Archivo de la categoría: Digresiones Musicales

Soundtrack de los muertos

Extraído del libro P L A G I O S

Hoy tuve un sueño extrañísimo:

No estoy seguro de poder explicar el escenario con precisión; era un tanto apocalíptico, aunque no como lo hubiera imaginado. Tal vez mis expectativas son muy diferentes al escenario actual por culpa de todas esas películas del fin del mundo y apocalipsis zombie que solía ver con mi hermano cuando éramos jóvenes.

Lo mejor de todo fue ver a mi hermano otra vez. A penas si lo recuerdo, o recordaba. Esta situación me trajo su presencia de vuelta. ¿Cómo podría describir a mi hermano? Él nunca fue tan estúpido como yo; él era sensato, era sabio, atinado en sus ideas y en sus opiniones. Sin embargo, ahora que nos reencontramos ―debo confesar― se mira cambiado… como más viejo y más listo, pero sin el toque jovial y burlesco que solía tener.

¿Qué le iba a decir?, ¿cómo se lo iba a explicar? Crucé medio país para encontrarlo, creí que él… pensé… tal vez, a estas alturas, ya estaría muerto. No busqué a mi madre ni a mis hijos; en ese momento, cuando vi morir a mi ex-esposa, sólo pensé en mi hermano. Aún, sólo pienso en él, en protegerlo, en mantenerlo con vida. A veces pienso en mi hija; quizás ella siga con vida. Algunas veces la sueño: sonríe me dice “¡Papi, te amo!” comienza a bailar con su vestido floreado me abraza luego sigue bailando llena de alegría veo a su madre también ambas bailan sonrientes hermosas tan llenas de vida tan llenas de amor.

Yo no sé cómo llegó o por qué regresó, pero estoy feliz de que lo haya hecho. Uno puede enterrar a sus padres, divorciarse, molestarse con sus amigos, pero jamás olvidar a un hermano. Y él es el único que siempre se quedó conmigo; él es el único que me acompañó en mis viajes; él es el único por quien podría morir; él es el único que puede golpearme hasta agonizar sin que yo lo deje de querer; él es el único.

Aquí todo parecía tan tranquilo que por unos días olvidé que el mundo se estaba yendo al carajo. Me dediqué a pasar tiempo con mi hermano: bebimos, pedimos pizza todos los días, jugamos ajedrez. Él no preguntó, sólo sirvió el vino (ya ni siquiera sé qué bebimos) y levantó su vaso diciendo “¡Por la estupidez humana!”, ¡por la estupidez humana, pues!

Los primeros días no dijo nada, sólo se dedicó a comer y beber. Nunca supe cuándo comenzó a beber, pero no pregunté y de hecho no me interesa. Pero después vino esta cosa… ni siquiera sé cómo llamarlos: ¿Deadites?, ¿Zombies?, ¿Caminantes? Mas nada de lo que Hollywood me mostró se parece a esto. La verdad es que pasó mucho tiempo desde que empezó hasta que yo vi al primero. Mi hermano levantó una muralla enorme, armó barricadas, elaboró trampas e instaló alarmas en toda la casa. Dijo que ya los había combatido antes. ¡Dios, lo dijo con una calma y una seguridad impresionantes!

Él había caído inconsciente por culpa de las drogas que se metió. Yo estaba un poco mareado, pero desde Tijuana ya no había podido dormir realmente tranquilo por más de dos horas. Pasaron al rededor de dieciocho horas antes de que él despertara, tiempo suficiente para asegurar su casa y hacer reservas de comida para varios meses. Creí que, cuando despertara, me llamaría loco o enfermo, pero sólo se levantó y dijo “¡Yo te sigo, hermano!”.

Estuvimos encerrados durante semanas. Si algo aprendí de George A. Romero, es que lo más importante en una situación de tal naturaleza es el ejercicio, mucho ejercicio. Sentí recobrar la juventud: aislados del mundo como cuando adolescentes, compitiendo por quién tenía el cuerpo más musculoso, hablando de cosas inútiles y sin sentido, escuchando música ―La Música, nuestra música.

Un día llegó el Blastardo con aquella mujer. Mi hermano lo conocía a él, pero ella era una total extraña que se había encontrado en el camino. Pidió que lo llamemos Blast porque, dadas las circunstancias, podía utilizar el nombre que quisiera. Llegó con armas y libros en blanco: las armas para sobrevivir, los libros para coexistir.

Cuando llegó el Blastardo con ella, entre los cuatro creamos un tracklist que escucharíamos en caso de morir, es decir, lo escucharíamos en el preciso momento de nuestro fallecimiento. Cada uno tiene en su poder una USB con el soundtrack de nuestra muerte. No fue una tarea fácil. De hecho, hubo todo un procedimiento: 1) los cuatro debíamos escuchar la canción dos veces, una todos juntos y una individualmente; 2) quien hubiese propuesto la canción, debía dar argumentos de por qué consideraba que merecía su lugar en la lista; 3) si alguien estaba en desacuerdo, establecía su opinión y quien estuviera a favor debía contraargumentar sucesivamente; 4) después de terminada la discusión, debíamos escuchar la canción nuevamente ―en grupo y en solitario―; 5) y finalmente se hacía una votación para decidir si entraba o no en la lista. Con una buena colección musical, uno no se acobarda ante la muerte. Inclusive, a veces deseo morir sólo para escuchar la música que me acompañará en el viaje.

Estar aquí con mi hermano es una experiencia única. No creo que alguien en este mundo pueda ponerse a hablar de música justo a la mitad del apocalipsis. El Infierno de Dante, ¡cómo bromeamos con eso! A veces alguien soltaba tan buen discurso ―discursos que podían durar días― que de algún modo nos convencía de agregar su canción a la lista. Mi hermano, por ejemplo, nos convenció de votar a favor de la canción que musicalizó la película Cannibal Holocaust. Muchas y muy buenas canciones quedaron fuera; igual que la gente hoy en día.

De vez en vez, nos poníamos a bailar. A mí me gustaba verla a ella porque tenía un hábito de bailar saltadito y sus pechos brincaban de un lado a otro. Si mi hermano supiera que yo llegué a considerar la posibilidad de estar con ella, no… Lo envidio; de los tres, ella lo eligió a él. No puedo creer que nunca me casé. Cuando encaras la muerte a diario, te das cuenta del gran valor de las banalidades.

Y entonces sucedió: escuchamos la lista.

Cuando ella murió… al menos mi hermano dice que mueren, yo no estoy seguro de ello. Siempre creí que atacarían a los vivos, que los morderían, que se los querrían comer o que se endemoniarían y nos asesinarían. Pero no sucedió. De hecho, nada pasó en absoluto. Ella sólo se quedó ahí sentada, viéndonos ―tal vez, pensándonos. Dejó de hablar, dejó de comer. Se movía, pero no hacía nada humanamente estable. Es como si estuviera viva y sin consciencia. Yo digo que se vuelven animales, que piensan sin razonar.

Por alguna extraña razón, ella me recordaba a Ariella, mi ―digamos, por ponerle un nombre―, mi pareja. No es que no la aprecie, sino que el término noviazgo no es aplicable al tipo de relaciones que suelo entablar últimamente. No podía dejarla ahí nada más. Simplemente no pude abandonarla igual que a todas las demás. Mi hermano tampoco pudo; decía que él no la veía muerta, sino photoshopeada. Decía que la veía como si fuera foto de perfil en facebook: como más guapa, pero como vacía.

Mi hermano la bañaba y le cambiaba la ropa. Una ocasión sucedió que la vistió de una manera idéntica a la chica que me gustaba en la universidad. Ese día no pude dejar de verla. Mi hermano se extrañó con mi actitud, así que me aconsejó alejarme de ella. “No la vayas a tocar, está muerta. ¡Ni se te ocurra!”. Ganas no me faltaban. Por suerte el Blastardo me mantuvo entretenido con su teoría sobre esta cosa; habló de números transgresivos e ideas infinitesimales o algo así.

Yo ya sabía que esto no iba a durar.

Traté de disfrutarlo, pues todos sabíamos lo que estaba por venir.

Tarde o temprano todos moriríamos.

Y sucedió: llegaron por montones, entraron a la casa, nos acorralaron, expusieron sus argumentos, dispararon dos o tres veces, amenazaron con matarnos. Nada que no estuviera previsto. Así que tome el control de los explosivos y amenacé con volar toda la casa si entraban al último cuarto, donde estábamos nosotros. Después, creo que entraron. O tal vez nosotros salimos. No recuerdo. En mi cabeza sólo hay tres memorias de ese momento: (1) Blast se desquició y mató a todos. Gritaba algo de que yo era el único que podía cambiar el mundo, que si había alguien que podía salvar a la humanidad, ese alguien era yo. Recuerdo pensar en él como un Rick Grimes o un Ash Williams, recuerdo su rostro lleno de terror y al mismo tiempo de heroísmo, recuerdo que me protegía con su cuerpo y su vida. (2) Recuerdo verla a ella vaciar cartuchos completos sobre los invasores. Pensé… pienso que ellos protegen a los que quieren. Creo que después de todo nosotros éramos su familia. La imagen que tengo de ella es borrosa, como que la veo pelirroja y sin dientes. (3) Veo a mi hermano encender el estéreo, conectar su USB y caer moribundo sobre la cama. Aún escucho su voz diciendo “Ahora tú también tienes un Luca Brasi, ya no me necesitas”. Aún lo veo cerrar los ojos con una gran sonrisa y el rostro ensangrentado. Aún recuerdo la bala que le atravesó el cuello.

Glo hull… gloh último que freckerdo ss berlaella conn-n-n metragll des… des… d-d-senn-n-ntenn glah ckama juntmí. .Gsuh ckabllo. nn-n sspelda ung… ang… ung… mm-mim gherrmm-mann-n-n ung… ung… glah . k . ka-m; kamu; glah-;.?¡… glah kmossick,

Probablemente él hubiera preferido morir al ritmo de Opeth o Korn, pero Tool fue la musicalización de su agonía. Además, verlos ahí ―uno medio muerto y otra totalmente muerta― era la representación exacta de las líricas: This body, holding me, reminding me that I am not alone in this body, makes me feel eternal. Embrace this moment; remember all this pain is an illusion.

…ckunn-ndd-d-dssperrteeeee-e-e .todd-dgsstabera rojjoh. .gelh. ,gelh, mm-m-munn-ndd-dogh ess ess… ess esss …ess rojjoh,

Cuando desperté, se escuchaba Là Où Naissent Les Couleurs Nouvelles. Primero pensé que estaba muerto, pero enseguida me percaté de que sólo había sido un sueño; pues lamentablemente sigo vivo.

Kobda Rocha

Calificación de Usuarios
[Total: 1 Average: 5]
Artículos Relacionados

Somos todas iguales

Las minitas amamos los payasos y la pasta de campeón
dijo un celebre filosofo y yo le creí…
Si queres ganarte a esa minita…
levanta la vara!!!!
No prometas lo que no vas a cumplir,
ni mientas al pedo
Todas queremos lo mismo
una charla interesante, risas, cariño, atención, un “gesto”…un muy buen “gesto”
esos gestos que te dejan sonriendo todo el día,
un mensaje, un abrazo……en fin lo que todas queremos…

Brillá mi amor, brillá!!!
Dá lo mejor, pero no solo hoy…
intentá todos los días conquistarla…

Si sabes que todas queremos lo mismo!!!
Al final que pasó con eso de que eramos todas iguales…?
y bueno…
es cierto…
¡¡¡Así que muchachos…levanten la vara…!!!
porque todas queremos lo mismo…
a las minitas nos gustan los payasos y la pasta de campeón…

(cada cual interpreta a este filosofo como quiere…al fin de cuentas no existe una verdad…sino solo interpretaciones decía Nietzsche y obviamente le creí)

Coca y Bonjour
Natalia Balul (profesora de Filosofía y escritora)

Calificación de Usuarios
[Total: 2 Average: 5]
Artículos Relacionados

Remolachas

El estomago detonado mucha birra. Lo peor es la mañana. Pero no la mañana, al despertar, no, luego de tomar un cafe. Ahi es cuando sentis el ardor en un punto exacto de la bolsa estomacal. Casi pudiendo ver a la merca de la noche anterior, perforando el sistema digestivo.

Luego viene el reflujo. el instinto de vomitar, pero lo retienes. una vez. dos. y cesa. Ahi mismo sientes que toda esa mierda, todo ese alcohol digerido y cocaina tienen que salir de alguna manera. Ellos solo buscan abrirse paso por tu organismo. Y tu culo comienza a resentirse. Empieza a temblar como si fuese un ruso engripado en siberia. Abre, cierra, ya no resiste. Corres al hinodoro, practicamente te arrancas los mantalones y calzoncillos, y un chorro putrefacto sale eyectado directo al agua cristalina del escusado.

Ahi viene algo malo de vuelta. Tu cuerpo se estremese de alivio, pero en el fondo sabes que algo no esta bien.

Hasta que por fin lo sientes: Un infernal ardor, un hierro candente, como subiendo por tu cuerpo. Empiezas a transpirar. Sientes como ese hierro candente se abre paso, y se transforma en un hilo de lava volcanica. Sientes lava volvanica fluyendo en tu interior, a traves del colon y el culo abriendose paso al exterior. Comienzas a temblar y brotan las lagrimas. Algo no esta bien… comienzas a notar un olor mucho mas nauseabundo que lo normal. Asomas tu mirada por entre tus piernas directo al mierderio. Todo se a puesto rojo. Te pones a llorar por la cirrocis. Luego recuerdas que comiste remolachas.

Mar Qin

Calificación de Usuarios
[Total: 2 Average: 5]
Artículos Relacionados

Mi niña bien

Las niñas bien no escuchan Rock & Roll, mucho menos Heavy Metal, ¡y no se diga Reggae! Esa música es de marihuanos, de drogadictos, de delincuentes. Es más, eso ni siquiera es música; es puro ruido sin sentido.

Las niñas bien tampoco salen de noche. No beben alcohol, no fuman, no dicen groserías. Por supuesto, tampoco usan minifaldas ni escotes. Cero maldad, cero perdición, cero vicios. ¡Cero!

Las niñas bien llegan vírgenes al matrimonio. No conocen carne hasta después de ser entregadas en el altar. Un beso pequeñito de vez en cuando, pero ¡nada más!

Las niñas bien obedecen a sus padres siempre. Son muy obedientes, ¡deben serlo! porque después obedecerán a su esposo. Deben ser buenas mujeres, respetables y sumisas. Nunca nunca nunca pueden equivocarse. Tienen que ser elocuentes y capaces de soportarlo todo. ¡Todo! Incluso la vida, incluso al marido maldito que se aprovechará de ellas por inútiles, ingenuas y estúpidas. Pero no me hagas caso, hija, tú no serás como yo… tú serás diferente. A mí porque tu abuela me educó como pudo; soy la más chica de nueve hermanos. Pero tú eres diferente, nena… porque me tienes a mí ¡toda para ti!, porque tú eres mi única hija, y porque tú sí eres una niña bien.

Por eso se fue tu papá.

Kobda Rocha

Calificación de Usuarios
[Total: 0 Average: 0]
Artículos Relacionados

Síndrome de download

Amor, amor, amor.
Te extraño, te quiero, te amo.
Dime, corazón, dónde estás.
Ven, ven, ven.
Ven a mis brazos.
Siente mis abrazos.
Te adoro, te amo. Oh, amor.
Oh, amor.
Te amo.
Oh, amor.
Yo sueño con tus besos.
Yo sueño con tus caricias.
Yo sueño con tus abrazos.
Yo sueño contigo.
Te sueño. Oh, amor.
Oh, cariño. Oh, corazón.
Te amo.
Te amo.
Te amo.
Oh, amor.
Viva, oh amor, maduro.
Oh, amor.
Te amo.
Te extraño.
Yo quiero… yo quiero más de ti.
Te deseo con pasión.
Te amo.
Oh, amor.
Oh, amor.
Oh, amor.
Oh amooooooooooor!!!

Kobda Rocha

Calificación de Usuarios
[Total: 2 Average: 1]
Artículos Relacionados

Vinilo

El viejo vinilo siguió girando,
Hasta que las últimas velas,
Se fueron apagando.
Las personas ya no discutieron,
Argumentos languidecieron,
Ideologías se extinguieron.
La artesanía se fue perdiendo
el arte y la ilusión, desvaneciendo
Y los sueños sin rumbo, esparciendo.
No hubo más poesía,
Ni música ni fantasía,
mucho menos armonía o filosofía.
Desaparecieron los trabajadores,
Suplantados por programadores,
Sólo resistieron algunos ordenadores.
La evolución destruyó la imaginación,
Las ideas fraccionarias
Se volvieron rutinarias.
La balanza comenzó a inclinarse siempre para el mismo lado,
Podes jugar una carta o tirar un dado,
Pero el resultado siempre está cantado.
Los eternos perdedores
Se volvieron ganadores
y son ahora petulantes señores.
Ellos te hablan de respetar las instituciones
Como si fueran divinas imposiciones,
Pero sólo quieren frenar revoluciones.
El viejo vinilo siguió girando,
Hasta que las últimas velas,
Se fueron apagando.

Santiago Segura

Calificación de Usuarios
[Total: 7 Average: 4.7]
Artículos Relacionados

LVMEN DE LVMINE

I’ve learned to become numb to negativity;
it’s better to just follow your heart.
Maria Brink

El mundo se ensañó con mi existencia, el infierno desató su furia entera sobre mí, el universo dejó caer toda su entropía en mi fragilidad humana. Desde pequeña me hablaron de los horrores del mundo y de la maldad que el Orco es capaz de heredarnos pero jamás lo creí cierto. Cómo creer que los hombres pueden vejarte en cuerpo y alma cuando tú sólo has conocido de ellos cariño y mimos, como los de tu padre, los de tu abuelo, los de tu hermano; cómo dudar de quien forzosamente habrá de ser padre o hermano de alguien. Quién creería que se puede ultrajar a alguien a tal grado que prefiera morir; una niña, cuyo cuerpo no ha recibido sino caricias, jamás creería que en verdad se puede sentir tanto dolor. Me lo advirtieron, pero mi pueril inocencia añubló mi credibilidad.

Han pasado los años, he crecido, ya fui arrojada a ese mundo maldito, ya conocí la malevolencia del báratro… y aun así, con todo, sigo creyendo que hay bondad en este planeta y que las personas pueden ser clementes, caritativas y bondadosas. Aún sueño con el afable resol del cielo, con los cálidos resisteros del verano, con esa resolana dulce ni álgida ni tórrida. También confío en dios; lo miro, lo adoro, lo añoro; sé que está ahí, que me cuida y que tarde o temprano me ayudará, finalmente me brindará su eterno consuelo. Aún mantengo la esperanza viva de que todo pasa por algo y que no hay mal que por bien no venga. Todavía creo en el amor.

Todavía creo en el amor…

Kobda Rocha

Calificación de Usuarios
[Total: 0 Average: 0]
Artículos Relacionados

Dentro de las profundidades… de la tristeza

En cada corazón humano hay un vacío profundo. ¡Cuánta aflicción se anida en esta infeliz travesía! El dolor desciende junto al moribundo puñal de la avaricia clavado en la existencia. Quemando como brasa, la antorcha arde. Ese sentimiento vivirá en ti hasta que el amor sea la verdad.

Te han dejado sin alma. Eres otra vida inútil, sin alma, sin nada en tu corazón. Eres la obra que contradice la perfección magnificente del paraíso. Eres el pretexto de Dios para verter su ira sobre nosotros y nos conduzca finalmente a la extinción. Eres la más completa colección de pesadillas infames. Eres la secular región abismal de oscuridad y locura donde miles yacen caídos en el hambre, roídos por la fatal declinación de voluntades. Eres la presa fatídica e infértil que soporta vivir como engendro. Eres la resultante enfermedad que habita en la especie, que la reduce a contriciones. Eres la imagen deplorable de una vida desollada. Eres un perro adornado con desilusión y amargura, sólo un despojo más, habitualmente loco. Eres vil… Tu vida postrada está, escurriendo en dolor.

En tus manos se posa un sufrimiento perpetuo, en tus labios se dibuja el sopor inexorable. Sufres en el fango como los gusanos que se arrastran por las nebulosas esquinas de los pesares sólo para mordisquear la fruta podrida. Los demonios que prolongan tu terrible realidad son la ironía, el suplicio y la estupidez. Un curso ciego rasga tu futuro, anda por el tiempo bordando destrucción. Caes rendido, recortado con reproches. Tu felicidad ha huido muy lejos de ti.

Miras al cielo y está lloviendo, es el llanto de aquellos tiempos pueriles en que una entidad cósmica era tu única guía. Recuerdas con flaqueza aquel lugar donde la oscuridad no gobierna la tierra. Quisieran que alguien extendiera su mano y te llevara en un viaje astral hasta esa luz infinita de calma y serenidad. Largos son tus sueños, pero son sólo sueños.

Cada mañana al despertar, te miras atrapado en cuatro paredes; estás encarcelado, internado en la demencia de una casa que te sienta a esperar tu muerte. Sombras espantosas cubren los despojos de tu hogar. Los días pasan en vano, lentamente van tornando miserable tu rostro. Tus ojos buscan mil palabras para suplicar al cielo un poco de sueño dulce bajo la quietud de las estrellas y el arrullo de las brisas de algodón. Pisoteado, dolorosamente penetró el veneno en tu cerebro, te mintió, te alejo de la algazara con tétricas formas implacables. Tu destino es un abismo en la trama humana y aún no has encontrado los signos que provocan tu dolor. No hay cura para tu desgracia; todos tus sueños agonizan dentro de las profundidades de la tristeza…

Kobda Rocha

Calificación de Usuarios
[Total: 1 Average: 4]
Artículos Relacionados

Luciérnaga poética

¿Qué es poesía? ¿Quién se atrevería a responder? ¿Quién, en sus cabales, aceptaría la responsabilidad de afirmar “poesía soy yo”?

Si ya es un gran debate el definir siquiera qué es, discutir el cómo se manifiesta es un problema aún mayor. ¿Escrita u oral?, he ahí el dilema. Claro, habrá quien defienda la antiquísima idea de que no se escribe, ¡se declama! Pero también saldrán partidarios de la ultraposmodernidad a defender su carácter gráfico. Que si el caligrama es visual, que si las aliteraciones no funcionan sobre el papel, que si sonido o imagen, que si bla bla bla…

Lo que sí es cierto es que la música ha aprovechado la teoría literaria (Poética) para sus propios fines, resultando en canciones con líricas asaz potentes e impactantes. Pero ¿y la poesía por qué no usa teoría musical para su beneficio? Por supuesto que tiene su propia musicalidad lingüística (en la entonación, en el ritmo, etcétera) pero eso sigue siendo poesía, no música.

Editorial Luciérnaga recién publicó la Antología Poética Jalisciense, la cual —¡aunque usted no lo crea!— se presenta en formato CD y no en libro. Así es, desde la ideación de esa iniciativa ya se ven alteradas nuestras expectativas de lo que es poesía —que hasta ahora se apega más a lo literario [no iniciemos otro debate aquí] que a lo musical. Los poemas no se presentan en páginas, sino en archivos de audio. He ahí una primer reconceptualización de este magnífico arte.

Una vez que comienza el disco, la impresión que deviene es un tanto más epifánica. Hay una instrumentación —eso ya se ha visto [escuchado] antes, dirán algunos— pero no es una lectura de poema con fondo musical. No, no, no. Esto es mejor, es una mixtura perfecta de ambas aplicaciones. Nadie diría que una canción es una melodía con poema de fondo, ¿verdad? En realidad, es una mezcla de ambos recursos. Pues bien, así también con este proyecto… sólo que al revés. La dominancia está en la poesía pero sin relegar a la música a un segundo plano.

La música, a cargo de Arturo Salazar Ortiz, es exacta y apropiada para cada uno de los tracks (ya no los llamaré poemas, porque esto va más allá). Los sonidos instrumentales y los lingüísticos se fusionan en perfecta armonía. Se motivan mutuamente, se justifican, se complementan, se completan. Todo esto sin mencionar el estupendo trabajo de cada uno de los autores: Alexa Trujillo, Arturo Salort, Carolina Estrada, Lenn Verchiel, Noe Figueroa, Josue Ibon y Helena Zirót.

Será mejor que cada lector/escucha forje su propia opinión sobre esta propuesta a través de su experiencia frente a este disco. Por lo que comparto aquí la liga hacia este álbum:

https://soundcloud.com/editorialluciernaga/sets/antologia-poetica-jalisciense

Kobda Rocha

Calificación de Usuarios
[Total: 1 Average: 5]
Artículos Relacionados

Debajo de los cielos púrpura

Cada uno tiene sus propios demonios… y sus propios ángeles.
Lorenzo Partida Bravo

¿Qué hay en el cielo, hermano?

Es un sueño cubierto de tinieblas, una insomne maldición nocturna. Pillaje e infección vacilan cual tigres al acecho. Dentro del más miserable silencio, aguardan confiscas las terribles formas de locura, como frías emociones de jorobados. Tus ojos no pueden más que llorar desilusión. Allá todas las regiones de la vida yacen empaladas, nuestra hambre y dolor son exhibidas en galerías de sufrimiento; la silueta del apetito, hincada, trae consigo un sangriento penar y postración. La mentira espera insolente con toda la soledad alrededor y el aniquilamiento que existe… siempre, siempre te vigila.

¿Y cómo es que has sobrevivido en ese lugar?

Debo confesarte, hermano, que yo ya no soy yo realmente. Fui muerto y desechado una vez. Pero, tiempo después, mentes científicas crearon mi milagro. ¡Ahora soy inmortal!, seré por siempre poderoso. Reparo mis genes tecnológicos, restauro mis propias heridas. Fui reproducido como una copia humana, programado contra las enfermedades, creado como un ser resistente y vigoroso. Soy una máquina invulnerable, sin sentimientos. Puedo incluso desafiar al mundo del cual he nacido y regir por encima de la muerte. Sin sangre en mis venas lo aborrezco todo… pisoteo la luz del cielo. Soy un replicante con vida eterna, mi destino está decidido: duermo en una tumba de hielo, porque soy artificial.

¿Hay más como tú?

No. Hórrido es el hado de la humanidad… Suprimidos en algún lugar del infierno donde las flores mueren quemadas, el llanto de los niños pide por el sosiego de su madre agonizante; sólo la muerte los cobijará, sólo ella podría llevarse su ruina y disipar la desventura, acogerlos en aquellos blancos cielos que adornan de mármol la esperanza. Pero el amo es cruel, hermano. Los ha despojado de toda alegría. Sufriendo como los ángeles, olvidados en las sombras, empapan con lágrimas rojas los caminos del cielo insensible. Por la noche, la oscuridad cae como acero y sus tiernos rostros, nuevamente, esperan clamorosos el frío beso de la muerte que aúlla su nombre en soledad. Su único deseo es irse volando, al ritmo de sangrientas sinfonías, con los vientos melancólicos de inmemorial nostalgia.

¿Qué destino me espera a mí, hermano?

Tú, hermano mío, ya has sido marcado por el negro infierno. Cuando arribe tu hora, vendrás para satisfacer la pasión de las llamas. La lujuria, desde ahora, te quemará con ansia las entrañas. Tu excitación crecerá al anochecer. Un libidinoso apetito arderá en tus venas repletas de sangre; propicio, el silencio te seducirá lentamente. Poseer la carne a través de infernales deseos guiados por el demonio: ésa es tu condena. Yo sé que la gracia del creador estaba en tu mente antes de ser maldecido por este deseo vehemente, pero estos primitivos sentimientos insobornablemente te cubrirán en las noches desoladas, porque tu espíritu ruin y enfermo ya fue marcado por la maldad.

Pero el creador me ayudará, ¿verdad? ¡Él puede salvarme!

¿Él? Él es la gota de luz y la herida en las manos; es una presa desnuda, un simple objeto coleccionable, deificado artificialmente por años de pátina y mitología. Es la cruz colgando en tu cuello, la diadema de espinas que encumbra las sensibilidades. ¿Dueño de tu redención? No, hermano. Él no te puede ayudar. ¡Míralo! Tiene clavos en las manos, está herido en su costado y sus piés, descalzos, han sido perforados. En este falso mundo de suplicio y esclavos, él sólo es un ídolo sangrante decorado con clavos. Su dolor vive a través de los siglos, sus brazos están abiertos y con ansia buscan penetrar los anchos cielos… igual que todos los demás.

Pero María…

Escúchame, hermano. Lo que nos dijo mamá cuando éramos niños no es lo que pasó en realidad. Sí, él bendijo su estrecho esfínter y sus divinos ojos mostraron luz, pero lo hizo para violar su alma. La humilló… y gozó cada palpitación mientras penetraba sus sentimientos de inocente devoción. Es un ser patético e insaciable. Profanó su corazón para realizar todas sus fantasías, aun lacerando la tersa piel de la doncella. Sabía, el muy maldito, sabía que ella haría cualquier cosa por su dios. Así que desató su rancia lujuria para encumbrar la penetración. La azotó, empujó con todas sus fuerzas hasta sangrar el cuerpo indefenso de la niña como vil objeto de satisfacción para su perversa libido. Saboreó dominante, con torpe gozo, ese cuerpo inexplorado. Quería beber su tibio líquido y eyacular en precoz omnipotencia.

¡Calla! ¡No es cierto! ¡No es cierto!

Yo jamás te mentiría, hermano. Te digo todo esto porque quiero advertirte. Estás muriendo. No hay esperanza de salvarte, no con tu condición. Si cierras los ojos por un segundo, podrás sentir tu propia decadencia. Poco a poco, el dolor te llevará hasta el abismo de la inconsciencia. Créeme, ningún dios te aliviará de esta espantosa enfermedad. Tus días están contados… nunca nadie ha sido curado. Aún no te has dado cuenta, pero tu rostro ya ha comenzado a palidecer. El cáncer te devora lentamente.

¿Por qué yo? ¿Por qué a mí?

¿No lo sabes, de verdad? ¿Recuerdas aquellos días en que papá nos azotaba hasta sangrar? Tú eras muy joven todavía… tal vez por eso lo has olvidado. Seguramente cada noche tus sueños te traen esa pesadilla, atormentándote el alma como abriendo una vieja herida. Ese día, estabas cegado por el rencor, en tu mano había un puñal que la muerte guio para convertirte en un criminal. Ahí, donde la amargura gobierna, tu corazón reventó de dolor y lo mataste… mataste a quien te dio la vida… mataste a papá. ¿No lo recuerdas? No te sientas mal. Las palizas de nuestra niñez, todas esas vejaciones y ultrajes cobraron venganza con sangre. No te arrepientas, no sufras. Yo te lo agradezco. Nos salvaste de una vida llena de traumas y dolor. Pero se acerca tu hora de rendir cuentas.

¿Y qué puedo hacer? ¡Dímelo, hermano!

En nombre del infierno seré un fiel sirviente y te cubriré de basura como he prometido a mi señor. Te confieso, hermano, que estoy aquí para convencerte de ir conmigo; porque, ¡acéptalo!, nacimos para pecar, somos la herramienta del odio, nuestros cuchillos gotean malevolencia. La frustración, igual que a mí, te devora el alma; lo sé, créeme. Pecar será tu única alegría. ¿A qué te aferras? Este apático sistema que infame roba ideales terminará por ahogarte en suciedad. ¿No lo ves? Arde de pecados tu alma, hermano. Juntos infectaremos este mundo, seremos el instrumento de la calamidad y empaparemos la tierra de vileza y destrucción.

No…

¿Qué dijiste?

Dije que no iré contigo.

No seas tonto, hermanito. No tienes opción.

Lo sé, y no me importa. No iré contigo, hermano.

Estás cometiendo un grave error. Si tomas ese camino, terminarás invadido por deplorables recuerdos y un raudal de tísicas emociones habitará tu mente. Tu vida, ya en descomposición, concluirá triste y desafortunada… será un largo paseo con la muerte. Tu cuerpo será un sepulcro cubierto de fétido olor, de tu carne purulenta escurrirá la pus de infortunio. Otra asquerosa noche insomne te asaltará hasta que no tengas fuerzas para continuar. Tu alma arderá engusanada y roída por bacterias, tus sueños se convertirán en andrajos vivos y tus pertenencias serán menos que fantasmas de un sabor amargo en tu boca. No tendrás más sangre para sangrar, tu piel quedará amarillenta y rancia. Tu existencia será consumida por esta maldición; al final, vomitarás cuando huelas la chorreante pus de tu inmenso dolor. Verás escurrir la pus de tu dolor. Verás escurrir la pus…

Kobda Rocha

Calificación de Usuarios
[Total: 2 Average: 5]
Artículos Relacionados

Avulsiones desde el nosocomio

 

I am the push that makes you move.
742617000027

Por alguna razón (asaz enigmática), los políticos escucharon a los filósofos por primera vez en la historia de la humanidad e hicieron todo cuanto propusieron los académicos. El viernes 16 de noviembre de este año (2018), al concluir el XIX Congreso Internacional de Filosofía, los acilos para locos abrieron libremente sus puertas para no retener enclaustrado a nadie nunca más.

Por alguna razón (asaz extraña), los locos no quisieron salir ni tomar al mundo en sus manos. Fue como si se sintieran a salvo en tanto fueran tratados como dementes [demens]. Algunos, los no tan locos, escaparon al momento, alegres y aliviados. Otros, los no tan cuerdos, trataban de argumentar sinsentidos y preguntaban atentos a tantos ‘cambios tontos’ —ésas fueron sus palabras. Pero otros, los de veras locos, no dijeron nada, no hicieron nada; ignorando el embrollo por completo, permanecieron encerrados a voluntad.

Los filósofos no tardaron en filosofar en torno a la reacción (o irreacción) de los locos. Todavía no hay nada concluyente, pero los rumores dicen que la realidad, si conceptual [cogito ergo sum], es una invención intelectual del homo sapiens sapiens supradesarrollado, id est, de los locos. Y, debido a esta perspectiva cosmogónica, muchas personas (en su mayoría artistas —de entre los cuales destacan los poetas—) han ido a internarse a los psiquiátricos junto a estos locos naturales para, con ello, encontrar la verdad, la belleza y el bien del universo [καλοκαγαθία]. En el manicomio, dicen, está el fidedigno sentido de la vida; lo de afuera, el mundo en que hemos vivido hasta ahora, es un reclusorio imaginario, una mentira inexistente. En realidad no existimos sino porque algún loco nos debe estar imaginando.

Kobda Rocha

Calificación de Usuarios
[Total: 0 Average: 0]
Artículos Relacionados

La gracia de seguir siendo

Increíble pensar que en realidad solo vivimos por los demás. Parece tonto, pero generalmente es así. ¿Quién puede sentirse pleno al recibir un balazo que siempre duele, aunque el corazón ya este blindado?. ¿Cuándo y quién nos enseña a mirar adelante, dejando atrás la burla?. Seguir se sigue, … todos lo hacen. Pero la huella no se borra y es lo que amarra a una orilla de la que muchos ni siquiera parten. Es cómoda la derrota. Es fácil arrodillarse.

La experiencia sirve poco. Trae temor y resentimiento que no se traga con una sola noche de olvido. Que estúpido te vuelve el saber de antemano lo que sucederá. Esa cautela marica de evitar hacer, para después no padecer. Y así se deja pasar. Laissez faire total. Es dejar marchitar el libro antes de escribirlo. Es tirar las herramientas, en lugar de intentarlo una vez más y pensar que quizás la que viene es la que vale.

Las cuestiones familiares son cuestiones ineludibles. Quien esta. Quien se fue. Quien vino. Quien se quedó. Quien reapareció. Quien no estuvo nunca y de repente esta acá. Quien estuvo desde el principio, pero se cansó. Quien se fue para no volver. Quien no te ve jamás y cuando lo hace te pregunta banalidades. Quien siempre fue una mierda y el presente lo desnuda de pie a cabeza. Quien vale más es el más criticado.

El ser humano es un ser social por naturaleza decía Aristóteles. Lástima que al día de hoy esa misma sociedad que te crea, por naturaleza propia espera verte rodar. El morbo es lo esencial. El comentario vecino de la señora que no sabe que su hijo trafica y habla a los gritos señalando con el dedo al nieto de la finada de al lado. En eso se reduce la hipocresía del ser humano. Tan civilizadamente idiota para no darse cuenta que la unión y el amor también existen y son reales.

José Larralde bien lo supo expresar: “Nunca se meta ni pase por juez de problema ajeno. El rancho suyo está lleno de cosas por arreglarse”. Sin embargo, nadie le hizo caso. En el fondo somos todos tan parecidos, que pecamos prácticamente por esencia. Por ingenuidad misma de seguir siendo niños que se tropiezan por no saber bien como atarse los cordones. Porque escuchamos como se hacía, pero en la práctica todo es diferente. Y la calle puede ser muy dura para los dientes.

Solo Dios sabrá entonces la gracia de seguir siendo así. El sentido de tirar las cartas, guardando ese as bajo la manga que siempre se nos cae antes de ganar. Porque ventajear es la idea. Siempre estar delante de los demás. Si Maquiavelo viviera estaría orgulloso de su legado. No importa el camino, solo llegar. No importa cómo ni a quien habrá que pisar. ¿Llegar a dónde? es la pregunta. ¿Que nos hace creernos más?.

David Rodriguez

Calificación de Usuarios
[Total: 1 Average: 5]
Artículos Relacionados