada “Free Fall”. El coro en la canción de los suecos (que aparece por primera vez al minuto y medio) suena justo como sonaría la de los desnudos famosos. 
  • El mismo año, 1994, en Israel y en Suecia, surgió al mismo tiempo la misma melodía. Por un lado, Orphaned Land en su disco Sahara con su canción “The Beloved’s Cry”. Por otro lado, Tiamat en su disco Wildhoney con su canción “Gaia”. Compárese, por ejemplo, las partes en que cantan lo siguiente:

1) My heart flies on her wings

Now I’m crying, the moon so red

Tomorrow shall be another hell

To the sun, the sky’s soul is fed

 

2) As water spins in circles twice

Spiders, snakes and little mice

Get twisted around and tumble down

When Nature calls, we all shall drown

Kobda Rocha

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Enedina y Misael

Desde la primera vez que lo vio, Enedina se enamoró de él. Sólo bastó un momento para quedar decidida a entregarle su vida entera pese a cualquier adversidad que se atravesase en su camino. Enedina se enamoró con ese amor adolescente que lo quiere todo y no puede nada. Si él la ignoraba, Enedina ocultaba su impaciencia hasta que él cambiaba de humor; si él la engañaba, Enedina lo perdonaba y le daba mil oportunidades más; si él la golpeaba, Enedina se culpaba a sí misma y se prometía ser mejor con él y para él. Enedina estaba dispuesta a abandonar su mundo, estaba dispuesta a ignorar la realidad sólo por estar con su amado.

Misael suele describir el suceso como amor a primer mirada. Ver sólo es percibir, en cambio, mirar es deleitarse; por eso, es mejor posar los ideales en la mirada y no sólo en la vista. Misael, hombre maduro, está enamorado de ella con ese amor adulto que soporta, que perdona y que planea. Si ella hace algún berrinche de niña consentida, Misael la consiente y satisface sus caprichos; si ella lo engaña, Misael la perdona y lo olvida; si ella no le ofrece un amor tan sublime como el suyo, Misael se conforma con lo poco y con lo malo. Misael sabe que todo cuanto hace y todo cuanto hará por el resto de su vida es y será por y para el bien de su amada.

Enedina y Misael son la pareja perfecta, están hechos la una para el otro: juntos, todo lo que se ha dicho sobre el amor finalmente cobraría sentido. Lástima que no se conozcan. Lástima que están enamorados de sendos patanes respectivamente. Lástima que el destino, el mundo y la crueldad de esta vida no los harán conocerse jamás. Lástima…

Kobda Rocha

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Cuentacuentos

La literatura tiene musicalidad (alguna literatura, no toda, aunque ciertamente sí la mejor). Como primer ejemplo está la poesía, la cual de facto tiene ritmo, métrica, color, motivo y otros tantos elementos propios de la música; de ahí podríamos mencionar la prosapoética y pronto nos referiríamos a la narrativa llana, o plena por mejor decir. Es cierto, aclaro y repito, no toda escritura prosística es musical, pero en efecto hay alguna literatura en demasía musical. Para prueba, sólo hay que echar una lectura al Concierto Barroco de Alejo Carpentier, Pedro Páramo de Juan Rulfo o los Cronopios Y Famas de Julio Cortázar. En fin, en posición interpolar a la musicalidad en la literatura se encuentra la literariedad en la música; esto es, en palabras simples, hay canciones que cuentan historias. Un fino escucha sabrá que la pura música, sin voz, ya cuenta una historia, la simple instrumentalización del arte imprime imágenes, sensaciones y palabras en quien la escucha; sin embargo, por ahora nos quedaremos con las historias que se cuentan líricamente. He aquí tres de las más cohesionadas entre estas dos bellas artes.

A) Él no lo mató de El Haragán. La historia es contada en primera persona donde el narrador es testigo presencial de lo sucedido. El anticipo literario surge desde la primera línea, previo a la sucesión de los hechos, en que el cantante dice “Se le hizo fácil… pero es que nada en la vida es fácil”, con esa simple sentencia ya nos está dando un golpe de sabiduría y emotividad, aun sin saber todavía de que se trata. Luego establece la situación, es decir, relata el asalto perpetrado por un joven de diecisiete años y cómo un policía en su intento por detener el asalto dispara contra el ladrón y lo asesina. Por supuesto, este cuento necrónico está embellecido con artificios poéticos constantes, por ejemplo: 1) el dinero que lleva el muchacho en sus manos representa su futuro, sus sueños, su porvenir, y al morir esos billetes se los lleva el viento igual que a su futuro, sus sueños y su porvenir; 2) el sonido delgado de una bala policiaca, casi parecido al de un cuete navideño, en este contexto y por lo que representa para el narrador suelta un estruendo casi atómico, como bala de cañón medieval; 3) en una sociedad con herencia histórica en que los policías son perezosos y ausentes siempre que se les necesita, que haya uno despierto, valiente, y dispuesto a actuar justo cuando el crimen es llevado a cabo es un acto de heroísmo digno de ser reconocido con un ascenso económico y una brillante medalla al valor, lo cual a su vez resulta ofensivo para una sociedad que tiene por pasado histórico una larga tradición de policías corruptos, codiciosos e inhumanos, asuntos ambos encontrados porque no se termina de discernir quién hizo mal, el ladrón o el policía, opinión que cualquiera dudaría y podría hasta defender cualquiera de ambos, dependiendo del acorde tonal que esté tocando la guitarra uno se posiciona del lado de uno u otro. Magnífica herramienta conjunta de literatura y música. Y como cereza en el pastel, el final anticipado desde el título de la canción: el policía no lo mató, fue la misma sociedad y el medio en el que se desarrolló, sus padres, sus amigos, la necesidad, sus ansias, o qué sé yo…

B) La mujer de León Chávez Teixeiro. En un omnisciente narrador, cuenta un día en la vida de una señora ama de casa: despertó, se vistió, preparó el desayuno, atendió a sus hijos, los llevó a la escuela, fue al mercado a comprar el mandado, llegó a su casa, casa rentada, barrió los pisos, tendió las camas, cocinó la comida, sirvió la comida para los niños, los atendió de nuevo, lavó la ropa, platicó con sus vecinas, planchó la ropa, zurció los trapos, vio entrar a su marido, le sirvió de comer, lo escuchó hablar del trabajo, lavó los trastes, tiró basura, durmió a los niños, atendió a su marido, y se dispuso nuevamente a dormir. No cuenta un día en la vida de una señora ama de casa, más bien cuenta la vida de una señora ama de casa en un día. Las figuras literarias permean toda la canción, dándole un tinte de belleza y horripilación simultánea; algunas de las mejores son las siguientes construcciones: gozar un suspiro, sentir ridícula la esperanza, palpar lo gris de su economía, jugar con su ternura, dormir sus males. Y al otro día lo mismo, y lo mismo al siguiente, y al siguiente. “Se va la vida, se va al ahujero, como la mugre en el lavadero.”

C) Las soldaderas de Cecilia Rascón. La Revolución Mexicana la hicieron las mujeres. Una guerra civil presenciada a través de los ojos de una niña escondida en las faldas de su madre. Balas, polvo, muerte, honor, y raza. Todo a la distancia de una memoria lejana, anciana, sobreviviente. Una niña que vio la guerra de cerca, tan cerca como estaba de su madre, una guerra que no se vivió en manos de hombres sino en brazos de mujeres; una mujer entre mujeres al centro de una guerra nacional. Si se quiere comprender una revolución de tal magnitud hay que empatizar con una visión tan exacta como la de esta canción. Realidad, belleza, música y poética naturalista, realista y hasta inintencionada. Simplemente una chulada!!

Kobda Rocha

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La furia de mi gente

La furia contra el mundo (entendiendo al mundo como un sistema establecido por el régimen emperador de los fragmentos de humanidad afortunada) es una opinión compartida por prácticamente todo ser humano nacido en un hogar sin dinero, sin poder y sin título. La ausencia de dinero no es el paupérrimo andar de la miseria sino una suficiencia cuotidiana bastante satisfactoria a nivel de necesidad; sin embargo, en comparación con la realidad económica del poderío social, tener dinero significa ser pobre. La falta de poder es la resignación a depender de dios, la suerte o la bondad de la historia humana para dirigir, corregir y regir la existencia que entendemos aunque ellos no pertenezcan a la misma. La carencia de título refiere al nacimiento sin etiquetas salvo por el apellido y la nacionalidad, nacer sin futuro, nacer sin planes, nacer sin herencia, nacer sin membresía para los clubes más elitistas del ajedrez, el golf y la dominación del tránsito especiático previsionario. En fin, la ignorancia permeante en la dejadez social del entretenimiento imperial impuesto al valor filosófico desemboca inevitablemente en una furia generalizada contra el mundo. Más temprano que tarde, los artistas comienzan a hacer su trabajo, plasmando, describiendo, informando, protestando, exigiendo y lamentando el contexto, la situación, la realidad. En cuanto a música refiere hay innumerables canciones por mencionar, así que aquí me limitaré a un puñado de piezas que obtienen mayor profundidad gracias a la forma en que llegaron al sustentante de esta digresión.

A) El vals del obrero de Ska-P. La clase trabajadora, la comunidad que se gana el pan de cada día con el sudor de su frente, la constante oprimida en pie de lucha, los obreros, la misma descripción aplicable a tus padres, tus abuelos y todos tus vecinos, amigos y conocidos de conocidos. Dos grandes epifanías surgen al escuchar esta canción a una edad alborea: 1) “Orgulloso de estar entre el proletariado” es la línea de apertura, prácticamente a cappella… ¿Orgullo? He ahí un gran ramalazo a las expectativas del entorno clasemediero siempre mirando hacia arriba, soñando, deseando, mintiéndose a sí mismos, ¡pero no más! porque ahora pertenecer al flanco inferior es digno de orgullo; 2) “Somos la revolución” dice a poco de iniciada la canción… ¿Revolucionarios nosotros? Contrario a lo que la historia institucionalizada tradicionalmente dicta, los héroes patrios no son propietarios absolutos de la revolución o bien nosotros (los obreros insistentes, consistentes y resistentes) somos los héroes de la patria.

B) Gimme tha power de Molotov. Un grito directo, sin miedo y con desprecio total, un mensaje claro, grosero, sincero, un golpe enfurecido hacia el monopolio del poder, un himno nacional que verdaderamente representa a la nación, una verdad, la verdad, la nuestra.

C) La carencia de Panteón Rococó. Una canción que la misma estupidez del sueño aspiracional se ha encargado de desvalorar pero cuyo mensaje primigenio es tan severo como cualquiera otra canción de esta lista. Lamentablemente la tercera persona y las conjugaciones verbales en modo impersonal dentro de la letra alejan al narratario del narrador, no completamente pero de pronto parece que el emisor no perteneciera a esta categoría reflejada en la lírica. Eso sin mencionar que los últimos dos minutos de la canción está llena de palabras huecas y descontextuadas, llegando al punto de lo idiota y absurdo. Sin embargo, las ocho líneas iniciales son una tremenda palanca de fuerza. Simplemente hay que escuchar el grito certero: “En un mundo globalizado, la gente pobre no tiene lugar.”

D) Los techos de cartón de Alí Primera. Esta canción llega al alma común de todo un pueblo, no sólo por la opresión y explotación sino por la muerte, la masacre, la desgracia del orden natural del poder humano. Parece que el sufrimiento está ligado a la gente nacida de la tierra, como si fuera su herencia, como si la miseria fuera su virtud. “Usted no me lo va a creer pero hay escuelas de perros y les dan educación…” ¿y nosotros qué tenemos? Hambre, ignorancia, muerte. Una canción espléndidamente colocada en la película del 2004 Voces Inocentes, magistralmente dirigida por Luis Mandoki. Una escena perfecta en que el ejército y la guerrilla combaten a metrallazos en las calles irrelevantes, hogar de civiles empobrecidos por el destino, y de pronto como consuelo y resistencia al mismo tiempo comienza el canto acústico dentro de las casas de cartón. Una canción tan magnífica que ni Marco Antonio Solís podría echarla a perder.

E) Pan y circo de Juan José Lavaniegos. El humor permea esta gran canción que pareciera inocente al principio… bueno, en realidad, parece inocente casi completa, pero al final viene ese fuerte impacto en el rostro, en el alma, en la consciencia y en la moral. Un payaso de circo que se esfuerza por entretener a un puñado de niños que pagan sus entradas para ver la función, pero tarde o temprano los niños crecen y dejan de disfrutar el show repetitivo de ese payaso viejo; así que el payaso abre su negocio, una panadería para vender pan a los ahora adultos hambrientos, quienes siguen pagando al mismo payaso por sus servicios, primero el circo y luego el pan. Maravillosa metáfora política genialmente amasijada en esta canción.

F) Más circo y más pan de Amistades Peligrosas. Una canción de las más atrevidas por directa y ofensiva. Regularmente este tipo de mensajes se canta en la trova, en el rock o en el blues, pero aquí está puesto en un grupo de música pop, cosa extrañísima y por supuesto muy aplaudida por un servidor. Claro que es un grupo sin demasiada difusión, por obvias razones, así que será mejor permitir que cada uno le brinde una escuchada a su trabajo para finalmente entender que la música sí puede ser artística, política, filosófica, útil y necesaria.

G) Se vende mi país de Óscar Chávez. Esta canción tiene un motivo doble por lo que provoca una reacción doble también. Por una parte, el coraje y el enojo salen a relucir al notar que el país está en venta y sobre todo por pensar en aquéllos quienes son los vendedores, esos malditos egoístas codiciosos, avariciosos déspotas, fríos, corruptos, inhumamos. Por otra parte, es inevitable el brote de tristeza, de lástima y sufrimiento, incluso de desesperanza y desolación, esto no por ver que el país se vende y que uno no quiera venderlo sino precisamente porque uno no lo quiera, porque uno no lo venda… pobrecillo aquel hombre bueno, honrado, honorable y largamente prescindible. Pobre hombre-mercancía.

H) El jefe de Ricky Luis. Vaya, uno creería que después de tanto el tema se agotaría y que no habría más que decir, recriminar, denunciar. Pero siguen y siguen las injusticias y por lo tanto seguirán y seguirán las canciones. “Qué poder tiene el dinero que hasta simpático ya veo a este cabrón” dice en algún punto de la letra; la pregunta sería si en verdad es un tinte humorístico del artista o un retrato fiel del control político. No obstante la realidad histórica o paranoia fúrica que resulte, lo cierto es que esta canción es un excelente remate para esta lista.

Kobda Rocha

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Amanecer en el mundo

Hoy el mundo amaneció con un sol precioso

y su trino matutino el ave entonó,

el río su flujo dulce al orbe donó

y el árbol su gran ramaje encumbró frondoso,

nuestro cielo sobre un lago es esplendoroso,

la montaña a su deslave al fin dijo que no

y el rugido de una fiera en el bosque sonó,

es la flor y su lindura un panorama hermoso.

Toda la belleza despertó esta mañana;

con mil perfecciones todo el orbe se engalana.

De dios la grandeza en el mundo a ver se alcanza

pero, infortunado destino sin esperanza,

estas maravillas no verá la humanidad

porque, como siempre, está gris en la ciudad.

Kobda Rocha

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100 cien 100

El 6 de septiembre de 2018 se publicó la primera digresión en este espacio virtual destinado para compartir música llamado Persi Music, inaugurando así esta sección titulada Digresiones Musicales, y hoy, aproximadamente dos años y medio después, se está publicando ésta, la cual resulta ser la digresión número cien. Por lo tanto, es un día de fiesta y como toda buena ocasión la mejor forma de hacer honor a tan gran suceso es con música. Había pensado en abreviar este texto a una sola canción que mereciera ser el soundtrack de este festejo, pero resultó complicado reducirlo a una sola; así que, aquí va la lista de las piezas que podrían ser bien el fondo musical de esta centésima digresión.

A) Lo primero que uno quiere escuchar cuando se piensa en fiesta es en algo escandaloso y rítmico tal como los Vengaboys sonaban por allá a finales de los años 90’s en canciones como “Boom Boom Boom Boom”, “Up & Down” o la definitiva “We Like To Party”. El dance, el disco y la euforia semisexual es lo primero que comienza a correr por la sangre cuando se presenta la oportunidad de festejo. Es ésa la primera emoción, el primer calor, el primer ritmo.

B) Después del primer arranque de energía, el oído exige un poco más de complejidad aunque el cuerpo sigue acelerado y excitado por el estruendo del ruido primigenio. Y encontraremos más fiesta cuanto más retrocedamos en el tiempo, pues la juventud, la alegría y las orgías de amor, drogas y plenitud no se hacían esperar por el recato, la vergüenza ni la moral. Así que el sonido máximo de fiesta musical, corporal, líquida y turística se encuentra en las notas de B-52’s, sobre todo en piezas como “Roam”, “Channel Z”, “Good Stuff” y la suprema pachanga “Love Shack”.

C) El viaje es casi interminable, sobre todo cuando los años sesentas y setentas se aparecen para musicalizar una fiesta; sin embargo, la búsqueda de un sonido festivo y actual comienza pronto. Invariablemente, tarde o temprano llegaremos a Diablo Swing Orchestra con grandes piezas de alegría, euforia y emotividad, de las cuales una sobresale por encima de todas, y estoy hablando de “A Tap Dancer’s Dilema”, una canción con energía, fuerza, ritmo, complejidad musical, sobreposiciones compositivas maravillosas y una sensación de celebración magnánima.

D) Haciendo brincos agigantados por el swing, el fussion, el glam y las interminables variantes del electro, nombraremos aquí una canción que bien podría musicalizar una fiesta de cien digresiones publicadas en una plataforma virtual: “Frau & Mann” de Lindemann. Mantiene la energía, la emoción y la alegría, además es lo más contemporáneo que podría sonar una festividad de estas magnitudes.

D) Finalmente, para no extenderme en este asunto y dejando pasar infinidad de canciones festivas, nombraré la que sin duda será la musicalización exacta y perfecta de esta digresión. Aclaro por anticipado que para estas alturas la euforia y la excitación sanguínea, corporal y emotiva a mermado ya, y el sonido que se busca ya no sólo es el de festejo y alegría sino también el de orgullo y satisfacción, aderezado con el vanidoso trofeo de la victoria (porque todo logro, más que una fiesta, merece un reconocimiento); no sólo es la celebración por haberlo logrado sino también la altivez egocéntrica de haberlo logrado (redundancia que sólo los campeones comprenderán). En este punto, quien haya sentido alguna vez en su vida esa sensación de ser la cima del mundo sabrá que el soundtrack perfecto para una situación tal es la magna composición de Wagner. Y no me refiero a la tan manoseada entrada de los dioses al Valhalla; aspirando un poco más alto y a riesgo de obtener etiquetas fatales de fascismo y mezquindad, me refiero a la cabalgata de las Valkirias.

Aquí termina esta digresión número cien… y que cada quien escuche en sus logros personales la vasta victoria que merezca la templanza y altivez de su corazón, su alma y su entereza.

Kobda Rocha

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Veinte 20

El año pasado fue extrañísimo para la producción artística en general. Por lo regular, las bandas y sobre todo sus compositores principales tienen un ciclo de creación intermitente, es decir, por temporadas están ocupados en giras, grabaciones de videoclips, entrevistas, etcétera, y aunque tal vez haya genios creadores que no pueden parar de componer, lo cierto es que no tienen el tiempo ni las condiciones para sentarse tranquilamente a dedicar toda su concentración en ello salvo por un pequeño período al año, reducido a un par de meses o incluso sólo cinco o seis semanas. Aun a pesar de todo, las bandas siempre (bueno, casi siempre) ofrecen un trabajo musical compositivo culminado y de calidad. Lo extraño es que durante el año pasado la mayoría de las distracciones desaparecieron de sus agendas y tuvieron casi nueve meses libres para dedicarse a la creación. Resultado de ello, forzosamente algunos trabajos debieron salir excelentes. He aquí un breve inventario:

A) Transmetal, la banda cumbre del metal mexicano por excelencia, quienes de por sí durante sus más de treinta años de carrera siempre han hecho un trabajo de primera con los hermanos Partida a la cabeza de su producción creativa. El disco Demiurgo ofrece temas veloces sin descanso tales como “México Decapitado” que traen un halo de memoria a lo que fueron los inicios de la banda, cuando la euforia del thrash los invadía y el sonido de su música se enfurecía con la velocidad ininterrumpida. Y aún más, los grandes íconos del metal en México ofrecen un EP con cuatro de sus canciones clásicas regrabadas, destacando la nueva versión del cover a Killers, simplemente brutal.

B) Brebaje Extraño con su disco Un día más, buena señal y su canción homónima al álbum se llevan una calificación perfecta. Musicalmente, el disco está muy blusero y a ratos hasta rockanrolero; cada track tiene un beat exacto que deja satisfecho hasta al oído más exigente del género; la base rítmica ensamblada entre el bajo y la batería es firme, precisa y plena de dinámicas; además, la conversación solística de guitarras y armónicas dan al álbum un sentido de completud y sabrosura auditiva. En cuanto a las líricas, decir que es bueno se queda corto, porque es más que bueno, es bello, sublime, supremo y sensiblemente artístico, humano y poético.

C) Ultratumba es una banda que en muchas formas ha rebasado los límites de la creatividad musical dentro del metal en español. Su constante cambio de alineación brinda una sensación continua de renovación estilística. Cada álbum es diferente entre sí y al mismo tiempo es majestuoso dentro de sí mismo. Y por supuesto su nuevo disco Aquelarres de ultratumba está al nivel de los más grandes sonidos producidos por el genio y líder del grupo Lorenzo Partida. Basta con escuchar la prima canción “En las retinas del alma” para enamorarse de este disco perfecto, sin mencionar que líricamente el trabajo de Lorenzo cada vez va en aumento, solo el título de la rola ya es una explosión de poesía y profundidad. Simplemente ¡una chulada!

D) Alkatraz Records sacó un disco acoplado titulado RockMex donde aparecen algunas bandas poderosas con material potente. Mamá José presenta su rola “Mi Barrio” cuya letra tan nostálgica hace recordar el origen y la cuna de un citadino mejicano. Deliriuz pone el ingrediente Punk. Lokuraz con “Locura Errante” nos brinda una experiencia desastrosa y reventada. Y lo mejor de todo, la canción imperdible “Tu último adiós” a cargo de la magnífica Venus.

E) Para el Blues también ha sido un tiempo prolífico. Discos Denver ha tenido a bien lanzar una antología en dos volúmenes titulada Cuántos años Blues. Hay muchos grupos que son dignos de reconocimiento: Castalia, Tenconten, Posiblues, Diableros, Himber Ocampo, Storm Monday y los ejemplares San Luis Blues. Un par de discazos que merecen ser escuchados sin pretexto.

F) Emigrante es una banda de rock and roll que ha forjado su carrera dentro de la escena con una línea temática tradicional en cuanto a la actitud del rockero se refiere. Nacidos en Naucalpan, Estado de México, en su nuevo disco Sexo, drogas y Rock&Roll cometieron el gran acierto de añadir a sus filas la estupenda voz de Edith Araceli quien le da un toque delicioso al sonido de la banda; en esencia, agregó el ingrediente maestro a las grandes composiciones de Erik Barrón. Para prueba, sólo hay que escuchar los temas “El Lago”, “Ella lloraba” y la pieza clave “Manipulación”.

G) Alma Viajera es una banda nueva que precisamente en este año formó su primer material grabado en un EP titulado Un viaje a la vez con temas exquisitos como “El signo de pesos” y “En donde estés”. Es ésta una propuesta con visión y promesa para entregar mucho en el futuro. Esperemos que lo que se ha forjado en estos meses perdure por largo tiempo y sobre todo que nos ofrezca bastante más material que escuchar. Por lo pronto, a disfrutar de este genial trabajo rocker.

Kobda Rocha

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Un motivo y un escape

El mundo es un maldito desgraciado, lleno de muerte, injusticia, pobreza, hambre, guerra, crimen, sufrimiento, enfermedad, repleto de gente mala, mentirosa, indecente, traicionera, codiciosa, avariciosa, egoísta, materialista y envidiosa. Todo el ámbito del mundo está cubierto de locos, dementes, asesinos, políticos, economistas, abogados, empresarios, pordioseros, plañideras, vagabundos, pandilleros, ladrones, estafadores, perezosos, insensibles, marrulleros. La Historia de la humanidad se escribe con sangre, guerras, conquistas, religiones, imperios, leyes, oro, dinero y muerte. El orbe entero es una cloaca de caos, entropía y destrucción.

En lo aparatoso del planeta no hay cabida para una sola persona, la cual termina por resultar insignificante al flujo interminable de sucesos históricos. Un ciudadano promedio, un agente de mediocridad (por pertenecer a la media), es irrelevante para el tiempo y los enormes ojos de la existencia. Pero ni en esa pequeñez se encuentra paz, sosiego ni calma. Uno no se pertenece ni a sí mismo cuando se trata de individualidad, pues siempre estamos hundidos en deudas, trabajo, impuestos, enfermedades, preocupaciones mínimas pero trascendentales: que ya se acabó el gas, que la camisa blanca ya se rompió, que los hijos no tienen zapatos, que el refrigerador está vacío, que olvidé el móvil en casa, que me asaltaron en la calle, que perdí el boleto de estacionamiento, que el pollo de ayer me dio diarrea, o simplemente amanecí de mal humor y todo me provoca asco, desgana y repudio.

Entonces, la pregunta surge del abismo: ¿qué hay en esta vida para contrarrestar los efectos del delirio mundanal? Automáticamente, cualquiera pudiera lanzar una risotada al aire en tono de burla por la aparentemente inútil búsqueda de esperanza. ¿La familia? Un buen pilar de apoyo pero no un sustento terminante para la felicidad. ¿El amor? Un ingrediente vital pero no un motivo único y completivo de la felicidad. ¿Qué entonces? El arte. He ahí la respuesta emotiva e intelectual del ser humano ante su propia desgracia. Los artistas son esa medida desesperada que cada generación en alguna parte del globo necesita para expresar su tormento y aliviar su pesar. ¿Qué hay para sobrevivir a las calamidades de este mundo? El arte: la literatura, la poesía, la música… sobre todo la música.

No es el apoyo de un amigo ni el abrazo de una madre, tampoco es el beso de un amante ni las palabras de un maestro; es, en cambio, la música lo que nos rescata de este infierno terrenal. Cuando todo va mal en la vida, basta con cerrar los ojos y escuchar un buen disco, de esos que nos transportan a otro lado, a otro tiempo, a otra tierra, a otra realidad donde todo es mejor, donde todo está en su lugar, donde sí es posible encontrar la paz, la belleza y la bondad. Durante ese tiempo, todo está bien, tal vez no en el mundo pero sí en nosotros mismos, y al final es lo que importa. Los problemas no desaparecen ni se solucionan con ello, es verdad, pero el sufrimiento interno sí disminuye al menos por el tiempo que dura el momento en que concentramos nuestra existencia en escuchar música… la música… nuestra música.

Y si habremos de morir inevitablemente, que sea al ritmo de nuestra canción favorita.

Kobda Rocha

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Todo lo que no es

Este poema no es la historia de un hombre triste y solo

que ha sufrido en su memoria, maldiciendo sobre Apolo,

que en su eterna soledad se pasea por las sombras

que le sirven como alfombras de su inmensa oscuridad.

Esos cuentos ya son viejos y esos hombres son perplejos.

Por supuesto que tampoco éste es un cuento de hadas

donde un mundo vuelto loco tienta a damas encantadas

con la única ilusión de vivir su amor perfecto

sin tener más que un defecto: la carencia de razón.

Esos cuentos son tonteras y esas damas ni siquiera.

Esto no es una novela de un valiente y sobrio mozo

que hace todo, que hasta vuela, pues se precia de amoroso,

caballero andante altivo que pelea por su novia,

que ante nada él se agobia, pues por ella sigue vivo.

Esos cuentos son un chiste; si te gustan, ya perdiste.

No es la princesa dormida, prisionera en una torre

por dragones guarecida, esperando a quien los borre

y del sueño la rescate como buen príncipe azul

con semblante de gandul, rico, guapo y sin mecate.

No hay un beso verdadero en un cuento verdulero.

No es la historia de un poeta miserable y solitario

que una noche al darse cuenta calma el cielo su calvario

enviándole una linda estrella con la forma de una dama

que lo arrulla, que lo ama, cual la luna dulce y bella.

Esos cuentos son mentira;  quien los cree es quien delira.

Tampoco es el gran relato de una chica enamorada

que desposa a un pazguato y termina embarazada,

que en su casa se envejece y la vida se le escapa

por los hijos y la etapa aunque no se lo merece.

Cualquier cuento parecido son patrañas sin sentido.

Este cuento, en cambio, es todo lo contrario a esto.

Un poema que ni es ni pretende nunca serlo.

Una historia que no es ¡y qué bueno, yo me alegro!

Y si usted no sabe qué es, pues ni modo, lo lamento.

Kobda Rocha

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