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Doom 1

Para los no totalmente metaleros y los no totalmente góticos, es extraño que el gótico no sea un subgénero del metal; por supuesto, tampoco lo es el dark ni otros géneros por el estilo. De hecho, es más fácil que se llegue a relacionar el punk o incluso hasta el pop, el hip hop, swing y otros tantos (como en el new metal, el shoe gaze, o lo que hace DSO por ejemplo). Pero lo vampiresco, lo negro, lo nocturno, eso suele ser apartado a una clasificación diferente, como si de otra corriente musical se tratara. No voy aquí a tratar de descifrar esta situación; sólo me limitaré a repasar un poco el género (o subgénero, ya ni sé) que de alguna forma logra empatar al metal con el gótico: hablo por supuesto del Doom.

  1. Necesariamente, la primer mención debe ser dedicada a Theatre of Tragedy, pues fue esta banda quien encarnó todo el concepto heredado de la contrastante empatía entre la luz y la oscuridad, la bella y la bestia, lo femenino y lo masculino, lo soprano y lo gutural, Liv Kristine y Raymond Rohonyl. Prueba de ello son sus primeros dos álbumes, y en realidad los únicos dos que hacen verdadero honor a la esencia del teatro de la tragedia (con perdón del sublime Ægis). No es una guerra de contrarios; es una comunión de distopías.
  2. A pesar de los caminos por los que se han tornado los integrantes de Haggard, en algún momento hicieron maravillas musicales, tales como And thou shalt trust… the seer. ¡Magnífica obra de arte! Un toque sinfónico, medio folk, un tanto operístico, a ratos pagano, también tirándole a la cámara, pero todo mezclado en la porción exacta para crear un álbum exquisito y digno de ser la segunda mención en cualquier lista que pretenda revisar los anales del Doom.
  3. Ahora llega el turno del talento mexicano. Eidyllion logra en Gymnopaidia del Leteo un sonido internacional increíble, indetectable. Un Doom tan perfectamente bien construido que no presenta necesidad alguna de integrar guitarras en su sonido y aún así no deja de ser agresivo, metaloso, potente, fúrico y desgarrador. Uno de los mejor discos de Doom que puedan ser escuchados, construido con una maestría musical de conservatorio y un sentimiento nacido del abismo oscuro del averno catacúmbico.
  4. La lista no se acaba, ¡y qué bueno!, pero por ahora sólo habremos de mencionar a los cuatro más esenciales en el oído personal de quien aquí suscribe. Por lo cual, el cuarto, y el que dejará la puerta abierta para la segunda parte de esta digresión, es Within Temptation. Sharon den Adel es sin duda una de las vocalistas femeninas más espléndidas del Doom… aunque después se creyó estrella del pop, luego del emo y hasta se quizo hacer la gorda de la ópera. Pero sin meternos con esos tropiezos, y teniendo en cuenta que su verdadero lugar se encuentra en ese único disco Doom titulado Enter (el primero y el último que valió la pena), Sharon logró distintos momentos vocales supremos: de pronto parece una niña asustada, de pronto una dama portentosa, luego una virgen cautiva, también una guerrera temeraria, en fin, parece que su garganta no tiene límites… y claro, compositivamente, musicalmente, este álbum es una chuladísima que nadie debería perder la oportunidad de escuchar.

Kobda Rocha

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