Uno ausente y otro en casa

Hoy he visto muchos trenes,

trenes muertos, de museo,

trenes viejos, descompuestos,

ante un mundo indiferentes.

 

No se ocultan ni me mienten,

no me apartan de tu cuerpo

ni me llevan nunca lejos:

maquinarias tan silentes.

 

Nostalgia de un tiempo antiguo,

mensaje de un hombre ambiguo;

es un viaje a tiempos previos,

 

pues el hoy de dos milenios

no permite disfrutarnos

cuando en dos tierras estamos.

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(Votos: 1 Promedio: 5)

Phoebe Bridgers – Punisher (2020)

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Puntaje del Disco: 7,5

  1. DVD Menu: –
  2. Garden Song: 7,5
  3. Kyoto: 8,5
  4. Punisher: 7
  5. Halloween: 7
  6. Chinese Satellite: 7,5
  7. Moon Song: 7
  8. Savior Complex: 8
  9. ICU: 7,5
  10. Graceland Too: 7
  11. I Know the End: 8

La oriunda de California Phoebe Lucille Bridgers, que forma parte de una sorprendente nueva camada de artistas femeninas de rock alternativo, creció componiendo temas, perfeccionándose como guitarrista y presentándose en la escena local de Los Angeles dejando buenas sensaciones con su primer álbum Stranger in the Alps (2017).

Pero sería con su continuación Punisher de 2020 cuando recibió la aclamación de sus pares y en especial de los críticos especializados. Desde la sombría introducción “DVD Menu”, pasando por los momentos tops como “Garden Song”, “Kyoto”, “Savior Complex” y “I Know the End” se observan las virtudes de Bridgers para componer piezas conmovedoras y cercanas al folk y al indie rock.

Si bien Punisher no es una obra sencilla y tiene sus puntos flojos y monótonos, a nivel global ofrece buenos momentos de buen gusto, calidad compositiva y evidenciando un crecimiento de la artista, en busca de su verdadera identidad y a la espera de despachar en sus siguientes trabajos algo verdaderamente especial para destacar claramente sobre el resto de competidoras.

F.V.

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(Votos: 1 Promedio: 4)

Van der Graaf Generator – H to He, Who Am the Only One (1970)

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Puntaje del Disco: 8

  1. Killer: 8,5
  2. House with No Door: 8.5
  3. The Emperor in His War Room (a. The Emperor/b. The Room): 8
  4. Lost (a. The Dance in Sand and Sea/b. The Dance in Frost): 7
  5. Pioneers Over c: 8

Con un discazo en los albores de 1970 (The Least We Can Do Is Wave to Each Other) que no funcionó comercialmente como esperaban, Van der Graaf Generator no quiso dejar pasar el tiempo para grabar entre giras y conciertos su siguiente material y lanzarlo en diciembre del mismo año.

H to He, Who Am the Only One tampoco tuvo buena recepción ni un suceso importante en la época, pero se transformó con el tiempo como un ejemplo importante para los críticos de rock progresivo de alto vuelo. En especial temas como el oscuro “Killer” y el épico cierre “Pioneers Over c” son dos piezas de todo lo que puede ofrecer Peter Hammil como compositor para el género.

Además, otros temas sobresalen como la emotiva “House with No Door» y “The Emperor”, que forma parte de la pieza “The Emperor in His War Room”, con colaboración siempre distinguida en guitarra del mismísimo Robert Fripp de King Crimson. Aunque, también es cierto que hay momentos más complejos de la obra con los cuales encariñarse o que resultan algo tediosos.

El arte de tapa fue obra de Paul Whitehead, pintor y diseñador gráfico británico que trabajaba para la discográfica Charisma Records responsable de otras portadas legendarias como Fool’s Mate de Peter Hammill o Nursery Cryme y Foxtrot de Genesis, quién comento verse inspirado por el tema “Pioneers Over c”.

F.V.

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(Votos: 1 Promedio: 5)

El gurú del odio

Soy grande por viejo, no por sabio.

Obeso, grotesco, grosero y gruñón,

cuanto digo se torna en agravio:

guturo en garganta gargajo gorgón.

 

En mi barrio me llaman “El Ogro”

por grueso, por gurdo, por gordo y gañón.

Las fiestas idiotas las malogro;

me agradan los gritos de agudo terror.

 

Soy una persona peligrosa,

agreste garguero de grave garzón,

de alma negra y garrapatosa,

tengo agrio y podrido mi gris corazón.

 

Y mis garras agarran parejo

gobiernos, iglesias y grupos de acción.

¡Y hago guerra! No sólo me quejo.

Detesto a la gente por no hacer lo que yo;

 

por cobardes, por tilicos, por enclenques y agachones,

por alegres, por risueños, satisfechos y bufones.

Pero, ¡calma!, los perdono porque entiendo situaciones.

Los invito en este verso a volverse más gruñones.

 

Kobda Ggrrocha

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(Votos: 2 Promedio: 3)

3 armas contra los zombies

El mundo, ahora, se encuentra a mitad de un apocalipsis zombie. Sí, igual que en una película hollywoodense, la humanidad se está contagiando con el virus zeta… y, poco a poco, el número de infectados va en aumento. Primero, habremos de esclarecer qué es un zombie. Un zombie es un pedazo de carne con forma humana, pero sin cerebro, no piensa, sólo se guía por sus instintos más primitivos, busca satisfacer a toda costa sus apetencias más bestiales: comer, dormir y copular. Un zombie no razona, únicamente se alimenta de cerebros ajenos. Dicho con sinceridad, así andamos por la vida, devorando todo lo que otros cerebros producen. Sus ideas, su ciencia, su arte, su música, su literatura, su filosofía, su tecnología, su política, su ideología y su moral. Pero nada sale de nuestros propios cerebros, todo lo vamos mordisqueando de donde podemos (y de donde más se nos antoja). Lo peor es que es muy fácil contagiarse; “vamos por una chela”, “hay que saltarnos esta clase”, “prende la tele”, “me gustas mucho, estás muy guapa”, “ya déjalo así, ni se nota”, “para qué te esfuerzas en algo que no te va a dejar dinero” y el clásico “hoy toca perreo intenso” son algunas de las vías de infección más comunes. Por suerte, existen muchas armas para combatir esta plaga, yo propongo tres: la poesía, la literatura y la filosofía.

Por supuesto, una guerra contra un mundo zombie no es fácil. Es un camino solitario y de constantes frustraciones —sólo hay que imaginarse a uno mismo como el último sobreviviente en un escenario apocalíptico. También existen varios peligros a los que se arriesga uno al emprender tal batalla; se corre el riesgo de perder amigos en el camino, de sentirse impotente ante la calamidad, de caer en abismos interminables, de ser perseguido (cazado) por una horda de zombies cabezas-huecas. ¡Pero lo vale, en serio lo vale! Qué habría sido de la especie humana si Newton se hubiera dejado vencer por los descerebrados; qué sería de nosotros si Sócrates hubiese sucumbido ante el contagio de los putrefactos; qué de nos sin guerreros tales como Dante, Einstein, Tolstoi, Marx, Jobs, Lamarck, Cervantes, Sófocles, Da Vinci, Edison, Borges, Gandhi, Picasso, Shakespeare o Rulfo (entre tantos otros más).

Resistirse a convertirse en zombie y elegir el camino del pensamiento —repito— es una condena casi automática a la soledad. Pensemos en un primer Adán homosapiens que despertó un día y se vio rodeado de zombies australopitecos carentes de facultades mentales; él pensaba y sabía que sus compatriotas no lo hacían, sólo los veía despertar todos los días e ir a la escuela o al trabajo para ganar dinero y pagar impuestos y de vez en cuando darse un gusto extra yéndose al cine o comprándose unos tenis de marca. Ciertamente, este primer Adán pensante se sintió solo al no poder comunicarse con ellos, pues seguían un nivel abajo en la cadena evolutiva. Si ese ser humano que pensó por primera vez en la historia de la especie se hubiera dado por vencido, nada de lo que tenemos (¡nada de lo que somos!) habría jamás existido. Es exactamente igual cada que el universo nos arroja un eslabón evolutivo más avanzado; Platón, Cervantes, Sun Tzu, Rousseau, Hegel, Sartre, Cicerón, Monterroso, Dostoievsky, Pasteur, Vasconcelos, Bolívar, Darwin, Freud, Schopenhauer y Monsiváis (entre muchos otros más) jamás sucumbieron ante la tentación de ser un zombie futbolero, borracho y mujeriego. ¡Y hay que ver hasta donde lograron llegar!

Por eso, debemos tomar la senda del pensamiento aunque sea un camino difícil… ¡Ah, porque pensar no es fácil! A veces uno se queda tumbado en el sillón ‘pensando’ por horas y de pronto alguien dice “ya ponte a hacer algo” como si pensar no fuera hacer algo. Y es que pensar no es, en términos pragmáticos, una actividad rentable; nadie contrata a alguien para pensar, nadie especifica en su tarjeta de presentación “Juan López: Pensador”, porque pensar no es algo que deje dinero. Es por ello que muchos zombies materialistas / capitalistas prefieren no pensar. Lo peor, encima de todo, es que cuando uno sí piensa los zombies en seguida lo quieren contagiar con frases como “ya deja ese libro y vente a jugar”, “ya no pienses tanto y tómate una chela”, “para qué le piensas demasiado, sólo relájate”. (Abriré aquí un paréntesis para hacer una advertencia: cuando un zombie te diga “no lo pienses, sólo hazlo” te está tratando de convencer de cambiar la razón y la inteligencia por el acto instintivo de los impulsos. Quien esté realmente convencido de la supremacía intelectual te diría algo como “no importa si lo haces o no, pero piénsalo mucho”.) Pensar, establecido como una cura contra la zombificación, se puede alcanzar —entre otras formas, como ya dije— a través de la poesía, la literatura y la filosofía.

 

Kobda Rocha

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(Votos: 1 Promedio: 1)

Las goteras encomiables

Dos de las bellezas que la creación ha puesto en el universo sobrepasan los límites de lo sublime: el intelecto humano y el agua. La primera encuentra su cúspide en la metacognición; darnos cuenta de que nos damos cuenta, ése es el pináculo del pensamiento. La segunda, por su parte, es maravillosa en todas sus manifestaciones, desde los inmensos océanos hasta el vaso medio lleno.

Es indiscutible su magnificencia. El porcentaje de agua en el planeta y el porcentaje de agua en nuestro cuerpo son ejemplos claros de su potestad. Metafóricamente, la danza de los maremotos, como el llanto expelido por los amantes en el éxtasis de la pasión a mitad del oleaje sexual, sucedido por la calma lacustre bajo las sábanas, es la antropofanía de nuestra razón. Por ponerlo en forma de mito teológico, el agua es dios, único elemento creador de vida. Hace falta salir desnudo en un día lluvioso para sentir el flujo de gloria sobre nuestro cuerpo. Cada gota de lluvia es un ángel caído del cielo. No hay mayor fruición que extender los brazos y levantar el rostro para empaparse de beldad, dejarse bañar por el bautismo de las nubes.

No sólo de agua se forman las lluvias, sino también de ideas. Lamentablemente, todo el mundo se abriga y se enclaustra bajo techo en días lluviosos. Si han de salir, lo hacen con impermeable, paraguas y prodigando marquesinas. Lo seco se ha convertido en un santuario hermético y moroso. No dejan a los niños salir a jugar bajo la lluvia. Nadie se quiere mojar; algunos ignaros e ingenuos porque temen enfermarse, y otros más necios simplemente porque les resulta molesto.

Así, andamos por la vida desvalorando lo mejor que de ella acaece: la pluvial perfección atmosférica del planeta y nuestra propia capacidad de llover.

 

Kobda Rocha

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(Votos: 1 Promedio: 5)

The Guess Who – Rockin’ (1972)

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Puntaje del Disco: 7

  1. Heartbroken Bopper: 8
  2. Get Your Ribbons On: 5
  3. Smoke Big Factory: 7
  4. Arrivederci Girl: 6
  5. Guns, Guns, Guns: 8
  6. Running Bear: 6
  7. Back to the City: 6,5
  8. Your Nashville Sneakers: 7
  9. Herbert’s a Loser: 7,5
  10. Hi Rockers!: 7,5

Desde la partida de Randy Bachman, The Guess Who había conseguido reemplazarlo de buena forma con las adiciones de los guitarristas Kurt Winter y Greg Leskiw, pero Rockin’ (1972) significaría la despedida de este último en la mitad de una gira por Estados Unidos y el comienzo del declive de los canadienses.

Rockin’ tiene sus momentos de rock básico, aburrido y monótono, pero a su vez conserva muchas de las virtudes de sus trabajos iniciales con singles sólidos y tremendamente interpretados como “Heartbroken Bopper” y “Guns, Guns, Guns” que junto con “Smoke Big Factory”, “Herbert’s a Loser” y el cierre con “Hi Rockers!” con su combinado “The «Sea of Love»/»Heaven Only Moved Once Yesterday»/»Don’t You Want Me» redondean un resultado más que satisfactorio.

A diferencia del suceso de Bachman-Turner Overdrive II (1973) y Not Fragile (1974) de Randy Bachman, la popularidad de Burton Cummings y The Guess Who declinó bastante en Estados Unidos, con excepción de su Canada natal donde la banda supo apoyar la continuidad de su carrera durante los años setenta.

F.V.

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(Votos: 3 Promedio: 3.3)

La derrota del aguador

Hay gente que tiene el pensamiento incoloro, inodoro e insípido. Es cierto, y además son muchos. A lo largo, ancho y profundo de este planeta, hay gente cuyo pensamiento es como el agua: simple.

Ándate con cuidado al toparte con gente de esa calaña. Son garrafones enamoradizos, amables, futboleros, parranderos, optimistas, envidiosos, chambeadores, responsables, traicioneros, hay de todo, hasta literatos y lectores. No importa la cantimplora, el pensamiento que contiene es lo importante.

Las más veces, van por el camino derramando todo el cántaro. ¡Ojo! Cuanto más purificada está su agua, más transparente y aburrida se vuelve. Ten cuidado de no mojarte tanto, porque ellos querrán bañarte como en sábado de gloria; no les basta una salpicadita.

Aún peor ―y, además, inútil― es tratar de echarle saborizante a sus garrafas, porque son necios empecinados en que el pensamiento simple es más saludable aun que el mejor licor de la cava. Lo que es más, siempre ¡siempre! están tratando, incansablemente, de rebajar tu pensamiento con su agua ligera, pura, limpia y de manantial.

El colmo de todo esto es que muchos ni siquiera llevan el pensamiento tan límpido e inmaculado como presumen, nomás van rellenando el cerebro con esa agua puerca de la llave, y ―según ellos para que no les haga tanto daño― le echan gotitas desinfectantes.

Si tú piensas con refresco, leche, detergente, mezcal (aun el de Tonayán), jerez, tepache, café de olla, jugo de naranja, ponche, cloro, pulque, tequila, gasolina, veneno o lo que sea, aunque te lleve a la muerte ―y aunque esa muerte sea la más hórrida y errada― ¡alégrate! y agradece haber tenido la oportunidad y, sobre todo, la convicción (y, por qué no, hasta las agallas) de haber probado algo más.

 

Kobda Rocha

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(Votos: 1 Promedio: 5)

Ciro y los Persas – Naranja Persa 2 (2018)

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Puntaje del Disco: 7,5

  1. Prometeo: 8
  2. Dale Darling: 8.5
  3. Dice: 7,5
  4. Plan: 8,5
  5. Simple: 7
  6. Estela7
  7. Nena: 6,5
  8. Un Hombre Más: 9
  9. Dulce: 8
  10. Por Cel: 7
  11. Todos Igual: 6,5
  12. Toaster (Give Me Back My): 7

A dos años del lanzamiento de Naranja Persa 1, Ciro y Los Persas sacarían a la calle la segunda parte de esta entrega en formato doble, que se extendió un poco más de lo previsto, ya que estaba programada originalmente para el año anterior, pero que supera por bastante en calidad y variedad a su hermano mayor.

Al comando de Los Persas, Ciro demuestra no extrañar a su ex banda y uniendo fuerzas nuevamente con Juanchi Baleirón (actual líder de Los Pericos) en la producción exhibe la versatilidad suficiente para tocar distintos géneros y ofrecer una buena variedad de estilos, manteniendo las virtudes de siempre con la natural evolución del artista.

Naranja Persa 2 arranca con el corte adelanto “Prometeo”, con un riff de guitarra punzante y pegadizo, se ubica entre los puntos altos del material junto a “Dale Darling”, donde se destaca el comienzo con Andrés rapeando a su modo, la balada “Dice” que recuerda las melodías románticas del grupo de El Palomar, “Plan” que comienza de menor a mayor pero termina siendo una de las más sólidas, la ambiciosa “Un Hombre Más” un tema menos roquero y más introspectivo y medio tiempo y el rhythm and blues clásico en “Dulce”.

Cabe mencionar también al track final, “Toaster (Give Me Back My)”, en tono gracioso, una ocurrencia de Ciro que derivó de un robo en la casa del cantante y por el cual hizo una declaración viral con alta repercusión mediática: «Se llevaron hasta la tostadora”.

F.V.

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(Votos: 2 Promedio: 4)

Tu dosis necesaria de discos, películas, series y más

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