Bob Dylan – Self Portrait (1970)

Puntaje del Disco: 5

  1. All The Tired Horses: 7,5
  2. Alberta # 1: 6
  3. I Forgot More Than You’ll Ever Know: 6,5
  4. Days Of ’49: 8,5
  5. Early Mornin’ Rain: 7
  6. In Search Of Little Sadie: 4,5
  7. Let It Be Me: 7
  8. Little Sadie: 5
  9. Woogie Boogie: 5,5
  10. Belle Isle: 8
  11. Living The Blues: 6
  12. Like A Rolling Stone: 5
  13. Copper Kettle (The Pale Moonlight): 8
  14. Gotta Travel On: 7
  15. Blue Moon: 6
  16. The Boxer: 3,5
  17. The Mighty Quinn (Quinn The Eskimo): 6,5
  18. Take Me As I Am (Or Let Me Go): 6
  19. Take A Message To Mary: 5,5
  20. It Hurts Me Too: 5
  21. Minstrel Boy: 4
  22. She Belongs To Me: 6
  23. Wigwam: 4
  24. Alberta # 2: 6,5

“Si la ruptura de The Beatles supone el final de la década de los sesenta, entonces Self Portriat sugiere el final de Bob Dylan”. Palabras de críticos que ubicaron a este álbum como uno de los tres peores de la historia del rock. Una definición muy dura pero que no se aleja mucho de la imagen y el sabor desconcertante que deja este disco.

Cuesta entender como un ídolo de semejante renombre como Dylan, que venía de publicar discos extraordinarios como Highway 61 Revisited, Blonde On Blonde y John Wesley Harding, llegue a este bajón en su carrera. Según Dylan es una parodia, un terrible chiste creado para dejar de ser el centro de atención de la gente, en consecuencia de la invasión que sufrió durante su estadía en Woodstock. Bob dijo al respecto: “Lo verán, lo escucharán, y dirán: “Bien, fijémonos en otra persona. Ya no dice nada. Ya no nos dará lo que queremos”. Pero el tiro salió por la culata. Porque el álbum salió, y la gente dijo: “Esto no es lo que queremos”, y se volvieron más resentidos.”

Y a la hora de elaborar Self Portrait decidió que sea un álbum doble como Blonde On Blonde (como si fuera su lado siniestro), porque si hacía un disco sencillo según Dylan “no sería malo”.

Musicalmente, Self Portrait es un disco que sigue con la misma tendencia country que en sus trabajos previos, arrastrando incluso la particular voz que Bob había desarrollado en Nashville Skyline. El álbum esta constituido por una gran cantidad de covers, algo insólito sabiendo lo buen escritor que es Dylan, y que además son versiones solo promedio y hasta bochornosas como la interpretación bruta y completamente estupida de “The Boxer”. Pero las canciones de su propia autoría tampoco faltaron, aunque en este caso en su mayoría son ordinarias. Y por último también incorporó cortes que interpretó en su presentación en The Isle of Wight Festival de 1969, como “Like a Rolling Stone”, “Minstrel Boy”, “She Belongs To Me” y “The Mighty Quinn (Quinn The Eskimo)” que la verdad dejan mucho que desear.

Dentro de esta ensalada muy difícil de digerir, solo me resultan atractivas tres canciones: “Days Of ’49”, un cover que parece una canción del “autentico” Dylan; “Belle Isle”, una balada con una muy linda melodía; y “Copper Kettle”, otra balada agradable acustica y orquestada.

Parece alarmante pero no hay que ser extremista. Hay que tomar a Self Portrait como lo que es: un autorretrato superficial y eventual de Dylan; y no como su contundente final artístico.

Persy

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