Barry Lyndon

Barry Lyndon

Puntaje de la Película: star-rating 4

  • Año: 1975
  • Género: De época
  • Director: Stanley Kubrick
  • Reparto: Ryan O’Neal, Marisa Berenson, Patrick Magee, Hardy Kruger, Gay Hamilton, Godfrey Quigley, Steven Berkoff

En la Irlanda de 1750, Redmond Barry (O’Neal), el hijo de un abogado muerto en un duelo por un negocio de venta de caballos, convive con su madre, quién decide rechazar ofertas de matrimonio para dedicarse al cuidado de su hijo. El adolescente Redmond se enamora de su prima Nora (Hamilton), quién flirtea con él, pero decide comprometerse con el rico capitán inglés John Quin (Leonard Rossiter). A pesar de que la familia desea que Quin y Nora se casen para salir de su difícil situación económica, Redmond se pone firme en su amor por Nora y reta a duelo a Quin. En el duelo Quin muere y Redmond debe abandonar su hogar escapando de la ley.

Pasando por Dublín Redmond es robado por el famoso bandido Feeney y su hijo. Sin caballo ni dinero, Redmond decide enlistarse en el ejército inglés, que se encuentra reclutando nuevos hombres para luchar en la Guerra de los Siete Años. En el ejército Redmond se vuelve a encontrar con un amigo de la familia y oficial inglés, el capitán Grogan (Quigley) quién le comenta que el duelo estaba arreglado ya que su pistola fue cargada con estopa, para que Quin no muriera (solo había caído inconsciente) y pudiese casarse con Nora. El regimiento de Grogan y Redmond es enviado a Alemania para luchar contra los franceses en la batalla de Minden, donde Grogan muere de un disparo.

Redmond deserta del ejército inglés luego de robar el uniforme, el caballo y la documentación de un oficial de enlace del ejército de Prusia, aliado con los ingleses. En camino a Holanda se cruza con el capitán prusiano Potzdorf (Kruger), quién descubre su farsa y le da como opción enlistarse en el ejército prusiano o ser fusilado por desertor. Redmond se enlista y salva la vida de Potzdorf en combate, siendo condecorado por Federico el Grande. Luego del fin de la guerra en 1763, Redmond, gracias a los oficios del capitán Potzdorf, es reclutado por el Ministerio de la Policía de Prusia como espía, y se le encarga como misión hacerse pasar como nuevo sirviente del Chevalier de Baribari (Magee), un aristócrata y jugador de cartas, de quién se sospecha que es en realidad un agente infiltrado.

Cuando conoce al Chevalier Redmond se da cuenta de que éste es también irlandés y desterrado como él, y le cuenta toda la verdad. Redmond y el Chevalier se hacen amigos y el segundo le enseña a hacer trampa en las cartas, además de introducirlo al mundo aristócrata de Europa. Durante un juego entre el Chevalier y el príncipe de Tubingia, éste acusa al Chevalier de tramposo (sin pruebas) y el Chevalier demanda un duelo. Redmond comenta esto a sus jefes, quiénes deciden expulsar al Chevalier del país. El Chevalier, avisado por Redmond, decide abandonar el país esa misma noche, y a la mañana siguiente Redmond, haciéndose pasar por el Chevalier, es sacado del país en carruaje. Él y el Chevalier se vuelven a reunir y comienzan a viajar por el continente haciendo fortuna como jugadores de cartas.

Durante uno de sus juegos Redmond conoce a la rica Lady Lyndon (Berenson), de quién se enamora, aunque ella está casada con el anciano Sir Charles Reginald Lyndon (Frank Middlemass), postrado en una silla de ruedas. Luego de que Redmond le comunique sus intenciones sobre Lady Lyndon, Charles Lyndon muere de un arresto cardíaco y Redmond se casa con Lady Lyndon, consiguiendo su objetivo de toda la vida, vivir bien, tomando el título de su esposa y pasando a ser conocido como Barry Lyndon. Aunque la fortuna familiar pertenece a su esposa y no a él, Barry puede vivir una vida de lujos y ostentación. Pronto Barry choca con la desaprobación del joven Lord Bullingdon (Vitali), el hijo de Lady Lyndon, quién se opone al matrimonio y desprecia enormemente a Barry, a quién considera un oportunista. Luego de una riña Lord Bullingdon decide irse de su hogar, mientras que Barry desperdicia la fortuna familiar en gastos y lujos innecesarios.

Luego del tremendo lío que supuso estrenar “La naranja mecánica” debido a las acusaciones de apología a la violencia que decían que hacía la película, llegando incluso a amenazas de muerte, Kubrick se dio a la preparación de un nuevo proyecto. Obsesionado desde siempre con la vida y obra de Napoleón Bonaparte, durante algunos años estudió todo lo referente a la vida del emperador francés, planeando una gran superproducción de época. Sin embargo, en esos años se estrenó la película “Waterloo”, producida por Dino de Laurentiis, la cual fue un fracaso de crítica. Este hecho desanimó a Kubrick, quién canceló su proyecto, pero igualmente decidió iniciar una nueva película de época, pero adaptando una novela del autor del siglo XIX Willam Makepeace Thackeray.

Con una duración de tres horas, y 11 millones en presupuesto invertidos, Barry Lyndon no alcanzó todos los objetivos que se buscaban. Fue inmensamente elogiada por su valía técnica, pero no recaudó demasiado. Por esos años la gente comenzaba a volcarse al género de acción (el cual explotaría pocos años después, con sagas como “Rocky” o “Rambo”), y digerir una película de tres horas ambientada en el siglo XVIII no caló demasiado en el interés del público.

Para colmo Kubrick decidió filmar en Irlanda, recibiendo amenazas del IRA debido a la presencia de actores vistiendo uniformes de soldados ingleses, lo cual cayó muy mal entre la población. Este suceso y las críticas motivarían a Kubrick a recluírse a un más en su hogar, lo cual le vendría dando la ya alimentada personalidad de excéntrico, perfeccionista, y casi tiránico director de cine, imagen que, según se sabría tiempo después por entrevistas c on sus allegados, afectaba mucho a Kubrick, especialmente en sus últimos años de vida.

Es en el apartado técnico donde esta película sobresale enormemente. Con una belleza inigualada en la fotografía, la banda sonora y los vestuarios, Kubrick decidió filmar las escenas en interiores sin luz artificial, usando solo luz de velas. Para lograr tal proeza, se encargó una lente especial con una abertura de 0.7 diseñada por Carl Zeiss especialmente para la NASA. Aún filmando con esta lente durante las tomas internas los actores prácticamente no podían moverse para no salir borrosos. En adición a la fotografía y a los vestuarios y cuadros de época, la banda sonora contiene temas selectos clásicos, de Bach, Vivaldi, Paisiello, Mozart, Schubert y Handel, además de música folk irlandesa, a cargo del grupo The Chieftains.

La película ganó cuatro premios Óscar (mejor dirección artística, fotografía, vestuario y banda sonora)

Gustavo

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