Todos vivimos en un submarino amarillo

  • Ayuda, necesito a alguien. Por favor, ayúdeme. No quiero perderla, y yo la amo.
  • De acuerdo, de acuerdo. Quiero saberlo todo.
  • ¿Por dónde empiezo?
  • Por el principio. Solo apague su mente, relájese y flote en su arroyo.
  • ¿Y eso significa…?
  • Empiece por el principio.

Mi nombre es Juan Pablo, y no me gustan los Beatles. No significan nada para mí. Ni los odio ni los amo, pero estoy más cerca del primer sentimiento que del segundo. Después de todo, son solo un grupo que la pegó por ser comercial. Escuché toda su discografía para poder confirmar mi postura. Pasé por todas sus etapas: De “Twist and Shout” a “Come Together”. Los Beatles, definitivamente, no son para mí, y nunca me privé de mostrar cierto orgullo en esto. Aunque a la vez estoy harto de oírlos en todas partes, aun cuando no suenan sus canciones. Desde gente que manifiesta que todo lo que necesitás es amor, que en juntadas que duran hasta el amanecer mis amigos comenten que aquí viene el sol, que mis propios días sean tan solo un día en la vida. Es desesperante. Esta indiferencia se fue convirtiendo en intolerancia pura, y esto me trajo hasta aquí, con usted. Le voy a contar mi historia.

Una noche cualquiera estaba en un bar con mi novia Eleonora. Habíamos pedido una porción de comida bastante generosa. Un churrasco y pan para mí, y ella había pedido lasaña vegetariana. Ambos charlábamos de nuestras vidas:

  • ¿Qué hiciste estos últimos días? – Pregunté para ponerme al día.
  • Trabajé mucho. Sobre todo ayer. Ayer y hoy. – Respondió ella.
  • Un día muy ajetreado, ¿verdad? – Volví a preguntarle.
  • Sí. Ser recaudadora de impuestos no es tarea fácil.
  • Sabés que podés contar conmigo para cualquier cosa, ¿verdad?
  • Sí. Sabés muy bien que te llamaría si necesitara a alguien.

Mientras que ella se tomaba su tiempo para comer, yo devoraba a lo bestia bruta. Ella lo notó e intentó detenerme.

  • Tomate un poco de tiempo antes de tragar. Sos una morsa.

¿”Soy una morsa”? ¿Cómo la canción de los Beatles? Y no solo eso, sino que todas sus frases estuvieran cargadas de referencias a sus canciones me molestó demasiado. Recién ahí me di cuenta. Intenté razonarlo con ella:

  • Querida, está bien. Te perdono que me compares con una morsa, pero decime por qué tenés que meter referencias a canciones de los Beatles en cada frase – Sí, hasta yo me estaba pegando esa costumbre.
  • Por nada en particular – dijo – ¿Por qué? ¿Qué pasa?
  • Nada, nada.

Entonces, la música empezó a sonar. Justo cuando estaba pensando en los Beatles, sonaron los Rolling Stones. Ni más ni menos que la canción “I Wanna Be Your Man”, compuesta por Lennon y McCartney. Vaya suerte la mía. Ella me invitó a bailar:

  • No me gusta bailar – Rechacé.
  • Por favor, complaceme.
  • Está bien – Me rendí.

Nos despedimos de nuestros asientos y movimos el cuerpo. Giramos y gritamos. Todo el mundo nos observaba con admiración. En medio de la danza, compartimos más palabras aún:

  • Todos nos están mirando – Dije.
  • Sí. Acá, allá y en todas partes – Agregó.
  • ¿Otra vez con canciones de los Beatles? – La situación había pasado de anecdótica a molesta.
  • Oh, querido. ¿Todo tenés que relacionarlo con los Beatles hoy? – Ella empezaba a molestarse por mis acotaciones.
  • ¿Y cómo no hacerlo? Todo me está recordando a ellos esta noche.
  • No le des más importancia. Sigamos bailando. Abrazame fuerte.

En ese momento no lo soporté más.  Me cansé, la solté respetuosamente y nos fuimos del lugar tras pagar la cuenta. Todo con la mayor de las sutilezas que podía permitirme. Nos fuimos cada uno por nuestro lado, ya que era muy obvia mi molestia. La acompañé a tomar un taxi sin que ninguno de los dos dijera nada. Se subió al taxi y se fue. La vi parada ahí, esperando el taxi, más preocupada que molesta por mi actitud. Solo me dijo buenas noches. Después volví a mi casa y me fui a dormir.

Cuando me levanté temprano en la mañana, levanté mi cabeza. Todavía estaba bostezando. Vi mi celular y tenía un audio de ella. No lo había escuchado aún. Me sentía avergonzado por mi actitud de la noche anterior. Luego fue que decidí pedir un turno con usted. Necesitaba solucionar mis problemas a la brevedad. Caminé por las calles de la ciudad y veía a toda la gente solitaria. ¡Toda la gente solitaria! Ya me estaba hartando más y más. Originalmente estaba viniendo a contarle de la culpa por cómo traté a mi novia, pero después me di cuenta de que tenía que ver mi problema Beatle. Y aquí estoy.

  • Es una situación muy típica. Odiar algo con fervor hace que de algún modo lo atraigamos a nosotros. Usted tiene que aprender a convivir con los Beatles – dice el psicólogo.
  • ¿Usted cree?
  • Sí. Y también debe hablar con su novia. Pero sea cuidadoso. No estoy seguro si ella lo ama aún.
  • Creo que tiene razón – digo, intentando convencerme a mí mismo -. Gracias, doctor Roberto. Estoy mejorando. Me siento libre como un pájaro – intento ignorar estas referencias –. Adiós.
  • Adiós – me dijo -. Si aún tiene problemas con los Beatles, puede ir a la india – Bromea.

Abandono el complejo. Pongo mi mejor cara de felicidad. “Si cayera en la obsesión, puedo contar con el doctor. Pero lo dudo. En mi vida voy a necesitarlo” pienso. “Realmente tenés poder sobre mí, pero voy a vencerte” Le digo mentalmente a mi problema.

Pasaron los días, y todo más o menos iba encaminado. Alguna que otra referencia menor a algún tema desconocido. Nada grave. Me reconcilié con mi novia. Seguíamos juntos. Parecía que iba a volver todo a la normalidad. Sin embargo, mientras pateaba las calles junto con ella, oí a un tipo interpretando “What You’re Doing”. Nada grave, o al menos eso pensaba. Pasé de largo, hasta que escuché frases al azar de la gente:

  • Ey, mirá lo que estás haciendo – Decía uno.
  • Me siento triste y solitario – Comentaba otro al celular.
  • ¿Qué me estás haciendo? – Gritaba un tercero enojado.
  • Me tenés corriendo, y no es divertido – Veía un corredor decirle a su personal trainer.

Intenté hacer oídos sordos de estas frases, siempre guiándome por lo que me dijo usted. Hasta que en las siguientes cuadras…

  • Ella solo tenía diecisiete. Sabés a lo que me refiero.
  • La forma en la que ella se veía no tenía comparación.
  • ¿Así que cómo podría bailar con otra cuando la vi parada ahí?

Era peor que antes. Ya no solo oía los títulos de las canciones, sino también las letras. La gente hablaba como si estuviera dentro de un musical de los Beatles. Quizás para ellos fuera el paraíso, pero para mí era horrible. Hui lejos de ella:

  • Querido, ¿a dónde vas? – me dice.
  • Lejos de todo.

Corrí. Incluso consideré comprar un boleto para viajar a la India, como usted me dijo en broma, pero me pareció que sería demasiado y no quería sumar más analogías Beatle a mi catálogo de desgracias. Fue ahí que decidí contactarlo de vuelta a usted, doctor.

Habiendo escuchado mi historia, el psicólogo se pone en posición de pensar. Me sigue la corriente:

  • Por lo que me cuenta, su día se rompe, su mente le duele, y todo por los Beatles – dice analizando la situación.
  • Exactamente – le respondo.
  • Sí. Estoy viendo a través de usted. Puedo ver esa angustia, esa frustración.
  • Es tal y como me estoy sintiendo.
  • No se ve diferente, pero cambió. Su tranquilidad se está yendo, y siente que va a perder a esa chica.
  • El amor tiene la costumbre desagradable de desaparecer de la noche a la mañana, y yo estoy haciendo suficiente mérito para que ella me deje. Ayer mis problemas parecían tan lejanos, y ahora parece que están acá para quedarse.
  • Piénselo así, Juan. Todo tiene una razón de ser. Quizás deba volver a la fuente de sus problemas. Al inicio.
  • ¿A qué se refiere, doctor? ¿Debo escuchar otra vez a los Beatles?
  • La solución a su problema podría estar en su música.
  • Si usted lo dice.

Vuelvo caminando a mi casa. Pienso sobre lo que me dijo: “La solución a su problema podría estar en su música”. Me pongo los auriculares, abro Spotify en mi celular y busco “B-E-A-T-L-E-S”. Escucho los temas en el orden en que entraron a mi vida en estos últimos días. Me gustan, pero a la vez no me dicen demasiado. Las vuelvo a escuchar una vez, y otra, y otra. Para la cuarta escucha la cosa me sorprende. ¿Qué es esto? ¿Sus canciones me fascinan? Sí, me FASCINAN. Con mayúsculas. Arreglos impecables, melodías totalmente creativas… Vuelvo a escuchar las canciones para confirmar que no me volví loco. Definitivamente es cierto. Esas canciones son geniales. Decido arriesgarme un poco más y pasar a otras canciones del grupo. El sentimiento es el mismo. Esa banda de música para gente vieja de repente me parece lo más exultante que haya pasado por mis oídos. ¿Cómo puede ser? ¿Cómo pudo este grupo pudo tenerme engañando tanto tiempo, haciéndome pensar que eran una manga de mediocres? Ya en mi casa, me voy a dormir.

Mientras caminaba para venir aquí, me pasó algo sorprendente: ¡No escuché ni una referencia al grupo! Era increíble. Parece que por fin estoy curado. ¿Usted que piensa?

  • Eso es quizás lo que usted necesitaba. Amar a los Beatles. Después de todo, si tras tantas décadas siguen siendo tan queridos, es por algo.
  • Es cierto. ¿Cómo no lo vi antes? Tanto tiempo de mi vida sin apreciar su gran música. Gracias, doctor. Le debo una. Ahora iré a recuperar a mi novia.

Decido irme del consultorio. Tomo el primer taxi que encuentro a la casa de Eleonora. Llego y toco la puerta, y ella me abre:

  • Hola – Le digo.
  • Chau – Me dice e intenta cerrar la puerta, molesta. Yo se lo impido.
  • Esperá. Sé que estuve mal en estos días, con este asunto de los Beatles, y te pido mil perdones.
  • ¿Y cómo sé que no vas a huir despavorido ante la próxima referencia a los Beatles que encuentres?
  • ¿Querés bailar? Tengo la música ideal.
  • Lo voy a aceptar como compensación por el baile que arruinaste el otro día.

Entro a su casa, pongo la música y bailamos al ritmo de los Beatles, como no podía ser de otra manera. Ella parece feliz de nuevo por haberme recuperado tal y como era antes y yo definitivamente estoy feliz por haber superado mi obsesión. Resultó ser cierto que, al final, el amor que recibís es igual al amor que das. Los Beatles lo transmitieron mejor que nadie. Ahora lo comprendo. Gracias, John, George, Paul y Ringo.

Motorik

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Entrevista a Trilitrate

Trlitrate, banda de Galicia esencialmente instrumental que hace una combinación muy interesante de géneros, recientemente estrenó su disco «Está de Grelo».  Los invitamos a conocerlos en esta entrevista,

¿Cómo se presentarían para quienes todavía no los conocen?

Somos Trilitrate, un grupo acústico de Galicia que combina música clásica, folk, impro libre, black metal, etc; principalmente instrumental, combinado con videoproyecciones realizadas a tiempo real.

¿Por qué se llaman «TRILITRATE»?

Porque somos muy malos poniendo nombres.

¿Qué es lo que más destacan de «Está de Grelo»?

Creemos que es nuestro mejor trabajo hasta la fecha y estamos muy contentos con el sonido capturado por Javier Ortiz en el Estudio Brazil y con el maravilloso diseño realizado por Montse Piñeiro, nuestra generadora de arte visual.

Si bien en en su disco predominan los temas instrumentales, aquellos en los cuales se suma una interpretación vocal suenan muy bien. ¿Se ven haciendo un disco en la que haya un vocalista fijo en la mayoría de las canciones?

La verdad es que no, pero sí tenemos intención de hacer más canciones y seguir colaborando con más artistas, como lo hicimos en este disco con Toño Magariños y Pablo Riveiro.

Al escucharlos se nota una interesante combinación de instrumentos y géneros, como el clásico, que no muchos grupos abordan en estos días. ¿A quienes mencionarían como sus principales influencias?

Música de todos los géneros: Ravel, Yamandú Costa, Inhumankind, Bach, Rameau, Purcell, Vaughan Williams, Tin Hat, Os Mutantes, Mr Bungle, Brad Mehldau, The Bad Plus, Camarón.

¿Qué opinan de la música de hoy en día?

Creemos que siempre hubo música buena, en cualquier momento de la historia. Otra cosa es que no siempre va de la mano con el ámbito comercial.

¿En qué fue lo que más los afectó la Pandemia como grupo?

Buf, en muchas cosas, sobre todo en los plazos; teníamos pensado grabar un año antes de lo que se grabó. También fué complicado juntarse para ensayar. Y lo peor, ¡Cero conciertos en meses!

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Venimos de colaborar con dos grandísimos artistas y amigos, Fajardo y Capitán Bazofia; el resultado de podrá descubrir después del verano. También compusimos la música para un documental de producción francesa sobre un pueblo fronterizo entre Argentina y Chile, que verá la luz este agosto.

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Seis Cientos, Sesenta Y Cinco

Estoy a un solo número de condenarme al infierno;

requiero un último pecado sobre mi alma

y estaré bien muerto, ¡muerto y chamusqueado!,

y no hallaré perdón ni compasión entre las llamas.

 

Levanto ahora mi plegaria al cielo…

y advierto que no siento arresto alguno de arrepentimiento.

Traigo, en cambio, una súplica sincera;

pues anhelo padecer, cuanto antes, mi tormento.

 

He pecado, lo confieso con orgullo.

He incurrido en todo crimen y probado todo vicio:

asesiné a tres hombres por mero capricho,

arrojé a mi padre desde lo alto de un edificio,

 

he violado, he robado, he mentido y traicionado,

he votado por el PRI, he votado por el PAN,

he golpeado a mi propia madre

y he encomendado mi vida entera a los fervorosos brazos de Satán.

 

Créanme los santos, confírmenme los pecadores:

si habremos de enlistar toda suerte de maldad ante la cual sucumbir,

verán que no existe el seis seis seis.

665 es todo lo que podemos maldecir.

 

Satanás, ¿dónde estás?

Muéstrame el camino; cumple mi destino.

No me orilles a hablar con él;

no me empujes a serte infiel.

 

Dios de gloria, dios fulgente,

tú que sí estás aquí a mi lado,

dime por qué, ya no siendo omnipresente,

después de todo, todavía no me has abandonado.

 

Abandonaste en las profundidades del subsuelo

a tu precioso ángel de la luz.

Abandonaste a tu propio hijo encarnado,

dejándolo morir en una cruz.

 

Olvidaste la canción de las montañas,

inmóviles ya ante la más grandiosa fe.

Desposeíste de su tela a las arañas,

privaste a la tierra de su natural color café,

 

despojaste a la flor de su perfume,

arrancaste el azul del ancho mar.

Todo arcángel ha quedado implume

desde que decidiste no volverlos a mirar.

 

¿Por qué irrumpiste artificioso en las letras de mi poema

si éste era un himno a Lucifer?

¿Por qué te clavas en mi corazón? ¿Por qué no te vas?

Déjame solo, déjame ser.

 

Satanás, ¿dónde estás?

Muéstrame el camino; cumple mi destino.

No me obligues a creer en él;

ven y enséñame el pecado número seis seis seis.

Kobda Rocha

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Avances: Eternals

Trailer de otra película de  Marvel, cuándo no. Eternals, con la presencia de Robb Stark, Jon Snow, perdón, Richard Madden, Kit Harington, Angelina Jolie, Salma Hayek, Kumail Nanjiani, entre otros, se estará estrenando  en noviembre de este año.

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Yes – The Yes Album (1971)

Puntaje del Disco: 9

  1. Yours Is No Disgrace: 9
  2. The Clap: 8
  3. Starship Trooper: 9
  4. I’ve Seen All Good People: 9,5
  5. A Venture: 8
  6. Perpetual Change: 8

Luego de dos discos aceptables como el homónimo Yes y Time and Word, los ingleses se pusieron de acuerdo en reemplazar a Peter Banks por un virtuoso guitarrista llamado Steve Howe, quien les haría adoptar el sonido clásico de Rock Progresivo a la banda. Y así lanzarían su tercer disco de estudio denominado  The Yes Album, haciendo referencia a ese cambio de estilo. Además, fue un éxito en ventas siendo el primer disco de la banda en llegar al top 10 en Europa y se asentaría bien en los puestos americanos.

«Yours Is No Disgrace» es la encargada de abrir el disco y ya deja verse ese particular sonido de la banda con sus destellos progresivos que luego encaminarían a discos como Fragile o Close to the Edge. Junto a otros clásicos como «Starship Trooper» y la pacifica «Ive Seen All Good People´» demostrarían el gran talento del grupo, estando en el podio de las mas grandes bandas del rock progresivo.

También se incluye el primer tema instrumental de la banda, llamado «The Clap» de la mano de Howe, demostrando su gran habilidad con la guitarra clásica. Y para cerrar la épica «Perpetual Change», que tomaría el mismo rol de los temas finales de sus siguiente lanzamientos.

Sin duda The Yes Album es uno de los discos mas solidos en la carrera de Yes y fue una piedra angular de lo que vendría después.

Santi

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Army of the Dead

Puntaje de la Película:

  • Año: 2021
  • Género: Acción, Terror
  • Director: Zack Snyder
  • Reparto: Dave Bautista, Ella Purnell, Ana de la Reguera, Omari Hardwick, Theo Rossi, Matthias Schweighöfer, Nora Arnezeder

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La Vela Puerca – Érase… (2014)

Puntaje del Disco: 7,5

  1. Capítulo I: Chamán:
  2. La Calle Adicción: 7
  3. El Soldado de Plomo: 7
  4. El Primero: 6
  5. Buenas Mascotas: 8,5
  6. Capítulo II: Araucaria:
  7. ¿Ves?: 7,5
  8. Sin Avisar: 8
  9. Habeo: 8
  10. La Madeja7
  11. Capítulo III: El Agua:
  12. Canción Para Uno: 7
  13. Mi Tensión: 7,5
  14. La Vuelta al Sol: 8
  15. Su Ley: 8,5
  16. Epílogo:

Continuando con su tradición de tomarse tiempo para sus lanzamientos, la banda de rock uruguaya La Vela Puerca daría a conocer su sexto disco de su repertorio: Érase…, en el mes de noviembre de 2014.

El material, más corto que sus antecesores, cuenta con la particularidad de dividirse en capítulos (“Chamán”, “Araucaria” y “El Agua”) con cuatro temas cada uno de ellos separados por unos breves interludios instrumentales, como si estuviéramos ante una especie de obra conceptual.

El capítulo inicial: “Chamán”, cuenta con canciones potentes y pegadizos, pero sin demasiado atractivo con excepción del cierre del mismo con “Buenas Mascotas”, la siguiente parte “Araucaria” es la más sólida, profundizando un poco más en el sonido inicial en especial en “Sin Avisar” y “Habeo”, además de contar con ¿Ves? Con la participación de la leyenda viviente Jaime Roos. Así llegamos al capítulo final “El Agua” donde el acústico “La Vuelta al Sol” y el más destacado de toda la obra a mi gusto “Su Ley” aportan los mejores momentos.

Si bien sus canciones también funcionan por separado estamos ante un álbum que le falta algo de la chispa característica de La Vela, donde predominan los medios tiempos y melodías bien diseñadas pero que no terminó de coronarse entre el favorito de sus fieles seguidores de ambos lados del charco.

F.V.

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Ódiame

¡Ódiame! Hazlo, por favor. Ódiame con fervor, con alevosía, por piedad, por empatía. Vacía mi alma, traiciona mi voz boscosa y hosca. Declara al mundo guerra con áspero clamor. Arrebátame tu imagen; olvídame tu nombre, astro ingente, ostral fulgente, estro sublime de poesía. Promueve presta mi agonía. Mírame llanamente como el sol a la flor; que tu sombra mi asombro alfombre. Dulce numen iridiscente, abandóname, silencia mi voz, magúllame, convierte tu figura en mi adversario, miénteme si es necesario.

Soy un hombre solitario, recuérdame; mi papel en el teatro humano es odiarlo todo: odiar al mundo, maldecir a dios, aborrecer lo bueno y lo vano, negar la fortuna, descreer del amor, desmentir la alegría, perder la fe, llorar a diario. ¡Nunca hubo sonrisa en mi rostro! ¡Jamás gocé alborozo gustoso! Cabizbajo, me deprimo, me enfurezco, me odio. Absurdo intento el suicidio a menudo: absurdo episodio.

¡Ódiame! Quiero estar vacío, quiero ser el mismo mimo sombrío, el mismo asno egoísta de siempre. Sé vivir con él; sé lidiar conmigo. ¡Ódiame! Quiero ser valiente, encarar a la muerte, enfrentar mi apellido, vencer mi bandera. ¡Ódiame! Adoro ser perenne. ¡Ódiame! ¡Ódiame! ¡Ódiame!

¿Qué debo decir para emprender tu rencor? ¿Qué debo hacer para olvidarme tu amor? Si me odiaras, sería más fácil vivir, no temería, no vacilaría, sería más fácil morir. Quisiera morir solo, sin ti, sin esta preocupación, sin este amor. Quisiera quererlo. Quisiera odiarte.

…quisiera odiarte, pero es demasiado tarde, ya no puedo dar marcha atrás, ¡te amo! Soy un producto más del cliché, soy un hijo de la farsa, soy un hombre estúpido más que se enamoró. ¡Ódiame! Hazlo, por favor. Quiébrame el corazón, rompe mi vida, tuerce mi alma. Hiende fiel desdén en mi pecho e ignora mi existencia. Quebrántame la voluntad, dedícame tu displicencia. De otra forma, podríamos encontrar en ambos calma; podríamos alcanzar peligrosa y celestial felicidad, pasar la vida juntos en dilección y afinidad.

¡Ódiame! Créeme, es lo mejor. De otra forma, estaremos condenados al amor.

Kobda Rocha

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Avances: Friends – The Reunion

Trailer del retorno especial de la serie de comedia que marcó la década de los noventa: Friends. Los 6 amigos vuelven a la pantalla con muchos años y mucho botox encima. Se estará estrenando su vuelta el 27 de mayo en HBO Max.

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Mortal Kombat

Mortal Kombat 2021

Puntaje de la Película:

  • Año: 2021
  • Género: Acción, Fantasía
  • Director: Simon McQuoid
  • Reparto: Lewis Tan, Jessica McNamee, Josh Lawson, Joe Taslim, Mehcad Brooks, Tadanobu Asano, Hiroyuki Sanada, Chin Han, Ludi Lin, Max Huang, Sisi Stringer

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Charly Garcia – Say No More (1996)

Charly Garcia Say No More

Puntaje del Disco: 6

  1. Estaba en llamas cuando me acosté: 7,5
  2. Vemos…:
  3. Canciones de jirafas: 8
  4. Necesito un gol: 7,5
  5. Alguien en el mundo piensa en mí: 8
  6. Constant Concept: 6
  7. Say No More: 8,5
  8. Cuchillos: 6,5
  9. A1:
  10. Plan 9: 4,5
  11. Casa vacía: 6,5
  12. Podrías entender: 4,5
  13. Intuición:
  14. La vanguardia es así:

Say No More es el octavo álbum de estudio de Charly García. El disco se caracteriza por continuar lo que había empezado en La hija de la lágrima, pero profundizando más su faceta experimental, logrando uno de los trabajos más oscuros que se puedan encontrar en el catálogo de Charly.

En ese aspecto, Say No More tiene cohesión en su experimentación y solo en eso. Tiene algunos problemas que hacen que sea una de las producciones más defectuosas de Charly. Para empezar al aumentar su cara experimental hay un detrimento en sus melodías. Solo algunas canciones sobresalen en ese aspecto,:“Canciones de jirafas”, “Alguien en el mundo piensa en mí” (que tiene la melodía más Pop del disco y es lo más cercano a un éxito radial) y la homónima “Say No More”, que sin ser brillante se destaca por las interacciones de Violín y Violoncello de Erika y Ulises Di Salvo, combinados con el sintetizador de Charly. Parece un tema de otra época, tal vez de los años setenta. Un escalón más abajo están “Estaba en llamas cuando me acosté” y “Necesito un gol” (que cuenta con la colaboración de Calamaro).

El resto del disco va de lo regular a lo olvidable. Say No More tiene el gran defecto de tener una sobreabundancia de cortes instrumentales que suenan a puro relleno y lo único que logran es extender el álbum innecesariamente. Lo más pobre aparece en “Plan 9”, que no solo parece un divague, sino que es totalmente inmemorable. También está “Podrías entender”, que es una especie de reprise extenso de “Estaba en llamas cuando me acosté”, algo tan inentendible como excesivo.

En definitiva, Say No More no es un mal disco, la chispa de Charly sigue presente, pero sin dudas es uno de los álbumes más flojos de su repertorio.

Persy

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Lentitud

¡Oh, gran cualidad de pensadores, vagos y mirones! La lentitud es una característica que hoy día pocos humanos poseen. La lentitud es un don. Puesto en las magníficas palabras de Kundera: “El que corre a pie está siempre presente en su cuerpo, permanentemente obligado a pensar en sus ampollas, en su jadeo; cuando corre siente su peso, su edad, consciente más que nunca de sí mismo y del tiempo de su vida.” Contrariamente, el acelerado, el veloz, el que viaja en automóvil, el que apresura su ritmo para ganar minutos en el reloj, ése vive ajeno a sí mismo, no se conoce, no se reconoce dentro de su propio cuerpo ya que existe al ritmo de una máquina, al ritmo acelerado de una tecnología que lo supera.

La velocidad, como propone Carl Honoré, convierte a las personas en seres atareados, agresivos, ocupados, apresurados, estresados, impacientes y superficiales. En cambio, la lentitud torna al individuo en un ente sereno, cuidadoso, pacífico, tranquilo, paciente y reflexivo. Lo rápido se vuelve impreciso y banal; lo lento se vuelve sabio y profundo. Como referencia, recomiendo la Pequeña Teología de la Lentitud de José Tolentino Mendoça. Quizá con dicho texto, no hubiéremos necesitado la mención de los ejemplos siguientes.

  1. Conducir por la carretera a gran velocidad aumenta la probabilidad de accidentes, de muerte y estrés. Conducir lento amplia las opciones para disfrutar el viaje: platicar con el copiloto, apreciar el paisaje, mirar la ciudad y notar lo pasajero, por mencionar las primeras que vienen a mi mente.
  2. Contraer matrimonio con rapidez aumenta la probabilidad de equivocación, de divorcio, de infelicidad. Tomarse su tiempo para conocerse, para enamorarse, para decidirse, para planearse, para comprometerse, en fin, para casarse, brinda la ingente sensación de plenitud satisfactoria, el amor y el tan anhelado “vivieron felices por siempre”.
  3. Comer rápidamente disminuye el gozo, el placer de saborear, y también provoca problemas digestivos. Comer lento, encomendarse a la misión de la comida lenta (como lo nombrara Petrini), es una actividad que desarrolla el paladar, fomenta el reconocimiento alimenticio y aporta un tinte selectivo ante la complejidad gastronómica.
  4. Ver una pintura o una escultura sin detenerse en los detalles, sin tomarse varios largos minutos para apreciarla, para mirarla desde diferentes ángulos y perspectivas es como ver una película en cámara rápida o escuchar un disco adelantando las canciones rápidamente. Es decir: no detenerse a apreciar una obra es lo mismo que no haberla visto jamás.
  5. Las artes escénicas (el teatro y la danza por ejemplo) están situadas y desarrolladas en tiempo más que en espacio, por lo que no se las puede apreciar rápido, pues la velocidad es establecida por el artista… Y, aun así, ya se inventó el microteatro y demás obras rápidas que da tristeza siquiera nombrarlas.
  6. La literatura está situada más en un espacio que en un tiempo. Sin embargo, leer rápidamente también despoja a este arte de su sentido profundo, filosófico, kalokagático y sublime, convirtiéndolo en una actividad llana, simple, hueca e incluso sin sentido.
  7. Las decisiones hechas con rapidez son erróneas, irracionales, basadas en una mera intuición básica e instintiva. Las decisiones hechas con lentitud son premeditadas, analíticas, consideran aspectos profundos más allá de la atracción superficial y genésica hacia lo decidido.
  8. Como ejemplo extremo: pensar rápido… ¿En verdad será pensar? Para responderlo, habrá que detenerse a pensarlo, ir lento, analizar con calma, lento, pensar de veras, tomarse su tiempo para pensar, pensar lento, pensar profundo, pensar significativamente.

La velocidad, en síntesis, quita a las cosas su derecho a ser percibidas completamente, a ser disfrutadas fracción a fracción, a ser comprendidas y a ser debidamente procesadas. Ir rápido es ir descuidado. En cambio, la lentitud es precisión y profundidad. Lo lento está dotado de un sentido total. Porque lo rápido es imperceptible: ver sesenta dibujos en un minuto es prácticamente no ver ninguno; mirar uno solo en un minuto es fijar toda la atención en él, poner concentración e inteligencia en su reconocimiento. Lo rápido es vano; lo lento es sublime.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la música? Desde hace ya varios años se ha puesto de moda la velocidad. En el ámbito del metal, cualquier subgénero del mismo, la tendencia es ir lo más rápido que se pueda. Todos los músicos quieren tocar cada vez más y más rápido; y los escuchas quieren escuchar música cada vez más y más veloz. ¿Y dónde queda el aspecto excelso de lo preciso, de lo profundo, ese carácter que dota a la música con una totalidad de sentido? ¿Dónde se ha dejado la capacidad de apreciar lo pausado, lo lento, lo acompasado? El gótico, el doom, el dark eran géneros lentos, oscuros, con más ambiente que notación musical; ahora suena todo a la misma velocidad que el technical death metal, perdiendo su personalidad, su unicidad, su esencia. Ya no se escuchan canciones con Rowboat de Coal Chamber… y ya tampoco existen personas que al escuchar dicha canción se emocionen, reconozcan la complejidad y la maravilla de esa lentitud. El death metal solía entregar piezas como Bloodfreak de Murder Squad que ahora son ignoradas y hasta desprestigiadas. Canciones como A Dying God Coming Into Human Flesh de Celtic Frost son raramente apreciadas, son dejadas de lado por canciones notadas en semicorcheas como mínimo. Dos Metros Bajo Tierra de Transmetal y Aquí No Es Dónde de Resorte son ejemplos de que la lentitud no es menor ni de más baja calidad ni menor potencia que la velocidad; por el contrario, incluso la lentitud puede llegar a ser aún más devastadora que la rapidez. Para prueba, el efecto de Slowly Burnt To Death o de Threading On Vermillion Deception. Es momento de detenernos por un momento frente a una pintura y sacar la mejor apreciación de ella; es momento de caminar despacio por la calle y mirar con atención todos esos detalles que la velocidad nos han negado; es momento de hacer música lenta y regresarle el sentido, la esencia y la calidad.

Kobda Rocha

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"Tu dosis diaria de discos, películas, series y más"

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