Skid Row – Slave To The Grind (1991)

Skid Row Slave To The Grind 1991 Persi Music

Puntaje del Disco: 6

  1. Monkey Business: 8
  2. Slave To The Grind: 7
  3. The Threat: 6
  4. Quicksand Jesus: 8
  5. Psycho Love: 6,5
  6. Get The Fuck Out: 4,5
  7. Livin’ On A Chain Gang: 7
  8. Creepshow: 6
  9. In A Darkened Room: 8,5
  10. Riot Act: 4,5
  11. Mudkicker: 5,5
  12. Wasted Time: 8

“Slave To The Grind” es el segundo disco de estudio de Skid Row. Es un disco en el que la banda intenta sonar más heavy, creando un sonido resonante y furioso.

Desafortunadamente para Skid Row los resultados no son los mejores. A estos tipos hay que decirles que la década de los ochenta ya ha terminado. Murió y punto. Las noticias evidentemente no les habían llegado y por eso terminaron construyendo un disco de hair metal bastante genérico, repetitivo, sin atractivos y falto de ideas. Como consecuencia “Slave To The Grind” es irregular y hasta desagradable.

El álbum arranca con “Monkey Business”, el corte más distinguido y respetable dentro de los papeles rockeros. El resto del catalogo es más bien decadente. El álbum esta plagado de canciones como “Creepshow”, los cuales intentan rockear y por momentos hasta parecen prometedores, pero siempre (sí, siempre) algo los arruina. Y en este caso son los inexplicables “Oh No” de su infausto estribillo.

Lamentablemente hay cosas peores. “Get The Fuck Out” es directamente muy malo, solo sirve para insultar. Y “Riot Act” es un insulto al buen gusto. Es un espantoso pseudo punky rocker que dura casi 3 minutos (eternos). Ambos temas insufribles. Otra canción que deja bastante que desear es “Mudkicker”, en la cual Skid Row pretende ser una banda ruda, mala, heavy, pensando que son Motörhead, pero fracasando estrepitosamente.

Lo más disfrutable de Skid Row a nuestro juicio son las power ballads, como “Quicksand Jesus”, “In A Darkened Room” y “Wasted Time”, sobrevaloradas y corrientes tal vez, pero por lo menos marcan cambios de ritmo y resultan interesantes porque Sebastian Bach demuestra que puede superar sin problemas a Axel Rose (aunque también puede excederse en aumentar los tonos de voz, llegando a gritar, como sucede en diversos tramos del álbum).

En fin, “Slave To The Grind” sería un fiel reflejo de una de las sobras de los ochenta que intentaría instalarse sin éxito en los noventa.

Luquitas Bonjo/Persy

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