Archivo de la categoría: The Wallflowers

The Wallflowers – Breach (2000)

Puntaje del Disco: 8

  1. Letters from the Wasteland: 8
  2. Hand Me Down: 7.5
  3. Sleepwalker: 9
  4. I’ve Been Delivered: 7
  5. Witness: 8.5
  6. Some Flowers Bloom Dead: 8
  7. Mourning Train: 7
  8. Up From Under: 7.5
  9. Murder 101: 8
  10. Birdcage: 7
  11. Babybird: 7

Cuatro años después del multi premiado segundo disco Bring Down The Horse, The Wallflowers estaban listos para ingresar en los estudios y componer un nuevo material. No sólo se buscaba superar el gran trabajo anterior, sino que Jakob Dylan deseaba despegarse definitivamente de la sombra de su padre. El talento que había mostrado le dio un importante reconocimiento dentro del ambiente, que comenzó a verlo como un artista con vuelo propio.

En esencia, Breach no sale de la estructura de Bring Down The Horse ya que se sustenta en canciones agradables y despojadas (“Letter From The Wasteland” y “Hand Me Down”, por citar algunas). Todavía con los sonidos noventosos que le dieron el éxito, The Wallflowers apela al folk y a las influencias que tanto marcaron al grupo.

“Sleepwalker” fue el primer sencillo, en cuyo video Dylan personifica a un rock star, en forma irónica a su nueva condición de estrella. Con una mayor fuerza en las canciones y más maduros también, Breach es un disco que, cualquiera sea el momento que se escuche, no defraudará. “Witness” es el otro tema que tuvo bastante repercusión y que casi en forma de balada le da el toque de calidad que hace de éste otro gran disco de la banda de Jakob Dylan.

Piro

The Wallflowers – Bringing Down The Horse (1996)

Puntaje del Disco: 9

  1. One Headlight: 10
  2. 6th Avenue Heartache: 9
  3. Bleeders: 9
  4. Three Marlenas: 8.5
  5. The Difference: 9
  6. Invisible City: 8
  7. Laughing Out Loud: 8
  8. Josephine: 8.5
  9. God Don’t Make Lonely Girls: 8
  10. Angel on My Bike: 7.5
  11. I Wish I Felt Nothing: 7.5

En los “One Hit Wonders” la inmediata asociación que uno hace cuando escucha uno de estos clásicos, por llamarlos de alguna manera, es nombrarlo por su título. Poco esfuerzo la mente y la industria de la música hacen por rememorar qué banda o artista compuso semejante canción, que por diversos motivos, no lograron quedar entre los grandes.

Probablemente al oír “One Headlight”, uno no recuerde que una formación estadounidense de mediados de los noventa llamada The Wallflowers fue la encargada  de brindar tal pegadizo tema. Si exploramos más allá del todo y entramos en las partes, podemos ver que un músico de innegables raíces folk, estaba detrás de todo esto. Jakob Dylan, hijo del legendario Bob, dio vida a esta banda a fines de los ochenta y si bien lejos estuvo su talento del de su padre, demostró que su nombre puede ser recordado por algo más que un “One Hit Wonder”.

La banda oriunda de Los Angeles contaba, además de Dylan, con el guitarrista Tobi Miller, el tecladista Rami Jaffee, el bajista Barrie Maguire y el  baterista Peter Yanowitz. En 1992 firmaron con Virgin para grabar su disco debut, que sin sorprender, llegó a vender inicialmente, casi medio millón de copias. Cuatro años más tarde y con un cambio casi completo de formación (sólo Jakob y Rami se mantuvieron), salió a la venta el disco bisagra en la carrera de The Wallflowers.

“Bringing Down The Horse” rompe los patrones de dos leyes difíciles de quebrar en la música. Por un lado, este segundo material supera con creces al primero y por el otro, las canciones que acompañan al tan mentado Hit, son verdaderamente buenas. “6th Avenue Heartache”, el primer single del disco, es una interesante canción en la que Dylan deja en evidencia su capacidad compositora. Cuenta con la particularidad de haber contado con Mike Campbell de Tom Petty & The Heartbreakers (banda de la cual The Wallflowers ha tomado notoria influencia) y con Adam Duritz de Counting Crows en las voces. “The Difference”, con un estilo Springsteen, suena muy bien, mientras que “Three Marlenas” y “Bleeders” completan el cuarteto de singles que más atención tuvieron del disco.

“One Headlight” fue el segundo sencillo y desde el momento de su aparición, eclipsó al resto de las canciones, que de todos modos, no desentonan. La letra hace referencia a las emociones del cantante luego de la muerte de una amiga y mediante el uso de imágenes fuertes, da lugar a diversas interpretaciones. Lo que no dio lugar a dudas fue el rotundo éxito que la canción cosechó, llegando al tope de numerosos charts y a ser considerada como la mejor de los Grammy de 1998.

Piro