Ciro y los Persas – Naranja Persa 2 (2018)

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Puntaje del Disco: 7,5

  1. Prometeo: 8
  2. Dale Darling: 8.5
  3. Dice: 7,5
  4. Plan: 8,5
  5. Simple: 7
  6. Estela7
  7. Nena: 6,5
  8. Un Hombre Más: 9
  9. Dulce: 8
  10. Por Cel: 7
  11. Todos Igual: 6,5
  12. Toaster (Give Me Back My): 7

A dos años del lanzamiento de Naranja Persa 1, Ciro y Los Persas sacarían a la calle la segunda parte de esta entrega en formato doble, que se extendió un poco más de lo previsto, ya que estaba programada originalmente para el año anterior, pero que supera por bastante en calidad y variedad a su hermano mayor.

Al comando de Los Persas, Ciro demuestra no extrañar a su ex banda y uniendo fuerzas nuevamente con Juanchi Baleirón (actual líder de Los Pericos) en la producción exhibe la versatilidad suficiente para tocar distintos géneros y ofrecer una buena variedad de estilos, manteniendo las virtudes de siempre con la natural evolución del artista.

Naranja Persa 2 arranca con el corte adelanto “Prometeo”, con un riff de guitarra punzante y pegadizo, se ubica entre los puntos altos del material junto a “Dale Darling”, donde se destaca el comienzo con Andrés rapeando a su modo, la balada “Dice” que recuerda las melodías románticas del grupo de El Palomar, “Plan” que comienza de menor a mayor pero termina siendo una de las más sólidas, la ambiciosa “Un Hombre Más” un tema menos roquero y más introspectivo y medio tiempo y el rhythm and blues clásico en “Dulce”.

Cabe mencionar también al track final, “Toaster (Give Me Back My)”, en tono gracioso, una ocurrencia de Ciro que derivó de un robo en la casa del cantante y por el cual hizo una declaración viral con alta repercusión mediática: «Se llevaron hasta la tostadora”.

F.V.

Tu puntuación
(Votos: 2 Promedio: 4)

Katatonia – Night Is the New Day (2009)

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Puntaje del Disco: 7,5

  1. Forsaker: 8,5
  2. The Longest Year: 8
  3. Idle Blood: 8,5
  4. Onward into Battle: 7,5
  5. Liberation: 7
  6. The Promise of Deceit: 7,5
  7. Nephilim: 9
  8. New Night: 7
  9. Inheritance: 7,5
  10. Day and Then the Shade: 7
  11. Departer: 7,5

Desde el norte de Europa Katatonia es una de las bandas de Heavy Metal de mantener viva la esencia del rock pesado en las últimas décadas, pasando a través de los años por distintas variantes como el Metal gótica y oscuro en sus inicios para el alternativo y el Metal Progresivo en sus años de madurez.

Night Is the New Day (2009) fue la octava placa de estudio de los suecos y es señalado por la propia banda como el más diverso y variado en su carrera. El Metal Progresivo que comenzó a tomar fuerzas en sus anteriores trabajos pasa a un primer plano, asimilándose por momentos a los trabajos de Opeh, Porcupine Tree o Tool. Igualmente mantiene elementos pesados, mezclado con toques de electrónica y acústicos generando un resultado bastante interesante.

El nucleo duro del álbum está en el arranque con temazos como “Forsaker”, “The Longest Year” y “Idle Blood”, sin embargo “Nephilim” promediando el listado de temas termina siendo mi favorita por su atmósfera densa y ritmo cautivador. Como punto negativo tiene otros pasajes bastante monótonos y extremadamente repetitivos que sitúan a este material lejos de sus mejores obras.

Tristemente en diciembre de ese mismo año a banda anunciaría el alejamiento de los hermanos Frederik (guitarras) y Mattias (bajo) Norrman por problemas familiares, reemplazados en primera instancia por Per Eriksson y Niklas Sandin respectivamente.

F.V.

Tu puntuación
(Votos: 2 Promedio: 3)

Doom 2

Esencialmente, el Doom se compone de una contraparte vocal melódica femenina (dulce, soprano, armónico) y el gutural masculino (bestial, agresivo, caótico). Es una tradición esperada, es algo innato del género, es casi natural del mismo. Sin embargo, hay algunos rebeldes que se resisten a este precepto y logran hacer un Doom total y puro sin necesidad alguna de ese contraste, se limitan a la voz masculina, aunque no necesariamente a lo gutural, sino que una misma garganta abarca distintos registros para llenar el hueco que deja la ausencia del ente femenino. Aquí un puñado de ejemplos.

  1. My Dying Bride, considerados de pronto los padres del género, los iniciadores o, acaso, los antecedentes de esta premisa musical. Han logrado mantener a lo largo de su carrera una ambientación perfecta dentro del Doom con esas múltiples voces que logra conjurar Aaron Stainthorpe. Como algo específico, recomiendo el sublime álbum del 2004 titulado Songs of darkness, words of light.
  2. Virgin Black, otra gran banda con una propuesta magnífica a una voz. Su sentido es también oscuro, hosco y profundo como el de My Dying Bride, con la diferencia que la garganta de Rowan London es un tanto más melódica que la de Stainthorpe, quien es más doloso y desgarrador. Hay que escuchar Sombre Romantic para notar la fuerza, la magnanimidad y la supremacía de la virgen nocturna.
  3. El momento ha llegado… Dark Lunacy. Aquí es donde el Doom marca su línea ante el metal en general, y sobre todo pegándole al Death Metal. Los arreglos orquestrales de Enomys le dan la esencia Doom a estas composiciones que bien podrían ser catalogadas como Death sin recriminación alguna. Además, aquí no es total la ausencia de la multiplicidad de voces, pues su sonido estpa complementado de coristas ocasionales, tanto masculinos como femeninos. No obstante, es notorio que sólo es un acompañamiento vocal y no una participación principal, la cual se le reserva a la emotividad y los gritos de Mike Lunacy. Escúchese Devoid, su obra maestra, como prueba de todo lo anterior.
  4. Finalmente, y para no abandonar por completo la controversia, se encuentra Moonspell. Ésta es una banda que también ha sido encajada en muchos otros géneros, y es que además ellos mismos han navegado por muchos y muy variados sonidos que se alejan demasiado entre sí. Pero si habremos de considerarlos como Doom, al menos por su ópera prima Wolfheart, veremos que Fernando Ribeiro puede solucionar todas las exigencias vocales que solicita el género por sí solo. Que se sienta el corazón de lupus y a subir el volumen que sólo así podremos llegar a la verdad.

Kobda Rocha

Tu puntuación
(Votos: 60 Promedio: 1.1)

Doom 1

Para los no totalmente metaleros y los no totalmente góticos, es extraño que el gótico no sea un subgénero del metal; por supuesto, tampoco lo es el dark ni otros géneros por el estilo. De hecho, es más fácil que se llegue a relacionar el punk o incluso hasta el pop, el hip hop, swing y otros tantos (como en el new metal, el shoe gaze, o lo que hace DSO por ejemplo). Pero lo vampiresco, lo negro, lo nocturno, eso suele ser apartado a una clasificación diferente, como si de otra corriente musical se tratara. No voy aquí a tratar de descifrar esta situación; sólo me limitaré a repasar un poco el género (o subgénero, ya ni sé) que de alguna forma logra empatar al metal con el gótico: hablo por supuesto del Doom.

  1. Necesariamente, la primer mención debe ser dedicada a Theatre of Tragedy, pues fue esta banda quien encarnó todo el concepto heredado de la contrastante empatía entre la luz y la oscuridad, la bella y la bestia, lo femenino y lo masculino, lo soprano y lo gutural, Liv Kristine y Raymond Rohonyl. Prueba de ello son sus primeros dos álbumes, y en realidad los únicos dos que hacen verdadero honor a la esencia del teatro de la tragedia (con perdón del sublime Ægis). No es una guerra de contrarios; es una comunión de distopías.
  2. A pesar de los caminos por los que se han tornado los integrantes de Haggard, en algún momento hicieron maravillas musicales, tales como And thou shalt trust… the seer. ¡Magnífica obra de arte! Un toque sinfónico, medio folk, un tanto operístico, a ratos pagano, también tirándole a la cámara, pero todo mezclado en la porción exacta para crear un álbum exquisito y digno de ser la segunda mención en cualquier lista que pretenda revisar los anales del Doom.
  3. Ahora llega el turno del talento mexicano. Eidyllion logra en Gymnopaidia del Leteo un sonido internacional increíble, indetectable. Un Doom tan perfectamente bien construido que no presenta necesidad alguna de integrar guitarras en su sonido y aún así no deja de ser agresivo, metaloso, potente, fúrico y desgarrador. Uno de los mejor discos de Doom que puedan ser escuchados, construido con una maestría musical de conservatorio y un sentimiento nacido del abismo oscuro del averno catacúmbico.
  4. La lista no se acaba, ¡y qué bueno!, pero por ahora sólo habremos de mencionar a los cuatro más esenciales en el oído personal de quien aquí suscribe. Por lo cual, el cuarto, y el que dejará la puerta abierta para la segunda parte de esta digresión, es Within Temptation. Sharon den Adel es sin duda una de las vocalistas femeninas más espléndidas del Doom… aunque después se creyó estrella del pop, luego del emo y hasta se quizo hacer la gorda de la ópera. Pero sin meternos con esos tropiezos, y teniendo en cuenta que su verdadero lugar se encuentra en ese único disco Doom titulado Enter (el primero y el último que valió la pena), Sharon logró distintos momentos vocales supremos: de pronto parece una niña asustada, de pronto una dama portentosa, luego una virgen cautiva, también una guerrera temeraria, en fin, parece que su garganta no tiene límites… y claro, compositivamente, musicalmente, este álbum es una chuladísima que nadie debería perder la oportunidad de escuchar.

Kobda Rocha

Tu puntuación
(Votos: 80 Promedio: 1.1)

Eric Clapton – Eric Clapton (1970)

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Puntaje del Disco: 8

  1. Slunky7
  2. Bad Boy: 8
  3. Lonesome and a Long Way from Home: 7,5
  4. After Midnight: 9
  5. Easy Now: 7,5
  6. Blues Power: 8,5
  7. Bottle of Red Wine: 7
  8. Lovin’ You Lovin’ Me: 7,5
  9. Told You for the Last Time: 8
  10. Don’t Know Why: 8
  11. Let It Rain: 9

En los primeros pasos de su carrera Eric Clapton logró sobresalir como guitarrista en numerosos y legendarios grupos de la década del sesenta como The Yardbirds, John Mayall & the Bluesbreakers, Cream y Blind Faith, y sería a comienzos de la siguiente década que el músico británico se convencería en dar el siguiente paso hacia una carrera solista.

La idea nació en 1969 cuando Clapton se unió a la gira de Delaney & Bonnie & Friends como guitarrista invitado y fue el mismo cantante de la agrupación Delaney Bramlett quien lo convenció de cantar y grabar sus propias canciones convirtiéndose en productor de su disco solista, Eric Clapton (1970).

Clapton atribuyo a Bramlett el mérito de haberle empujado a cantar y de haberle enseñado el arte de la voz en el rock. Contaba el mismo Eric, de 25 años de edad en aquel entonces, que para la época del lanzamiento estaba encantado con el resultado de las grabaciones, pero lo único que no le convencía era su propia voz, porque sonaba muy joven y él quería sonar como un hombre viejo.

Eric Clapton es un disco amigable, optimista y directo con elementos de rock & roll clásico y blues y hasta toques de pop, R&B y country por momentos, y a su vez incluye algunos temas no tan famosos pero imperdibles en su repertorio como “Let It Rain”, “After Midnight” y “Blues Power”.

Eric Clapton significó el punto de partida para lo que sería el rico repertorio discográfico de este magnífico guitarrista, que con el correr de los lanzamientos iría imprimiéndole más de su impronta personal moldeando su propio estilo.

F.V.

Tu puntuación
(Votos: 3 Promedio: 4.7)

Top song endings

Una canción, mejor dicho, una buena canción, es un éxtasis auditivo. Es claro que la posición de una canción dentro de un álbum es muy importante, esto puede aumentar o disminuir la intensidad emotiva de la canción; sin embargo, las buenas canciones también deben poder funcionar por sí solas, independientemente de su disco y su concepto integral dentro de una obra mayor de un cantante o banda. Lo que es más, hay canciones que solitas te llevan por un mar de orgasmos auditivos en diferentes momentos (el intro, el solo, el intermedio, etcétera). En la digresión de hoy, haré mención de algunas canciones con los mejores finales que han pasado por mi rocola personal.

  1. Invocation of the Continual One de Morbid Angel. Comienzo con esta banda porque el final de esta gran pieza es prácticamente una canción completa. Su duración es de casi diez minutos, y los últimos cuatro minutos son (repito) un salto melódico completo. Al minuto 5:20 hay un corte total, se detiene la música hasta el punto del silencio. Cuando entra de nuevo la instrumentación, lo hace con un cambio de compas, de tempo, de tono, de todo. La velocidad es distinta, el motivo es otro y hasta el tono ha variado indiscutiblemente. Y sin embargo, sigue siendo la misma canción y complementa la obra con un cierre exquisito. Además, todo esto sucede con una invocación en lengua hebrea y un solo de los mil diablos. ¡Una chulada de rola!
  2. Deliverance de Opeth. Ésta es una canción que tiene una cantidad insospechada de cambios rítmicos y melódicos. De pronto es muy acústico, luego muy agresivo, muy rápido y después lento, guturales, voces limpias, solos y adornos por aquí y por allá. En fin, algo en lo que esta banda se ha especializado magistralmente. Esta canción, que es un buen resumen del trabajo conjunto de Opeth, tiene además un final impresionante. Un ritmo único contrapuesto entre sí: mientras la línea rítmica es pausada, grave y lenta, la línea melódica es veloz, aguda y continua; luego viene el sentido inverso y los roles van y vienen continuamente. Un final con un mismo ritmo de tres minutos que no cansa, no aburre, y al término uno quiere más y más.
  3. Frozen Memory de Dark Lunacy. Otro final que bien podría ser una canción completa. Justo a la mitad del track comienza lo que uno, ingenuo en su primera escucha, interpreta como el intermedio de la canción. Pero la sorpresa es que ya es el final. Un vuelco de lo agresivo, rápido y oscuro a lo pasivo, armónico y complejo. Comienza un ensamble coral de voces femeninas al cual se le suma eventualmente la presencia de la voz masculina, en susurros, gritos, guturales y todo cuanto ha sido ingeniado para reforzar esta gran pieza. Es un contrapunto bellísimo aunado a una progresión sonora tan bien compuesta, ensamblada y ejecutada que uno simplemente agradece estar vivo para poder escuchar tal magnificencia.
  4. Apology for Pathology de Haemorrhage. El último track del disco homónimo a esta canción. El género de esta banda es de esos demasiado acelerados, llenos de brutalidad; pero esta última canción baja sus niveles de velocidad aunque no por ello deja de ser feroz. Y al final de la canción, cuando parece que ya todo terminó, comienza una revisión del soundtrack de NekRomantik. No sólo la adaptación musical es pertinente y acertada, sino también la intención. Esa imagen que automáticamente viene a la mente del necrófilo masturbándose mientras se apuñala a sí mismo; el semen y la sangre brotan incontrolablemente a la par, confundiéndose el uno con la otra; luego, la eyaculación y el suicidio llegan a su respectivo final; la muerte y el orgasmo han llegado juntos. Así es este gran final de esta gran canción de este gran disco de esta gran banda.
  5. The Satanist de Behemoth. Una obra maestra de principio a fin. El final tan catártico sólo es comparable con el intro tan impactante. Los tonos generales de la canción son la representación perfecta de los sonidos luciferinos más altivos. La filosofía lírica, la fuerza vocal, la firmeza instrumental, todo está puesto en el lugar exacto para formar una pieza digna de honores y alabanzas. Y aún hay más, porque el final es tremendamente desgarrador e inclemente. Primero, el grito develador “I am the great rebellion!”. Después, el solo… uno que no tiene descripción, debe ser escuchado y punto final.
  6. Alegoría de Ultratumba. Esta banda es una de esas pocas que no han cometido un solo error en toda su carrera, tiene acierto tras acierto en cada álbum nuevo que componen. Liderado por Lorenzo Partida, este súper grupo ha sido sede de grandes músicos, tales como Víctor Baldovinos, Alejandro González, Iván Ramírez, Antonio Tenorio, Arturo Huizar, Ricardo III, Sergio Burgos, Juan Partida, Javier Partida, Julio Márquez y Gerardo Lugo. En esta canción se demuestra a toda magnitud la calidad de estos grandes talentos mejicanos. El recorrido es maravilloso desde los primeros segundos del track, la letra profunda y poética como siempre a manos de Lorenzo Partida y la música explotando el talento de todos los involucrados. Al llegar al final uno ya está satisfecho con el gran trabajo musical que tuvieron a bien desarrollar estas grandes personalidades; y, sin embargo, no ha terminado aún, ellos ponen en decreto que tienen mucho más que ofrecer y lanzan un solo sobre una alteración del tempo y el compás seguido de una reordenación del coro, además de una aparición totalmente inesperada del barítono Roberto Ramírez, lo cual agrega el ingrediente final para esta gran obra maestra.
  7. Hasta que te conocí de Juan Gabriel. Éste es el pilón. Nomás pa que vean que se debe ser ecléctico. Y es que ¿quién no se emociona con el final tan estruendoso, tan lleno de emoción y sentimiento? Después de una intensidad lírica y vocal por parte del divo, llegan las trompetas casi como caídas del cielo anunciando el apocalipsis. Baile, llanto, emoción y mariachi. ¡Quién me va a decir que no es un final digno de esta lista!

Kobda Rocha

Tu puntuación
(Votos: 30 Promedio: 1.1)

Tu dosis necesaria de discos, películas, series y más

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