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La quimera de la perfección

Hace un par de semanas apenas, me tope de frente con un disco excelentísimo. Musicalmente hablando, es poderoso, complejo, crudo, elevado, maduro y potente. Una pieza del metal argentino que resulta imprescindible para todo oído avezado en el arte de Euterpe. Estoy hablando del álbum La Quimera De La Perfección de la sublime e icónica banda Avernal. Es éste un disco único lleno de talento y harto trabajo compositivo, con letras increíblemente destructoras, rebeldes, resistentes, contestatarias, subversivas, pero además inteligentes, profundas, reflexivas, penetrantes e intelectuales incluso. El mensaje lírico es fabuloso, pocos discos (y aún más pocos en esta actualidad dosmilera) tienen un significado tan humano, tan social, tan superior. Las nueve canciones que conforman este álbum transcurren magnánimas, con letras eminentes y musicalizaciones devastadoras. En pocas palabras: es una chulada de disco.

El disco es impecable tanto en lo musical como en lo lírico (nunca me cansaré de repetirlo). Lo importante ahora es el arte visual. La portada es una de las mejores que haya visto en todo mi recorrido por los placeres de la música. Santiago Caruso es sin duda uno de los mejores ilustradores que se hayan visto sobre esta piedra, justo a la merecida altura de Eliran Kantor, Edmundo López y Kristian Wåhlin. La ilustración es tan grandiosa que incluso la banda tuvo a bien mantenerla intacta, por lo que ni el logo de la banda ni el título del disco figuran sobre la portada sino sólo en la costilla lateral. Piénsese en lo siguiente:

En el borde inferior, un hombre yaciendo muerto con pies, brazos y cabeza separados del cuerpo, laceraciones en el costado y antebrazo, la cabeza (desprendida del torso) apoyada sobre un libro enorme. Posando sobre su pecho un cuervo negro dirigiendo su atención hacia atrás aunque su cuerpo apunta hacia adelante. El pene del hombre está erecto, siendo atraído por la mujer levitando sobre él en posición de meditación espiritual. Del pubis del hombre sale una larguísima víbora tricéfala que se extiende hasta el pubis de la mujer. Ella tiene un círculo perfecto en el estómago, un águila real en el pecho y una insignia de divinidad en la frente. Una vena dorada comunica sus manos rodeando su cabeza. Los labios son negros, de su boca emana una luz que cubre al hombre de cabeza a pies. También de su cabeza sale una luz hacia arriba y posee un par de alas de murciélago que surgen detrás de sus orejas.

  1. El hombre desmembrado es símbolo de la masculinidad inofensiva. Las extremidades son las armas mortales del hombre. Lo importante es que también la cabeza está separada, lo que la rebaja al nivel de pies.
  2. La cabeza, separada del cuerpo, yace sobre un libro enorme. Esto es metáfora de la inutilidad de la ciencia para un cuerpo muerto. Aunque la cabeza del hombre se pose sobre siglos de cultura inteligente, no sirve de nada si el cuerpo está inerte y sobre todo separado de ella; de qué sirve todo el conocimiento en la cabeza del hombre si su cuerpo está separado de ella y no puede acatar sus órdenes.
  3. El cuervo es un ave de rapiña, por eso se alimenta del cuerpo del hombre, porque está putrefacto, simbólicamente hablando.
  4. El pene está erecto, ¡vivo!, a pesar de que todo en el hombre está vacío de existencia.
  5. El círculo es un ojo, el tercer ojo… en el estómago, en las entrañas, en el instinto.
  6. El águila real es el escudo de todo un pueblo, de su cultura, de su historia, es latinoamérica latiendo en su pecho.
  7. Ambas manos abiertas, una iluminada ofreciendo todo su potencial, la otra recibiendo todo cuanto el mundo tenga que brindarle
  8. Los labios son negros, color signo que rechaza cualquier ente que tratase de aproximarse a ellos.
  9. La luz de su cabeza se dirige al cielo y no hacia un libro en el suelo, lo cual significa que es una luz de sabiduría, no de conocimiento.
  10. La espalda es el pilar que sostiene el cuerpo, la cabeza es el pilar que sostiene al alma. Por eso, las alas no surgen de la columna vertebral sino de la nuca.
  11. Las alas no son de ángel ni de ave emplumada sino de murciélago. Conózcase al animal y se podrá interpretar el simbolismo.

En fin, podríamos seguir y seguir hablando de esta portada. Eso sin entrar en detalles con la música y sobre todo en las magníficas letras. Pero queda claro que, en definitiva, La Quimera De La Perfección es una portada espléndida. Por cierto, el título del disco engloba todo lo que he escrito en esta digresión y lo perfecciona. Mírese la portada y descúbrase que ésa es exactamente la quimera de la perfección.

Kobda Rocha

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Lo que hace falta para ser valiente

Harto de la vida, pasa sus tardes al borde de un acantilado mirando el abismo del firmamento y de la duda. Harto está de una vida cuotidiana de trabajo, dinero, gente, palabras, velocidad, política, egoísmo, crimen, sexo y desilusión. Todas las tardes después de la vida, se sienta en el borde del mismo acantilado y sueña con caer… o con volar.

Todo el mundo dice que le falta valor para decidirse y finalmente lanzarse a la muerte. Dicen que es un cobarde, que no tiene las agallas. Lo dicen como si ellos las tuvieran. En el mismo punto que él, cualquiera dudaría. La muerte es un sueño que todos los desdichados esperamos con ansia pero que ninguno se atreve a tomar por cuenta propia. ¿Qué hace falta para ser valiente?

Todas las tardes mira y sueña. ¡Qué hombre tan valiente! Quizás el más valiente de todos los hombres. Su valentía es estar al borde de un acantilado y tener la fuerza para dar la vuelta y regresar a este mundo maldito. Cualquiera en su lugar ya se habría arrojado… o peor aún, hubiere caído accidentalmente.

Kobda Rocha

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Avances: Don’t Breathe 2

Luego del éxito de Don’t Breathe (No Respires), llega su secuela, la cual transcurre unos años después de lo que sucedió en la primera película. Se estará estrenando en agosto en cines.

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El valiente

Caminaba como siempre con la cabeza gacha, la mirada al suelo y los hombros caídos, sin sentido, sin metas en la vida, sin razón para vivir, como un árbol esperando el rayo que venga a terminar con su existencia, caminaba como siempre cuando vio de reojo unos zapatos comunes, corrientes, como cualquiera otros zapatos en el mundo, mas no fueron los zapatos en sí lo que llamó su atención sino los pasos tan certeros e ingenuos, tan acompasados como los suyos propios, sin la aceleración cuotidiana del ciudadano promedio, era un andar tranquilo, pacífico, incluso pensativo, lo que llevó su mirada hacia arriba, cruzando unos calcetines blancos, imperceptibles a la vista distraída de cualquier incauto pero no a la vista de un caminante pasivo como él, tobillos delgados, huesudos de hecho, aunque piel a fin de cuentas, piel perfecta, pantorrillas perfectas para ese andar y esos tobillos, mitad de rodilla y luego una falda holgada, volátil, danzante al viento leve de un suspiro, de un sueño, una esperanza que se presenta al mismo tiempo que las caderas y las manos, más velozmente las muñecas y el torso, los senos, los brazos, los hombros, el cuello, y en un instante infinitesimal, un instante más fugaz que un rayo moribundo del sol, el rostro completo, de la barbilla a la frente, orejas, cabello, nariz, labios, cejas y por supuesto un par de galaxias intraestelares mirándolo con la misma timidez, con el mismo titubeo, con el balbuceo de quien lo ha mirado de a poco, de piés a cabeza, comenzando por el suelo, el polvo que ambos pisan al pasar, y al instante siguiente, al segundo contiguo, nuevamente la mirada al suelo, ahora más veloz y más vertiginosa que la subida, mil palabras que se resisten a ser pronunciadas, mil imágenes futuras en que ambos son felices, realmente felices, con un sentido, con una razón, no sólo uno con el otro sino también consigo mismos, con una plenitud no soñada jamás, antes imposible y ahora caminando frente a frente… y pasando de largo. Sólo el ser más valiente del mundo podría dejar pasar al amor de su vida, y sonreír porque en el fondo sabe muy bien que sí hubiera podido conseguir la felicidad que ya no quiere más, la felicidad que hace tiempo dejó de buscar, la misma felicidad que dejaría pasar aun al verla caminar frente a sus ojos.

Kobda Rocha

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Con la vista al suelo

Todos los días, a todas horas, en cualquier lugar, el mundo importa menos que una polilla flotando en el viento. Ir de aquí para allá con la vista siempre al suelo, sin prestar atención a lo que sucede alrededor de la existencia propia. Nada hay que pueda captar el interés de un apático solitario que viaja siempre con la vista en sus pisadas.

El radio se enciende cada mañana suplantando al gallo pueblerino. El noticiero vano, irrelevante, cotidiano. Encontraron muerto a un hombre en la calle por la que siempre cruzo al anochecer de regreso a casa. Los peritos, doctores y comentaristas afirman que, de haberlo encontrado a tiempo, pudieron haber salvado su vida. Por la hora estimada de muerte, yo pasé junto a él cuando aún se encontraba con vida, a tiempo para rescatarlo de la muerte inaudita. Pero yo, con la vista siempre al suelo, en ningún momento noté que en mi camino yacía un hombre moribundo. Pasé de largo sin verlo y murió.

Cuando llegué el momento de mi muerte y me encuentre tirado a media calle, sólo espero que el hombre que pase caminando sobre mí sea un tipo desinteresado que lleve la vista en el suelo y no note mi presencia. Espero que ese hombre apático solitario no me salve de la muerte ni me devuelva a esta vida hueca, horrible y desdichada.

Kobda Rocha

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Despertares

Piénsese en un niño apenas adolescente recién cumplidos los doce años. No inocente, no ingenuo, más bien maleado hace tiempo, incrustado en una cultura agresiva, provechosa, ventajosa, sexualizada, misójina, corrupta, maleducada, indecente, majadera y desalmada. Una persona que a los doce años siga siendo inocente y feliz es alguien nacido en cuna de oro y bastante tonto a decir verdad, pues el mundo en todos sus ámbitos es un gran maldito como para no lograr verlo tan a temprana edad. En fin, un niño que ya sabía lo que era el rock&roll, que ya había desarrollado un gusto directo por bandas contemporáneas de rock, hip hop e incluso heavy metal. Un niño al tanto de su realidad y sin embargo también inexperto, temeroso, inmaduro y expectante. De pronto, en un canal cultural local de televisión abierta, una presentación de la banda de punk industrial Primeras Impresiones.

Mujeres en el rock ya había muchas a esas alturas, pero ninguna así de extrema. Cuero, cadenas, estoperoles y un par de senos enormes a vista desnuda con una voz desgarradora, una actitud intimidante y un mensaje brutal. Ésa era la liberación femenina de la que tanto hablaba la tía Conchita en la sobremesa. En un recién adolescente no representaba una excitación sexual pura, sino más bien una fantasía fetichista más apegada al ideal femenino que al placer corporal. No era ver a una mujer cuasidesnuda en la televisión (eso se veía diario a todas horas en cualquier noticiario, programa de chismes o reality show), era en cambio ver a una mujer encarnando el tan mentado y nunca antes comprobado lema de “sexo, drogas y rock&roll”. Finalmente, el sonido hosco y penetrante del metal tenía una imagen que le correspondía fielmente.

P.D.: Este texto no es una apología, sólo es una remembranza.

Kobda Rocha

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Los chinos

Algunos pretendidos eruditos suelen decir que las personas avenidas del continente asiático no distinguen entre un guatemalteco, un colombiano, un chileno, un argentino, un uruguayo y un mexicano, dicen que todos somos iguales, que no ven diferencia alguna tal como los americanos vemos iguales a los japoneses, taiwaneses, tailandeses, coreanos, filipinos y vietnamitas. Esto cierto hasta que se plantea un límite de percepción individual. Es decir, se los ve iguales cuando uno está completamente alejado de su cultura, cuando no se consume ningún producto visual de sus artistas. Sin embargo, cuanto más nos acercamos a sus personajes, a su historia y nos familiarizamos con sus individuos logramos distinguirlos claramente. Cabe aclarar que esto sucede prácticamente con cualquier distinción racial, idiomática y cultural. Por ejemplo: distinguir entre un cariota y un etiope, entre un francés y un griego, entre un estadounidense y un canadiense. En fin, la cuestión es más cultural que fisiológica (incluso que biológica como algunos ineptos suelen creer).

En fin, la confusión generada por la lejanía cultural no sólo sucede con la fisionomía de las personas sino también con sus productos artísticos. Y ahora más con la mentada globalización, todo suena a uno mismo. En estos tiempos dosmileros es dificilísimo distinguir nacionalidades por la expresión artística de sus ciudadanos, ya que la meta de todo mundo parece ser la total ausencia de identidad regional. Como sea, no estoy aquí para juzgar de mutilado lo presente; en realidad, todo lo anterior ha sido para explicar el motivo de mis actuales elucubraciones: música ininteligible.

Cuando digo que no entiendo esta música no me refiero al constante y gastado plazo de gusto e insatisfacción. Claro, una cosa es el gusto personal y otra muy distinta es la comprensión de la ideología propia del producto y su productor. Es decir, cuando escucho a estas bandas, entiendo claramente lo que hacen… musicalmente hablando. No obstante, lo que no termino de entender es el ámbito conceptual de su trabajo. Me parece ajeno, como si estuviesen del otro lado del mundo, como si fueran de un lugar y un tiempo desconocido para mí. Lo intento y lo sigo intentando, incluso pongo atención a las opiniones que vierten otros occidentales como yo y, aun con todo, no logro quedar convencido de que estemos comprendiendo al cien por ciento lo que aquellos artistas lejanos tratan de comunicarnos. Pero, vaya, tal vez sólo sea mi incapacidad para digerir su propuesta musical.

Independientemente del gusto personal, invito a quitarse el sano prejuicio de lo que se pueda presentar a continuación y ofrecer una escuchada a estas tres canciones:

  • Heartless Scat de Ningen Isu.
  • Wolf Totem de The HU.
  • Grembo Zavia de Koenji Hyakkei.

Kobda Rocha

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Esperanza viva

Suele decirse que la esperanza es lo último que muere. Yo discrepo. Siempre he creído que lo último que muere es la confianza, pues es esta característica lo que nos hace seguir esperando algo; la esperanza, por consiguiente, sólo es el efecto de la confianza. Lo que mantiene la esperanza viva es la confianza en el elemento atribuido. Por ejemplo: esperar un gesto amable de alguna persona es un error; en cambio, confiar en que esa persona pueda ser amable es una cualidad por demás acertada.

A lo largo del último lustro, he tenido repetidamente (y gradualmente) la sensación de que todo está perdido en cuanto música se refiere. Como un anciano tradicional y anticuado tiendo a pensar que lo de mis tiempos era mejor que lo de estos tiempos extraños y carentes de ideología. Igual que mi abuelo pensaba que mi música no tenía alma ni corazón, ahora yo pienso que a la música moderna le falta profundidad y escencia. En fin, como un intento por dejar de ser un viejillo gruñón y refunfuñón, quise rescatar (destacar) algunas bandas por las cuales vale la pena seguir confiando en la música de estos tiempos actuales.

  1. In This Moment – Desde Blood, luego con Black Widow, pasando por Ritual y ahora con su nuevo álbum Mother, esta gran banda liderada por la potente y emotiva voz de Maria Brink nos muestra que la música aún tiene mucho que ofrecer sin que los instrumentos suenen a mil por hora presumiendo su habilidad individual sin que el conjunto tenga importancia. Esta banda, con lo justo, provoca más agresividad y más emoción y más poder que resulta innecesario el uso de técnicas insufribles en sus composiciones. Simple y perfecto.
  2. At The Gates – Primero At War With Reality, después To Drink From The Night Itself y ahora su nueva producción The Nightmare Of Being. Esta banda clásica, padres del Death melódico, ha resucitado para dar cátedra a las nuevas generaciones de cómo debe sonar la música, bien hecha y con originalidad.
  3. LindemannSkills In Pills, F&M y el broche dorado para el cierre Live In Moscow. Representan todo lo que significa el metal, desde lo más básico hasta lo más brutal, sin tanta parafernalia inútil. Simplemente son, fueron, han sido, siguen y seguirán siendo un par de talentos magníficos fuera de este mundo. Sinceros en sus principios y con toda la maldad explícita, sin tapujos, sin globalizaciones posmodernistas, simplemente la maldad como debe ser: asumida y puesta en escena.
  4. Gojira – Si la música tiene que ser habilidosa, con mucha técnica y velocidad, con músicos súper rápidos y poseedores de una destreza instrumental excepcional, entonces ésta es la banda que lleva la corona del metal moderno. Punto final.

Kobda Rocha

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Todos vivimos en un submarino amarillo

  • Ayuda, necesito a alguien. Por favor, ayúdeme. No quiero perderla, y yo la amo.
  • De acuerdo, de acuerdo. Quiero saberlo todo.
  • ¿Por dónde empiezo?
  • Por el principio. Solo apague su mente, relájese y flote en su arroyo.
  • ¿Y eso significa…?
  • Empiece por el principio.

Mi nombre es Juan Pablo, y no me gustan los Beatles. No significan nada para mí. Ni los odio ni los amo, pero estoy más cerca del primer sentimiento que del segundo. Después de todo, son solo un grupo que la pegó por ser comercial. Escuché toda su discografía para poder confirmar mi postura. Pasé por todas sus etapas: De “Twist and Shout” a “Come Together”. Los Beatles, definitivamente, no son para mí, y nunca me privé de mostrar cierto orgullo en esto. Aunque a la vez estoy harto de oírlos en todas partes, aun cuando no suenan sus canciones. Desde gente que manifiesta que todo lo que necesitás es amor, que en juntadas que duran hasta el amanecer mis amigos comenten que aquí viene el sol, que mis propios días sean tan solo un día en la vida. Es desesperante. Esta indiferencia se fue convirtiendo en intolerancia pura, y esto me trajo hasta aquí, con usted. Le voy a contar mi historia.

Una noche cualquiera estaba en un bar con mi novia Eleonora. Habíamos pedido una porción de comida bastante generosa. Un churrasco y pan para mí, y ella había pedido lasaña vegetariana. Ambos charlábamos de nuestras vidas:

  • ¿Qué hiciste estos últimos días? – Pregunté para ponerme al día.
  • Trabajé mucho. Sobre todo ayer. Ayer y hoy. – Respondió ella.
  • Un día muy ajetreado, ¿verdad? – Volví a preguntarle.
  • Sí. Ser recaudadora de impuestos no es tarea fácil.
  • Sabés que podés contar conmigo para cualquier cosa, ¿verdad?
  • Sí. Sabés muy bien que te llamaría si necesitara a alguien.

Mientras que ella se tomaba su tiempo para comer, yo devoraba a lo bestia bruta. Ella lo notó e intentó detenerme.

  • Tomate un poco de tiempo antes de tragar. Sos una morsa.

¿”Soy una morsa”? ¿Cómo la canción de los Beatles? Y no solo eso, sino que todas sus frases estuvieran cargadas de referencias a sus canciones me molestó demasiado. Recién ahí me di cuenta. Intenté razonarlo con ella:

  • Querida, está bien. Te perdono que me compares con una morsa, pero decime por qué tenés que meter referencias a canciones de los Beatles en cada frase – Sí, hasta yo me estaba pegando esa costumbre.
  • Por nada en particular – dijo – ¿Por qué? ¿Qué pasa?
  • Nada, nada.

Entonces, la música empezó a sonar. Justo cuando estaba pensando en los Beatles, sonaron los Rolling Stones. Ni más ni menos que la canción “I Wanna Be Your Man”, compuesta por Lennon y McCartney. Vaya suerte la mía. Ella me invitó a bailar:

  • No me gusta bailar – Rechacé.
  • Por favor, complaceme.
  • Está bien – Me rendí.

Nos despedimos de nuestros asientos y movimos el cuerpo. Giramos y gritamos. Todo el mundo nos observaba con admiración. En medio de la danza, compartimos más palabras aún:

  • Todos nos están mirando – Dije.
  • Sí. Acá, allá y en todas partes – Agregó.
  • ¿Otra vez con canciones de los Beatles? – La situación había pasado de anecdótica a molesta.
  • Oh, querido. ¿Todo tenés que relacionarlo con los Beatles hoy? – Ella empezaba a molestarse por mis acotaciones.
  • ¿Y cómo no hacerlo? Todo me está recordando a ellos esta noche.
  • No le des más importancia. Sigamos bailando. Abrazame fuerte.

En ese momento no lo soporté más.  Me cansé, la solté respetuosamente y nos fuimos del lugar tras pagar la cuenta. Todo con la mayor de las sutilezas que podía permitirme. Nos fuimos cada uno por nuestro lado, ya que era muy obvia mi molestia. La acompañé a tomar un taxi sin que ninguno de los dos dijera nada. Se subió al taxi y se fue. La vi parada ahí, esperando el taxi, más preocupada que molesta por mi actitud. Solo me dijo buenas noches. Después volví a mi casa y me fui a dormir.

Cuando me levanté temprano en la mañana, levanté mi cabeza. Todavía estaba bostezando. Vi mi celular y tenía un audio de ella. No lo había escuchado aún. Me sentía avergonzado por mi actitud de la noche anterior. Luego fue que decidí pedir un turno con usted. Necesitaba solucionar mis problemas a la brevedad. Caminé por las calles de la ciudad y veía a toda la gente solitaria. ¡Toda la gente solitaria! Ya me estaba hartando más y más. Originalmente estaba viniendo a contarle de la culpa por cómo traté a mi novia, pero después me di cuenta de que tenía que ver mi problema Beatle. Y aquí estoy.

  • Es una situación muy típica. Odiar algo con fervor hace que de algún modo lo atraigamos a nosotros. Usted tiene que aprender a convivir con los Beatles – dice el psicólogo.
  • ¿Usted cree?
  • Sí. Y también debe hablar con su novia. Pero sea cuidadoso. No estoy seguro si ella lo ama aún.
  • Creo que tiene razón – digo, intentando convencerme a mí mismo -. Gracias, doctor Roberto. Estoy mejorando. Me siento libre como un pájaro – intento ignorar estas referencias –. Adiós.
  • Adiós – me dijo -. Si aún tiene problemas con los Beatles, puede ir a la india – Bromea.

Abandono el complejo. Pongo mi mejor cara de felicidad. “Si cayera en la obsesión, puedo contar con el doctor. Pero lo dudo. En mi vida voy a necesitarlo” pienso. “Realmente tenés poder sobre mí, pero voy a vencerte” Le digo mentalmente a mi problema.

Pasaron los días, y todo más o menos iba encaminado. Alguna que otra referencia menor a algún tema desconocido. Nada grave. Me reconcilié con mi novia. Seguíamos juntos. Parecía que iba a volver todo a la normalidad. Sin embargo, mientras pateaba las calles junto con ella, oí a un tipo interpretando “What You’re Doing”. Nada grave, o al menos eso pensaba. Pasé de largo, hasta que escuché frases al azar de la gente:

  • Ey, mirá lo que estás haciendo – Decía uno.
  • Me siento triste y solitario – Comentaba otro al celular.
  • ¿Qué me estás haciendo? – Gritaba un tercero enojado.
  • Me tenés corriendo, y no es divertido – Veía un corredor decirle a su personal trainer.

Intenté hacer oídos sordos de estas frases, siempre guiándome por lo que me dijo usted. Hasta que en las siguientes cuadras…

  • Ella solo tenía diecisiete. Sabés a lo que me refiero.
  • La forma en la que ella se veía no tenía comparación.
  • ¿Así que cómo podría bailar con otra cuando la vi parada ahí?

Era peor que antes. Ya no solo oía los títulos de las canciones, sino también las letras. La gente hablaba como si estuviera dentro de un musical de los Beatles. Quizás para ellos fuera el paraíso, pero para mí era horrible. Hui lejos de ella:

  • Querido, ¿a dónde vas? – me dice.
  • Lejos de todo.

Corrí. Incluso consideré comprar un boleto para viajar a la India, como usted me dijo en broma, pero me pareció que sería demasiado y no quería sumar más analogías Beatle a mi catálogo de desgracias. Fue ahí que decidí contactarlo de vuelta a usted, doctor.

Habiendo escuchado mi historia, el psicólogo se pone en posición de pensar. Me sigue la corriente:

  • Por lo que me cuenta, su día se rompe, su mente le duele, y todo por los Beatles – dice analizando la situación.
  • Exactamente – le respondo.
  • Sí. Estoy viendo a través de usted. Puedo ver esa angustia, esa frustración.
  • Es tal y como me estoy sintiendo.
  • No se ve diferente, pero cambió. Su tranquilidad se está yendo, y siente que va a perder a esa chica.
  • El amor tiene la costumbre desagradable de desaparecer de la noche a la mañana, y yo estoy haciendo suficiente mérito para que ella me deje. Ayer mis problemas parecían tan lejanos, y ahora parece que están acá para quedarse.
  • Piénselo así, Juan. Todo tiene una razón de ser. Quizás deba volver a la fuente de sus problemas. Al inicio.
  • ¿A qué se refiere, doctor? ¿Debo escuchar otra vez a los Beatles?
  • La solución a su problema podría estar en su música.
  • Si usted lo dice.

Vuelvo caminando a mi casa. Pienso sobre lo que me dijo: “La solución a su problema podría estar en su música”. Me pongo los auriculares, abro Spotify en mi celular y busco “B-E-A-T-L-E-S”. Escucho los temas en el orden en que entraron a mi vida en estos últimos días. Me gustan, pero a la vez no me dicen demasiado. Las vuelvo a escuchar una vez, y otra, y otra. Para la cuarta escucha la cosa me sorprende. ¿Qué es esto? ¿Sus canciones me fascinan? Sí, me FASCINAN. Con mayúsculas. Arreglos impecables, melodías totalmente creativas… Vuelvo a escuchar las canciones para confirmar que no me volví loco. Definitivamente es cierto. Esas canciones son geniales. Decido arriesgarme un poco más y pasar a otras canciones del grupo. El sentimiento es el mismo. Esa banda de música para gente vieja de repente me parece lo más exultante que haya pasado por mis oídos. ¿Cómo puede ser? ¿Cómo pudo este grupo pudo tenerme engañando tanto tiempo, haciéndome pensar que eran una manga de mediocres? Ya en mi casa, me voy a dormir.

Mientras caminaba para venir aquí, me pasó algo sorprendente: ¡No escuché ni una referencia al grupo! Era increíble. Parece que por fin estoy curado. ¿Usted que piensa?

  • Eso es quizás lo que usted necesitaba. Amar a los Beatles. Después de todo, si tras tantas décadas siguen siendo tan queridos, es por algo.
  • Es cierto. ¿Cómo no lo vi antes? Tanto tiempo de mi vida sin apreciar su gran música. Gracias, doctor. Le debo una. Ahora iré a recuperar a mi novia.

Decido irme del consultorio. Tomo el primer taxi que encuentro a la casa de Eleonora. Llego y toco la puerta, y ella me abre:

  • Hola – Le digo.
  • Chau – Me dice e intenta cerrar la puerta, molesta. Yo se lo impido.
  • Esperá. Sé que estuve mal en estos días, con este asunto de los Beatles, y te pido mil perdones.
  • ¿Y cómo sé que no vas a huir despavorido ante la próxima referencia a los Beatles que encuentres?
  • ¿Querés bailar? Tengo la música ideal.
  • Lo voy a aceptar como compensación por el baile que arruinaste el otro día.

Entro a su casa, pongo la música y bailamos al ritmo de los Beatles, como no podía ser de otra manera. Ella parece feliz de nuevo por haberme recuperado tal y como era antes y yo definitivamente estoy feliz por haber superado mi obsesión. Resultó ser cierto que, al final, el amor que recibís es igual al amor que das. Los Beatles lo transmitieron mejor que nadie. Ahora lo comprendo. Gracias, John, George, Paul y Ringo.

Motorik

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Entrevista a Trilitrate

Trlitrate, banda de Galicia esencialmente instrumental que hace una combinación muy interesante de géneros, recientemente estrenó su disco «Está de Grelo».  Los invitamos a conocerlos en esta entrevista,

¿Cómo se presentarían para quienes todavía no los conocen?

Somos Trilitrate, un grupo acústico de Galicia que combina música clásica, folk, impro libre, black metal, etc; principalmente instrumental, combinado con videoproyecciones realizadas a tiempo real.

¿Por qué se llaman «TRILITRATE»?

Porque somos muy malos poniendo nombres.

¿Qué es lo que más destacan de «Está de Grelo»?

Creemos que es nuestro mejor trabajo hasta la fecha y estamos muy contentos con el sonido capturado por Javier Ortiz en el Estudio Brazil y con el maravilloso diseño realizado por Montse Piñeiro, nuestra generadora de arte visual.

Si bien en en su disco predominan los temas instrumentales, aquellos en los cuales se suma una interpretación vocal suenan muy bien. ¿Se ven haciendo un disco en la que haya un vocalista fijo en la mayoría de las canciones?

La verdad es que no, pero sí tenemos intención de hacer más canciones y seguir colaborando con más artistas, como lo hicimos en este disco con Toño Magariños y Pablo Riveiro.

Al escucharlos se nota una interesante combinación de instrumentos y géneros, como el clásico, que no muchos grupos abordan en estos días. ¿A quienes mencionarían como sus principales influencias?

Música de todos los géneros: Ravel, Yamandú Costa, Inhumankind, Bach, Rameau, Purcell, Vaughan Williams, Tin Hat, Os Mutantes, Mr Bungle, Brad Mehldau, The Bad Plus, Camarón.

¿Qué opinan de la música de hoy en día?

Creemos que siempre hubo música buena, en cualquier momento de la historia. Otra cosa es que no siempre va de la mano con el ámbito comercial.

¿En qué fue lo que más los afectó la Pandemia como grupo?

Buf, en muchas cosas, sobre todo en los plazos; teníamos pensado grabar un año antes de lo que se grabó. También fué complicado juntarse para ensayar. Y lo peor, ¡Cero conciertos en meses!

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Venimos de colaborar con dos grandísimos artistas y amigos, Fajardo y Capitán Bazofia; el resultado de podrá descubrir después del verano. También compusimos la música para un documental de producción francesa sobre un pueblo fronterizo entre Argentina y Chile, que verá la luz este agosto.

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Seis Cientos, Sesenta Y Cinco

Estoy a un solo número de condenarme al infierno;

requiero un último pecado sobre mi alma

y estaré bien muerto, ¡muerto y chamusqueado!,

y no hallaré perdón ni compasión entre las llamas.

 

Levanto ahora mi plegaria al cielo…

y advierto que no siento arresto alguno de arrepentimiento.

Traigo, en cambio, una súplica sincera;

pues anhelo padecer, cuanto antes, mi tormento.

 

He pecado, lo confieso con orgullo.

He incurrido en todo crimen y probado todo vicio:

asesiné a tres hombres por mero capricho,

arrojé a mi padre desde lo alto de un edificio,

 

he violado, he robado, he mentido y traicionado,

he votado por el PRI, he votado por el PAN,

he golpeado a mi propia madre

y he encomendado mi vida entera a los fervorosos brazos de Satán.

 

Créanme los santos, confírmenme los pecadores:

si habremos de enlistar toda suerte de maldad ante la cual sucumbir,

verán que no existe el seis seis seis.

665 es todo lo que podemos maldecir.

 

Satanás, ¿dónde estás?

Muéstrame el camino; cumple mi destino.

No me orilles a hablar con él;

no me empujes a serte infiel.

 

Dios de gloria, dios fulgente,

tú que sí estás aquí a mi lado,

dime por qué, ya no siendo omnipresente,

después de todo, todavía no me has abandonado.

 

Abandonaste en las profundidades del subsuelo

a tu precioso ángel de la luz.

Abandonaste a tu propio hijo encarnado,

dejándolo morir en una cruz.

 

Olvidaste la canción de las montañas,

inmóviles ya ante la más grandiosa fe.

Desposeíste de su tela a las arañas,

privaste a la tierra de su natural color café,

 

despojaste a la flor de su perfume,

arrancaste el azul del ancho mar.

Todo arcángel ha quedado implume

desde que decidiste no volverlos a mirar.

 

¿Por qué irrumpiste artificioso en las letras de mi poema

si éste era un himno a Lucifer?

¿Por qué te clavas en mi corazón? ¿Por qué no te vas?

Déjame solo, déjame ser.

 

Satanás, ¿dónde estás?

Muéstrame el camino; cumple mi destino.

No me obligues a creer en él;

ven y enséñame el pecado número seis seis seis.

Kobda Rocha

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Avances: Eternals

Trailer de otra película de  Marvel, cuándo no. Eternals, con la presencia de Robb Stark, Jon Snow, perdón, Richard Madden, Kit Harington, Angelina Jolie, Salma Hayek, Kumail Nanjiani, entre otros, se estará estrenando  en noviembre de este año.

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