David Bowie – VH1 Storytellers (2009)

Puntaje del Disco: 8

  1. Life on Mars?: 7
  2. Rebel Rebel: 4
  3. Thursday’s Child: 8
  4. Can’t Help Thinking About Me: 7
  5. China Girl: 8
  6. Seven: 8
  7. Drive-In Saturday: 9
  8. Word on a Wing: 8

DVD bonus:

  1. Survive: 7
  2. I Can’t Read: 6
  3. Always Crashing in the Same Car: 10
  4. If I’m Dreaming My Life: 7

Si trabajos en vivo como Serious Moonlight o Glass Spider retratan a David Bowie como la artificiosa megaestrella de grandes estadios en la que se convirtió en los 80, el íntimo VH1 Storytellers es su némesis absoluto, y una clara evidencia de lo incómodo que se sentía en el papel de ídolo pop mundial, más allá del éxito y los millones cosechados. A lo largo de esta presentación grabada para la segunda cadena televisiva de videos más importante, Bowie se muestra divertido, confidente (aunque sabiendo muy bien qué guardarse), relajado, reflexivo y parlanchín. Esto último un requisito indispensable, dada la premisa del show, consistente en que, entre canción y canción, los artistas comenten anécdotas sobre su composición o su vida en ese momento.

Ya entrado en sus 50, en las agonías del siglo XX, Bowie lucía más joven con su pelo largo rubio ceniza, sus pantalones casuales y su buzo deportivo que con los rimbombantes trajes y peinados alla Bart Simpson que había ensayado en los cuatro años previos a la grabación de este material, coincidente con la salida de su álbum “hours…”, uno de los más subestimados de su carrera. Entre anécdota y anécdota (imperdibles, la mayoría de ellas), el cantante obsequia varios de sus grandes clásicos, presenta sus (por entonces) nuevos temas (“Thursday’s Child”, “Seven”, “Survive”, “If I’m Dreaming My Life”) y hasta se anima a desenterrar una oscura canción de la prehistoria de su carrera, “Can’t help thinking about me”, la primera en ser editada con “Bowie” reemplazando su original apellido, Jones.

El carácter intimista del show lo convierte en lo más parecido a un “Unplugged” que Bowie haya grabado. Si bien no hay temor a usar instrumentos eléctricos, varios temas fueron arreglados en versiones acústicas, como la sobresaliente “Always crashing in the same car”.

Grabado en Nueva York el 23 de agosto de 1999, pero editado una década después, “VH1 Storytellers” es un disco corto, sencillo y efectivo, perfecto para escuchar con luces bajas y una copa en la mano.

Camilo Alves

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