(h)om(i)nipresencia

La lectura pasiva de un texto es una pérdida de tiempo;
se requiere una lectura participativa, hay que re-crear el texto.
Raúl Alcalá Campos

Mi abuela era una religiosa, creyente, crédula; —no sé cómo llamarla— el punto es que trató por muchos medios y de muchas formas meterme a su dios en el alma. Por fortuna, las condiciones contextuales impidieron que mi contacto con la teología me hiciera cocowash. Por desgracia, la constante dubitación quedó impregnada en mi fe desde pequeño. No es que me importe la tendencia deífica o la humillación espiritual, lo importante es que ahora casi todo me parece estar relacionado con el diosito de mi abue. Por supuesto, la música no es la excepción; pondré tres ejemplos de cómo percibo esa omnipresencia divina hasta en las letras de las canciones más desinteresadas del quehacer teológico.

1. Perdido en la apatía de Lorenzo Partida. Al escuchar la canción, claramente se nota que el mensaje es romántico, pero… Además, ante la abierta declaración de Partida por clamar la presencia de un ser supremo, ¿cómo no escuchar una plegaria a dios en lugar de una declaración amorosa?

Estoy perdido sin ti.
Cuando en tu furia tú me apartas,
te necesito para ser más que una caricia.
Al menos hoy pon tu luz en mí.

¡Abrázame! Es tan grande el dolor
y mis esperanzas piden una prueba de ti.
Te necesito; estoy perdido en la apatía.
Al menos hoy pon tu luz en mí.

2. Necesito decírtelo de Los Cardenales de Nuevo León. Ésta es otra declaración de amor de un hombre hacia dios. Bueno, en realidad es hacia una mujer, pero cada vez que yo la escucho no puedo evitar dedicársela a ese diosito santo a quien le rezaba mi nana.

Necesito decírtelo, que tú sepas que te amo.
Es preciso que entiendas que te estoy necesitando,
que ya nada me importa —sólo estar a tu lado—,
que mi vida ya es tuya y tú ni cuenta te habías dado.
Dime con tus ojos (…pues es más que suficiente)
que para ti ya no te soy indiferente.

2.5 Si yo fuera él también de Los Cardenales de Nuevo León. Aquí dejaré ver en plena transparencia mi tendencia [¿psicosis?] a insertar ‘El Libro’ de mi abuela en todas partes. Lo que escucho en la letra de esta canción es al diablo hablándole al ser humano, convenciéndolo de que el dios padre no merece su fe.

Si yo fuera él, no te dejaría un momento
—ni siquiera un instante— de adorar.
Si yo fuera él, estarías conmigo en la gloria
y se tendría que hacer nueva historia
de lo que es el amor.

3. Tu falta de querer de Mon Laferte. Lo que todo mundo escucha en esta canción es un reproche despechado de una mujer hacia un hombre protervo (como acaso somos todos). Sin embargo, yo escucho un reproche despechado de una mujer hacia dios (quien también resulta protervo… acaso por ser hombre).

Te quiero ver…
Aún te amo y creo que hasta más que ayer.
La hiedra venenosa no te deja ver.
Me siento mutilada y tan pequeña.
Ahora dormiré muy profundamente para olvidar.
Quisiera hasta la muerte para no pensar.

Ven y cuéntame la verdad.
¡Ten piedad y dime por qué!
¿Cómo fue que me dejaste de amar?
Yo no podría soportar tu tanta falta de querer.

Kobda Rocha

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