Foo Fighters – There is Nothing Left to Lose (1999)

Puntaje del Disco: 8

  1. Stacked Actors: 8
  2. Breakout: 9
  3. Learn to Fly: 9
  4. Gimme Stitches: 8
  5. Generator: 8
  6. Aurora: 8,5
  7. Live-In Skin: 8
  8. Next Year: 8,5
  9. Headwires: 7
  10. Ain’t It the Life: 8,5
  11. M.I.A.: 7

El reciente y exitoso lanzamiento de los Foo Fighters: Wasting Light, es producto de un camino conciso e interesante que culmina con esta evolución definitiva en términos de sonido y calidad. Pero para haber llegado a dicho resultado en el camino hubo varios trabajos siempre interesantes para apreciar y tener en cuenta, el caso de There is nothing left lo lose es uno de ellos.

Si la primera gran tanda de canciones de Dave Grohl se plasmo en ‘The colour and the shape’, entonces aquí esa tendencia vuelve a plasmarse con madurez. Aun sin la presencia del guitarrista Chris Shiflett, el poder de composición se centraba mayoritariamente en Dave, acompañado claro esta por un contundente Nate Mendel en bajo y un afilado Taylor Hawkins en batería.

Grabado en 1999, en el reciente estudio construido ‘606’, dentro del garage de Dave, con toda la comodidad que eso implica, nos encontramos con un disco más melódico en la composición. Donde perduran los sólidos riffs y se asienta la distorsión característica de la banda.

Como una manera de demostrar actitud y energía en base a gritos furiosos y riffs psicodélicos, el disco abre con ‘Stacked Actors’; seguido por dos grandes clásicos como lo son ‘Breakout’ y ‘Learn to fly’, mientras ‘Gimme Stitches’ dice presente junto a su pegadizo ritmo y nos invita a cantarlo. Le sigue ‘Generator’, comenzando con un peculiar y eficaz sonido a través del Talk Box montado en la voz de un Grohl inspirado marcando el punteo. ‘Aurora’ nos pasea por climas calmos y voces sin apuros frente a capas de efectos Delay. ‘Live-In Skin’ perdura en base a su contundente riff y excelente actitud vocal acompañado por la distorsión característica de la banda.

‘Next year’ aparece como una expresión y deseo de regreso a casa en forma de balada, con su simple Sol-Re-Do logra cautivar ni bien comienza la canción. ‘Headwires’ nos lleva bipolarmente a aguas turbias y oscuras con estribillos que explotan de dolor. Le sigue ‘Ain it the life’, con la mejor letra del disco, perdurando la escencia de balada instalada logra dar dosis de emoción y da por sentado la solidez de composición en el disco. Comenzando con agudas guitarras y la delicada voz de Grohl, surge ‘M.I.A.’, como las últimas páginas de un libro, Grohl expulsa esta ultima canción los últimos suspiros y gritos de expresión para luego finalizar con un repique de redoblante un disco sólido en cuanto a su estructura. Este escalón, el cual forma parte de la escalera musical que formo humildemente Foo Fighters a lo largo de los años y que ahora llego a su éxtasis de expresión musical, sin dudas no tiene desperdicio alguno.

Rodrigo Santa Cruz

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Willy Crook – Willy Crook y los Funky Torinos (1997)

Puntaje del Disco: 7,5

  1. Seen Sin: 8,5
  2. Big Ting: 7,5
  3. Lite: 8
  4. Soul Driver: 8
  5. Je T’Aime: 7,5
  6. Brass Fury: 7
  7. Kings: 7,5
  8. Something Very Dancing Happens in God’s Car: 8,5
  9. Play Your Game: 8
  10. Family Jam: 7,5
  11. 40 Flores: 7

Eduardo Pantano, conocido en el mundo del rock como Willy Crook, nació en la ciudad de Villa Gessel en 1965. Tras vivir varios años en Europa al regresar a Argentina contó con el privilegio de participar como saxofonista nada más y nada menos en los dos primeros discos de Los Redonditos de Ricota (Gulp y Oktubre).

Luego participó en Los Abuelos de la Nada, y en la banda Lions in Love de Daniel Melingo hasta que comenzó con su carrera solista a mediados de los noventa pero nunca dejando de lado las participaciones con artistas grosos del pais como Charly García, Los Fabulosos Cadillacs, Riff, Man Ray entre otros.

Haciendo hincapié en el funk y el soul Crook grabo su trabajo consagratorio en 1997 Willy Crook y los Funky Torinos, mismo nombre con el que bautizo su nueva banda. Este recordado trabajo, interpretado en ingles y francés, desborda de buen gusto e interesantes melodías y contó con la participación de Daniel Melingo, Miguel Zavaleta y Fernando Samalea. Nos presentó grandes canciones que superaron la barrera masividad que hasta ese momento tenía como “Seen Sin”, “Je T’Aime” y “Something Very Dancing Happens in God’s Car”.

Además de esta recordada placa Willy contó con el privilegio de participar como telonero de dos grandes artistas de la historia de la música en sus shows en Buenos Aires como David Bowie y James Brown.

F.V.

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