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Sin Final: Una banda under que cumple

Cuando la calidad del sonido del escenario no se caracteriza por ser la mejor, hay que saber tocar muy bien para que no resulte cacofónico para el público. Sobre todo si antes de tu banda tocó una que más o menos, a duras penas, se tiraba algunas que otras buenas frases musicales. Pero no mucho más que un par de acordes con formas monótonas en los cuatro o cinco temas que sonaron. Sin Final logró purificar esos viejos y empolvados parlantes con una impronta propia para llevarse todos los aplausos del festival. Porque cuando hay ensayo se nota y aún más cuando los músicos saben de lo que se trata. Más aún cuando es gente que tiene sapada encima y que logran, entre sus miembros, captar mutuamente la idea de cada uno, que se entienden como si fuera un equipo de fútbol.

Sería difícil encajar esta banda con algún género pero tiene una marcada inspiración en famosas bandas como Iron Maiden. Una suerte de post-rock, rock metal, post-punk a mi parecer, aunque, para ser más específicos, ellos se definen como metal fusión progresivo. Pero bueno, lo decía Spinetta,  cada cual haga la música que le guste sin necesidad de encajarla en una etiqueta predeterminada. Una chunga combinación de estilos que da su fruto con buenos cambios en el tiempo. La banda cuenta con seis integrantes; 2 guitarras (“El Chino” Ogura y Martín Nocito), 1 bajo (Tebo Penovi), 1 cantante (Andrés Recchia) y 1 baterista (Nicolás Diebra).

El baterista siempre es clave para que una banda se exprese como desea. Sin Final no tiene excepción en esta regla pues todo lo propuesto en el escenario estuvo muy bien conseguido. En este caso, manejaba muy bien el tempo, por lo que la banda podía hacer puentes que quedaban bien (algunos con silencios en el medio) para unir las distintas partes que tenían las composiciones. El primer tema arrancó con mucha energía, coordinando muy bien las escalas entre las guitarras.

En general, la técnica lograda mediante la práctica y la perseverancia de esta gente ayudó mucho. ¿Por qué? ¿Cómo te das cuenta de eso? Por la versatilidad de las melodías. Se puede notar que cualquier escala no va con cualquier escala y esto remite a la prueba de que los integrantes de Sin Final saben perfectamente lo que están haciendo. Además, el registro del cantante, Andrés Recchia, hace que se acople con los diversos tonos por los que se mueven los temas. Los dos guitarristas van turnándose casi espontáneamente los acompañamientos y los solos con silencios que retoman el riff característico de cada canción. Asimismo, el uso de las pedaleras es mesurado y en el momento justo.

El guitarrista apodado “El Chino”, merece un párrafo aparte. Charlando con algunos de los integrantes, me lo habían advertido; “este tipo es un animal”. La verdad, se notó demasiado. Excesivamente. Un tipo que toca cinco horas por día hace que no tenga ningún tipo de sentido lo bueno que es cuando se sube a un escenario. Para él, las cuerdas parecían de manteca.

En fin, una gran banda under. Cuando hay esfuerzo, dedicación y, por sobre todo, amor por lo que uno hace, las cosas salen bien. No fue menos de lo que esperaba, ya sabía que eran muy buenos músicos. Y si los vas a saludar y te quedás charlando, están con la mejor onda, hasta capaz te terminás tomando una birra cerrando el festival a todo rock.

Wilcrak Badios

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Festival Mariposas de Madera

Una vieja frase española de la obra Don Juan Tenori dice: “Los muertos que vos matáis gozan de buena salud”. Y estas palabras encajan perfecto con el Festival Mariposas de Madera, que pese a algunos problemas de sonido en algunos tramos y falta de organización con quien subía y bajaba el telón (aunque a veces parecía que jugaba con él, en complicidad con Gustavo Lutheral, quien condujo en forma fabulosa el evento).

Organizado por Miguel Grinberg, periodista de la primera hora de nuestro Rock, ecologista, poeta, Doctor en fisosofia de la vida y de la calle, entre tantos títulos que le podemos dar, quienes asistimos pudimos ver verdaderas leyendas del rock argento romperla en un escenario como aquellas viejas épocas.

Quien escribe a sus 46 años jamás imagino que podía ver a Edelmiro Molinari cantando “Mestizo” de Almendra con solo una guitarra. Anteriormente Marcela Romero cantó una estrofa de “Mariposas de Madera” y la siguió Miguel Abuelo en una pantalla que para mi gusto era demasiado chica). Luego apareció Rinado Rafanelli haciendo temas de Polifemo, Bocon Franccino haciendo temas de Engranaje (banda que supo formar con “el Carpo” Napolitano) y Miguel Zabaleta homenajeando al Flaco con “El Anillo del Capitan Beto”.

Más adelante, Aníbal Forcada y “la dama blanca del blues” Claudia Puyo volvieron a reeditar el Dúo Ana Gris como cuando eran novios haciendo el Blues de los plomos. Claudia rindió tributo a Miguel Abuelo con “Himno de mi Corazón” y a Luca con “Heroína” dentro de la misma canciòn. Mientras Aníbal se dio el lujo de cantar a dúo con Miguel Ángel Erausquin, quien mandó un video “En el hospicio” de Pastoral. Lo mismo hizo Jorge Durietz con Miguel Cantilo pero no con la misma suerte en el sonido.

Ricardo Soule, pese a su afonía, cantó con la gente sus temas “Ritmo y Blues con Armónica” y el clásico “Presente”. Hubo un momento muy emotivo con Marcela Romero cantando “Amor de primavera”, mientras desfilaban por la pantalla los músicos que se fueron de gira definitivamente.

Orions Beethoven también dijo presente con su clásico estribillo “Toda la noche hasta que salga el sol”. Ciro Flogliatta homenajeó a Pajarito Zaguri con “Chamuyando los Blues”. Además, volvió de Boxes “el Negro” Ale Medina, que esta genial y nuevo como para que Manal se junte pronto y nos deleiten.

Las figuras de la noche con un nivel que sorprendió a propios y extraños fueron Alma y Vida (la vos de Mellino es impresionante); Aquelarre con Lito Vitale (tienen cuerda para rato y podrían tocar donde y cuando quieran), mostrando que los tres son simplemente magníficos y con Lito le volaron la peluca a todo el Gran Rivadavia. Litto Nebia y un piano pueden hacer que con 4 hits el mundo se venga abajo. Maria Rosa Yorio tiene la frescura que supo tener en las bandas que formó como Los Desconocidos de Siempre, y PorSuiGieco, que volvió a reunirse ese mismo día (sin Charly al que de alguna manera podrían haberlo hecho venir ya que demuestra que estar bárbaro), luego de los pequeños y emotivos set de Nito Mestre, Leon y Porcheto.

El final fue a pura emoción cantando de la mano de León “Mariposas de Madera”. Todos los participantes se llevaron su Mariposa de Madera, algunos post morten (como Basoalto de Vox Dei), y diplomas por participar.

Así terminó esta noche a las 4 de la mañana y sintiéndome un privilegiado de haber viajado en el tiempo o no… Porque era tarde y tenía sueño y ya mi mente estaba bastante confundida.

Diego Trama

 

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Foo Fighters en Argentina y la odisea para volver a verlos

El show que “No One Knows”

Originalmente el título que iba a tener esta nota era “Foo Fighters y Queens of the Stone Age en Argentina”. De hecho este poderoso combo de bandas era el atractivo principal para comprar las entradas de su presentación en Velez. Porque si bien Foo Fighters es una banda lo suficientemente convocante, pero si le sumamos a Josh Homme y compañía en la previa el poder se duplica.

Sin embargo, cuando fuimos a las inmediaciones del estadio nos encontramos  con algo que no esperabamos: una organización que era un desastre, un TOTAL DESASTRE que nunca viví en los numerosos recitales a los que asistí en mi vida.

La entrada al campo era una doble fila (casi tripe) que era interminable y que avanzaba a paso Walking Dead monótono sin piernas. Eran fácil unas 15 cuadras de gente que llegaba hasta debajo de la autopista y parecía que nunca daba la vuelta. Y no había una sola persona de la organización (estaban todos reunidos boludeando literalmente en la entrada del estadio), sin policías (contamos 7 con toda la furia) y ni una condenada valla. Con el precio que pagamos inexplicablemente las únicas vallas estaban en la entrada y no cubrían más de 30 metros de longitud. Además había más vendedores de cerveza fría que gente de la organización.

En otras palabras, la organización para entrar al estadio fue tan deplorable que nos perdimos el recital de Queens of the Stone Age… E incluso pensamos que también nos perderíamos la presentación de Foo Fighters.

Hay que destacar la actitud de la gente que nunca perdió la cordura en semejante desastre organizacional, auto ordenándose para seguir la improvisada cola para entrar comiéndose toda su bronca. En el mientras tanto se escuchó el hit del verano “M.M. L.P.Q.T.P.”.  Y si tenías celular se podían ver los Twitts de lo que opinaba la gente al respecto, donde mencionaban que irían a Defensa del Consumidor por la estafa y mofándose del nombre del organizador “All Access”.

Llamativamente pasadas las 21hs, la fila adoptó un paso veloz hasta que finalmente pudimos entrar al estadio. Abriendo el interrogando de: ¿Por qué corno no iba a esa velocidad antes?

En fin, llegamos a entrar a la cancha de Velez a las 21:30hs, cuando Queens of the Stone Age ya había terminado. Perdiendo así parte del dinero que pagamos por ellos en la entrada y la posibilidad de escuchar al menos un mísero acorde de ellos, porque los teníamos a 10 insufribles cuadras de distancia mientras tocaban.

Foo Fighters en su “insane” último show de su tour

Ya dentro del estadio, la cantidad de gente que había en el campo desbordaba. Y se podía ver el tipo de público que fue a verlos. Mayormente gente de entre 25 y 35 años, entre quienes abundaban más las remeras de Nirvana que las de Foo Fighters.

Alrededor de las 21:45hs los Foo saldrían al escenario interpretando “Run” (tal vez la mejor canción de su último disco) y arrancando así un torbellino desenfrenado de clásicos. La sucederían rápidamente “All My Life”, “Learn to Fly” y “The Pretender”. Luego aparecería otra destacada de Concrete and Gold, “The Sky Is a Neighborhood”, para luego dar lugar a temas de Wasting Light (su mejor álbum a la fecha), como “Rope”, en una versión extendida por su improvisación instrumental, “Walk” y “These Days”. En el medio tocarían “Sunday Rain” con Taylor Hawkins como vocalista principal y una versión semi lenta de “My Hero”.

El Show después se tomaría un respiro para que Dave Grohl interactúe con la gente con todo su carisma y sus expresiones cómicas. Hay que decirlo Dave es un verdadero Rockstar que disfruta de lo que hace y que puede llegar a ser hilarante con sus salidas. Taylor lo segunda en ese sentido, siguiendo sus chistes, y es un personaje que no sé si disfruta más martillar su batería o hacerse el Freddie Mercury cantando. Justamente en este interín Dave presentaría a cada integrante del grupo, quienes improvisarían brevemente un par de temas de Queen como “Another One Bites the Dust” y “Love of My Life” para presentarse. Además de “Blitzkrieg Bop” de los Ramones y una extraña interpretación que tenía la base de “Imagine” en teclado, mientras Grohl cantaba “Jump” de Van Halen sobre la misma. Y para cerrar este impase Taylor se daría el gusto de cantar “Under Pressure”.

Y a modo agradecimiento Grohl improvisaría una canción que llamaría “Argentina I Love You”. Dave en ese sentido siempre destacaba la locura de la audiencia argentina y lo que le encantaba sus coreos y terminar su tour en este país por ese motivo.

Con “Monkey Wrench” (un himno del Punk Pop al igual que “Breakout”) retomarían su vorágine de clásicos hasta que finalmente tocarían “Best of You” para hacer a todo trapo su primer aparente cierre.

En el encore final interpretarían 3 canciones finales (en parte negociadas en pantalla mientras se los esperaba con entusiasmo). La primera “Dirty Water” con sus coristas que por momentos parecían desatinar, luego la enérgica “This Is a Call” para luego darle lugar a la inmortal “Everlong”.

Fue un muy buen recital de Foo Fighters, donde se pudo escuchar sus canciones más esenciales demostrando la buena forma del grupo. Y si bien fue algo traumática la previa (y siento que tengo una mufa con ellos porque la vez anterior que vinieron se llovió todo), su presentación taparía el mal trago vivido.

Persy

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Arcade Fire en Argentina: Festival de himnos de un peso completo

Pocas bandas nacidas en los últimos 20 años tienen el mérito de haber editado un disco tan excelente como Funeral y luego haber mantenido su forma a lo largo de los años. Y si bien este año lanzaron, Everything Now, su disco más decepcionante a la fecha, su nuevo álbum es una invitación a que hagan una gira para demostrar el esplendor de sus temas en vivo. Así que Arcade Fire retornaría  a la Argentina, esta vez encabezando el Line Up del Festival BUE en Tecnopolis en la primera fecha (en la segunda la atracción principal sería Gorillaz).

Luego de la presentación de El Mató a un Policía Motorizado en el escenario anexo de Tecnopolis, llegaría el turno de Arcade Fire de salir al escenario principal. La hora estipulada de salida y que debería ser respetada a rajatabla siendo un festival serían las 21:15hs. Pero los canadienses se tomarían sus minutos. Mientras tanto se podía ver la diversidad del público joven que fue a verlos: hippies, hípsters, gente “cool” con remeras de Joy Division, verdaderos fans con remeras de Arcade Fire (difíciles de encontrar en lo cotidiano), turistas y por supuesto público en general amante del rock y la buena música.

Alrededor de las 21:25hs, la salida de Arcade Fire sería anunciada de manera original como si fuese un combatiente de una pelea de Boxeo. De hecho el escenario estaba decorado con cuerdas de Ring. Así haría su entrada triunfal Win Butler (con campera de Jean que tenía bordada la bandera de Argentina) junto al resto de su numerosa banda que los hacía parecer un verdadero peso completo.

El ritmo de revival ochentoso del single de su último álbum, el homónimo “Everything Now”, sería el encargado de abrir el show generando un shock de alegría en los allí presentes. Inmediatamente lo sucedería tal vez el mejor tema de Arcade Fire, “Rebellion (Lies)”, en una versión acelerada acompañado por los coros del público. A partir de ese momento Arcade Fire armaría su propia fiesta entrelazando viñetas bailables de Reflektor como “Here Comes the Night Time” y de Everything Now tal es el caso de “Electric Blue” y “Put Your Money on Me”, combinados con himnos indiscutidos y atemporales de la banda como “No Cars Go” y “Neighborhood #1 (Tunnels)”, junto a momentos en los que pedían prender los celulares como “Neon Bible”. Tampoco faltarían los momentos de repasar a The Suburbs, con su canción que lleva el mismo el nombre y con “Ready to Start”, que en vivo suena sorprendentemente poderosa. “Neighborhood #3 (Power Out)” con todo su potencial enérgico sería la encargada de hacer un aparente cierre.

Pero faltaba más. En el encore, Arcade Fire interpretaría otra de su último disco con letra en pantallas,  “We Don’t Deserve Love”, y con Butler acercándose al público. La sucedería una especie de Reprise de “Everything Now” (un buen tema del que aparentemente el mismo grupo está enamorado) y para cerrar como no podía ser de otra forma la conmovedora e infaltable “Wake Up”. De “Wake Up” en vivo hay que decir que transmite una vibra que emociona como ninguna otra y el público así la acompaña coreándola con gusto. Recordemos que incluso U2 hace el cover de “Wake Up” por la energía que transmite en sus presentaciones.

Fue una muy buena presentación en la cual se puede ver las dos caras de Arcade Fire: su faceta seria, con sus himnos y clásicos de sus discos conceptuales; y la parte festiva  en la que entretienen con sus números bailables de sus dos últimos álbumes. Lo cierto es que Arcade Fire se transformó en un grande de la actualidad en todas sus dimensiones.

Persy

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Bon Jovi – Estadio de Vélez Sarsfield (16/09/2017)

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Como parte de la Gira This House is not For Sale, iniciado en los Estados Unidos en Febrero de este año, Bon Jovi se presentó en el Estadio José Amalfitani del Club Vélez Sarsfield de la Ciudad de Buenos Aires.

Casi cuatro años después de aquel recital que la banda liderada por Jon Bon Jovi brindó en este mismo escenario, el grupo se reencontraba con sus seguidores para presentar parte de su último material de 2016 y repasar algunos de sus mayores hits.

En una noche apacible y muy agradable y ante un público de variada edad pero mayoritaria de treintañeros, la banda de New Jersey salió a escena media hora más tarde de lo pactado abriendo el espectáculo con “This House is Not For Sale”, con  Tico Torres en batería, David Bryan en teclados, Hugh McDonald en bajo y Phil X en guitarra (éstos dos últimos confirmados  oficialmente como parte del grupo). Continuó “Raise Your Hands” del consagratorio disco Slippery When Wet de 1986 y luego de un breve saludo al público siguió “Knockout”, también del último material, para darle paso a “You Give Love a Bad Name”, el primer gran clásico, que tuvo a todo el estadio sonando al unísono en los coros.

“Lost Highway”, “We Weren’t Born to Follow” y “”I’ll Sleep When I’m Dead” continuaron con la lista (que no presentaría variantes respecto a la ofrecida en Santiago de Chile dos días antes), y “Runaway” con su inconfundible introducción volvió a trasladar al público en el tiempo al primer disco de 1984. “Someday I’ll Be Saturday Night” tuvo al carismático cantante al frente con la guitarra acústica y la versión de “Bed of Roses” sonando con el estribillo intercalando la versión en castellano, terminó de desatar la locura entre las fieles seguidoras.

“It’s My Life” de principios de milenio sacudió nuevamente al todo el Estadio que saltaba y coreaba con fuerzas, y luego “God Bless This Mess” mostraba en las tres pantallas gigantes imágenes de titulares periodísticos que cuestionaban la vigencia de Bon Jovi, a quien las diversas dificultades que tuvo que atravesar a lo largo de su extensa trayectoria, sirvieron como combustible para fortalecerse. Las pegadizas “Wanted Dead or Alive” y “Lay Your Hand on Me” teniéndolo casi como un predicador, dieron lugar al cierre del primer tramo del recital con “Bad Medicine”, uno de los más cantados de la noche.

En los bises “In This Arms”, la gran balada “I´ll Be There For You” y el mega clásico “Livin’ on a Prayer” parecían que cerrarían la presentación. Sin embargo, habría lugar para otros dos inmortales temas como “Theses Days” y “Keep the Faith” del Bonjo de los noventa, culminando una presentación de dos horas y media.

Se presentó una vez más en nuestro país una de las mayores bandas de rock de estadios, y a pesar de algunas cuestiones como el bajo volumen o la dificultad que por el final mostró Bon Jovi en los coros, el show fue muy sólido, entretenido y sobre todo afianzó la lealtad del público local con el estadounidense.

Piro

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Sting – Hipódromo de Palermo (04/05/2017)

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En el marco del 57th & 9th Tour, Sting se presentó en la ciudad de Buenos Aires en la que sería su séptima visita al país. Desde aquellos recordados espectáculos de 1988 con Amnesty International, el británico mantuvo siempre una atracción especial con el público argentino. En esta oportunidad el Hipódromo de Palermo propició de escenario para que el artista renovase sus votos de confianza con los miles de seguidores que se acercaron a disfrutar de sus temas.

Bajo una luna brillante, un cielo totalmente despejado y un clima muy agradable, el icónico Hipódromo transformó su fisonomía para darle  la bienvenida a los músicos que acompañarían a Sting. El mismísimo hijo del artista, Joe Sumner, ofreció una breve muestra de su irrefutable parecido vocal y postural con su padre, mientras que The Last Bandoleros, una banda oriunda de San Antonio, Texas, agradecía al público argentino por Manu Ginóbili y brindaba una entretenida antesala a lo que sería el ansiado espectáculo de Sting.

Con una figura envidiable y completamente descontracturado, Sting hizo su aparición a las 21.15 hs. mientras desde su bajo sonaban los acordes de “Syncronicity II” de su etapa con The Police. “Spirits in a Material World” sonó luego para darle paso a “Englishman in New York”, de su era solista y uno de los hits más cantados por el público. “I Can’t Stop Thinking About You”, primer corte difusión de su último disco, fue el siguiente tema que el británico decidió incluir en una  lograda lista de canciones que combinarían tanto los clásico de The Police, como los suyos propios de siempre.

A medida que avanzaba el espectáculo y los temas fluían, Sting demostraba su gran versatilidad para pasar de baladas como “Field of Gold” a temas más movidos como “Patrol Head” y retomar con los sonidos suaves como en “Down, Down, Down” o la bellísima “Shape of My Heart” que contó con el condimento emotivo de tener tanto a Sting cantando a dúo con su hijo, como al guitarrista Dominic Miller alternando acordes con su propio hijo, quien también formaba parte del repertorio artístico.

Luego “Messagge in a Bottle”, “Walking on the Moon” y “So Lonely”, alternados con una version de “Ashes to Ashes” a cargo de Joe Sumner, dieron lugar a uno los momentos más destacados con Sting combinando “Roxanne” con el clásico “Ain’t No Sunshine”.

Tras un brevísimo receso Sting regresó a escena con “Next to you” y el infaltable “Every Breath You Take”; para concluir su presentación en guitarra con “Fragile”. Una vez más Sting enamoraba a su fiel público argentino que fue testigo nuevamente de su gran profesionalismo y su enorme calidad musical.

Piro

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Guns N’ Roses en Argentina: El fin de la siempre eterna espera

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Un buen día mi archi hermano, Luquitas Bonjo, me dijo: “Vuelven los Guns”. Mi respuesta fue: “Vuelve Axl Rose con su propia banda bajo el nombre Guns N’ Roses, querrás decir”. “¡No, volvieron los verdaderos Guns!” me respondió. Y así fue. Axl, Slash y compañía lograron ponerse de acuerdo para juntar a la mayoría de los miembros originales de la banda, muy probablemente por cuestiones financieras, porque seamos realistas, no les estaba yendo tan bien por separado. La carrera de Slash en sus proyectos paralelos como Velvet Revolver y en solitario nunca supieron despegar. Mientras que Axl Rose nunca tuvo mucho éxito con su versión de los Guns N’ Roses y ahora se las rebuscaba como vocalista de AC/DC. Pero la vuelta de los Guns con su formación original era algo importante y muy esperado. Comparable con que los hermanos Gallagher hagan las pases y vuelva Oasis, o con que vuelvan los Redondos en la Argentina. Porque al final de cuentas “el todo es más que la suma de las partes”.

Los fanáticos así respondieron a la noticia de retorno, abalanzándose para comprar las entradas y llenar dos Estadios de River, el mismo escenario donde habían culminado su gira de 1993. Su nueva gira, llamada Not in This Lifetime, tendría como fechas de visitas a la Argentina el 1/11 en Rosario y el 4/11 y 5/11 en Buenos Aires. Nuestra asistencia a esta importante vuelta sería en el último de estos días.

Ya preparados arribaríamos a los alrededores del estadio con 2hs de tiempo antes del comienzo previsto para las 21hs. Nos recibiría una larga pero muy larga cola para acceder al campo, que llegaba hasta el fondo del Club Ciudad y luego daba la vuelta para volver a su punto original. En otras palabras, para quienes no conocen la ubicación, eran más de 20 cuadras de cola que avanzaba a paso tortuga. Un verdadero embudo que se le puede atribuir a los problemas de organización para meter a tanta gente en un único acceso de 3 metros de ancho. Por eso recién estaríamos dentro del estadio a las 21:15hs. La buena noticia es que tuve el privilegio de perderme a Airbag como banda telonera.

Con tanta gente afuera era evidente que el comienzo se demorara un poco. Mientras tanto se podía estudiar el tipo de público que fue a ver a los Gansos Rosas:

  • El 80% de los personajes de campo llevaban remeras negras.
  • El 70% de las remeras eran de los Guns, preferentemente con la portada de Appetite For Destruction.
  • Al fondo del campo se encontraban los que descansaban sentados en el piso, en el medio los padres de familia (que promediaban entre los 35 y 45 años) que fueron con sus hijos menores de edad y adelante los jóvenes irreverentes que querían poguear cerca de la valla.

Eran las 21:40hs cuando se apagaron las luces en el estadio. Era el momento de que la banda salga al escenario. Los celulares se alzaron para filmarlo, pero eran tantos que terminaban filmando el celular que tenían por delante. “It’s So Easy” sería el encargado de dar comienzo a esta esperada vuelta, seguido de “Mr. Brownstone” para hacer vibrar con las primeras sacudidas de energía al estadio. Desde entonces se podía comprobar que efectivamente eran los Guns los que estaban rockeando como si 23 años de espera no fueran nada. De hecho Axl, de quien los años hicieron estragos, estaba cumpliendo más que bien con su función como vocalista pese a tener la apariencia de una señora jubilada, con mezcla de Cherashny y Mickey Rourke. Y nuestro Tío Cosa con galera, Slash (con su musculosa que decía “Buenos Fucking Aires”), la estaba gastando como ninguno en guitarra. “Es el lírico del grupo” me comentaba Luquitas Bonjo.

La noche avanzaría y el Set List poco a poco empezaría a tomar la forma de un “grandes éxitos” en vivo. Entre ellos “Welcome to the Jungle” sería uno de los momentos más vibrantes en el público. La bienvenida a la jungla fue recibida con una revuelta poguera muy efusiva. Obligaría a Axl a pedir que por favor den un paso para atrás para que no aplastar a los que están más adelante. Situación similar se dio en “Sweet Child O’ Mine”, donde además se les sumaron los gritos más histéricos de las fanáticas más fervorosas de la banda. Luquitas Bonjo terminó aturdido por su culpa.

Estaban dando lo que fueron a buscar sus espectadores: un verdadero espectáculo de Rock. Y justamente en este punto me detengo, si hay algo que distingue a este grupo respecto de los otros de los ochenta es que siempre respetaron sus raíces e influencias, y no son una mera banda de Glam Metal que vive de la existencia de un Hit. Los Guns son una verdadera banda de Rock (o Hard Rock) que supo componer verdaderos clásicos.

En cuanto a sus integrantes, todos tuvieron su momento de gloria en la noche. No solo Slash con sus solos resaltándose el tema del Padrino en guitarra, también Duff McKagan interpretando su propia canción y hasta el baterista Steven Adler, quien apareció con camiseta argentina (demagogia pura) para interpretar “My Michelle”. De hecho, Rose se preocupaba mucho por presentar a la banda.

Mención aparte merecen los covers, no solo “Live and Let Die” y “Knockin’ on Heaven’s Door” inmortalizados como temas propios, sino también los nuevos. Interpretarían la versión instrumental de “Wish You Were Here”, con unos tímidos cantos del público, y “Sister Morphine” de los Stones, también instrumental y poco reconocida por la gente, como intro de “Patience”, dejando en claro que muchos Fans de los Guns deberían conocer más de otros grupos de Rock. Y ni hablar cuando tocarían “The Seeker” de los Who, creo que yo era el único infeliz que la cantó en todo el estadio.

Fue un muy buen concierto con un despliegue muy sólido de la banda y un gran repaso de temazos como “Civil War”, “November Rain” y “Paradise City” en el cierre. Los fanáticos más acérrimos también festejaron la inclusión de “Estranged” y “Coma” en su Set List. Por eso hay que celebrarlo, porque los Guns volvieron y la larga espera terminó.

Persy

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Wilco, The Flaming Lips y las diferencias del poder alternativo noventoso

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Un poco tarde llega esta reseña, pero más vale tarde que nunca. Persi Music no se baja del pelotón de visitas de octubre como Aerosmith y Festivales como el Personal Fest. Pero dentro de la oferta de estos días la que más me resultaba interesante era la del Festival BUE, con un Line Up que incluía a Iggy Pop, The Libertines, Wilco y The Flaming Lips. Estos dos últimos grupos resonaron en mi mente cuando escuché el anuncio. Wilco, por un lado, por ser una banda que con sus más de 20 años nunca pisó al país y que pese a parecer ignoto tiene su sequito de seguidores. Y por otro lado, la banda de Wayne Coyne de quienes tuve un muy buen recuerdo hace más de 5 años en GEBA.

Con la entrada en mano proporcionada gracias a mis amigos, llegaría el 15/10/2016, el día señalado para ver a estos dos grupos dentro del Festival. El panorama no parecía muy alentador con las lluvias del día y con la incómoda ubicación de Tecnopolis (2 colectivos y caminar más de 1km por la General Paz para llegar). Pero el cielo se aclararía y arribar a Tecnopolis para que en la entrada un sujeto de corte de pelo Punk con flequillo rosa y campera de Jean ochentosa te diga con mucho entusiasmo “¡Vamo’ a ver a los Wilco!”, te cambia la cara para empezar a prepararte a disfrutar lo que esperabas. “¡Sí, vamos!” fue mi respuesta tanto para ese personaje (que parecía tan contento como si fuese a ver a Led Zeppelin), como para mí mismo.

Ahora bien, el Festival y la presencia conjunta de estas dos bandas sirve mucho para analizar lo distintas que pueden ser pese a que comparten un público similar y a pesar de converger en un género parecido dentro de lo que se considera Rock Alternativo.

Primero sería el turno de Wilco. La hora de la cita era a las 19:30hs en el escenario secundario. Justamente la primera gran y grata sorpresa me la lleve con este escenario porque era en un lugar cerrado. La segunda muy agradable sorpresa es que sonaba “Sugar Mountain” de Neil Young mientras se esperaba. Y lo tercero que se apreciaba es que Wilco no es una banda convocante, se notaba que no había tanto público y que se podía estar cerca de la banda sin problema, aunque luego se llenaría.

La banda de Jeff Tweedy saldría ante los aplausos del público a la hora estipulada sin mucha espectacularidad, sin muchas luces, ni papelitos, ni humo, ni nada. Austeridad pura. Que viejos se los veía, especialmente a Tweedy, con barba, medio canoso y sombrero como un Neil Young cualquiera. Claro, no son un grupo nuevo y el público que acompañaba tampoco. Los espectadores tenían de 25 años para arriba, con predominancia de gente de 30 años y algunos jobatos de 40, 50 y hasta 60 años.

El convulsivo Pop Rock de “Random Name Generator” sería el encargado de arrancar el concierto. La sucedería el mejor momento de su presentación, “I Am Trying to Break Your Heart”, con un poder cautivante que pocas bandas logran, haciendo lucir a su multi-instrumentalista Pat Sansone para recrear con minuciosidad cada uno de sus arreglos. Sencillamente espectacular. Pero para no darte respiro, luego interpretarían “Art of Almost”, posiblemente la canción más progresiva de toda su carrera, brillantemente ejecutada para que suene tan impecable como en el disco. Y luego un clásico no menor de Being There, “Misunderstood”.

Tweedy reconocería ante el público que era su primera vez en el país y que repasarían diferentes temas de sus más de 20 años de historia. Así lo harían diversificando con su rock alternativo, aunque llamó la atención la abundancia de canciones de su disco A Ghost is Born (muy buen trabajo pero no el mejor), la ausencia absoluta de cortes de Wilco (The Album) y casi nula de su último trabajo, Star Wars. Ambos merecían mayor presencia en su Set List. Pero eso no quitó que el recital sea disfrutable.

Uno de los momentos mejor recibidos por el público fue “Impossible Germany”, coreando hasta el solo de guitarra, y vale la pena destacar los arrebatos de Noise experimental a la Velvet Underground en muchos tramos del concierto, haciendo lucir a Nells Cline como un guitarrista notable.

El cierre con “I’m a Wheel”, un tema medio zonzo, dejó un sabor a poco y alarmante porque lo mejor estuvo al principio en lugar de al final. Tranquilamente podrían haber elegido clásicos como… “A Shot in the Arm”. Pero las casi dos horas de Wilco, para ser un festival, te dejan más que satisfecho y contento.

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De hecho Wilco, tocó tanto tiempo que se terminaba llegando tarde para ver a Flaming Lips que arrancaba a las 21:15hs. Ya de entrada la puesta de escena era totalmente distinta. De escenario cerrado y sonido envolvente, pasamos a uno abierto, con mucha más gente, decorado como la completa fiesta que recuerdo presencié hace 5 años. Luces, cotillón, muñecos danzantes, papelitos y mucho color. Los Lips te daban la bienvenida a su sueño psicodélico/surrealista y Wayne Coyne era el principal anfitrión.

Clásicos de magnitud como “Race for the Prize” y “Yoshimi Battles the Pink Robots” darían el puntapié inicial. Y Coyne se encontraba en su salsa, inquieto, con su tapado blanco, tirando papelitos e incluso cantando encima de un Chewbacca.

Pero el momento de su locura máxima, que coincidió con el pico del concierto, fue cuando hizo un homenaje a David Bowie interpretando a “Space Oddty” dentro de su burbuja inflable, para luego tirarse al público. Escuchar “Ground Control to Major Tom” te hacía piantar un lagrimón.

La siempre hermosa “Do You Realize?” sería la encargarda de darle cierre a su presentación, que quedó un poco opacada por lo corta que fue (solo 1 hora de Show) y porque le faltó un poco de dinámica (por ejemplo, la versión de “What is the Light?” resultaba un poco frenada). De hecho, Coyne se iría medio cortante diciendo “Bueno, chau”, mostrando un poco lo loco que está. Y dejando al público con la sensación de “¿Eso es todo?”.

De todas formas, me gustaron ambas presentaciones. Tal vez, la de Wilco pude disfrutarla más porque fue la primera vez que vinieron. Pero pese a sus diferencias, desde cómo son sus shows, actitud en el escenario, cantidad de tiempo que tocaron, etc.,  cada uno tiene su encanto. Y da gusto ver a dos grupos que con sus más de 20 años mantienen intacto su poder, su poder noventoso.

Persy

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Paul McCartney en Argentina – Estadio Único de La Plata (17/05/2016)

PaulFinalmente y luego de varios rumores que surgieron en los últimos años sobre su vuelta a la Argentina, Sir Paul McCartney regresó a tierras criollas después de sus presentaciones en 2010 en la Ciudad de Buenos Aires. Esta vez, iniciando el One on One Tour en el Estadio Mario Alberto Kempes de la Ciudad de Córdoba, la leyenda del pop rock mundial desembarcó en la La Plata para brindar el primero de los dos recitales que tendría programado en dicha localidad.

En un atardecer que comenzaba a vislumbrar una noche muy fría, la Ciudad de las diagonales se poblaba de seguidores que debían sortear no sólo las bajas temperaturas, sino también las incoherencias organizativas, sin saber bien dónde estaban los ingresos según cada ubicación. Que las puertas estén previstas para abrirse a las 18 hs. cuando una hora más tarde estaba programado que toque la banda soporte El Kuelgue, era llamativo y daba la pauta de que los horarios no se respetarían. Más sorprendente fue haber encontrado a gente de la organización ofreciendo a quienes poseían entradas para Campo, canjearlas por Plateas. Sería acaso que las ventas no fueron las esperadas y no sería buena imagen ver las Plateas semi vacías?.

Al margen de esa desprolijidad y de no haberse cumplido el pedido de Paul de no vender carne en las inmediaciones (mención aparte a la genialidad criolla de nombrar a uno de sus platos como “Mc Carne”), el ingreso al Estadio se realizó sin inconvenientes, dando tiempo al grupo soporte a presentarse y dejar el escenario  para que Chris Holmes, el DJ que viene acompañando a Paul en sus giras, envolviese al público con versiones raras de temas de The Beatles y McCartney, mezcladas con clásicos de Chuck Berry y Little Richards, entre otros.

A las 21.15 y cumpliendo con el horario estipulado, el ex Beatle hizo su aparición en el escenario con un saco azul y una figura envidiable para su edad, acompañado luego por la banda de músicos que desde hace tiempo vienen rodando por el mundo. “A Hard Day’s Night” inició el recital haciendo saltar y vibrar a los miles de fanáticos que buscaban hacerle frente al frío. Siguieron “Save Us” del disco New y nuevamente otro clásico Beatle como “Can’t Buy Me Love”. “Hola, chicos!” fue el saludo elegido para dar la bienvenida a lo que sería una verdadera fiesta, y a partir de entonces se fueron alternando clásicos del repertorio de los cuatro de Liverpool (“Here, There and Everywhere”, “You Won’t See Me”, “Lady Madonna”, entre muchas otras) con sus tiempos en The Wings como “Nineteen Hundred and Eighty-Five”, y otras de su carrera solista. “My Valentine”, dedicado a su actual esposa Nancy y “Maybe I’m Amazed”, compuesto para Linda fueron junto a “Black Bird”, de las baladas más hermosas del repertorio elegido.

Siempre atento a los ánimos de público y con sus características miradas cómplices, McCartney encantaba al público argentino con cada palabra, animándose incluso a intercalar frases en un muy entendible español. Fue una noche de muchas emociones, especialmente cuando Paul recordó a su amigo John dedicándole “Here Today” y acompañó al público con los acordes del “Olé Olé Olé Lennon, Lennon” típico del público argentino. George Harrison también fue recordado con una hermosa interpretación de “Something” en el ukelele y antes de los bises “Band on the Run” y “Live and Let Die” sonaron con una puesta de fuegos artificiales y explosiones de gran nivel. La infaltable “Let It Be”, con Paul en el piano, fue una caricia directa al corazón, mientras que “Hey Jude” puso de pie a todo el Estadio para acompañar en los coros.

Después de casi dos horas sin detenerse, la banda ingresó a bastidores y luego de unos minutos, el regreso lo trajo a Paul con su guitarra acústica tocando “Yesterday” como si aquel joven que salía a escena por primera vez en los años sesenta. Con todo el Estadio de pie para disfrutar las últimas piezas de un concierto impecable, “Get Back” (no incluida en el setlist original), contó con la participación de Leila, una niña que subió al escenario junto a su mamá para darse el lujo de “tocar” el bajo junto a la leyenda. “Birthday”, “Golden Slumbers” y  “Carry That Way” comenzaban a marcar el final del recital, que, como no podía ser de otro modo, finalizó con “The End” y con Paul esfumándose detrás de una cortina de humo, aunque no antes sin agradecer a sus músicos, colaboradores y por supuesto a su público fiel, que lo idolatra como el verdadero Maestro de la música que es. Gracias Paul por volver, gracias por este hermoso recital y gracias por permitirnos ser testigos de la historia viva de la música!.

Piro

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Noel Gallagher’s High Flying Birds – Lollapalooza Side Show, Estadio Luna Park (16/03/2016)

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“Esperamos que su próximo disco lo traiga nuevamente a nuestro país y podamos seguir disfrutando de este artista que tantas canciones nos ha impregnado en la memoria”. Con aquel deseo cerrábamos la reseña del recital que Noel Gallagher había ofrecido en su primera visita en la Ciudad de Buenos Aires con su nueva banda. Casi cuatro años después, el británico cumplió y volvió a la Argentina para presentar Chasing Yesterday, su segundo material de estudio lanzado en 2015. Abriendo una serie de recitales adicionales al tradicional Festival Lollapalooza, Gallagher retornaba al mítico Estadio Luna Park, en el cual en 1998 comenzó el idilio del público argentino con Oasis.

Pasados unos minutos de las nueve de la noche, las luces se encendieron con una intensidad que no permitía ver qué sucedía arriba del escenario, pero pronto se disiparon para que la gente pudiese apreciar el ingreso de la banda, mientras de fondo sonaba parte de “Shoot a Hole Into the Sun”, un demo grabado con mezclas del tema “If I Had a Gun”, del disco debut del grupo. Sin perder tiempo “Everybody’s on the Run” fue la elegida para abrir el esperado recital. “Lock All The Doors” y el single “In the Heat of the Moment” fueron dos de los seis temas con los que Noel decidió presentar su último trabajo. Tras saludarse con su público en ese particular inglés con el que Gallagher nos tiene acostumbrados, fue momento del primer cover de Oasis, a cargo de la pegadiza “Fade Away” del maravilloso disco de lados B The Masterplan. “Riverman”, “The Death of You and Me” y especialmente “You Know You Can’t Go Back” (dedicada a los fanáticos de Oasis) demostró, como en la primera presentación del grupo en 2012, que el tiempo de Liam y Noel juntos había quedado atrás y lejos estaría de volver. Sin embargo, una inesperada versión de “Champagne Supernova”, “Sad Song” y “D’Yer Wanna be a Spaceman?” (destinada al Papa Francisco) dieron paso a que Noel accediera al pedido de la gente otorgándoles la posibilidad de que las miles de gargantas que asistieron al Luna Park pudiesen entonar algunas estrofas del clásico “Live Forever”, mientras la guitarra de Noel los dirigía. Siguieron “The Mexican” y “The Dying of the Light” de Chasing Yesterday y desde el fondo de Defenetly Maybe, “Digsy’s Dinner” comenzó a cerrar el recital con algunos de los temas que llevaron a Oasis a la cima mundial a mediados de los noventa.

La memorable “The Masterplan” daba paso a los bises, y como no podía ser de otra manera, vaticinaban un final con el mejor material de Gallagher. La fantástica y pocas veces tocada “Listen Up” y luego “Wonderwall” empezaban a marcar el cierre. “AKA..What a Life!” sembró el terreno perfecto para el final a pura emoción con la infaltable “Don’t Look Back in Anger”. Sin salirse del tiempo reglamentario Noel Gallagher cerraba una vez más una presentación brillante, ayudado en esta oportunidad por un Estadio con una mejor acústica que GEBA y con el constante apoyo y fidelidad de un público que podrá verlo nuevamente el sábado siguiente en el Festival de Lollapaloza, pero que espera que el británico quiera seguir visitándonos muchas veces más.

Piro

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The Rolling Stones – Estadio Único de La Plata (07/02/2016)

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La ansiada y prolongada espera de diez años finalmente había terminado. Por cuarta ocasión en su longeva historia The Rolling Stones arribaban a la Argentina para brindar una serie de tres espectáculos en el Estadio Único de la Ciudad La Plata, en el marco de su gira latinoamericana Olé Tour.

La Beriso tuvo el privilegio de abrir como banda telonera bajo una intensa lluvia que acortó su presentación, mientras que Ciro y los Persas, con un muy buen espectáculo en el cual incluyeron algunos clásicos de Los Piojos, se encargaron de dejar el escenario listo para que los miles de fanáticos pudieran ver en acción a Sus Majestades, como el mismo cantante declaraba. Previo a la ansiada espera y con el agua cediendo, como invitado de lujo, Charly García, ícono del rock nacional también se hacía presente para admirar a los legendarios músicos.

Poco después de las 21 horas las luces del escenario descendieron y dieron paso al video que simulaba el viaje de los británicos hasta tierras argentinas, proyectado en las tres pantallas gigantes de alta definición e inmediatamente sonaron los primeros acordes de la inconfundible “Start Me Up”, con un Mick Jagger exultante y una oleada de fanáticos enloquecidos. La autoproclamada “Banda más grande del Rock N’ Roll de todos los tiempos” se reencontraba con su querido y admirado público argentino luego de una década y otras dos históricas visitas en 1995 y 1998. Como en aquellas oportunidades, esta presentación también se vio empañada por los actos de violencia que se registraban en las inmediaciones del Estadio cuando un grupo de gente intentaba ingresar sin entradas.

“It’s Only Rock N’ Roll (But I Like It)” y “Tumbling Dice” continuaron con el repertorio de los clásicos inmortales del grupo y entre ellos Jagger saludaba al público con un guionado libreto en un apreciable castellano en el que contaba las andanzas de la banda bailando tango y comiendo choripanes en la Costanera porteña. “Out of Control” y “Anybody Seen My Baby?” del disco Bridges to Babylon fueron tal vez dos de los temas prescindibles y “Street Fighting Man”, como era de suponer, fue la canción que el público había elegido previamente en las redes sociales. “Wild Horse”, la gran balada de todos los tiempos, aquietó un poco el eufórico estado del público que acompañaba con la luminaria de los teléfonos celulares y enseguida los primeros riffs de “Paint It Black” volvieron a encender al Estadio junto con “Honky Tonk Woman”.

“Can’t Be Seen” y “Happy”, marcaron el momento de Keith Richards en las voces, mostrándose constantemente sonriente y cómplice con el público. Luego Jagger volvió a acaparar el escenario con su envidiable estado, moviéndose enérgicamente como si fuese un adolescente con sus característicos ademanes. La extensa “Midnight Rumbler” y el coro de “Miss You” dejaron en claro la gran capacidad de manejo y presencia del cantante. En los coros de “Gimme Shelter”, Mick estuvo acompañado de la bella corista Sasha Allen, que desfiló por la pasarela central con una energía deslumbrante. Continuó la infaltable “Brown Sugar”, la diabólica “Sympathy for the Devil” con Jagger envuelto bufanda roja y con un video de fondo cargado de simbología. Para terminar la rockera “Jumpin’ Jack Flash”, hizo delirar a las más de 55 mil personas que colmaron el Estadio.

En los bises y tras un breve receso, un grupo de coristas locales abrieron con las primeras letras del hermoso clásico “You Can’t Always Get What You Want” que emocionó hasta las lágrimas. En el final, como no podía ser de otra manera, los Stones se despidieron con el clásico de todos los clásicos y marca inconfundible de esta icónica banda: “(I Can’t Get No) Satisfaction”, dándole así el cierre ideal para una presentación estupenda.

Piro

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Faith No More y su obstinada ausencia de fe

Faith No More Argentina 2015

“¿Cuántas veces vinimos acá, wey? ¿Cuatro? ¡Más bien cuarenta!”. En un perfecto español chicano, Mike Patton inauguró el regreso de Faith No More a la Argentina con un show electrizante el 20 de septiembre en el Luna Park.

En un escenario vestido de blanco y ornamentado con vistosas plantas y flores, el grupo -también de blanco- compuesto por “Juancito” Hudson, “ese puto del bajo” Gould, “viejo pervertido” Bordin, Bottum y “Piñón Fijo” Patton, según la presentación de este último, dio un espectáculo intenso y fiel al lugar que supieron ganarse en la historia del metal, el rock, el funk… y de las baladas.

Abrieron sin vaselina con una novedad: “Motherfucker”, al que le siguió el poguero “Be Aggressive” que despertó a los vivaces fanáticos. Nota aparte merecen los fieles seguidores de la banda, muchos de los cuales peinan canas añosas y largas barbas. Solos, o acompañados de sus hijos a quienes pretenden con justicia iniciar en el fraternal mundo del metal, saltaron y vitorearon a la altura de los más jóvenes que ya nacieron con FnM y que deliraron con su energía saturada.

Presentando varios temas de Sol Invictus, su nuevo disco, como “Black Friday”, “Matador”, “Separation Anxiety” y el mencionado “Motherfucker”, no se privaron de tocar los clásicos como “Epic”, “Ashes to Ashes” y el cover de los Commodores, “Easy”. Patton hizo gala de sus más de seis octavas de rango vocal que sonó a la perfección, acompañada en ocasiones de una pedalera en el escenario. El resto del sonido estuvo ligeramente saturado, lo que impidió que se disfrutaran algunos de los característicos matices musicales de la banda, pero que compensaron con actitud rockera a pesar de ser, admitámoslo, señores de media edad pelados y panzones. El mismo Patton se burló de esto: “¿Qué me dicen? ¿Lechón? ¿Hijo de qué?”.

La banda hizo dos bises, el primero con “Cone of Shame”, “Digging the Grave” y “Just a Man”. Durante este último, “rickrollearon” a los presentes con un fragmento del infame “Never Gonna Give You Up” de Rick Astley, con el que hubiera sido ciertamente indignante abandonar de forma definitiva el escenario. Por eso, volvieron a aparecer con un segundo bis con el clásico “We Care a Lot”, del primer disco, cerrando ahora sí una noche impecable y estridente que confirmó, sin tapujos, que “No más fé” (sic) tiene fe en el metal.

Barba

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Arctic Monkeys y The Hives en Argentina (Personal Fest – 08/11/2014)

Arctic Monkeys Personal Fest 2014

Tengo el agrado de decir que Arctic Monkeys es la única banda internacional que pude ver en vivo todas las veces que se presentaron en Argentina. Claro, es un grupo relativamente joven. No pasaron ni 10 años de su disco debut.

Esta vez vendrían al país para presentarse por tercera vez en el marco del Personal Fest, acompañando varios grupos y artistas que pueden ser de interés para distintos tipos de públicos. Sin embargo, la fecha más atractiva era la que se presentaban los Monkeys, siendo ellos los que hacían la diferencia que terminó agotando entradas con descuentos rápidamente, y además porque venían acompañados por The Hives, Echo & The Bunnymen,y bandas locales como Utopians.

Llegaríamos al evento pasadas las 20:30hs, para ver a los 2 platos más importantes de la noche. Para esa altura Echo & The Bunnymen estaban cerrando su participación con sus últimas canciones. Por lo que fue agradable tener como recepción de llegada su interpretación de “Killing Moon”.

Una vez acomodados ya desde entonces se podía dilucidar el público que asistió al evento: en su mayoría eran teenagers y algunos pendex que pisaban los 20 años. Pibes de la Generación Z que parecían la renovación de seguidores de bandas del nuevo milenio, que tenían cara de estar presenciando su primer festival y que nos hacían quedar a nosotros como unos viejos tan experimentados como “chotos”. El mismo F.V. dijo en ese momento: “La próxima voy a platea”.

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Como en todos los Personal Fest que pudimos presenciar, siempre se respetó mucho el cronograma y tiempo que tenía cada grupo. Por eso la puntualidad con que The Hives arrancó su show (con el tema de Tiburón de fondo) a las 21:10hs no fue llamativa.

Desde “Come On” hasta cerrar con sus mayores hits “Tick Tick Boom” y “Hate to Say I Told You So”, los suecos dieron un concierto vibrante, lleno de energía y con un rimo vertiginoso fiel a su estilo, generando pogos y rondas constantes en el público. Pero su show no fue solo de Garage Punk a todo pulmón, interactuaban bastante con el público. Howlin’ Pelle Almqvist en su espanglish bastante fluido demostró que puede ser todo un showman. Arengando a la gente y repitiendo constantemente que son el mejor grupo sueco que existe y que él es el mejor contante de todos (por supuesto con cierto humor e ironía). Aunque, también era repetitivo por momentos, pidiendo varias veces levantar una mano y luego la otra para aplaudir, y que contesten las chicas y luego los chicos del público.

De todas formas, The Hives dejaron en claro que son un grupo muy entretenido para ver en vivo, sobre todo si tenes ganar de saltar y agitar indefinidamente.

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Cerrada su presentación rápidamente había que acomodarse para ver lo que más importaba ese día: Arctic Monkeys. A partir de ahí uno se daba cuenta que había ciertas cosas que fallaban. En primer lugar había mucha gente, demasiada. Evidenciando que a los Monkeys ya les queda chico un lugar como GEBA. Están ya para brindar un concierto en un estadio. Más si tenemos en cuenta que al ser un festival su tiempo se acota y la cantidad de clásicos que quedan afuera es abundante.

Así empezaría su turno a las 22:30hs, sacudiendo con “Do I Wanna Know?”, sucediendo con “Snap Out of It” y “Arabella”, dando a entender que la noche iba a estar bien cargadita de canciones de su último disco. Y así fue, de A.M. sonaron varios temas como “Why’d You Only Call Me When You’re High?”, “No. 1 Party Anthem” y “One for the Road”. Pero omitiendo increíblemente a “Mad Sounds” para incluir otros temas del último disco más descartables. Y ni hablemos de lo que quedo afuera de sus primeros discos. De su debut había poquito: “Dancing Shoes”, “I Bet You Look Good on the Dancefloor” y una versión fallida y escueta de “Mardy Bum”. De su segundo disco en cambio había un poco más, destacándose “Teddy Picker”, “Fluorescent Adolescent” y “505”. Y de Humbug y Suck It And See también fue poco, quedando en mi recuerdo la versión acústica de “Cornerstone”.

Pero como decía es un problema vinculado a meter a los Monkeys en un Festival cuando pueden tocar por más tiempo. Más allá de eso, se nota una evolución en su forma de hacer conciertos que acompaña al crecimiento que tuvieron como grupo. Con conocimiento de lo que fueron sus anteriores presentaciones en el país, esta vez se notaba que estaban más maduros, más oscuros y más sobrios. Tocaron con calidad para transmitir la misma mística de A.M., en lugar de repasar clásicos para sacudir todo tu cuerpo. Aún así temas como “R U Mine?”, haciendo de cierre, son tan coreables como “When the Sun Goes Down”.

En otras palabras, los Arctic Monkeys hicieron un recital de un sonido impecable, realmente muy bueno, aunque fue el concierto que menos disfruté de ellos. Pero el agrado de ser el único grupo que vi todas las veces que vinieron se mantiene firme.

Persy

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Iron Maiden – Estadio de River Plate (27/09/2013)

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Una vez más Iron Maiden se presentaría en la Ciudad de Buenos Aires, como tantas otras veces lo había hecho. Sin embargo, en esta oportunidad, el Estadio de River Plante sería el escenario elegido y por el cual miles de fanáticos esperaban para rendirle homenaje a sus ídolos. Fue la décima visita a la Agentina la que depostió al conjunto británico en un Estadio de las magnitudes necesarias para contener a la inmensa cantindad de seguidores que se acercaron para ver nuevamente a estos indestructibles del metal.

Tanta fue la emoción y efusividad con la que los fanánticos recibieron a la banda, que la valla de contención frente al escenario no fue sufieciente y cedió inmediatamente, causando que mientras Bruce Dickinson cantaba “Moonchild”, estuviese más pendiente de la seguridad del público que de las letras de la canción. Su preocupación fue tal que el espectáculo se detuvo durante casi media hora mientras solucionaban el problema y Dickinson ya no encontraba qué hacer para contener la impaciencia generalizada. Con un solo de batería y otro a cargo de Nick McBrain y la interpretación de la obertura de William Tell, fueron algunas de los atractivos que el cantante llevó a cabo durante la prolongada interrupción.

“Can I Play With Madness?” volvió a tomar las riendas del espectáculo que continuó sin otras desviaciones. “The Prisioner”, apareció como una verdadera sorpresa al ser incluida en el repertorio después de años de no ser interpretada y “2 Minutes to Midnight” desplegaban las primeras vibraciones de los mejor de Maiden.

Flameando la bandera británica en “The Trooper”, Dickinson corría por el escenario al tiempo que los guitarristas luchaban contra uno de los primeros muñecos de Eddie que invadían la escena. “The Number of the Beast”, del gran álbum homónimo, “The Phantom of the Opera” y la implacable “Run to the Hills” completaban los temas clásicos del grupo.

Luego de una excelente interpretación de “Fear of the Dark”, fue momento del encore que arrancó con el video del discurso de Churchill, previo a “Aces High”. “The Evil That Men Do” y “Running Free” cerraron una magnífica presentación, en la que hubo todos los condimentos que uno hubiese esperado de un show de semejante magnitud: fuego, muchos riffs, puesta en escena y sobre todo mucha potencia.

Piro

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Bon Jovi en Argentina – Estadio Velez (26/09/2013)

Bon Jovi Argentina 2013

Está es una crónica de un recital que fue una de las mayores decepciones que sufrió uno de los seguidores de Bon Jovi.

La Previa

Día 1: Cuando me enteré que venía Bon Jovi al país pensé: “Voy a campo de una, pegado a la valla”. Sobretodo después de haber presenciado su recital del 2010 que fue uno de los momentos más hermosos de mi vida.

Día 2: Richie Sambora es separado de la banda. En ese momento, no se explicaba el motivo pero se decía que para la gira ya iba a estar integrado el mismo.

Día 3: Es anunciada como banda invitada: Nickelback. Ya que es un grupo que me agrada pensé: “¡Qué buen recital va a ser!”.

Día 4: Estadio donde se va a hacer el recital: La Plata. En ese entonces mi cabeza decía: “Es un poco lejos, pero va a valer la pena”.

Día 5: Compra de entrada.

Día 6: Richie Sambora es oficialmente despedido de la banda por Bon Jovi. En ese instante tenía dos opciones: tirarme un tiro o darle una oportunidad a la banda para ver como sonaba. Por lo tanto decidí escuchar su recital en España, el cual derivo en que casi cometa mi acto de suicidio. Pero recapacité y pensé: “Es un problema de Youtube claramente”.

Día 7: Me llega un mensaje de Piro que decía textualmente: “Se suspende el recital de Bonjo”. Empecé a averiguar el motivo y era porque al gran Tico Torres (baterista de la banda) hubo que operarlo de apendicitis de urgencia.

Día 8: Es anunciado que el recital de Bon Jovi se haría en el estadio de Velez. A lo que pensé: “¡Qué copado, queda más cerca de casa! Voy a pasar la noche haciendo cola para estar al lado de la valla”.

Día antes del recital: Llego al estadio contento de que solo había 10 personas haciendo cola, por lo cual me fui a comer al bar del Club Velez y una de las personas que trabajaba me ofreció ver como iba quedando el estado en su armado. Pensamiento positivo: “Esto va a estar re bueno”.

Día del recital

Hora 00:00: Me estoy recagando de frío.

Hora 01:17: Me sigo cagando de frío y desde un auto gritan: “Bon Jovi se la come”. Lo cual derivo en que un grupo de fanáticas desenfrenadas quieran comerselos crudos.

Hora 02:33: Me levanto para que el trasero no me quede deforme y voy a dar una vuelta con mi compañero de recital. En ese momento veo una serie de banderas colgadas entre las cuales se encontraba una de Jon Bon Jovi en la cual al verla pensaba: “Y la verdad… en esa foto se la come”.

Hora 05:42: El frío me entumeció los genitales. El tiempo no pasaba más y mi pensamiento fue: “A la mierda con Bon Jovi”.

Hora 06:14: Aparece un poco más de gente pero todavía no se sabía la puerta por donde se ingresaba al estadio. Por la puerta 6, la 9, la 1. Eran todas incognitas, nadie sabía y recién se anunciaría a las 9 de la mañana.

Hora 07:30: Sale el sol, me encuentro haciendo fila como toda la noche en la puerta 1. Debido al calor pude dormir 10 minutos, los cuales fueron interrumpidos por una persona “X” que dice: “se entra por la 6”. Corrí hasta esa puerta para que al llegar se acerquen los de seguridad y me digan “se entra por la 1”. Al volver a la anterior, no tuve oportunidad de volver a conciliar el sueño por lo que volví a reflexionar: “A la mierda con Bon Jovi”.

Hora 10:00: Desde este momento en adelante escuché solamente dos preguntas: 1) “¿Esta es la fila para campo delantero?; 2) “¿Qué hora es?”.

Hora 12:01: Me estoy cagando de calor.

Hora 12:04: Me clavé un pancho.

Hora 14:25: Grupo de fanáticas desenfrenadas tirandose el pelo porque una se coló en la fila.

Hora 16:30: Entrada al estadio. Después de sufrir el frío polar de la noche y la insolación de la tarde cumplí con mi objetivo de llegar a la valla.

Hora 17:02: Me están apretando los huevos contra la valla.

Hora 18:30: Toca una banda telonera que no conozco, la cual me sorprendió positivamente.

Hora 19:30: Entra Nickelback al escenario. Arranca con “Animals” donde se hace un pequeño y leve pogo para palpitar lo que luego vendría.

Hora 20:30: Finaliza Nickelback brindando un muy buen espectáculo a pesar de haber solo tocado solo una hora por ser banda invitada, con excelente calidad de sonido. Muy buena onda de los integrantes, en especial Chad jugando con el público y dejando para aquellos que conocen al grupo una adrenalina optima para el recital de Bon Jovi.

Bon Jovi: La Frustración

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A  las 21:05hs comienza el concierto con “That’s What the Water Made Me”, de su último disco, donde se sintió una avalancha de mujeres desquiciadas abalanzándose como si intentaran tocarlo, lo cual obviamente era imposible. Ya en el siguiente tema tocaría “You Give Love a Bad Name”, palpitándose un momento de satisfacción después de lo vivido, hasta que Jon Bon Jovi lo interrumpe y pide que: nos calmemos, vayamos para atrás y no saltemos (todo bien, pero si vas a hacer un recital con campo no pidas que no salten, sino pone el campo VIP con entradas enumeradas y listo). Desde ese momento sufrí constantes acosos de fanáticas intentando llegar a la valla desenfrenadamente acompañandos por gritos expresados de la siguiente forma: “AHHHHHHHHH!”, obstaculizando poder escuchar a la banda. Parecía estar en medio de una manada de nenas de 15 años seguidoras de One Direction.

Sin embargo, no había mucho por perderse. Era un espectáculo con un sonido horroroso, donde a su artista principal se le notaba el esfuerzo constante para llegar a las notas con su voz. Incluso en la banda se sentía la poca coordinación y falta de espíritu.

Hablemos de los puntos altos de la noche… 1) Hubo buena onda con el público haciendo subir a 3 chicas para cantar; 2) Mmmm; 3) Ehhhh; 4)…

Definitivamente no hay nada para rescatar. Se nota la gran ausencia del resto de la banda principalmente de Richie Sambora, el cual le daba una vibra distinta al recital tan solo con su imagen.

Lamentablemente, estoy orgulloso de decir que me gustó Nickelback y avergonzado absolutamente de haber estado un día y medio esperando para ver a Bon Jovi, para la frustración que fue ver a Jon Bon Jovi como solista.

Luquitas Bonjo

PD: 0800-222-RICHIE, es el número de llamado a la solidaridad para que se reintegre a la banda y vuelva a ser BON JOVI.

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