Alice Cooper – School’s Out (1972)

Puntaje del Disco: 9

  1. School’s Out: 9,5
  2. Luney Tune: 7
  3. Gutter Cat vs. The Jets: 7,5
  4. Blue Turk: 9,5
  5. Street Fight:
  6. My Stars: 8,5
  7. Public Animal #9: 9,5
  8. Alma Mater: 9
  9. Grande Finale: 7,5

Después del gran nivel mostrado en Love it to death y Killer (ambos de 1971) la banda de rock americana Alice Cooper preparó un álbum descaradamente bizarro, exagerado y extravagante: School’s out (1972). Porque si algo caracteriza a este disco es su desparpajo, su grosero sentido del humor y su tendencia al bizarrismo, tanto en lo lírico como en lo musical. La estructura algo deshilvanada de algunos de sus temas, lejos de restar fuerza al producto final, es justo lo que da mayor coherencia al conjunto, dando como resultado un disco original y sorprendente.

Temáticamente, School’s out es un disco semi conceptual que gira en torno a la educación escolar y a la infancia perdida. Siguiendo la vena humorística que caracterizó al grupo desde sus comienzos, todo es abordado desde una mirada sarcástica, que desde la distancia rememora una edad ya irrecuperable, aquella que termina con la adolescencia, con una sensación que va del desengaño a la melancolía. Las travesuras de la infancia, las primeras cervezas, los primeros cigarrillos, el recuerdo de los profesores, el descubrimiento del sexo, las primeras peleas, etc., son descritos con esa mezcla contrapuesta de sentimientos.

El primer corte del álbum, “School’s out” es uno de los grandes temas de la banda, y por extensión de todo el movimiento glam. Su ritmo crudo y pegadizo y los coros infantiles que acompañan al estribillo nos introducen de lleno en las aulas, los lápices y las libretas, desde la perspectiva del niño que quiere que todo acabe y llegue el veano.

“Luney tune” y “Gutter Cat Vs. the Jets” son dos cortes de rock construidos con buenos riffs que mantienen alto el nivel de la obra. Este último incluye varios cambios de ritmo y toma prestada una melodía del musical West side story, —que volverá a aparecer en el último tema— lo que refuerza la teatralidad del disco. “Street Fight” es un fuerte ritmo de bajo que sirve de puente entre canciones y evoca las peleas callejeras y pandillas de la juventud.

“Blue turk” cierra la cara A del vinilo. Rock, blues y jazz se dan la mano en esta canción eclética, con una sección jazzística intermedia que resulta tan sorprendente como inesperada, y con una melodía vocal bien pegadiza. El erotismo y la sensualidad que rodean a la mujer son contemplados desde la pasión (“tastes like roses on your breath”) y el desengaño (“but graveyards on your soul”) para acabar con la dualidad de sensaciones que aquélla produce, a un tiempo fuente de deseo y pura maldad  (“tastes like wiskey in your lips but earthworms rule your brain”).

“My stars” empieza con una agradable melodía de piano y se convierte en una canción llena de rabia y furia, tanto por la música como por la letra (“Well I swear by the air I’ll be made to breathe/You’ll pay very dear for this vanishing deed/The power alone stored in my little hand/Could melt the Eiffel Tower Turn the Sphinx into sand”).

Con “Public animal #9” llegamos al momento más descaradamente glam del disco. Instrumentación pegadiza, coros y palmadas se dan la mano para crear una pieza muy adictiva que nos devuelve de nuevo a la escuela. En ella el vocalista nos canta cómo él y el guitarrista Glen Buxton —y aquí el disco se vuelve autobiográfico— jamás confesarán que copiaron en aquél examen de matemáticas, y cómo grabaron todas aquellas palabrotas en el escritorio de su clase. De nuevo una mirada nostálgica y sarcástica de la educación, que termina contemplando con cinismo el destino descarriado y pendenciero de los antiguos alumnos, pese a los esfuerzos de los maestros (“She wanted an Einstein but she got a Frankenstein”).

“Alma mater” es una pseudo balada con voz distorsionada que narra el final de la escuela. Nuevamente, el sarcasmo y la nostalgia aparecen unidos para decir adiós a los años de colegio y despedir a los viejos amigos (“Someday like the bus I will be leaving too”; “But you know it breaks my heart to leave you/Cortez I will miss you”). Como colofón a la obra, “Grande finale” es un tema instrumental que intenta ser épico a través de la parodia, sin tomarse muy en serio a sí mismo, dando adecuadamente cierre al disco con una mezcla de pomposidad y humor.

Con School’s out Alice Cooper creó una obra que une el rock al humor, lo obsceno y lo circense. El resultado es puro rock teatral, glam, shock; un disco aparentemente sobrecargado y falsamente barroco, que cuanto más se autoparodia es cuando más fresco y original suena. Muy recomendable.

Shanti Andía

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